Había sido un día duro, tras desembarcar en aquella isla, realicé un vuelo de reconocimiento por la misma para informar a mis compañeros de la situación de la misma. Parecía un lugar tranquilo, aunque había animales salvajes con los que tener cuidado, dos pequeños pueblos agricultores y mucha arena y alguna zona con cañones. Llevamos a los civiles a salvo hacia uno de los pueblos de aquel lugar y ahora estábamos acabando de cenar, en silencio, bajo la luz de las estrellas y en una hoguera, en una especie de valle algo apartado, donde Joe había decidido enterrar los cuerpos que yo había trasportado anteriormente. Todos estábamos en silencio, era un silencio incómodo, que se prolongaba ya durante varios minutos.
Yo estaba dando la espalda a las tumbas que había cavado Joe, que no me quitaba el ojo de encima, a mi derecha, Joe terminaba de cenar con rostro apagado y enfrente de mí y sin haber probado bocado, se encontraba Chechu el espaditas, afilando su nueva katana, no sabiamos nada de Volkarona
Di un trago a mi bebida y miré al cielo, la noche era estrellada en ese lugar, aunque algo estropeada por la luz de la hoguera y las pocas luces del cercano pueblo en el que estábamos, era espectacular, la luna además no estaba llena, lo que siempre dejaba ver más constelaciones. Rompí el silencio y la paz de aquel lugar:
- ¡Estoy harta de este silencio! ¡ ESTAMOS VIVOS JODER! ¡VIVOS! ¡PODEMOS FOLLAR, COMER, CANTAR, REíR, SOÑAR, LUCHAR! Ahora mismo, si me preguntáis a mí, nada nos separa de nuestros dos amigos de ahí.- dije señalando con el dedo hacia atrás, referiéndome a las tumbas. - No hemos tenido ocasión de hablar de todo lo que pasó, de porqué nuestro compañero está muerto, de quién le acompaña, ni de quién era ese puto subnormal que nos ha traído a esta isla y porqué no le hemos reventado la cabeza. Si hablamos, nos sentiremos mejor. Vamos a jugar una cosa. Aquí y ahora, vamos a juntar nuestras experiencias, vamos a contar lo que nos ha pasado y hacerle un juramento a estos dos compañeros de aquí detrás ¿vale? Empiezo yo.
-Yo he matado a un pato, soy una asesina, un puto cocodrilo nos atacó, me pegó un hostiazo, dejó moribundo a aquel pirata raro y yo lo único que pude hacer fue huir. Me convertí en pollo, intenté huir y buscaros pero me empezaron a lanzar cañonazos, así que cogí a ese puto pato y lo lancé hacia el cocodrilo aquel para intentar hacerle daño, ¿ridículo verdad? El pato acabó en el fondo del mar y creo que está muerto, no le he vuelto a ver desde entonces. No pude hacerle ni un rasguño a ese puto pirata y después me encontré con vosotros. Si no fuera por aquel chichiburai probablemente ahí habría una tumba más.
Me levanté y di un trago largo a mi cerveza, terminándomela.
-Juro hoy y aquí, frente a la tumba de Minabo y cuernitos, que me haré más fuerte y protegeré a aquel que lo necesite. OS TOCA.
Por fin un poco de tranquilidad. Un poco de paz. El día de hoy había sido una completa locura. Llegar a la isla, proteger a los civiles y ponerles a salvo, buscar hospedaje, enterrar a Minato y Taka, que te confundan con un asesino... Lo normal, vaya. Ya anocheciendo y una vez enterré los cuerpos, les dije a mis compañeros de venir todos juntos para darle una última despedida, sobre todo a Minato, y Vulkan y yo a Taka, ya que éramos los únicos que le conocíamos. Salimos del hostal donde íbamos a dormir juntos, pero sin Vulkan. No sé donde estaba. Pero confiaba en que apareciese tarde o temprano. Me llevé una bolsa con unos bocadillos que hice con el fiambre y pan que había en el barco de los piratas Sticky. También 2 litros de cerveza, 2 de sake y 2 de agua. Un poco de todo. Caminamos y llegamos allí a eso de las 21:30. Karl hizo una hoguera y la prendió fuego soltando una chispita con un chasquido de sus dedos. Nos pusimos a cenar, tranquilamente. Tan tranquilamente, que solo se escuchaba el silencio. El sonido de los grillos cantar, algún que otro animal salvaje y ya. El cielo estaba demasiado bonito, lleno de estrellas por todas partes. En parte estaba agradecido de estar vivo y poder contemplar semejante espectáculo. La paz y el silencio se vio interrumpida por Karl. No me extraño, llevaba rato observándola de vez en cuando y se la notaba inquieta, incluso diría que aburrida. Tampoco la podía culpar. Así que su jaleo y sus gritos repentinos no me pillaron por sorpresa, era como una bomba a punto de estallar. Karl empezó a cuestionarse algunas cosas. ¿Por qué murió Minato? ¿Quién era el enmascarado que nos trajo a la isla? Dijo que lo mejor era aprovechar este momento y confesar nuestras emociones y sentimientos.
Dijo que mató a un pato. Un cocodrilo lo pegó. Le llovieron cañonazos. Que era una asesina. Muchas cosas dijo. Tenía la pobre echa la cabeza hecha un lío. Conociéndola, vete a saber que era verdad y que no. Pero una cosa tenía muy clara, una asesina no era. Prometió volverse más fuerte y proteger a la gente. Lo juró por Minato. Decidí hablar yo tras su discurso.
- Yo estuve enfrentándome a un pirata sanguinario. No tenía corazón, ni siquiera cordura alguna. Solo buscaba sangre. Compartí plataforma con alguna gente. Algunos, en ese momento, tenían una recompensa, y otros que, tras el incidente, se le puso otra - Dije mientras miraba las estrellas. - De alguna manera, nos pusimos de acuerdo para hacer frente a nuestro enemigo. Conseguimos derrotarlo. Pero en un acto suicida y kamikaze, en su último movimiento se abalanzó y mató a Minato. No pude hacer nada. Nadie pudo. Estaba muy herido, podría decirse que en las últimas. No paro de darle vueltas de si pude haberlo salvado o no. Quizás nunca sepa la respuesta - Agaché la cabeza para mirar al suelo, teniendo en mi mano derecha la botella de Sake - No puedo martirizarme con esto toda la vida. Ha pasado y ya está. Solo tengo que volverme más fuerte para proteger a aquellos que no pueden por su propia cuenta -
Miré a Karl a los ojos y le dije con seriedad - No eres una asesina. Lo sé perfectamente. No te martirices por ello - Tras esto, puse la botella de Sake enfrente de Sephiroth, en el suelo - Te toca joven -
"Sephiroth tiro la katana que le entregaba Joe al suelo. -¿Crees que con esas palabras ya puedes hacer como que nada ha pasado? ¿Qué no pudiste hacer nada? ¡MÍRAME CUANDO TE HABLO! Le recriminó a Joe encolerizado mientras este se disponía a evacuar a los civiles. -No creas que esta conversación va a quedar así Joe."
Ya era de noche, Karglass, Joe y Sephiroth estaban reunidos alrededor de una hoguera, la cual habían encendido delante de las tumbas de Minato y Taka, el cazarrecompensas, a quien se habían encontrado al subir al barco que les llevaría a los cabos gemelos. Los tres compañeros estaban en silencio, lo único que lo rompía era el crepitar del fuego y algún animal salvaje que rondaba por los alrededores. Acompañados del manto de la noche, el cielo estrellado iluminaba las tierras áridas de la isla.
Joe había preparado bocadillos para cenar, pero Sephiroth no había probado bocado, se encontraba limpiando y afilando la espada que fue la verduga de su amigo. Era una buena espada y como espadachín no podía permitir que cayese en manos de alguien como aquel que se encargó de apagar la llama de Minato. Mientras seguía tratando la hoja de la espada, no podía dejar de pensar en todo lo acontecido, estaba realmente cabreado con Joe, le culpaba exclusivamente de la muerte de su amigo y rival, pero sobre todo no se podía perdonar así mismo. Se sentía de alguna forma responsable de todo lo acontecido. "Si tan solo hubiese sido lo bastante fuerte como para poder haber vencido al desquiciado que maquinó la trampa en la cual fueron atrapados, en vez de limitarme a recibir un ascenso, el cual no quería por quedar inconsciente, hubiese podido ir a socorrer a los demás y todo esto no hubiese ocurrido". Pensaba castigándose así mismo mientras los demás cenaban.
Fue entonces cuando Karlgrass, que se encontraba justo en frente de Kurowashi rompió el silencio. Esta les recordó que estaban vivos, señalando las tumbas que se encontraban a su espalda. Este gesto y palabras molestaron a Sephiroth, el cual no pudo evitar fruncir el ceño mientras, seguía absorto con su nueva adquisición. Pero la gallina lumínica tenía razón, ellos estaban vivos y conociéndola, sabía que no podía esperar más respeto por parte de ella, por lo que dejó pasar por esta vez, lo que él consideró como un desprecio a su excompañero. Karlglass continuó hablando y contó todo lo que le había ocurrido cuando se separaron en los Cabos Gemelos e hizo un juramento delante de los presentes.
Justo después tomó la palabra Joe, quien afirmó que no dejaba de pensar en si podría haber salvado o no a Minato y relató su experiencia en las plataformas, para acabar dándole unas palabras de consolación a Karlglass y ofreciéndome una botella de sake, la cual puso enfrente de mí y dándome el turno de palabra.
Sephiroth agarro la botella con su mano diestra, echó su cabeza hacia atrás mientras levantaba la botella a unos veinte centímetros por encima de su boca y se dispuso a beber directamente de ella. El sake caía a chorro por su gaznate. Caía tal cantidad de líquido que por unos instantes este se desbordó por la comisura de su boca. Fue entonces cuando bajó su brazo y dejó la botella en el mismo sitio de donde la había recogido, a la vez que con su mano izquierda se limpiaba, el sake que caía por su cara. -Karl no debes culparte, Joe tiene razón, tú no asesinaste a nadie, las estrategias a veces fallan y no ocurren como uno quiere o desea. Le dijo con un tono de voz dulce, mirando a su compañera a la cara, pues por primera vez la vio sentirse débil e insegura, tanto que no tuvo malas palabras hacia ella. -En cuanto a ti, Joe. Dijo girándose para ponerse cara a cara con la mirada afilada y fija en Joe.- Yo no puedo dejar de culparte por lo ocurrido, entiendo todo lo que has contado y por mucho que quiera no puedo evitar sentir que mereces pensar que pudiste hacer más. Entonces agachó la cabeza, cerró con fuerza el puño derecho, el cual se encontraba en su rodilla y acto seguido levantó la mano, para pedir que no le interrumpieran. -Pero al que más culpo es a mí mismo. La arena que se encontraba entre sus pies, comenzó a convertirse en barro. No puedo evitar pensar que si hubiese sido mucho más fuerte... Continuó diciendo con la voz cada vez más quebrada. Yo caí en una plataforma con Vulkan, estábamos con el líder revolucionario de los carteles, el panda que le acompaña y dos piratas que no tenían recompensa y confundimos con civiles. Después de intentar convencer a Vulkan para que no actuase por impulso, el capitán de todos esos malditos piratas que nos tendieron la trampa cayó en medio de nuestra plataforma, todos quedaron atrapados, menos yo. Me quedé aislado del resto y aunque conseguí provocarle averiguando su debilidad, lo que propinó que soltase al resto de mis acompañantes, solo conseguí que me disparase y que se volviese más loco y fuerte. Poco después caí inconsciente al recibir otro impacto de un ataque de su fruta, y hasta hoy. Las lágrimas no paraban de brotar de sus ojos y aunque no quería mirar a sus acompañantes para que no lo vieran, su voz estaba rota por completo y el fuego hacía brillar sus mejillas.-Si hubiese sido más fuerte podría haber acabado con ese psicópata y podría haber evitado que Karl se sintiera sola y ayudarla o lo mismo podría haber evitado la muerte de Minato. He perdido a mi rival y a uno de mis mejores amigos, no soy digno ahora mismo de cargar con el sueño de ambos. Entonces cogió la katana con ambas manos, la cual seguía desenvainada, apuntó con ella a la tumba de Minato, haciendo que la hoja de esta brillase con la intensa luz del fuego. - Os juro ante la tumba de Minato que mientras tenga esta espada en mi poder, ajusticiaré con ella a todo aquel. Que no merezca otro destino. Y me volveré más fuerte para que nunca más tengáis que sentiros solos y no debamos atormentarnos por más desastres.
Karl escuchó a sus compañeros atentamente, su dolor y sus historias, todos habíamos sufrido en los cabos gemelos, Joe nos narró lo sucedido en su batalla y también me consoló, aunque yo estaba convencida de haber cometido un acto horrible, es cierto que fue una decisión errónea en una situación desesperada, no es que quisiera matar a ese extraño animal. Chechu el navajas estaba destrozado y le echo en cara a Joe lo sucedido, para luego reflexionar y echarse la culpa al mismo, de cosas que no habría podido evitar. , le mire, sonreí, me acerque a él y agachándome le di un abrazo, tal vez un poco más fuerte de lo que debería, después le dije:
- Chechu, luchaste valientemente, por lo que cuentas, si no hubieras escapado de aquel primer ataque, ahora tal vez todos estariais muertos, llorona. Mantendremos ese juramento, por nuestros amigos, nunca más dejaremos morir a gente a nuestro lado, siempre nos guardaremos las espaldas y nos haremos mucho, pero mucho más fuertes.
Luego me dirigí solo a Joe:
-Aunque para cumplir esto, Joe, necesito saber que tú nunca nos darás la espalda, que podemos confiar en ti ¿Quién era cuernitos? ¿Y qué tenía que ver con ese cabeza cubo? ¿Por qué dejamos que nos humillara así en el barco después de salvarle? ¿Qué es lo que le debías? Cuando era pequeña, confíe en el hombre equivocado y llegue a considerarle a mi padre, por culpa de eso, acabe siendo vendida como esclava a unos piratas incluso más sanguinarios que a los que nos acabamos de enfrentar, Joe, necesito saber que podemos confiar en ti. Cuéntanos por qué ese hombre nos daba órdenes como si fuese un vicealmirante de la marina. Déjame confiar en ti, amigo.
Tras mis palabras, y dejar la botella de Sake enfrente de Sephiroth, el joven comenzó a hablar. Aunque entendió mis palabras y mis sentimientos, él pensaba que pude hacer algo más para salvar a Minato. Sé que no lo hacía con malas intenciones, ni de manera doliente, pero entendía el motivo por el que me lo decía. Simplemente, me limité a escucharle y dejar que se expresase. Más adelante comentó como se sentía él. Era curioso. Porque en cierta manera estaba haciendo lo mismo que yo, culparse de algo que se escapaba de nuestras manos. De volverse más fuerte, de prometer, de perdidas... No estaba muy alejado a lo que yo dije. ¿Quizás ahora tendría que decirle lo mismo que me ha dicho él? Lo dudo. No era el momento. Era joven, y es normal que se sintiera así por la perdida de Minato. Decidí no comentar nada. Era momento de que todos soltáramos lo que teníamos agarrado al pecho, y así fue.
Tras esto, Karl volvió a hablar para responder a Sephi. Sorprendentemente, no le llamó nada malo ni le insultó. Es un avance para ella. Parecía que comprendía la situación y quería sonar amable, incluso con él. No tardó en volverse hacia mí, preguntarme cosas. Sabía que este momento iba a llegar tarde o temprano. Preguntó por Taka y Sohem. No me quedaba otra que ser sincero al estar allí los 3 juntos.
- El cuernitos se llamaba Taka. Y el cabeza cubo es Sohem. Son los dos cazadores de recompensas que en el East Blue, en la playa de nuestra isla, nos dieron una paliza a Vulkan y a mí y nos enseñaron la realidad de que éramos débiles - Bajé la mirada al suelo - Taka era un buen hombre, calmado y sensato. Sohem... bueno, es especialito. Vamos a dejarlo ahí. Compartí plataforma con él. También estaba Triana Tempesta. La cual no le caí bien de primeras. No me fiaba de ella, así que grité a los cuatro vientos su recompensa y Sohem no la quitó el ojo de encima. Más adelante, decidí empezar una estrategia para derrotar a nuestro rival. La cual, resulto bien, ya que todos colaboraron. Pero Sohem no hace las cosas por amor al arte. Me dijo que una vez aquel pirata estuviera en el suelo, iba a ser él, el que entregase el cuerpo y cobrara la recompensa. Le dije que adelante, me daba igual eso. Pero como ya viste Karl, vino Shichibukai y se llevó los cuerpos de todos los piratas Sticky. Por lo que le debía una recompensa a Sohem, y esa fue Peixe, el calamar que tú trajiste al barco - Mire a Karl y Sephi - Cuando le vi herido, no pude hacer otra cosa que rescatarlo. A pesar de ser un completo idiota, no podía dejarlo ahí. Me pidió que rescatase a Taka, pero no sabía el porqué. Parece ser que tiene perdida de memoria. Ni siquiera se preocupó por él antes de bajarse el barco. En cuanto a las órdenes que dio en el barco es fácil, sabe navegar. Y nosotros no teníamos a Minato. Simplemente, teníamos que seguir sus órdenes para llegar a tierra, ni más ni menos. Todo lo demás es simplemente por un motivo fuera de nuestro alcance: Es un completo idiota -
Di un pequeño suspiro tras confesar todo y volví a mirar al cielo estrellado - No te preocupes Karl. Yo no os voy a traicionar en nada. Al revés, ya has visto que soy un hombre de palabra. Sea con quien sea - Dije firmemente, esperando a que dijeran algo.
Karmas
- Memoria Eidética: Me acuerdo perfectamente de todo
- Sincero: No puedo mentir
No podía dar crédito a lo que estaba ocurriendo, Karl se levantó, anduvo hacía mi y me abrazo para luego dedicarme unas palabras. Mis oídos que no podían creer lo que estaban escuchando, Karl estaba siendo amable y tenía buenas palabras para mí.
-Gracias Karl, espero que podamos estar siempre cuidando el uno del otro. Le respondí mientras me limpiaba las lágrimas de la con el antebrazo derecho, cuando Karl volvió a soltarme, brazo que utilicé para volver a coger la botella de sake y volver a pegarle otro trago. Karl entonces se dirigió a Joe, le preguntó sobre Taka y el hombre con el que hablaba Joe en el barco. También quería saber que era lo que le debía a este y sobre todo le preguntó si podíamos confiar en él.
Este le contó la historia de la pelea que tuvo junto a Vulkan con unos cazarrecompensas en Shell Town. Y entró más detalladamente en lo que vivió en los Cabos Gemelos, para acabar diciéndole que nunca nos iba a traicionar. No daba crédito a lo que estaba escuchando, "¿por qué coño siempre tenía que ser de bueno tan idiota?" El silencio se estaba apoderando otra vez del lugar, pero después de darle otros dos tragos más a la botella de sake, mire a Joe y me dirigí a él. -Ya había escuchado la historia de los cazarrecompensas, pero no sabía que eran ellos cuando los conocí en el barco. Puedo entender que le curases y que dieras santo sepulcro a Taka ... Paré para tomar aire y continué. Pero ¿Por qué siempre actúas así? ¿No te das cuenta de que de bueno, a veces, eres tonto? No quiero que te tomes esto como un ataque, pero déjame explicarte como lo veo yo, obviando que has actuado acorde a como te sentías y eso no voy a discutírtelo porque es tu forma de ser, pero ¡NO LE DEBÍAS NADA! ¿No te das cuenta de que tú ya le diste el cuerpo de aquel que mató a Minato como recompensa y fue él el que lo dejo marchar porque vino aquel shichibukai? Tú ya no le debías nada, fue el mismo el que cedió su presa y aun así ¿Le dejaste que se burlase de nosotros? ¿Qué más ibas a hacer entregarle el barco? Volví a respirar, agache la cabeza, negué tres veces en el aire con ella, volvi a levantarla mirando a Joe y continue. Joe, te respeto, eres el único en el que tengo la certeza de que no me va a dar un dolor de cabeza por impulsivo, pero te pido que al menos pienses antes de dar más de la cuenta... A todo esto y cambiando de tema ¿Alguno sabe algo de Vulkan?
Joe nos explicó quién eran el cabezacubo y el cuernitos y porque les trato así, Sephirot no estuvo de acuerdo con él y le canto las cuarenta, fue duro y algo irrespetuoso con Joe, como suele ser él, pero yo estaba bastante de acuerdo con él.
- Sephirot tiene razón, Joe, no le debías nada a ese gilipollas, él sobrevivió gracias a ti de hecho, por lo que nos has contado, en fin, es imposible que no confíe en alguien tan Pánfilo como tu viejales, no obstante, la próxima vez recuerda una cosa jefe, por bueno que seas, tienes hombres y a una servidora a tu cargo, daríamos la vida por ti y por cualquier inocente, tanto Sephirot, como yo, estoy seguro, somos marines con honor, cada uno con nuestras taras, lo reconozco, pero ante todo, somos un equipo y debemos respaldarnos entre nosotros, tú eres nuestro jefe y nuestro líder, pero un buen líder defiende a sus camaradas y más ante extraños. Por otro lado, recuerda tu posición y tu rango. Nosotros impartimos y somos la justicia, no podemos dejar que un simple cazarrecompensas le diga a la marina que hacer, de hecho, eso suena muy a lo que diría Volkarona.
Caí entonces en que Sephirot había preguntado por él. Otra noche, sin placer carnal, no podría terminar de examinarle y ver si me podía comer las tetas como un animal.
- Seguro que aparece mañana, estará detrás de algún pirata o algo así. No creo que deba preocuparnos demasiado.
Aunque recordar lo sucedido en Cabos Gemelos me hizo dudar y preocuparme por él un poco.
-Bueno jefe, yo creo que es hora de ir al catre, me alegro de haber podido hablar así con vosotros. ¿O queréis tomar la penúltima por Minabo y Paca?
60 FUE
110 RES
118 DES
30 PRE
34 AGI
124 REF
35 INT
53 VOL
0 CH
140 CA
Vitalidad: 1641 / 1667
Energía: 1069 / 1894
Espirítu: 33 / 159
Nivel: 10
Las horas se pasaron volando. Siempre fui activo y quizá por las experiencias de mi infancia busqué estar constantemente ocupado y con la cabeza llena de cosas para evitar pensar en mi cruda realidad. Quizá por eso ahora no puedo parar quieto. El día había dado bastante de sí. Tras la marcha de aquel sitio de mala muerte que, todo sea dicho, por lo menos preparaban un increíble batido de fresa, había conocido a un Marine en peliagudas circunstancias. Todavía no podía creerme que no me arrestara después de atacarle. Cuando le golpeé con el dorso de mi espada pensé que le partiría la mandíbula, menuda mole de tío. - Esa puta barba es un amortiguador, seguro. Quizá era usuario, yo qué sé. - musitaba mientras volvía al motel para descansar de tan larguísimo día, pero, algo me llamó la atención. La noche estaba cerrada y oscura, solo alumbrada por la tenue luz de las estrellas sobre el manto celestial que ahora parecía un negro carbón más que un mar azulado. Esto facilitaba que cualquier señal luminosa resaltara más en medio de las zonas oscuras del terreno sin edificar. Alguien había preparado una fogata no muy lejos del pueblo. No me hubiera llamado la atención si no fuera porque era justo la dirección en la que conocí a Joe y donde sus amigos estaban enterrados. Ante la duda de que pudieran intentar profanar las tumbas, decidí personarme allí. Aunque solo fuera por la gentileza de Joe de no arrestarme, era lo menos que podía hacer. No tardé unos minutos hasta que alcancé el lugar, me quedé observando desde lejos, oculto en el abrigo de las sombras, pero, no hizo falta mantenerme escondido demasiado tiempo. La hoguera, que se ubicaba justo delante de las tumbas del enorme cazador y el marine, reunía delante de ella a tres personas. La primera y más evidente, un ser astado enorme, al menos dos veces más grande que un hombre promedio, quizás más. El segundo, un hombre cuyo pelo era, o parecía, rojo fuego. Quizá era plateado como el mío y solo era un efecto visual de las llamas sobre él. Y finalmente, el tercero, al cual reconocí a lo lejos sin problema por su barba: El bueno de Joe. Tenía toda la pinta de una última despedida entre amigos de los fallecidos. Reanudé el camino hacia la hoguera a paso lento con la mano derecha en el bolsillo del pantalón y la izquierda sobre la tsuba de Shimei Kaeru, que permanecía en mi cinturón, al lado izquierdo. Cuando apenas quedaban unos metros, la enorme mujer astada propuso tomar la "última" o marchar. - Yo si me tomaría una, la noche lo amerita... - dije, mientras me acercaba y la luz del fuego comenzaba a hacerme visible - Si es que un cazador y un marine pueden beber después de pelear. - concluí, mirando a Joe desde la penumbra.
Resumen
¡Hola! Invado este tema y aparezco justo cuando Karl propone tomarse una más, acercándome y preguntando si puedo unirme. Uso el comando personaje porque es obligatorio cuando se invade, pero no tengo ningún tipo de intención bélica.
31-10-2023, 04:04 PM (Última modificación: 31-10-2023, 04:11 PM por Joe.)
Le expliqué todo lo que sabía y lo que vi a mis compañeros.
Sin pelos en la lengua, hasta el último detalle. Eran mis amigos y tenían el derecho de saber todo. Una vez terminé de decirles la información, se produjo un silencio durante unos segundos. No se rompió hasta que el joven Sephiroth saltó a decirme algo. En resumidas cuentas, dijo que de ser tan bueno era tonto, que no le debía nada a Sohem, que por eso el enmascarado se burló de todos nosotros, y que lo último que faltaba es que le entregase el barco. El joven estaba enfadado, aunque no lo dijera con maldad, pero se le notaba que estaba muy molesto por todo esto. De seguido, Karl apoyó todo lo que se dijo, reforzando la idea de Sephi de que no podía ser así. Por una parte, les entendía perfectamente, pero por otra, parece ser que se les olvidaba un pequeño detalle. Tras esto, los dos preguntaron por Vulkan y tomar la penúltima ronda, pero yo les interrumpí.
- Si no es por Sohem, a saber si estaríamos muertos - Dije cruzándome de brazos, aún sentado en el suelo y mirando al frente, al paisaje nocturno del desierto - Entiendo que sea una persona que no se os es agradable, lo sé, no estáis diciéndome nada nuevo. Pero hay una cosa que está clara. Él llevó el barco, con nosotros y aquellos civiles, a tierra para estar a salvo. Todos. No me interesa la recompensa de aquel pulpo, ya fuera por nosotros o por Sohem, acabará en un cuartel de la Marina para dar explicaciones de porque tiene un cartel de Se Busca. Conozco el temperamento de Sohem, y os aseguro de que era capaz de dejarnos tirados en el mar sin nadie que supiera navegar si alguien le dijese una mala palabra - Estando en la misma posición, les miré de reojo - No es cuestión de ser tonto, es cuestión de ser listo. Si a vosotros os hirió en el orgullo con sus palabras, es asunto vuestro. A mí me da absolutamente igual lo que me diga. - Finalicé mi discurso. Quise dejar todo bien claro para que se me entendiera.
- Adelante Karl, tomemos la penúltima ronda - Dije para cerrar el tema, o intentarlo. Tras esto, de repente, una silueta iba acercándose lentamente en la oscura noche, me percaté por el olor. Pero estaba tranquilo. El fuego hacía que cada vez fuera más visible poder verla, aquella persona dijo que a el sí le apetecía tomarse un trago. Era Viktor. Estaría dando una vuelta por la zona y quizás vio el fuego en el sitio donde el mismo me ayudó a enterrar los cuerpos, quizás se preocupó.
- Adelante, siéntate - Le dije amablemente invitándole al lugar - Os presento a Viktor - Dije a mis compañeros y volví a mirar al cazador - Esta mañana me... ayudo a enterrar los cuerpos de Minato y Taka - Dije con una tenue sonrisa en el rostro - Es un cazador de recompensas. Y está buscando a Sohem - Deje caer mis palabras en el aire. Quería ver como reaccionaban los chicos a esto
Karmas
- Sentidos aumentados: Olfato y Memoria eidética: Puedo reconocer el olor de Viktor, ya que ese mismo día estuve con él.
Por primera vez vi a Karl darme la razón, cosa que reafirmó que la tenía, pues no éramos santos de nuestra devoción, para acabar respondiéndome a la pregunta sobre Vulkan y preguntando si nos tomábamos una última.
Joe siguió insistiendo en que no tenía mucho que hacer, como si eso fuese verdad, al parecer no sabía ni contar las situaciones en las que el individuo enmascarado se había aprovechado de él y mientras que solo dio una cosa a cambio y aun así era ser "listo".
Cuando Joe terminó de hablar apareció un chico desconocido, diciendo que el sí se apuntaba a la última. Instintivamente, cogí la katana que estaba apoyada en el madero, el cual estaba usando de asiento. Entonces Joe aclaro que era un cazarrecompensas y este le había ayudado a enterrar los cuerpos que descansaban enfrente de mí. Por lo que con la misma rapidez que había cogido mi nueva espada, la dejé en su sitio de nuevo, mas yo no podía dejar el asunto, así como así, llevaba ya varios tragos de aquel sake, que estaba realmente bueno y este estaba comenzando a desinhibirme y algo que
habría dejado pasar por la presencia de alguien externo, esta vez no iba a ser así.
A mí me da igual lo que os dijese, pues cada uno soporta lo que quiere, además yo ni lo escuche, pero tu compañera, la cual estás mirando, te está diciendo que se sintió mal porque un extraño para ella, os trató como basura y eso sí me molesta porque sois mis compañeros. Dices que es ser listo, el listo fue él, veamos contemos las situaciones en las que uno hizo algo por el otro mmm Dejé unos segundos como si en realidad necesitase recordarlas, las sabía perfectamente. ¡Ah sí! Él únicamente os machacó por navegar un barco que él solo no habría podido, mientras tú le diste dos recompensas para su bolsillo y le curaste sus heridas, no dejándole solo a su suerte. Si quieres reafirmar tus hechos, perfecto, pero no me vendas que fuiste... Volví a dejar unos segundo para hacer más hincapié en la palabra que iba a decir. Listo.
Una vez le respondí a Joe de nuevo sin tapujos pude quedarme tranquilo, por lo que cogí la botella de sake, me levanté, recorrí los tres metros que me separaban de Viktor y le ofrecí la botella. Aquí tienes, bebe lo que quieras. Le dije sonriendo, a la vez que con mi brazo derecho extendido le daba la botella, y con mis ojos lo escudriñaba. Era un chaval más o menos de mi edad, de cerca era unos centímetros más bajito que yo. Encantado me llamo Sephiroth. ¡Gracias! Por ayudar a Joe enterrando a mi amigo.