El incansable - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#1
Día 25 de Otoño del año 11.
Barraca profunda - Zona portuaria.
9:20 a.m.



Un barco de la Marina, un acorazado más grande que un galeón común, con su clásica apariencia imperiosa con su casco reforzado, sus velas impolutas y el enorme logo de la marina como un símbolo de libertad ondeando en la vela mayor, estaba atracado en la zona portuaria de la isla Toko por la que el - ahora más numeroso - grupo de Marines proveniente del conflicto de los cabos gemelos había llegado a este lugar. Un pelotón completo compuesto por cien soldados marines se encargaban de las operaciones básicas y necesarias, como establecer un ligero y humilde puesto de mando en la playa junto al barco, compuesto de una tienda de campaña grande, de cuatro metros de largo, por cuatro de ancho y por otros cuatro de alto, y seis cajas apiladas a su flanco derecho, formando tres columnas con dos cajas cada una. Tres marines montaban guardia algunos metros más adelante y otros seis más discutían algunos temas dentro de la tienda de campaña, entorno a una mesa con un mapa, varios wanteds y un Den Den Mushi con la línea abierta, en llamada con alguien más.

Otros cuantos limpiaban la cubierta, recogían las velas, preparaban los cañones y movían las cajas de provisiones y suministros con la intención de tener todo en un estado excelso y bajo una calidad incuestionable, seguramente motivados por los elogios de sus superiores o en evitar las represalias de sus regañinas. Marines buenos, honrados y humildes con el deseo de proteger y servir, eran la tropa de la Capitana Leroy Jenkins, una poderosa y famosa infante de la Marina que había despuntado realmente en sus actividades y demostraciones de poder recientemente. Alguien digno de su cargo, pulcra, ordenada, impoluta y tan estricta como bien intencionada. Pero aunque ella estaba aun en su camarote, los soldados no flaqueaban en cumplir sus normas y mantener todo en el mejor de los estados posibles.

Las órdenes habían sido dadas y eran claras: el cuartel general de la Marina había enviado a la Capitana Jenkins a recoger a la tropa del Comandante Joe tras haber comunicado sus avances y la situación con los Piratas Dalton, pues había una nueva tarea importante para ellos relacionada con dicho incidente. La implicación del exfuncionario Therens Blackmore y su conocimiento sobre las instalaciones del gobierno eran algo perjudicial para la Marina y el Gobierno Mundial, y era un cabo suelto que los Marines tendrían que solventar y subsanar por el bien del pueblo en general, pues si esa información se filtrase inconvenientemente cayendo en los oídos de alguien indeseado, habría brechas en el hasta ahora perfecto sistema de defensa de la gloriosa orden de la Marina.

Entonces, mientras el grupo de Marines citado se encaminaba terminando de atravesar la Barraca Profunda hacia la costa, la avanzada improvisada que estaba ya en la playa, concretamente quienes discutían dentro de la tienda de campaña con el Den Den Mushi elevaron la voz, en la que los que estaban por llegar podrían distinguir una parte de la conversación mientras se aproximaban — ¡Está en la isla! — dijo alguien dando un fuerte golpe a la mesa — Si ha sido capaz de matar a la tripulación de un acorazado y escapar en ese barco hasta aquí no podemos escatimar recursos — añadió continuando con el tono elevado — ¿Y vas a ser tú quien vaya a por él, Rötia? — preguntó otro con sorna — Es el puto Sticky Fingers ¡eres un flipao! Ya viste en qué condiciones encontramos el acorazado a la deriva lleno de cadáveres... ese tío es un demente — añadió con la voz temblando casi mezclada por una risotada — ¡Como si es un Yonko! ¡Si está en la isla es nuestro deber como Marines ir a por él y capturarlo! ¡No sabemos los destrozos que podría ocasionar! — contestó la primera voz, indignado — A ver, calma los dos, calma... confiad en el criterio de la Capitana Jenkins, su intuición no falla nunca ¿no? — interrumpió una tercera voz, algo más distorsionada que las dos anteriores, y de nuevo un barullo generalizado.
Los tres Marines que montaban guardia en las afueras de la tienda, tres hombres jóvenes rondando justa la mayoría de edad, dos rubios y uno pelirrojo, se miraban nerviosos unos a otros sujetando sus bayonetas al hombro, alguno con un sudor frío recorriéndole la frente y ninguno con la capacidad de eliminar la tensión del ambiente...




Narración


Localización
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#2
Atributos Personaje


Recibí una tarde fría de tormenta, mientras leía un libro en mi habitación del hostal, una llamada a mí Den Den Mushi. Parece ser que estaban al tanto de lo que pasó allí con los Dalton y el padre Blackmore, de hecho, fue noticia en el periódico, pero no quise darle muchas vueltas. Una capitana de la Marina, Jenkins se llamaba, vendría a ver a la División 34 para una nueva tarea. No me dieron mucha más información, solo que el día 25 de otoño estuviéramos preparados para el recibimiento. Les hice saber a los compañeros esta información para estar listos, y ese día había llegado.

Me puse mi traje de Marine y abandoné el hostal, no sin antes saludar a la anciana dueña que siempre estaba en la recepción con una sonrisa. Esperé fuera a todos mis compañeros mientras me fumaba un cigarrillo hasta estar todos juntos para partir hacia la playa. Me iba a chocar un poco que vieran mi nuevo aspecto, pero decidí quitarle hierro al asunto y actuar como si fuera algo normal, una vez estaban todos fuera - Vamos chicos, veremos que noticia nos tiene que dar la capitana Jenkins - Apague el cigarro en la árida tierra del pueblo y marchar.

No tardamos mucho en llegar, desde la lejanía se podía observar un gran barco de la Marina, a la vez que en la propia playa había un pequeño puesto de mando con una tienda de campaña y cajas alrededor con, supongo, suministros, a su vez, 3 marines montaban guardia para controlar la zona.

A medida que nos íbamos acercando, a pocos metros de aquella tienda de campaña, se podía escuchar una conversación. Dos personas, y una tercera, con un tono más distorsionado que el resto, como si de una llamada se tratase. El grueso de aquella discusión estaba claro, hablaban de un tal Sticky Fingers, que se encontraba en la isla, y de como darle caza. En ese momento, mi mente empezó a unir hilos sobre ello, de información que había leído en los periódicos. Los piratas Sticky fueron los canallas que hicieron el revuelo en los cabos gemelos, liderados por Finn Slingerland, el cual escapó mientras lo trasladaban a Impel Down, y por último, se recibieron informes de haberle avistado en Toko, justo donde nos encontrábamos. Desde luego, Finn era alguien peligroso, por ello tenía un cartel de Se Busca de 230 millones. La cara de los 3 marines que hacían guardia afuera era un cuadro, estaban completamente nerviosos por aquella conversación, tanto que ni se percataron de nuestra presencia. Así que, decidí tomar la iniciativa:

- Buenos días, marines - Dije haciendo el saludo militar - Somos la división 34 ¿Sabían decirme si se encuentra por aquí la capitana Jenkins, por favor? Me gustaría hablar con ella - Dije educadamente, esperando una respuesta.

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#3
Atributos Personaje


Joe, quien se había afeitado parte de la barba, para mí le quitaba varonilidad e imponía menos respeto, nos informó fuera del hostal que la capitana Jenkins nos estaba esperando en la playa para darnos nuevas noticias.  El día era claro y caluroso, como todos en esta isla de verano. Yo iba vestido con el uniforme de la marina, el cual vestía con orgullo. Del cinturón colgaban al lado izquierdo de mi cadera mis dos katanas, Masamune y Kinen ni. En mi muñeca derecha llevaba mi nuevo Longe Pose, comprado en una tienda del pueblo Kakutasu, aún no iba a poder demostrar mis dotes de navegación, pero ansiaba que llegase el día. 
Caminábamos todos juntos, bajo el mando de Joe, hacia la zona portuaria de la isla, donde nos esperaba un acorazado de la marina. La noticia de que nos estarían esperando con un barco fue como un soplo de aire fresco para mí, llevábamos en esta isla demasiado tiempo y tenía la esperanza de que la llegada de dicho navío fuese para abandonarla, definitivamente odiaba este clima árido y de verano constante. Era mi primera isla en el Grand Line y todo lo que había vivido en ella, era malo, si había salvado un pueblo de ser arrasado y esclavizado junto a Karl, pero en la balanza había que meter, también, la muerte de Minato y la desaparición de Vulkan, por el cual en mi interior empezaba a nacer la idea de que nunca más volvería a verle con vida.

Cuando nos acercábamos al emplazamiento, la playa había sido tomada por el grupo de marines, en esta habían montado un campamento y al fondo se veía un enorme acorazado, quedé impresionado con él, era una obra de arte, su casco reforzado hacía tener apariencia de ser un barco invencible en alta mar, sus velas majestuosas ondeaban mostrando con orgullo el logo de la marina, el cual se encargaba de impartir miedo en aquellos que fuesen perseguidos por la ley y seguridad a aquellos que se ampararan bajo su protección. "Algún día capitanearé un barco así y podré llevar su timón" Pensé mientras seguimos andando hasta acercarnos a una tienda de campaña en la cual tres marines discutían sobre que Sticky Fingers estaba en la isla, me paralicé por un momento "Sticky Fingers... ese nombre... ¡¡Finn!!" No podía dar crédito a lo que estaba oyendo, si lo que esos marines estaban diciendo era cierto, ese desgraciado se había escapado y había llegado a la isla, por lo que otra vez esta isla iba a ser un mal lugar para mí. Mi semblante pasó de esperanzador a serio, desde el incidente en los cabos, me había vuelto más fuerte, todos habíamos tenido un crecimiento y además el grupo también había crecido. Por lo que en mí creció unas ganas de saldar cuentas con aquel desquiciado. 

Joe saludó a los tres marines que se encontraban haciendo guardia, los cuales estaban tan absortos en la conversación que se daba dentro de la tienda que ni se dieron cuenta de nuestra presencia. Yo no pude contenerme, y cuando Joe terminó de preguntarles, sin dejar que estos respondieran a Joe, recorrí los dos metros que me separaban de la tienda, adelantándo a Joe por su costado derecho y abrir la tienda de par en par para abordar a los marines que discernían dentro de ella -¿¡Qué os hace pensar que podríais vosotros tres solos contra él!? Les pregunté con rabia, mientras les miraba de arriba abajo, viendo como esos tres, para mí, no llegaban a la altura de Minato, quien murió a manos de uno de sus secuaces. No tenéis ni idea de lo que ese lunático es capaz ¿Es cierto que está en la isla? Volví mi mirada a Joe intentando que viera que si actuaba así no era por gusto y casi rogando. -Joe si es así, no podemos dejarle libre, por Minato.

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|Hablo/"Pienso"/Narro|
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#4
Atributos Personaje


El día por fin había llegado. Joe había prometido un poco de movimiento en la División 34 y las expectativas estaban cumplidas. Un gran barco se había aproximado a la isla de Toko para ponerse en contacto con  los marines que allí nos encontramos y seguramente ponernos un nuevo cometido.

No habíamos entrado en detalles técnicos, pero la importancia de nuestra misión requería del grado exacto de implicación a aplicar en la marina, es decir, el cien por ciento.

Cómo todas las mañanas Daisen se había levantado pronto y debido a los nervios de una movilización, dentro del cuerpo de marines, le resulta cuánto menos inquietante por lo que estaba ligeramente nervioso.

Durante 20 minutos, Daisen desayunó y se vistió con su uniforme de Marine y antes de salir de la nave adyacente al hostal cogió todas sus pertenencias, se despidió de la anciana regente quien siempre les había tratado tan bien desde que comenzó su estancia allí.

Daisen salió de la nave a gatas para posteriormente erguirse y encontrarse con sus compañeros de división. Según Joe tendrían que ir al puerto puesto que un navío vendría hasta la isla con una capitana de cierto renombre llamada Jenkins.Cuando vio a sus compañeros saludó de buen grado, mientras se quitaba un poco de polvo del uniforme.

¡Buenos días compañeros,espero que hayáis dormido tan bien como yo,Wayayaya!


Tras un camino relativamente corto se veía el puerto donde había un navío que destacaba no solo por el tamaño, si no por la cantidad de gente que pululaba a su alrededor. El barco se erguía lustroso en la proximidad de la costa, donde sus velas reposaban esperando una nueva travesía. Tenía refuerzos y las calidades de la embarcación eran excelentes.
Una vez nos aproximamos más pudimos ver como múltiples marines se arremolinaban alrededor de la nave donde habían montado un modesto puesto que consistía en una tienda pequeña, o al menos pequeña para Daisen.

Daisen se acostumbró a marchar en la retaguardia del grupo. No era un veterano y tampoco quería molestar con su gran envergadura, ni por la visión de lo que había delante del grupo ni obstaculizando el paso de alguno de sus compañeros. Una de sus misiones principales, como todo buen marine era aprender todo lo posible de sus superiores por eso guardaba silencio para prestar la mayor atención posible.

Cuando estuvimos muy cerca pudimos ver como Joe se dirigía a tres soldados que estaban la la tienda que habían montado los marines. Joe muy amable como siempre, hizo un saludo militar mientras se dirigió a ellos para preguntar por la capitana Jenkins.
Dos de ellos tenían el pelo rubio y el otro era pelirrojo. Estaban montando guardia y tenían sus armas al hombro. Daisen imitando a Joe y siguiendo el protocolo efectuó también el Saludo militar y se limitó a guardar silencio y observar el entorno.
Aquellos jóvenes soldados parecían nerviosos, una conversación a tres voces hablaba de un incidente con muertos en un navío acorazado encontrado sin rumbo y lleno de cadáveres. Al parecer lo había provocado Sticky Fingers huyendo del mismo.

Parece que la situación está fea. ¿Bueno para eso estamos los marines no? Para ayudar cuando las cosas se ponen oscuras. De todas formas alguien escapando de un acorazado de la marina no es algo menor y mucho menos si ha dejado un rastro de cadáveres a sus espaldas.

"Buenos días, Marines". Dijo Daisen intentando sonar tranquilizador, mientras ponía una sonrisa amable en el rostro.

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#5
Atributos Personaje

Es el vigésimo-quinto día de otoño de este año, y lo voy a recordar tanto o más como el día en el que empecé a formar parte de la División 34. Hoy viene a buscarnos el barco prometido y nos vamos a adentrar en nuestra primera gran aventura juntos, como equipo. Bueno, al menos la mía con este escuadrón. 

El Sol amanecía con actitud positiva y brillante, como si fuera consciente de lo importante que era el día de hoy para mí. Por primera vez en mucho tiempo, no se me pegan las sábanas, y aunque tengo entendido que algunos aprovecharon la noche del 24 para brindar copas antes de la misión, yo no me la iba a jugar a que el alcohol se me subiera o a no dormir mis horitas. 

-Nada sienta mejor que descansar las horas que uno necesita...- me levanto orgulloso de mi mismo y descansado, estirando todo el cuerpo tanto como puedo. -... Hoy es mi día.-

Me visto con mis recién lavado uniforme deportivo de la Marina, pues el oficial nunca me había quedado bien. Mucho mejor mi camiseta lisa de mangas cortas, mi pantalón blanco holgado y mis botas negras cómodas. Listo, dispuesto y preparado para ser funcional en todo momento. Desayuno suave en mi habitación, sin cargar el estómago en exceso y mentalizado para lo que iba a acontecer. Al terminar, recojo mis bártulos y los coloco en un pequeño zurrón que me cuelga ladeado.
Listo y dispuesto, salgo de la habitación y bajo listo y dispuesto para presentarme frente a todo el equipo. Raro en mi, salgo más animado y enalteciendo que de costumbre, acompañado de un pensamiento orgulloso sobre mi esfuerzo para llegar hasta este momento. Cuando llego fuera del local, solo Joe espera, fumando su cigarro y con un porte regio y señorial, como siempre. Aunque hoy, con menos vello facial de lo esperado.

-Buenos días, comandante.- saludo con un tono animado a Joe. Sin hacer mucho caso de su nueva apariencia, sonrío con picardía mientras choco los puños. -¡Listo para rendir al máximo!- declaro con ímpetu.

Uno a uno, llegan todos los miembros de la División 34. Todos reunidos, seguimos a Joe en una marcha hacía el puerto, donde supuestamente nos estarían esperando. Aunque si soy sincero, lo que para el resto probablemente era un paseo sencillo, para mí es la marcha militar más épica de la historia. 
Avanzo a la diestra de Joe, mientras volteo a un lado y al otro para ver a todo el equipo. Incluso miro a mi espalda de vez en cuando, donde Daisen nos sigue, generando una sensación de protección y seguridad que solo se equipara al abrazo de una abuela.

-Que fantasía...- pienso emocionado, con una sonrisa dibujada en el rostro. -Sin duda ha valido la pena la espera y el esfuerzo, padre. Se que soy perezoso, pero no pienso defraudar al comandante ni a ninguno de ellos. Daisen, Karl, Sephi, Ikirami... Ahora sois mi familia...-

Cuando terminamos el breve paseo, pudimos divisar un pequeño puesto de mando en la zona costera, protegidos por un gran acorazado de guerra de la Marina. El pequeño campamento estaba formado por una tienda de campaña de grandes dimensiones. También se podían ver a un gran número de soldados trabajando en todo tipo de labores, tanto de saneamiento como de mantenimiento. Se dejan ver también 3 vigilantes guardando servicio en la entrada de la carpa, 2 rubios jóvenes y un pelirrojo. Los 3 sosteniendo su arma de fuego y con un aspecto nervioso.

-Bien, parece que ya estamos aquí...- musito en silencio antes de adentrarnos más en el pequeño asentamiento.

Al acercarnos lo suficiente, la conversación que se lleva a cabo dentro de la tienda de campaña se hace audible para todos los presentes. Con cada paso que damos, se hace más evidente el semblante tenso y nervioso de los guardias, que surge a raíz de la discusión que se lleva a cabo. En el interior de la carpa debaten varias personas sobre un pirata agresivo que había dejado un rostro de muerte a su paso. Tampoco quise hacer mucho hincapié en enterarme de lo que decían, pues tampoco era de mi incumbencia. Yo solo debía obedecer órdenes, darlo todo de mi y aprender el máximo posible.
Joe se presenta frente a los vigilantes con un saludo militar y unas palabras educadas, pidiendo poder acceder a la reunión. Yo hago lo propio e imito el gesto de mi superior en el saludo. Cerca de Joe, comento para todos.

-Si queréis me quedo aquí fuera haciendo guardia con Daisen y esta gente. Ya luego me contáis.- propongo con un rostro serio y seguro, para que confiaran la guardia en mi.

Antes de que nadie pueda responder a nada, Sephiroth pierde la calma y se abalanza a la entrada con rabia. Este acusa a los superiores del interior y le hace una demanda a Joe.Con su reacción, me tenso rápido, pues no me espero que el imperturbable temple de Sephiroth pudiera vacilar de esa forma. Sin duda, el día empezaba la mar de interesante.

Aclaraciones
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#6
Atributos Personaje


Nuestro superior, el comandante Joe, nos había comunicado que el día 25 llegarían a la isla más Marines y que debíamos presentarnos ante ellos. Las órdenes eran poco claras, no teníamos mucha más información aparte del encuentro. Por si acaso, la noche anterior dejé mis maletas preparadas. No sabía si nos mandarían a otro emplazamiento o no, pero prefería ser precavida.

Me desperté por la mañana, aproximadamente a las seis, casi de madrugada. Observé mi habitación recogida y saqué de mi neceser los utensilios para darme una ducha refrescante. Cuando salí de ella, con la toalla enredada a mi alrededor, miré mi reflejo en el espejo del pequeño baño. “Si vienen superiores, más vale que se lleven una buena impresión de mí” pensé mientras miraba mi largo pelo rojo, que goteaba en el suelo todavía mojado. Así pues, me arreglé el pelo, dejándolo ligeramente ondulado y cayendo hacia mi lado derecho. Me maquillé ligeramente, lo justo para realzar mi belleza natural, pero sin que pareciese que iba demasiado arreglada. Unos sutiles toques de sombra de ojos, colorete y un bálsamo labial hidratante que teñía mis labios con un tenue toque carmesí. En adición, apliqué en mi cuello una pizca de perfume con un dulce olor a cerezas. Finalmente, cogí mi uniforme de marine y me vestí, asegurándome de que estuviese perfectamente liso y sin arrugas. Por supuesto, había escogido el atuendo de manga larga, pues el frescor otoñal ya llevaba semanas instalándose en aquella isla. Así mismo, me coloqué mis nuevos guantes y las botas especiales que había adquirido en el pueblo anteriormente. Me acerqué de nuevo al espejo, repasé mi físico con atención y lancé un beso al aire a la vez que guiñaba un ojo al comprobar mi buen aspecto.

Pasé bastante rato preparándome, aprovechando a su vez para tomar un té y una bollito de leche. Cogí mi bolsa y un par de utensilios y salí de la habitación. Así, cuando bajé, ya estaban esperando tanto Joe como Tenma. Me adelanté hasta ponerme junto a ellos, Joe estaba de espaldas a mí cuando Tenma saludó con energía.

-Buenos días a los dos. -saludé sonriente situándome justo a lado de Joe, que fumaba un cigarro- Veo que vamos todos bien arreglados. Tengo ganas de saber que nos espera.

A medida que los demás iban llegando, los fui saludando uno a uno y poco después partimos en dirección a la playa dónde nos esperaban los otros Marines.

Por el camino parecía que los nervios estaban a la orden del día, pues se mantuvieron todos en silencio la mayor parte del trayecto. Yo me abstuve de romper el silencio, pues lo cierto es que estaba algo nerviosa también. Aun así, algo en mi interior me decía que iba a ser un gran día, uno bien emocionante y que todo iba a salir bien.

Finalmente, llegamos al lugar. Ante nosotros, en mitad de la playa, había todo un destacamento de marines, en su mayoría entretenido en labores de transporte de útiles varios. En la distancia, un enorme acorazado descansaba sobre las olas en la costa. Era espléndido. Me frené durante un par de segundos mientras mis compañeros avanzaban. “¿Será este nuestro nuevo barco?” me pregunté. Recordaba que en mi primer día allí, el comandante Joe mencionó que estaban a la espera de recibir uno nuevo. Aun así, me parecía demasiado bonito para ser verdad, así que no quise hacerme demasiadas ilusiones y seguí avanzando con los demás. Revisé el resto de la playa, donde una tienda yacía en mitad del gentío y el grupo se dirigió hacia allí. Pude apreciar tres filas de cajas a la derecha de nuestro destino, amontonadas de dos en dos. Agudicé la vista para intentar ver si ponía algo en ellas o si se podía ver su interior.

Poco después ya estábamos a escasos metros de la entrada, dónde tres marines se miraban con nerviosismo a la vez que unas voces resonaban desde el interior de la carpa. Las voces mencionaban algo sobre un tal Sticky Fingers, que parecía encontrarse en la isla. También decían que había dejado a su paso un acorazado lleno de cadáveres.

Busqué con la mirada la de mis compañeros y mi comandante. El nombre Sticky Fingers me sonaba de algo. “¿Del periódico, tal vez?” me pregunté. Sin embargo, antes de poder cuestionarlo, Joe se personó ante los tres nerviosos hombres buscando a la Capitana Jenkins. A su vez, Tenma se ofreció a quedarse esperando junto a Daisen.


Iba a decir que yo quería entrar con los demás cuando Sephirot se lanzó raudo como el viento y entró en la tienda, dejándome totalmente confundida. Gritó a los que se encontraban dentro, que por la posición de Sephirot, justo en la entrada, no podía apreciar bien. Parecía conocer a quién estaban mencionando y mezquinamente les dijo que no tenían ni idea de lo que aquel loco era capaz, buscando finalmente el apoyo de Joe en la cuestión.

La verdad es que aquello me dejó bastante descolocada. No conocía todavía mucho a mis compañeros, pero el pelirrojo no me había dado la impresión de ser alguien impulsivo y arrogante como lo aparentaba en ese momento. Quise adelantarme y decir algo, pero era la última en llegar y la que ostentaba el rango más bajo de todos así que me mantuve en silencio, estoica, y esperé. Solo esperaba que aquel acto no acarrease consecuencias para los demás. Si de verdad en aquel lugar había una capitana, superaba en rango incluso a Joe y podría reprendernos.

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Karmas implicados o relevantes


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#7
Atributos Personaje


Amanece un nuevo día en isla Toko, otra vez, y ya son demasiados los días que llevo en esta isla desértica. Ya me conozco cada bar, cada tienda, la biblioteca, la escuela, la iglesia, el desierto ¡Qué aburrimiento! Afortunadamente, para mí y para todos, las cosas parecía que iban a cambiar, Joe no nos había dado detalles, pero hoy venía a visitarnos una capitana de la marina, aunque el comandante no nos había dicho por qué, esperaba poder por fin abandonar esta isla y continuar un viaje lleno de aventuras y mamporros a malvados piratas.

Recogí mis cosas y metí a Joseba en mi mochila, que había tejido yo misma con los materiales que me había dado la tendera de la mercería para poder llevar el material a mi mascota en ella, con una especie de ventana desde la que él podría observar el mundo desde mi espalda y me dirigí abajo, allí estaban mis tres compañeros nuevos y Sephirot, llegaba la ultima y además había un hombre cachas fumando con uniforme al que no lograba identificar pero me resultaba familiar. Hasta que habló, nos dijo que íbamos a ver a la capitana Perkings y entonces reconocí su voz

-¡Coño Joe! Te juro que no te había ni reconocido, ya era hora de que te afeitaras ese bigote, va a ser verdad que eres un papucho de 30 años jeje ¡te queda genial tu nuevo look mi comandante!

Había notado a Joe extraño desde hace tiempo, quería que se sintiera cómodo con nosotros y aunque su bigote le daba personalidad, estaba mucho más guapo con su nuevo look, al menos, podía verse su cara, aunque es cierto que imponía menos, ¿habría sido por Kiki? Sonreí de pensarlo, tenía que preguntarle a Kiki por esa noche, porque además, veía al comandante mucho más contento.

Cuando llego el resto partimos hacia el puerto costero de la isla y llegamos a un campamento enorme e improvisado, con decenas de hombres uniformados como nosotros, al fondo podía avistar un gran buque de la marina de un tamaño que yo nunca había visto, a pesar de haber pasado por varias bases a lo largo de mi trayectoria. El ambiente no obstante era tenso, al llegar Joe saludo a 3 nerviosos marines preguntándoles sobre la capitana, Daisen se unió al saludo intentando tranquilizarles y Tenshian también de una manera que me pareció algo cómica por el entusiasmo que le puso, pero la situación me dio mala espina, no recordaba a que, pero me recordaba a algo vivido no hace mucho. 

En una de las tiendas cercanas pudimos escuchar todos como discutían de algo de no sé qué de un pirata, cuando de repente Sephirot se dirigió a la tienda, adelantando a Joe y dando gritos a los marines de dentro, inmediatamente salí detrás de él y le agarre por la espalda.

-¿Qué cojones te crees que haces Sephirot? ¡Nos estás dejando mal a toda la división! ¡Tú no eres así gilipollas! Te comportas... como un choni de esos.

Estaba bastante cabreada con la reacción de mi compañero, tanto que no sé ni que le había dicho a los marines, pero que Sephirot se perturbase así era muy raro en él y no hizo más que ponerme en guardia ante cualquier peligro que pudiera esperar en aquella tienda. Las cosas como de costumbre no habían empezado bien. 

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karmas

resumen


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#8
Tras las amables palabras de Joe y su saludo - imitado por los más educados y entusiastas - el joven pelirrojo se disponía a contestar con una tímida sonrisa cuando de pronto, Sephiroth, echo un completo basilisco empezó a increparles a ellos tres lo que acababa de escuchar dentro de la tienda, recibiendo por respuesta en el interior de esta que toda la conversación cesase de golpe y uno de los presentes en dicha reunión se asomase para cerrar la cremallera de la tienda de campaña mientras el peliblanco de larga melena instaba a su viejo compañero Joe a hacer algo. Por suerte la tensión fue arrancada de raíz por la mordaz lengua de Karlglass, quien le recriminó a su compañero su actitud y sus formas, y permitió a los tres soldados poder retroceder un paso, tragar saliva y mirarse nerviosos entre si de nuevo. Tras unos pocos segundos, uno de los dos rubios, el más delgado de los dos, tomó la iniciativa.

— ¡Cadete Gio Rose a su servicio, señor! — dijo con energía cuadrando el saludo militar, siendo imitado por sus dos novatos compañeros un paso tras él cada uno a un flanco distinto — Tenemos órdenes de escoltar de inmediato ante la presencia de la Capitana Jenkins al Comandante Joe y su división al mando, la división treinta y tres — dijo manteniendo la postura, y uno de sus compañeros tosió levemente llevándose la mano a la boca — ¿Cómo que treinta y tres? — dijo el otro rubio en murmullo nervioso fingiendo la tos de forma bastante poco sutil pese a sus intentos — ¿Me repites ese numerito? — añadió el pelirrojo en un susurro, haciendo que su compañero redoblase la postura del saludo volviendo a chocar los pies y erguirse aun más — Treinta y cuatro señor, perdone mi error señor — y aguardó unos segundos tensos, apenas un par de ellos, tras lo cual bajó el brazo del saludo y les instó con un gesto a acompañarle — Síganme todos por favor, la Capitana los está esperando y no podemos perder ni un minuto — añadió comenzando a caminar mientras le seguíais. Al mismo tiempo que os encaminabais a la rampa de embarque un grupo al trote presididos por un hombre con un extraño bigote salían del barco: estaba compuesto por treinta soldados, entre los que destacaban tres hombres de tres metros de alto, un hombre manco y seis mujeres, además de los otros veinte soldados. Estos, que habían escuchado los gritos de Sephiroth, descendían a paso ligero y se cruzaron literalmente con la División 34 a la salida de su camino por la pasarela, a tiempo de que uno de los más rezagados de la formación, el hombre manco, mirase de reojo oculto por su gorra militar a Sephiroth y sonriese como un niño, mientras se alejaba con el resto de sus compañeros y se perdían rumbo al pueblo Kakutasu. Desde luego que perder las formas así para un Marine no era algo aceptable y menos aun en una misión oficial siendo citados por un superior y yendo a recibir le resto del informe por una persona del renombre de Jenkins... mala primera impresión para la división del bueno de Joe.

Cuando subisteis al barco, pudisteis ver que lo que al principio parecieran sólo cien hombres, era la cara visible de la moneda, pues otras tres tropas de treinta soldados cada una salieron tras la anterior, todas en la misma dirección, y pareciera haber más soldados preparándose en la galería y los camarotes, con una misión que os era desconocida.
— Síganme por favor, la Capitana les está esperando en su camarote — dijo Gio, el joven rubio que os conducía a bordo del barco cuyas dimensiones eran suficientes para albergar incluso a Daisen si este se inclinaba un poco, alcanzando los diez metros de alto con facilidad. Era un buque asombroso, enorme y digno de imponer el nombre y el respeto de la Marina sobre los mares que surcase. Una vez dentro de él y sus instalaciones, Gio os llevó hacia una puerta robusta de roble con remaches dorados, frente a la que se paró y os miró una última vez — Algún día seré un héroe como ustedes. Mucha suerte y gracias por ser una inspiración — dijo nervioso y algo sonrojado, agachando la mirada y mirándole el escote de paso a Ikirami, tras lo cual dio tres golpes a la enorme puerta y se apartó a un lado dejándoos vía libre — ¡Están aquí Capitana Jenkins! — dijo en un tono más elevado el muchacho, mirando al suelo permanentemente.

— ¡Adelante! — gritó una voz femenina desde dentro de las instalaciones, tras lo que el joven giró el pomo de la puerta abriéndola, obteniendo otro grito por parte de la mujer del interior — ¡Y vaya a informar y procedan, soldado! — sentenció, haciendo que el chiquillo se marchase raudo fuera, hacia la cubierta del barco para hablar con otros compañeros siguiendo con sus órdenes.
Al entrar en la habitación pudisteis observar el lujo y la ostentación de alguien con un verdadero cargo realmente importante dentro de la Marina, aunque fuese de los más bajos dentro de la jerarquía de lo que se consideraba importante. Varias estanterías, papeles, libros, cartas de navegación, una cama tras un biombo, un espejo, un armario y dos cofres grandes, todo ornamentado y elegante. Presidía una mesa amplia y una silla cómoda sobre la que estaba sentada la Capitana Jenkins, bajo la atenta mirada de una lámpara de cristal.
En ese instante, todos - aunque Daisen no entraba por la puerta y tendría que observar todo desde el pasillo y con la cabeza asomaba por dentro del marco - estando dentro de la habitación pudisteis observar a aquella poderosa mujer — Bienvenidos ¿quién es Joe? — preguntó directamente.

[Imagen: satsuki_kill_la_kill.jpg?w=1920&ssl=1]





Contenido Oculto


Importante

Aclaraciones

Narración
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#9
Atributos Personaje


Antes de que Joe contestara a mis ruegos, escuché la voz de Karl regañándome por mi conducta. Fueron unas palabras que me sentaron como un jarrón de agua fría "¿En qué momento he pasado a ser el regañado por Karl?" Me sentí avergonzado, dirigí mi mirada hacia Karl con la boca abierta para responderle ¿Que quién coño era ella para darme sermones? ¿Qué si a ella no le importaba que cualquier mindundi dijese gilipolleces, cuando ella vivió todo y vio como perdíamos compañeros y lo pasábamos mal por Finn y su tripulación? Miré hacia mi cintura y allí vi como relucía Kinen ni mientras inconscientemente pasaba el pulgar de mi mano siniestra por su empuñadura, comencé a reflexionar, sabía que Karl tenía razón, me dejé llevar por todo lo que sentí y no por mi posición para con el grupo y la marina. Volví a mirar a Joe cerré la boca de la cual no había salido ningún sonido, agaché la cabeza, apreté mi diestra con fuerza y me posicioné justo detrás de Tenma.

Avergonzado por mi conducta, no volví a decir nada, mientras uno de los tres soldados que se habían callado ante mi repentina interrupción saludó a Joe y le dijeron que tenían la misión de llevarle a él junto a toda su división ante la capitana Jenkins. Nos encaminamos guiados por el cadete Gio por la rampa de embarque, en la cual nos topamos con un grupo de soldados trotando, liderados por un hombre con un bigote tan extraño que a primera vista me recordó a la parte que le faltaba a Joe debido a su nuevo look. Entre los componentes de aquel variopinto grupo el que más me llamó la atención fue un hombre manco, el cual me suscitó interés por saber cuál sería su estilo de combate o si sería usuario, pero rápidamente volví mi mirada al suelo para seguir al resto hasta la cubierta del barco solo veía soldados por todas partes."Con razón se pensaban que podían ir tan a la ligera a por Finn o un Yonko" Había tantos reclutas que entendí la falsa valentía de aquellos que hablaban tan ligeramente de ir a por Finn, infundada en mi opinión por el gran número de soldados que transportaba el acorazado. Gio nos instó a seguirle hacia el camarote de la capitana donde esta nos estaba esperando.

El interior del navío era impresionante, no podía dejar de observar su majestuosidad, sentí rabia que mi conducta anterior no me permitiese disfrutar más de aquel barco, pues seguía autocastigándome.
Al llegar a una puerta de roble adornada con remaches dorados, el cadete rubio que nos guiaba nos dijo sonrojado que algún día le gustaría ser un héroe como nosotros, palabras que hicieron que me sonrojase aún más "¿Acaso un héroe pierde el control de esta manera? ¿Es este tu héroe? Pensé mientras Gio notificaba nuestra llegada a la capitana.

Al abrirse la puerta entramos en una habitación repleta de estantería con libros y ornamentada tan elegantemente que reforzó mi sueño de llegar alto en la marina. Sentada en su silla, detrás de la mesa que presidía la habitación se encontraba la capitana Jenkins, era morena y su mirada transmitía el respeto que imponía su cargo. Según entramos nos dio la bienvenida y preguntó directamente por Joe, por lo que espere en silencio para observar que se acontecía.
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#10
Atributos Personaje


No contaba con que Sephiroth perdiera totalmente los modales y el respeto de esa manera, llegando incluso a confundirse de personas. Supongo que el escuchar simplemente el nombre de aquella persona le hizo ponerse nervioso, cosa que entiendo perfectamente, pero las maneras no son las correctas. Cuando se dirigió a mí, Karl tomó la iniciativa y le recriminó por lo que hizo, así que decidí no comentar nada ahora mismo para no elevar la tensión.

El cadete Gio Rose, el cual se presentó de forma educada y formal, parece ser que se confundió con el nombre de nuestra división, cosa que sus otros dos compañeros se dieron cuenta, creando una situación un tanto peculiar y cómica, pidiendo perdón incluso - Tranquilo, ¡no pasa nada! - Le respondí con una pequeña sonrisa para quitar la tensión al cadete.

Tras esto, nos pidió que le siguiéramos, pues nos iba a llevar ante la presencia de la capitana Jenkins, así que afirmando con la cabeza, nos pusimos en movimiento. Antes de subir por la pasarela, me acerqué a Sephiroth, poniéndole mi mano izquierda sobre su hombro derecho, y con un tono bajo le hablé - Sé cómo te sientes, créeme. Pero una cosa no quita la otra, no podemos perder los nervios. Vamos a ver que nos comenta la capitana, y tomaremos una decisión, todos juntos ¿Vale? - Le dije con cierto tono de tranquilidad para que bajara la tensión él también. Sabía de sobra lo que se le pasaba por la mente, pero no podíamos dejarnos llevar por los impulsos y las emociones, puesto que eso mismo, es lo que más temía, que por esas acciones, volviera a pasar lo mismo que con Minato.

Subimos por la pasarela que conducía al barco, yo delante, con Ikirami a mi derecha, la cual miré brevemente y dediqué una sonrisa para hacerla saber que todo estaba bien, y después mirar hacia atrás al resto, sobre todo a Daisen y Tenma, quería asegurarme que los nuevos estaban bien y con confianza. Me percaté de como unas cuantas tropas de marines, tanto hombres como mujeres, de diferentes alturas y rostros, estaban formando y yéndose dirección a Pueblo Kakutasu. Me giré durante unos segundos extrañado, parece ser que tenían una misión a cabo. En mi cabeza rondaban varias posibilidades, pero ahora mismo, no era el momento de darle vueltas. Nosotros teníamos ahora mismo una reunión con un rango superior, no tenía miedo, pero sí respeto por lo que nos pudiera decir. Gio siguió dirigiéndonos hacia donde se encontraba la capitana Jenkins, mientras yo observaba con detalle aquel buque tan majestuoso en el que nos encontrábamos, finalizando en una puerta de madera de roble con detalles dorados, estaba claro que habíamos llegado. El cadete mostró su respeto e ilusión por nosotros, mencionando que le gustaría ser un héroe como nosotros. En ese momento, no pude evitar mirar al suelo durante un breve tiempo, absorto en mis pensamientos - ¿Héroe?... - Agité la cabeza disimuladamente y volví a la realidad - Muchas gracias, Gio. Estoy seguro de que lo serás, sigue así - Le dije con un tono de respeto profundo, daba igual que fuera alguien de rango más bajo, sus palabras tenían honor y eso es lo que valoraba de él.

El joven, tras llamar a la puerta con 3 golpes, hizo que una voz femenina diera paso, haciendo que Gio abriera la puerta y dándonos paso a aquella habitación. Daisen se quedó fuera el pobre, algo lógico, pero agachando la cabeza era capaz de ver desde fuera todo. Los demás entramos en aquella sala y pudimos observar todo, era como si saliera de un cuento, llena de lujo, arquitectura bella y cuidada con mimo, una mesa increíble en la que había papeles y documentos, hasta una cama se podía apreciar detrás de un biombo... desde luego, era algo digno de envidiar, para que mentir. Quise saber a qué olía aquella habitación, si desprendía algún aroma en particular. Pero lo que más llamaba la atención, por supuesto, era la capitana Jenkins, la cual estaba sentada en su silla.

Una mujer de pelo largo, morena, con un rostro bello y que desprendía profesionalidad y disciplina, sumando su elegante traje de Marine - supongo que acorde a su rango en la jerarquía, capitana - se nos revelaba ante todos, recibiéndonos con una bienvenida intensa pero breve, preguntando directamente por mí. En ese mismo momento, di un paso al frente y haciendo el saludo militar lo más educadamente posible, y la respondí - Me presento, capitana Jenkins. Soy Joe, comandante y líder de la División 34. Es un placer conocerla - Dije terminando el saludo y manteniéndome firme con seguridad, acabando con un cruce de mis brazos - Díganos, la escuchamos atentamente - Manteniéndome a la espera de lo que nos fuera a decir.

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