El incansable [parte II] - (Evento Local) [Presente Absoluto]
#11
Atributos Personaje


Sephiroth me pasó aquel recipiente que Gio le ofreció, incluso me dijo que me lo quedase por si llegaba a molestarle a la hora de desenvainar su katana. Le miré extrañado - ¿Por qué ibas a necesitar usar tu arma en un sitio como este? - Dije con una sonrisa - ¡Debes de estar bromeando! - Acto seguido, abrí el tapón de aquel recipiente, y me lo acerqué a mi nariz, para saber que aroma y olor desprendía, sentía curiosidad. A su vez, Tenma me dijo unas palabras de preocupación sobre donde nos estábamos metiendo, alegando que estuviera alerta. Me llamó la atención bastante, pues primero Sephi, ahora Tenma, y vi a Karl también con poca confianza, por lo que intenté tranquilizarlos a cada uno de ellos - No hay que de preocuparse, estamos en la prisión más segura del mundo. Y no solo estamos nosotros, contamos con más marines. Así que con confianza, ¿vale? - Intenté decir calmado para aliviar la tensión que tenían encima.

Según avanzábamos por aquel gigantesco puente, poco a poco se podía contemplar mejor aquel inmenso sitio. Lo primero que me fijé fueron en dos especies de torres con unas dimensiones impresionantes, en lo alto se podía apreciar a dos pelotones, respectivamente, vigilando la zona, dándoles una amplia vista de todo aquello, desde donde se situaban aquellos enormes barcos hasta el gigantesco puente. Logré fijarme un poco en la forma de la plataforma, avistando más torres, con un buque enfrente de cada una. Era impresionante.

Estábamos llegando al final del puente, pero me giré para ver a cada uno de mis compañeros y qué expresiones mostraban sus rostros. Lo que más me llamó la atención fue ver lo diminuto que era Daisen en aquel puente. Sin duda alguna, no estaba acostumbrado, cuando ya de por sí, él es el grandullón del grupo. Volví a mirar al frente, ahora más cerca de la entrada, y para mi sorpresa, custodiando el enorme portón que había allí - el cual, podría decirse, eran varias puertas de diferentes tamaños en una sola - se situaban dos criaturas parecidas a Daisen en cuanto a tamaño, vistiendo uniformes y unas máscaras bastante raras, que solo dejaban mostrar los ojos detrás de unos agujeros. Cuando, de repente, la puerta más pequeña de aquel gran portón se abrió, haciendo que los dos guardias se dieran un golpe en el pecho.

De allí, salió una voz aguda, con cierta rapidez y energía - y con eco, pues provenía todavía de dentro de aquel sitio - diciendo claramente "La división treinta y cuatro", mientras nos daba la bienvenida a aquel majestuoso lugar. Aquella voz se acercaba más y más, abandonando el eco y siendo más nítida, revelando dos datos importantes. Su nombre: Nicholas Vangeance, y su cargo: el vicealcaide de Impel Down.

Se estaba aproximando alguien muy importante hacia nosotros, y había que estar preparado para ello. Me detuve enfrente de la puerta pequeña, esperando para ver el rostro de aquella persona la cual nos estaba recibiendo educadamente. Ni siquiera di una orden o algo parecido a mis compañeros de posicionarse para saludar cuando tocase, pues yo ya sabia de sobra que lo harían perfectamente. Aunque, hubo algo que me sacó del papel. Una vez terminó aquella voz, se escuchó un fuerte ruido metálico, y dos voces insultándose y discutiendo. Desde luego, la llegada ha sido intensa. De nuevo, una vez más, intenté sacar algún olor característico que hubiera por la entrada.

Toda la información
  Responder
#12
Atributos Personaje



Sephiroth respondió a mi muestra de nerviosismo con un suave intento de tranquilizarme. Observé como apartaba la mirada evitando la mía y añadía que estaba en buenas manos, buscando a Karglass para que reafirmase aquello.

-No lo pongo en duda. -respondí con una sonrisa picarona a Sephiroth- Nosotros no tenemos nada que temer aquí, Karl. Somos marines.

A medida que avanzamos por la plataforma que llevaba hasta la entrada, cada vez mis expectativas crecían más. Nos aproximábamos al lugar donde miles de almas malvadas descansaban, un emplazamiento en un lugar privilegiado como era el aquel cinturón sin corrientes y aguas plagadas de abominaciones descomunales. Realmente estaba emocionada y nerviosa al mismo tiempo, y dichas emociones no hicieron sino acrecentarse cuando pude vislumbrar la entrada a aquel palacio del horror. Una puerta de dimensiones inconmensurables, fragmentada en arcos que se habría para dar paso única y exclusivamente a aquellos que lo merecían. Sentí la imponencia de aquel lugar al acercarme más y sentir como se cernía ante nosotros una entrada a lo que parecía la boca de un ser inamovible por el tiempo, con sus filas de dientes a modo de puerta y preparadas para arrancar la carne de cada malvado que osase poner un pie dentro. Ante las fauces de la criatura, dos colosos encapuchados la guarecían como dos colmillos, alertando todavía más si cabe de la peligrosidad de aquel sitio. Claramente, solo para aquellos que osasen oponerse a la justicia. A pesar de mi reticencia a aceptar que los piratas fuesen encarcelados en lugar de ejecutados, aquella visión me hizo ver la prisión de una forma distinta. ¿Qué mejor que una bestia se trague a los inhumanos que se comportaban como tales?

Deleité mi vista observando cada detalle de la configuración del lugar mientras caminábamos por la lengua de aquel majestuoso ser hasta llegar a su faz. Una vez allí, la mandíbula más pequeña de la bestia se abrió dejando escapar una aguda voz que se presentó ante nosotros. Era el mismísimo vicealcaide de la prisión, Nicholas Vangeance. Frené la marcha a la derecha de Joe, un metro tras él para dejar a nuestro comandante como vanguardia de la división. Con el corazón latiendo con fuerza en mi pecho, hice el saludo militar y me quedé en aquella posición. Centraba mi atención ahora en aquella oscuridad de la que provenía la luz, intentando adaptar la vista para ver qué había más allá cuando pude distinguir unos sonidos de su interior. “¿Una trifulca?”, pensé mientras mantenía mi posición. No comprendía que podían ser aquellas voces que advertían de una disputa y el chocar del acero, así que intenté ver un poco más.


Aclaraciones
  Responder
#13
Estadísticas de Tenma Ryusuke :
90 FUE | 65 RES | 33 DES | 28 PRE | 105 AGI | 118 REF | 43 INT | 58 VOL | 10 CH | 65 CA

Vitalidad: 1325
Energía: 991
Espirítu: 118
Nivel: 8

Las palabras de Joe no me dejan con buen cuerpo. Su espíritu aparentemente aliviado y reflexivo me saben a poco en una situación que cada vez se convertía en más desconcertante. Sin embargo, tengo la confianza suficiente en mi mismo y en aquellos que dudan tanto como yo, como para saber que saldríamos de allí de una pieza.
Me alejo de Joe unos metros, sin dejar está vez la vanguardia cubierta está vez por los más grandes del equipo. Alerta, empiezo a mirar a un lado y a otro sin darme la vuelta, tomando detalle de todo lo que teníamos enfrente. El viento porta las desgracias de los condenados y el carácter general del equipo está cada vez más socavado. Sin duda, este lugar por si mismo, genera un aura tan negativa que doblega la voluntad del más duro.
Seguimos avanzando por la colosal pasarela hasta que se empieza a esclarecer un portón de inmenso tamaño. Este tiene la peculiaridad de que tiene diferentes tamaños para poder entrar, sin tener que mover toda la entrada.
-Vaya... Esto me recuerda a una tienda de juguetes que visitaba de pequeño... Imagin... Nah, no me acuerdo...-
El intento de acordarme de algo se esfuma rápido cuando se dejan ver un par de gigantes figuras custodiando la entrada. Estos cuentan con la altura y la envergadura del propio Daisen, pero con los rostros cubiertos, generando un duo de guardias aterradores. No hablan, no se mueven, solo observan nuestros pasos desde su posición. 
Cuando estamos a metros de alcanzarlos, una de las puertas comienza a abrirse, y con esto, un movimiento de los dos grandes centinelas, que anuncian la salida de alguien con percusión corporal. Una voz nos invita a pasar, desde lo profundo de la prisión, como un llamado a la boca del infierno. Se hace llamar Nicholas Vengance, asegura ser el Vice-Alcaide de Impel-down.
-Parece que nos invitan a pasar...- digo al aire, de forma casi sarcástica, ocultando una preocupación evidentemente. -Recordad, somos un equipo... Juntos hasta el final.- declaro con decisión.
Ya estábamos ahí. No había vuelta atrás. La División 34 de la que tanto me había esforzado por ingresar, se adentra sin vacilar en el peor lugar de la tierra, donde el castigo y la calamidad son la orden del día. Un inicio por todo lo alto, como diría mi padre.

Aclaraciones
  Responder
#14
Atributos Personaje


Karl confirmó lo que le pregunté, esperaba que con eso ambas se tranquilizaran un poco, el ambiente estaba un poco crispado y necesitábamos estar en calma. Mientras intentaba saber si mis palabras habían calmado tanto a Ikirami como a Karl, Joe me preguntó que porque debería de verme obligado a desenvainar mis espadas en este lugar, que si era una broma y destapó la bota y se la acercó a la nariz, parecía que estuviese oliendo el contenido de esta e intentó ahuyentar la intranquilidad de los demás componentes diciendo que estábamos con más marines y nos encontrábamos en la prisión más segura del mundo.
-¿Y por qué hueles el contenido de la bota, si nos lo dio un marine? ¡Sephehehehehe! Le pregunté a modo de respuesta entre risas -No sabemos qué tipo de evaluación vamos a tener, así que tampoco puedo estar seguro de que no necesitaré desenvainar ¡Sephehehehe! Esperaba que esta conversación animase un poco a los demás.

Según íbamos acercándonos al rastrillo me dejaba impresionar por su tamaño, con cada paso que dábamos este aumentaba hasta dejarme ver que un gigante como Daisen era diminuto en comparación con el tamaño del portón, a ambos lados de este dos enormes almenaras lo resguardaban con y en ellas se podían ver a los marines que las custodiaban, pude observar al fijarme en las torres el muro en ambas direcciones seguía en forma octogonal y en vértice lo gobernaba una torre tan grande como las dos que custodiaban la entrada. "Sin duda, solo un demente se atrevería a intentar entrar o salir a la fuerza de aquí" Pensé al ver tales defensas. Con cada paso pude darme cuenta de que la entrada no se componía únicamente de un solo portón macizo, parecía que estaba compuesto por varias puertas, cada una más pequeña que la anterior. "Así que es así como pueden pasar todo tipo de criminales" Estaba claro que el que diseñó la prisión pensó en todo tipo de detalles. A cada lado de la puerta se encontraban dos Gigantes uniformados custodiando la entrada, sus rostros estaban cubiertos, como si de verdugos se tratasen. De golpe se abrió la compuerta más pequeña de la cual salió la voz con eco del vicealcalde Nicholas Vangeance dándonos la bienvenida y tras sus palabras pude escuchar el ruido de acero chocando y a dos voces discutiendo entre ellos. No sabía si serían presos o alguna riña entre guardias, por lo que me limite a esperar posicionado a la derecha de Joe a que pudiésemos ver el rostro del vicealcalde o de que nos dieran orden de pasar.

Inventario
|Hablo/"Pienso"/Narro|
  Responder
#15
Cuando la voz del Vicealcaide resonó frente a vosotros, y os detuvisteis, algunos realizabais el saludo correspondiente, otros divagabais vuestra atención a uno u otro punto de la imponente estancia. Joe pudo identificar como un aroma afrutado y elegante se mantenía delante de él, embriagando el ambiente con elegancia. Ikirami intentó ver a través de la oscuridad del umbral de la puerta, pudiendo llegar a percibir ciertas chispas provenientes del choque de dos o más aceros en la profundidad de la estancia que teníais delante, justo de donde el griterío y los improperios provenían.

— ... — el silencio se apoderó de todos los presentes — Disculpen... — sonó de nuevo la voz del Vicealcaide Nicholas, exactamente frente a Joe — Estoy aquí — añadió con el mismo tono agudo e inquietante de antes, y entonces el Comandante Joe pudo notar un leve tirón en su pantalón, y si alguien se dignaba a mirar hacia el suelo podríais ver cómo ante vosotros se presentaba una figura diminuta, pequeño incluso para su propia raza, de no más de quince centímetros de alto. Vestía un uniforme completamente negro, un traje formal de dos piezas, formado por un pantalón de tiro alto y una chaqueta de botonadura doble, o double-breasted también del más puro negro de la que asomaba por el ojal un pañuelo negro con tibias líneas gris muy oscuro, estando custodiado por el logo de la prisión de Impel Down sobre dicho bolsillo, pero era realmente un bordado minúsculo. Vestía bajo la chaqueta un jersey mullido de cuello alto, con textura de lana a rayas, negro también, y para quien tuviera una minuciosa vista podría ver que lo llevaba metido con elegancia por dentro del pantalón, abrochado por un cinturón de - sorpresa para nadie - color negro, cuyo broche era acero ennegrecido. El toque final eran quizá sus zapatos, mocasines en punta de charol, del mismo color que el resto de su uniforme. Del bolsillo derecho de su chaqueta sobresalían las puntas de unos guantes de cuero negros, y el mango de lo que pareciera ser una fusta, o látigo, o cualquier instrumento de cuero de dichas propiedades. Era realmente tan pequeño que no erais capaces de verlo bien.

En cuanto a su rostro, Nicholas tenía una cara bastante redondeada, pero con una barbilla extrañamente protuberante, pareciendo puntiaguda pero terminando de forma redondeada. Su nariz era demasiado respingona y redonda, pudiendo quizá dar el ligero recuerdo del hocico de los cerdos, y gobernaba sobre unos labios muy pequeños y pintados por un labial nude, mate, que resaltaba ligeramente la pigmentación de los mismos un tono por encima. Llevaba unas grandes y redondas gafas de pasta tras las que se ocultaban un par de ojos presumiblemente grandes pero que tornaba entrecerrados, mirándoos con un gesto de sospecha, pudiendo apreciar más la ligera sombra de ojos que tenía en los párpados superiores, y el contorno de ojos o la máscara de pestañas que también usaba. Sus inquisitivos ojos pequeños eran del color de la tierra, pero brillaban de forma especial. Su pelo estaba rigurosamente cortado al milímetro, siendo este también de un color azabache profundo y llevando lo que comúnmente se denominaba como "corte de casco", dejando la longitud de su cabello a la altura de la mandíbula y teniendo un flequillo denso y tupido que casi rozaba con la pasta superior de los cristales de las gafas e impedían ver absolutamente nada sus cejas. Rematando la evidencia, de su trasero brotaba una cola mullida de color castaño muy oscuro, pero no negro, y que llevaba milimétricamente peinada y colocada a la perfección.

Nicholas sujetaba el pantalón del Comandante con la mano derecha y apoyaba la mano izquierda en su cadera doblando ligeramente el codo — ¿Pueden hacer el favor de prestarme su atención? — preguntó, realmente de forma retórica, dando un tirón un poco más fuerte al pantalón de Joe quien sin duda podría notar una tensión próxima a romper la tela. Tras eso, se aclaró la garganta y soltó la prenda, cerrando los ojos y alzando el dedo índice de la mano derecha hacia el cielo, dejando su mano frente a su cara — Han sido ustedes convocados a la orgullosamente inexpugnable prisión submarina de máxima seguridad de Impel Down, para una sesión de evaluación e informe por mandos autorizados del Gobierno Mundial. A continuación me seguirán hacia el interior y cumplirán estrictamente las normas que cito: Uno, no se acercarán a menos de un metro de las celdas por su propia seguridad y bajo pena de prisión preventiva por tentativa de cooperación criminal. Dos, no hablarán con los prisioneros de ningún nivel a no ser que se les de permiso, bajo pena de prisión preventiva por revelación de secretos e indicios de rebelión. Tres, no se les pedirá que entreguen sus armas por pura prevención de conflicto, pero si las empuñan sin que yo, o una autoridad superior a mi propio cargo así se lo ordene, serán automáticamente acusados de tentativa de traición y subordinación, arrestados provisionalmente y juzgados en los tribunales de Enies Lobby — entonces paró, bajo su mano y la juntó con la otra frente a su propio regazo, abriendo los ojos y mirando en general a todos los presentes con detenimiento y calma — Seguramente estén aquí simple y llanamente porque quien les ha citado no quería desplazarse, pero en lo que al Gobierno Mundial en general y a esta prisión en particular corresponde, su evaluación nos es completamente ajena, así que se les ruega cooperación, educación, buenos modales y que cumplan la normativa estrictamente — ahí inclinó la cabeza ligeramente, en lo que pareciera una reverencia — Ahora, si son tan amables de seguirme... — y se giró y comenzó a caminar hacia el interior, cruzando el umbral al tiempo que los dos guardias deshacían su saludo y se relajaban de nuevo adoptando una postura más cómoda, mientras Nicholas desaparecía en la oscuridad de la habitación.

Si decidíais - y más valía que así lo hiciérais - seguir a Nicholas sin perder tiempo, entraríais a una sala realmente inmensa, de más de doscientos metros por lado y más de trescientos de alto, custodiada por veinte hombres por lado con uniformes de Impel Down, dependiendo directamente del Gobierno Mundial y no de la Marina. Al fondo de la sala, frente a una gran puerta que daba acceso al resto de la prisión, había dos personas que no conseguíais distinguir bien, cruzando sus aceros y peleando entre si, insultándose abrupta pero atropelladamente haciendo su discurso incomprensible, excepto por la intencionalidad de faltarse el respeto el uno al otro. Pero aun estaban lo suficientemente lejos, se movían lo suficientemente rápido, y había una luz suficientemente tenue como para que pudierais distinguir nada, ni el que tuviera una mejor vista de todos vosotros. Vangeance suspiró sonoramente mientras sus pequeñas piernas se movían con ritmo y velocidad para mantener lo que era un paso habitual para un humano promedio.





Nicholas Vangeance

Resumen

Valoración

Narrador
  Responder
#16
Atributos Personaje


Qué extraño.

La voz del vicealcaide de Impel Down se escuchó claramente fuera de la puerta, muy nítidamente, pero no veía a nadie, pero sí era capaz de identificar un aroma afrutado muy claro en el ambiente. Y de nuevo, otra vez, aquella voz se escuchó, alegando atención, como si estuviéramos ignorándolo completamente, y en consecuencia, noté un tirón en mi pantalón.


Agaché la mirada, y... había alguien ahí, o algo, era diminuto, pero desde luego, la voz procedía de él. Entrecerré los ojos para intentar visualizar mejor aquello. Era un ser diminuto, con sus manitas, su cabello, y una cola parecida a la de un zorro, incluso tenía gafas. Creo recordar alguna historia que escuché en el cuartel de Isla Yotsuba, sobre ciertos seres diminutos con una fuerza igual a la de una persona dé estatura promedia. De nuevo, noté la fuerza con un nuevo tirón en el pantalón, esta vez podía notar como si quien lo hiciera, fuera de una mayor estatura, estaba impactado, mientras aquel ser, que, a todas luces, ya supuse que era el vicealcaide de Impel Down, exigía de nuevo prestar atención, fui a saludarle y presentarme profesional y educadamente, pero no me dio ni tiempo, pues una vez que vio que me percaté de su presencia, comenzó a hablar sin parar. Nos dijo que nos iban a hacer una evaluación, siendo esto una orden directa del Gobierno Mundial, cosa que me llamó muchísimo la atención, solo con esto tenía varias preguntas para decir, pero decidí seguir escuchando. Terminó dando ciertas normas y reglas de como teníamos que actuar una vez entrásemos en este sitio, siendo tajantes y dejando claro que al más mínimo desliz podía acarrear consecuencias muy graves, acabando su discurso con que por favor le siguiéramos mientras caminaba a la puerta - En... Entendido. Muchas gracias, Nicholas Vangeance. Soy Joe, Comandante de la división treinta y cuatro, proveniente del East Blue. Es un placer conocerle, y por supuesto, agradecer su hospitalidad - Dije mientras caminaba lentamente detras de Nicholas. Me giré para ver a cada uno de mis compañeros, y con un leve movimiento de cabeza, afirmé para que tuvieran confianza y se adentrasen conmigo.

Al entrar por fin por la puerta, una sala con dimensiones gigantescas estaba enfrente de nosotros, en ella, 20 hombres por cada lado hacían guardia de manera muy profesional, también con uniformes parecidos al de los gigantes de la puerta. Yo solo me limité a ir detrás de Nicholas, a un metro de distancia y seguirle allá donde fuera. Una vez más, allí dentro, intenté descifrar que aromas y olores desprendía un sitio como este. Mientras intentaba visualizar bien aquella sala, me percaté de que, al fondo, había dos siluetas de dos personas, pero era prácticamente imposible visualizar algo con claridad, así que bajé la mirada para situar donde estaba Nicholas y mantener aquella distancia detrás de su espalda y ver donde nos llevaba.

Resumen y Karmas
  Responder
#17
Todos estábamos en la entrada de la cárcel cuando aquella voz sonó. Lo hizo muy cerca nuestro cuando nos quisimos dar cuenta resulta que un Tontatta estaba agarrando el pantalón de Joe.

Tenía un aspecto cómico, o al menos para Daisen, quien se había imaginado un temible hombre enorme de grandísimo poder y músculos exageradamente grandes capaz de partir una montaña con solo mirarla.

Las apariencias en este mundo siempre engañan y si este ser de 15 centímetros es el Vicealcaide de Impel Down debe ser extremadamente competente.

El tontata tiene el pelo cortado a Tazón, con una longitud suficiente para taparle hasta las cejas.Viste de negro, con muchas prendas negras y accesorios negros incluyendo guantes y demás parafernalia. En su formación Daisen no ha recibido mucha instrucción sobre esta prisión en concreto y se notaba pues los uniformes no eran los de marines corrientes si no que tenían los suyos propios.

El Vice-alcaide nos indicó que le siguieramos así que Daisen avanza con el grupo como siempre en la retaguardia observando todo. Techos, sueños, rendijas, menaje, accesorios, manos de los guardias, sus rostros, las humedades y cualquier detalle por pequeño que parezca. Incluso miro hacia atrás para ver la puerta por su cara interior.

Todo aquello le impresionaba al Semi-gigante porque era la única vez que se encontraba en un lugar en el que entraba sin ningún problema.

Cuando iban avanzando varios soldados estaban en esa primera sala y más adelante dos personas estaban teniendo una disputa. Daisen se preguntaba si la Cárcel estaba basada en un cuento porque aquel lugar emana y se ve pintoresco. Daisen está seguro que verán no solo a criminales extremadamente notorios si no a carceleros extremadamente extravagantes.
Aquel corredor en el que se encontraban era muy largo y avanzaban a paso normal, Daisen con sus característicos sonidos de persona enorme caminando ruidosamente.Mientras caminaba  se quitó los guantes y los colocó en uno de sus bolsillos  por lo que había dicho el señor Vice-Alcaide. Entre otras cosas nos hizo un listado de las cosas que teníamos totalmente prohibidas mientras estuviéramos hablando en aquel lugar; a saber...

No acercarse a menos de un metro de las celdas.

"Por su propia seguridad y bajo pena de prisión preventiva por tentativa de cooperación criminal".

No hablar con los prisioneros de ningún nivel.

"A no ser que se les de permiso, bajo pena de prisión preventiva por revelación de secretos e indicios de rebelión".

No empuñar las armas.

"Si las empuñan sin que yo, o una autoridad superior a mi propio cargo así se lo ordene, serán automáticamente acusados de tentativa de traición e insubordinación, arrestados provisionalmente y juzgados en los tribunales de Enies Lobby"

Daisen enumeró mentalmente todas las directrices y se quitó los guantes por este mismo motivo. Por lo demás guarda silencio mientras sigue al grupo en actitud  educada y atento a todo.

aclaraciones
  Responder
#18
Atributos Personaje



Tras el umbral de la puerta no pude vislumbrar al vicealcaide, tan solo unas chispas del acero entrechocando. Es más, la aguda voz ya no sonaba desde el interior, sino cerca de nosotros, justo delante de…  Cuando desvié la cabeza hacia el comandante Joe, pude ver como su pantalón se movía como si algo tirase de él. Asomé un poco la cabeza hacia la izquierda, manteniendo todavía el saludo militar, para coger ángulo de visión y me sorprendí al ver a un minúsculo Tontatta que reclamaba nuestra atención. Paseé la mirada por aquel pequeño cuerpo, fijándome en detalles como su indumentaria y su rostro. Para alguien con un sentido de la moda menos trabajado, su atuendo podría pasar por uno básico o incluso reglamentario, pero mis ojos entrenados eran capaces de detectar la minuciosidad con la que cada pieza había sido escogida para crear un aspecto elegante y refinado. Incluso su maquillaje estaba escogido para crear una armonía con el resto, ligero y sutil pero eficaz. Y aquel pelo, recortado con una precisión quirúrgica eran lo que terminaba de coronar aquel desfile de elegancia, aportando un matiz extra de seriedad a su semblante. Me quedé sorprendida en múltiples aspectos, ya no solo por su cuidada apariencia, sino también porque era la primera vez que veía un Tontatta, aunque pensaba que eran ligeramente más grandes. Lo que estaba claro, es que desprendía feminidad por todos lados, por lo que supuse que era una mujer. También atisbé que llevaba en los bolsillos algo similar a mis guantes, pero de un tamaño ridículamente minúsculos y la empuñadura de algo, pero aun con mi vista entrenada no lograba verlo bien.

Tras analizar a la vicealcaide, esta solicitó nuestra atención. Finalmente, relajé la postura y escuché atentamente. Nos reveló que habíamos sido convocados para una sesión de evaluación y para presentar un informe bajo órdenes del Gobierno Mundial. Sentí los nervios aflorar nuevamente; si iban a valorarnos, debía dar la talla y demostrar que merecía estar allí, no quería volver a mi antiguo puesto bajo ningún concepto. Nos ordenó seguirla al interior y nos dio tres directrices inamovibles: no acercarse a las celdas a menos de un metro, no hablar con prisioneros sin permiso y no empuñar ningún arma sin permiso. Me parecían totalmente razonables, así que me propuse a cumplir con ello al pie de la letra. Además, los cargos que citó en caso de que incumpliésemos las órdenes no eran cosa menor, dicho de otra manera, eran cosa mayor. Apeló a nuestra integridad para que siguiésemos las normas establecidas, además de mostrar un comportamiento impecable.

Asentí y cuando nos guio hacia dentro la seguí junto a los demás sin decir una palabra. Comencé a caminar justo por detrás de Joe, pero a medida que avanzamos fui cada vez más despacio, hasta terminar al final de la formación, pero sin detener la marcha. Esto fue debido a que, nada más entrar, aproveché cada instante para analizar al detalle nuestros alrededores, incluso echando una mirada hacia atrás para ver la puerta desde dentro. Analicé minuciosamente suelo, paredes, techo… No quería perderme ni un detalle, puede que jamás tuviese otra oportunidad para entrar en la prisión. La primera instancia era una habitación de enormes proporciones, busqué si había algo que resaltase frente al resto de la construcción. Además, aproveché para mirar tanto a la vicealcaide como a los veinte guardias que había en la sala. Me pregunté si siempre había tantos guardias en la entrada, aunque comparado con los buques del exterior no imponían tanto, sí que me llamaban la atención así que los inspeccioné. Algo más adelante, los sonidos de una batalla se intensificaban intenté advertir de que se trataba, pero la ausencia de luz dificultaba el trabajo. Solo pude percibir vagamente una siluetas en movimiento frente a otra enorme puerta. La vicealcaide no parecía alertada por ello, así que supuse que no era un intento de fuga, sino algo así como un entrenamiento.

“¿Puede que nos hagan una evaluación de nuestras capacidades de combate?” pensé. Aquella duda hice que me mostrase más suspicaz si cabía con nuestros alrededores. Si hasta hacía un momento observaba con principalmente curiosidad, ahora lo hacía buscando algo que pudiese suponer un peligro.


Aclaraciones
  Responder
#19
Atributos Personaje


De repente alguien nos habló pidiendo nuestra atención y diciendo que estaba "aquí" pero yo, que estaba detrás de algunos de mis compañeros, "ahí" no veía a nadie.  ¿Un fantasma? ¿Un ser invisible? ¿Quién era ese tal Vergas que se dirigía a nosotros como el vicealcaide de la prisión submarina que nos hablaba? Yo no veía a nadie. Se supone que alguien o algo había salido de aquella extraña puerta y se dirigía a nosotros, pero a pesar de ser mucho más alto que mis compañeros en la vanguardia, yo no podía ver a nadie. 

La voz nos explicó las normas de la prisión que eran bastante estrictas y nos pidió que la siguiéramos, Joe la contesto mirando hacia el suelo y empezó a caminar camino de la prisión.
Me daba vergüenza quedar mal con mis compañeros o liarla, así qué curiosa seguí a mis compañeros, los dos gigantes dejaron de saludar y se relajaron al pasar Joe y el ser al que no era capaz de ver, me adelante a mi compañero para acercarme a aquel desconocido ser y ahí por fin pude visualizar a un pequeño humano del tamaño de un lapicero, todo vestido de negro y con un curioso pelo que recordaba a un champiñón. ¿De verdad es este ser el vicealcalde de un sitio tan enorme? 

La situación me hizo mucha gracia y perdí el temor a una emboscada o a que me encerraran allí con todos esos malvados piratas, de hecho me empecé a reír yo sola

-JA, JA, JA PERDÓN, ME HE ACORDADO DE UN CHISTE QUE ME CONTÓ TENSHIAN EN LA COMIDA, JA, JA, JA JODER QUÉ BUENO, POR AVENTURAS ASÍ, MERECE LA PENA SERVIR EN LA MARINA. ¡VAMOS A APROBAR ESA EVALUACIÓN CON NOTA COMPAÑEROS! 

Seguí riéndome sin parar, a pesar de que la sala en la que estábamos no daba para nada risa, 20 hombres, todos enorme y de negro, cubrían y guardaban un gran hall, era el lugar más enorme que había visto nunca, a pesar de ser una prisión, ningún caserío ni castillo de los que había visitado en mi adolescencia se acercaba siquiera a la inmensidad de aquel lugar. Cuando pare de reír me di cuenta de que los ruidos de aceros chocando que escuchaba al fondo eran de dos figuras, tan rápidas que apenas podía vislumbrar sus movimientos, luchando e insultándose entre sí.

-Disculpe vicealcaide, me llamo Karlglass, segunda al mando de la division 34  ¿Entiendo que esas dos personas de allí sí que están autorizadas a utilizar armas? .- No sabía el género de aquel diminuto ser que nos guiaba, así que utilice palabras que no hicieran mención al género de ese ser ¡Ni siquiera podía saber si había hombres y mujeres entre los de su raza!, y lo de segundo al mando, lo hice por picar a Sephirot.

Gracias a ese pequeño ser, toda la tensión y miedo del lugar se me habían pasado, quedando completamente relajada a pesar del lugar en el que nos encontrábamos y que había la hostia de gente enorme y armada, además de los dos del fondo de los que quería saber más.

aclaraciones


[Imagen: 9GdOzk1.png]
  Responder
#20
Atributos Personaje


El vicealcaide instó en que se encontraba ahí frente a nosotros, yo seguía sin ver a nadie, por lo que instintivamente me puse a buscar a alguien mirando hacia el suelo de la puerta, pues en mi rango de visión no veía a nadie y hacia ambos lados de esta, seguía sin verle "¿Estaré perdiendo facultades cognitivas?" Me pregunte mientras seguía moviendo la cabeza en el empeño de encontrar a la persona que nos estaba hablando. Al girar la cabeza hacia la izquierda pude ver como Joe que era el único que andaba por delante de mí, pues yo estaba posicionado a un paso suyo por su costado diestro, dirigía su mirada hacia el suelo, fue entonces cuando pude ver al ser más diminuto que me había encontrado hasta el momento. 
Tras quedarme unos segundos anonadado por el tamaño del que era el segundo al mando de la prisión, volví mi para escuchar con atención como Nicholas nos decía el porqué estábamos allí y las normas de conducta que debíamos seguir si no queríamos meternos en un buen lío. 

Tenía claro que si no quería tener problemas lo mejor sería no hacer caso de nadie y limitarme a ver, oír y callar, me reservaría mis pensamientos y solo hablaría cuando fuese preguntado. Apoyé mi muñeca izquierda sobra la empuñadura de Masamune, dejando la mano muerta, colgando sobre esta, metí mi diestra en el bolsillo de mi uniforme y me limité a entrar tras Joe en la prisión más segura del mundo. 
Al entrar pude vi la majestuosidad del lugar y la disciplina que tenían allí, nos recibieron haciéndonos un pasillo cuarenta hombres divididos a partes iguales entre ambos costados, todos vestían como los gigantes que estaban en la entrada. La sala de dimensiones enormes "Y esto es solo la entrada a la prisión, realmente este lugar es ¡Increíble!" Me moría de ganas de ver el resto de las instalaciones y poder observar como funcionaban aquí para mantener encerrados a tantos criminales.

Karl como siempre tuvo que dar la nota y empezó a reírse sin motivo, simplemente me limité a mirarla con el rabillo del ojo, quería mantenerme en mis trece y hablar solo cuando fuese necesario"Tss nos están recibiendo con honores y esta se pone a dar la nota, pero me alegro de que esté más calamada". Cuando dejó de reírse se presentó como segunda al mando"¿Así que estas son las consecuencias de no querer obtener un ascenso aún no?" No me sorprendía, pues sabía que mi decisión tendría estas consecuencias, pero aun así me fastidió, tendría que aguantar sus puyas, solo porque no estaba dispuesto a subir aún de rango. Por lo que simplemente me limité a seguir andando en silencio mientras miraba para todos lados, por lo que pude ver como Ikirami se había quedado la última, pude fijarme en como no perdía detalle de nada, sonreí tímidamente y volví mi mirada hacia el frente para seguir los pasos del vicealcaide y de nuestro comandante.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
  Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 2 invitado(s)