[EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte II)
#1
Los participantes provienen de este tema.
Aquí se desarrollará la "Prueba de Céfiro"



Todos los participantes, por favor, postead a continuación vuestra aportación a la prueba.
#2
Atributos Personaje


Parecía que al pirata sin pantalones lo conocía bastante gente, y no sólo de vista por el cartel de “Se Busca” que iba rondando por ahí, sino que tenían algún tipo de relación o contacto con él. Claro, si iba sin pantalones por ahí cómo no lo iba a conocer todo el mundo… -pensé mientras el pirata saludaba al marine de los Cabos Gemelos que iba a participar en nuestro equipo. Aún así lo que más me sorprendió no fue que aquel muchacho despantalonado tuviera relación con el marine, sino que le hablara con tantísima familiaridad a Jolyne. Parecía que se llevaban genial y decía que ellos dos eran iguales y la verdad es que compartían rasgos similares, al igual que con muchos de los habitantes del lugar. Finalizó la frase diciendo “es o no es”.

-Si es… -pensé de nuevo, me gustaba que preguntara sobre las afirmaciones que hacía, convertía la conversación en algo colaborativo. Tras la pregunta todo avanzó muy rápido, no quería pensar mal, pero me daba la sensación de que aquel muchacho quería verle las conchas a Jolyne. Me vi en la obligación de hacerme a un lado para dejar que surgiera el amor, pero en cuanto posó los ojos en mi empezó a gritar mientras se tocaba la cabeza, como si estuviera realmente loco. Agachó la mirada y se presentó, parecía cansado, de golpe… ¿sería alcohólico o algo por el estilo? Igual le estaba dando un leñazo en la cabeza algo que se había tomado. Retrocedí un paso y pude ver como se abofeteaba con delicadeza las mejillas para volver a entrar en razón, tras eso nos animó como equipo.

-¡SI ES! -grité emocionado perdiendo toda seriedad, siguiéndole el juego, completamente envenado por su euforia y por su hipnótica pregunta.

La mayor de mis sorpresas vino inmediatamente después, cuando Sephiroth se presentó con una educación envidiable. Me quedé en silencio escuchando sus palabras y por unos segundos fruncí el ceño pensando en lo que había dicho… aquí somos compañeros, y al escucharlo reír sonreí con sinceridad y comencé a reír yo también.

-Kiikikikiki. ¡Me gusta tu estilo Sephiroth! -le grité contento mientras le estrechaba mi mano.

Era una tontería, pero nunca había pensado en que un pirata y un marine pudieran colaborar para lograr un objetivo mayor, me gustó la idea de que en el fondo todos éramos personas y que hacíamos lo que hacíamos porque pensábamos que era lo mejor para todos. Él era igual de libre que yo, Sephiroth había elegido el camino de la Marina porque pensaba que era el correcto, y tener decisión era lo que más respetaba en el mundo.

Tras las presentaciones de equipo El Dirigente explicó el funcionamiento de los juegos y, haciendo uso de algún tipo de habilidad mágica mostró los troncos que iban a tener que golpear los participantes. Tras la explicación Sephiroth volvió a hablar y nos explicó que había tenido un golpe muy fuerte en la subida y no se encontraba en su mejor momento. La primera prueba era de fuerza, y él dijo que, aunque nunca había destacado por ser alguien fuerte estaba peor que nunca. Garnet en cambio parecía muy convencido de sus propias habilidades físicas.

-No te preocupes Sephiroth, vamos a hacerlo lo mejor que podamos. ¡¡ES O NO ES!! -grité sin control en la entonación, haciendo una afirmación más que una pregunta. Garnet era un espectáculo y sabía armar follón, era un buen pirata. Sacó un instrumento de cuerda de una funda e hizo un solo bonito y tremendo mientras gritaba. Sólo pude aplaudir y botar enérgicamente. Vaya personajazo era, me encantaba, y ahí no quedaba la cosa, se convirtió en un híbrido de tigre y pegó un puñetazo brutal a la máquina que registraba los golpes.

En esa prueba también participaba Joe, que como Sephiroth, estuvo en los Cabos Gemelos y… ¡El pollo que se llevó a Peixe! Avancé un paso, dispuesto a ir y terminar lo que empecé, pero miré a mi alrededor y entendí con rapidez que no era el mejor momento. Debía dejarlo pasar, por ahora. Tras el turno de la marine apareció en escena Triana y, aunque ahora participaba con otro equipo seguía siendo mi nakama. Antes de que pudiera decirle nada sonó un fortísimo golpe que me dejó sin palabras… ¿había hecho eso Triana? Sabía que era fuerte, pero incluso El Dirigente quedó en silencio para finalmente nombrar a la espadachina como ganadora de la prueba.

-¡TEM – PES -TA! ¡TEM – PES -TA! -coreaba como un auténtico fanático uniéndome a las otras voces mientras veía llegar a mi compañero temporal derrotado. -¡Tío! Eres un auténtico showman, buen intento kiiikikiki. -reí contento por haberlo conocido.

Tras un tiempo de locura y frenesí El Dirigente lanzó un objeto en la arena que sacó un pilar de madera como el de la prueba anterior pero bastante más pequeño, y tras eso comenzó con la explicación. Parecía ser que nos íbamos a enfrentar a un desafío de velocidad así que… ¡era mi momento!

-Vale, lo mío es la velocidad. Voy a volar a ras de suelo todo lo rápido que pueda, a ver si destrozo el récord… o me estampo con alguna piedra y me mato, lo que ocurra antes. -dije con un extraño tono de seriedad en la voz mientras alzaba la rodilla izquierda y la presionaba contra mi pecho con ayuda de mis manos. 

Entonces el fuego de mi espalda empezó a aumentar de tamaño, y tras eso aumentó aún más, creando unas llamas tan vivas y grandes que iluminaron todo el lugar con un resplandor ardiente. Las llamas danzaban con una ferocidad que parecía cobrar vida propia, envolviéndome de su energía y haciendo que me sintiera ultra potente, como si tuviera dentro cien caballos galopando a toda velocidad. Con cada centella que surgía, sentía cómo mi corazón latía al unísono con el fuego, una conexión ancestral que despertaba en lo más profundo de mi ser. Me agaché y posé ambas manos en el suelo mientras estiraba las piernas hacia atrás y, en cuanto terminó de hablar salí disparado, volando a ras de suelo como un cohete, dejando tras de mí una estela de polvo y fuego. La velocidad me envolvía, el viento silbaba en mis oídos mientras me impulsaba hacia adelante y me concentraba en eso, no escuchaba nada más. El viento, el crepitar del fuego y el palpitante latido de mi corazón. En cuanto pasé por delante del sensor me impulsé hacia el cielo para evitar estamparme con alguna pared y aterricé con calma, que fuera lo que tuviera que ser.

Información
#3
Atributos Personaje



- Aspros… -contesté dubitativo, alargando mi mano y estrechando la del cazador. - …aunque estoy convencido de que ya me conoces. - no pude evitar pensar. No era por considerarme una estrella ni mucho menos (que lo era), pero conocía a Viktor y su fama de cazador, por lo que era bastante inverosímil que no hubiese echado un vistazo a los últimos carteles de Se Busca adjuntos en el periódico. Un escueto saludo al marine daba entender que conocía a Joe. - Vaya, vaya, Vaya… -no pude contener una ligera sonrisa- Me encuentro entre dos hombres bastante peligrosos para mi integridad física, UUUUHUHUHU, eso me recuerda a mi…

Otra voz desconocida se unió a la función, haciendo que abandonase mi jugosa anécdota para voltearme y descubrir su identidad. Como esperaba, era Kuraku, aquel lunarian miembro de los Shogun Gari. Su tamaño y aspecto intimidante me hubiesen sorprendido si no fuese porque estaba bastante acostumbrado a viajar con una enorme gallina negra y extraña, y muy atractiva, llamada Yojimbo. - Soy Aspros. -dije de forma conciliadora al lunarian.- Tengo en bastante estima a la pequeña niñata demonio, Sasha, a Garnet y… -entrecorté mis palabras al ser consciente de los últimos rumores que había escuchado de Gron. No queriendo abrir heridas en aquella situación, retomé el rumbo de la conversación. - espero que ahora a ti también.

Los gritos de “Mord, mord” se fusionaban con el ambiente festivo, palpitante ante el inicio de las pruebas. La primera de ellas parecía poner en tela de juicio la fuerza de los participantes. No me consideraba alguien precisamente flojo, pero no podía evitar clavar mi mirada en los colosales brazos de Joe, en sus esculpidos pectorales, en su mandíbula asesina, y pensar que tal vez él fuese la mejor opción de los presentes para representar a nuestro grupo. Noté que mi vista se nublaba ligeramente cuando él mismo decidió aproximarse a la zona donde se iba a desarrollar la prueba, se quitó la chaqueta y arremangó las mangas de aquella camisa que suplicaba clemencia. - Anda, pero si es Triana. - No pude evitar esbozar una leve sonrisa al ver a la espadachina de mi banda, mi nakama, participar en aquella prueba de fuerza. De igual forma, un pseudodesnudo Garnet también se aproximaba a una de las 4 estacas de madera que debían golpear.

Quería que mi equipo ganase, pero no pude evitar sentirme orgulloso de Triana al ver como derrotaba sin esfuerzo al resto de los concursantes de la primera prueba. - Menudas toñas pega la bollera. -pensé mientras la saludaba en la distancia enérgicamente y me unía a los vítores que clamaban su nombre. Por su parte, Garnet debía abandonar los juegos al haber conseguido la peor marca, pero tenía algo que un concurso nunca podría arrebatarle: esos hermosos glúteos. La voz del Dirigente me arrancó de las posaderas de Garnet para mirar hacia el cielo, en busca de aquel pintoresco personaje cargado en una nube. Tras un despliegue digno de aquel espectáculo circense, el Dirigente preparó el escenario para la siguiente función: una prueba de velocidad. - Buen trabajo, fortachón -comenté a Joe antes de abandonar el grupo. - Creo que esta vez me toca a mí, deseadme suerte y, si podéis, no me miréis demasiado el culo, UUUUHUHUHUHU.

Me aproximé a la zona donde debía realizar la prueba y, tras ver cómo el capitán hacía alarde de su inmensa velocidad y pericia aérea, comencé a realizar una serie de eróticos estiramientos antes de emprender la marcha. Con mi gemelo derecho pegado a mi mejilla, no pude evitar pensar que en mi banda, los Alas Negras, había gente realmente fuerte, habilidosa y capaz… y Jolyne.- En fin, allá vamos. - Respiré hondo y comencé realizar una serie de piruetas en mi posición para ir ganando velocidad, con cada vuelta, con cada grácil giro. Y de pronto, mi cuerpo estalló y comencé a correr con todas mis fuerzas, con toda la potencia y elegancia que mi hermoso cuerpo me permitía. - Pirouette, Grand Jeté, fondu…- las posturas se sucedían en mi pensamiento mientras me desplazaba como una bailarina hasta la línea de meta. Sentía la atención clavada en mí, debía darlo todo. Y todo acabó.


Karmas

Info Bélica

Resumen
[Imagen: rvCfBMF.png]

❝

¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



#4
Atributos Personaje


Cipriana Bienpuesta. Así parecía llamarse la rubia marcada de mi equipo. Y parecía que tenía tanta potencia como para poder marcar una diferencia real en la competición que habían acontecido los cuatro participantes de esta "Prueba del Mocoso", pues su golpe aunque no parecía ofensivo iba cargado de fuerza y potencia suficiente como para derribar o frenar lo que se le pusiera por delante. ¿La había juzgado mal? y lo más importante ¿esta fulana tendría recompensa? — ¡Mpf! — bufé con cierta aspereza viéndola apartarse de allí junto con el resto de participantes — ¿Conoces a esa, Sasha? — le pregunté a la chiquilla con inocencia, sin mirarla, manteniendo mi vista fija en El Indigente, el maestro de ceremonias del evento que descendía de los cielos volando sobre su nube extraña para comprobar las puntuaciones... revelando una tras otra.
Un tal Carne había quedado el último, siendo descalificado. El siguiente fue Joe, algo que me sorprendió pues tenía al Marine por alguien con una excepcional fuerza física y se había salvado de la descalificación por los pelos. El segundo puesto fue para Cangas Díonis, la tipa del cuerno que se transformaba en una bola de fuego azul alada. Y el primer puesto fue para Cipriana. Mis ojos se abrieron de par en par cuando escuché la cifra y vi la diferencia para con Joe, quien usaba de referencia para compararlo con mi propia fuerza — Oe oe — dije incrédulo — En serio ¿quien coño es esta tía? — pregunté de nuevo retóricamente, mientras una horda de Birkanianos se dirigían hacia el centro de la pista para recoger los útiles usados en la prueba, y El Ingrediente explicaba la siguiente prueba: una competición de velocidad, la "Prueba del Zafiro".

Mientras hablaba, Cipriana volvía a nuestro cubículo, e instintivamente mi mirada se alternó entre las dos mujeres adultas. Ambas con un busto inmenso y una complexión relativamente - al menos en un vistazo superficial - parecido. ¿Escondería Pilimari una fuerza monstruosa?... Cipriana y Pilimari, el dúo tetorífico. Solté una bravuconada toma de aire de forma nasal, con sorna, riéndome de mi propia broma. Esas dos parecían de bandos completamente opuestos como para poderse permitir hacer equipo... algo que sólo estaba sucediendo seguramente por el miedo al Shichibukai Marucuchi y por respeto de la organización de la Marina. Eran dos mundos opuestos, y los dos estaban a mi alcance... yo me encontraba en tierra de nadie, y podía sacar partido a cualquier bando. Pero eso era materia para otro contexto. Lo único que debería tener presente es que Sasha era alguien con un wanted, y seguramente los Marines montasen algo a la salida de la isla para intentar hacerse con unas cuantas cabezas.

En el instante en el que terminó de hablar, un misil salió disparado del grupo a nuestra derecha, realizando una ruptura sónica fruto de un impulso inicial brutal, a la par que despegaba el polvo del suelo y avanzaba una estela de fuego de forma lineal y tan veloz que cuando quise verlo y poder reaccionar a ello había avanzado una increíble cantidad de metros y había cruzado por delante de la marca de la prueba, proclamándose como primer participante del evento, dejándome patidifuso. ¿Qué era eso?. No tarde en obtener respuesta al ver como dicha lanza de fuego se alzaba al cruzar el punto concreto del medidor y a determinada altura abría sus alas aplacando ligeramente la intensidad de su fuego mientras descendía. Era un Lunarian. ¿A cuánta velocidad se había movido? ¿Cómo era posible que partiera de plano y llano y realizase tal acelerón con tantísima potencia? Era un incremento de velocidad inconcebible. Apenas lo había podido ver... pero... ¿cómo sería pelear contra alguien así?


Entonces miré a mis compañeras rápidamente y volví la vista al frente para ver, del grupo de nuestra izquierda, a un hombre farandulero y descamisado realizar movimientos gráciles, sutiles y pomposos, piruetas y giros extraños mientras avanzaba hacia la pista. Uno había sido un misil y el otro era una vedette... aquí no había término medio. Pero su velocidad era fácil de seguir. Era capaz de leer sus movimientos y observar la forma y el contexto de los mismos, casi previendo donde pondría el siguiente paso... era una velocidad que podía superar. Eso me garantizaba no ser eliminado de los juegos y ponerme aferrar a una ronda más. Suponiendo que Pilimari tuviera algún potencial oculto como Cipriana, sabiendo la velocidad de la propia Sasha por experiencia personal, y sin saber el devenir de las pruebas que estaban por llegar después, opté por realizar una apuesta segura. La velocidad no era especialmente mi punto fuerte, pero podía exprimir mucha potencia en determinadas situaciones y estaba seguro de que podría superar con margen al tipo acrobático — Iré yo — dije con seriedad moviendo el hombro derecho en círculos dos veces, calentando, abriendo y cerrando la mano dos veces dejando el puño prieto ejerciendo presión y miré hacia Pilimari — Cipriana no puede participar más y Sasha sé que no va a batir la marca del Lunarian. Si tu tienes la completa certeza de poderte mover más rápido que él, ve a ganar esta prueba. Si no puedes, me encargo yo — sentencié de forma rígida, en una frase algo contradictoria pues le daba pie a ofrecerse a valorar la situación y por otro lado determinaba que no iba a ser capaz de cumplir lo que sugería, dando por seguro que era mi turno tal y como había vaticinado al principio de la frase — Abre bien los ojos Sasha, la última vez no fuiste capaz de ver esto — dije sonriendo tras el anonimato de mi casco, alzando el puño derecho hacia arriba mientras un ligero humillo salía del hueco de mi muñeca, entre el guante y la manga de la chaqueta, para que la semioni lo chocase en señal de complicidad y dándole una ligera pista de lo que iba a hacer — Dudo poder ir más rápido que ese tío, pero voy a aproximarme lo suficiente como para saber que no voy a perder — musité en un tono más bajo y comencé a caminar — Ahora vuelvo — y me dirigí hacia la proximidad de la plataforma, siendo el primero de los tres participantes en no tomar carrerilla previa, ni impulso de ningún tipo.

Mi puño derecho comenzó - pese a llevar enfundado un guante - a tornarse rojo incandescente y a humear con más intensidad conforme más me aproximaba a la marca previa a cruzar, cargando el kanabo con la mano izquierda sobre el hombro del mismo flanco. Estaba al rojo vivo, notaba toda la furia y la potencia del calor de mi cuerpo hervir desde mi mano. Toda focalizada en el mismo punto. Toda generando a su vez más potencia y más calor que se retroalimentaba.
Estando frente al Den Den de la prueba, a apenas tres o cuatro metros, paré mi avance y alcé el puño hirviendo y humeante hacia el cielo para mostrarlo a toda la grada. A estas alturas esconder algo así no iba a servirme de nada y no era ni de lejos la mejor carta de mi arsenal... así que de perdidos al río. Si el resto hacía espectáculo, yo no iba a ser menos.
— ¡ ¡ STEAM ENGINE ! ! —

Grité a los cuatro vientos con furia mientras estrellaba el puño derecho contra mi pecho, en la zona del corazón, produciendo un fuerte y sordo sonido seco contra el mismo mientras retrocedía dos pasos temblorosos fruto de mi propio impacto y encorvaba la espalda hacia delante, sin bajar el kanabo de su posición en mi hombro pero apoyando la otra mano en la rodilla de su flanco, escupiendo una bocanada de sangre que goteó por los agujeros de mi máscara, seguida de una tos ronca. Un fortísimo latido sacudió mi cuerpo. Al cabo de apenas un par de segundos un denso humo blanco empezó a brotar de todo mi cuerpo - o al menos de la parte visible - y a filtrarse desde las zonas cubiertas con ropa. Lo más notable era el cuello y las muñecas, las cuales gracias a ser las únicas partes visibles de mi piel revelaban que esta se había vuelto completamente rosa brillante. Me erguí cogiendo todo el aire que pude en los pulmones de una sola bocanada y alcé la el rostro al cielo mostrando columnas de humo brotar de cada uno de los agujeros de mi casco, recuperando mi postura.
Di un paso al frente con la diestra, flexioné ligeramente la rodilla y atrasé arrastrando la zurda. Ambas manos se juntaron entorno al mango de Ein Hauch y este, apuntó con su gorda y gruesa cabeza picuda hacia las estrellas situándome en posición de bateo. Apreté los dedos en el agarre casi tanto como estaba apretando las nalgas, hinché mi pecho y roté los hombros y manteniendo mi vista al frente, más allá del lugar de registro de marca de la prueba, imaginé lo que mi alma más ansiaba: Un enemigo a la altura.

— SPARKING... —

Comencé a decir, notando como se inflaban mis piernas y cómo la gracia del aumento de bombeo y ferocidad de mi corazón ayudaban en el proceso. Yo no era alguien rápido. No había entrenado mi velocidad ni mi agilidad. No era alguien que se enfocase en perseguir a sus enemigos aunque mi profesión fuera literalmente eso... pero era alguien adaptable. Claro que podría dar golpes más rápidos que esto, pero este movimiento... este combo, era lo mejor que podía hacer por tratar de garantizarnos un puesto decente en esta prueba, y no tener que ser descalificados ninguno. Sasha era la única persona que había visto esto, no la combinación como tal de estas habilidades, si no el propio Steam Engine en funcionamiento... algo que tenía que pulir, y que quizá, ahora que tenía compañeros, podría tratar de perfeccionar.
Unos segundos eternos ante la mirada de los espectadores mientras terminaba de sentir mi cuerpo en el momento exacto para lanzarse en una arremetida sin parangón para mi. Un participante atípico me imaginaba, no había cogido impulso, no me había preparado y no iba a cruzar corriendo la marca... iba a hacerlo a mi manera, desplazándome atacando fruto del impulso de mi propio golpe. Expulsé una bocanada de aire que emitió aún más de aquel humo constante y bramé a todo pulmón.
 — ...¡ ¡ SUNSHINE ! ! —

Con aquel gruñido me desplacé cruzando la marca de lado a lado con un único impulso recto lineal que terminó con un fuerte bateo horizontal al suelo de izquierda a derecha, sacudiendo el polvo del suelo en un arco creciente, dejando tras de mi una columna de denso humo blanco que se disipó a los pocos segundos.
Tras el impacto, relajé la postura, giré sobre mi mismo y coloqué el kanabo de nuevo sobre el hombro, sin desactivar mi Steam Engine alzando la otra mano en señal de victoria dirigiéndome al público y comenzando a andar hacia las cubículos de los participantes sacando el dedo corazón de dicha mano en dirección al grupo que aun no había mostrado a su participante en esta prueba, en señal de saludo para quien fuera a ser el afortunado, mientras sonreía sin que pudieran apreciarlo. Bendito casco.
Frente a mis compañeras, descendí aquella mano y el humo de mi cuerpo comenzó a disiparse volviendo a tornar mi piel de una tonalidad normal, mientras tosía una última vez y escupía sangre a mi costado derecho, dirigiendo mi mirada a Sasha — ¡¡Wryy ha ha ha !! — reí con alegría, bajando a Ein Hauch al suelo dando un golpe seco dejándolo clavado  — Nada mal ¿eh? — fanfarroneé encogiéndome de hombros y mirando a las tres. Ahora sólo quedaba saber el resultado final.





Resumen

Inventario

Gastos y Daños

Combo
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
#5
Atributos Personaje


La última de los participantes en la prueba del Coloso no fue otra que la mismísima Triana Tempesta. Chewbacca no le quitó el ojo de encima, tratando de medir de qué era capaz aquella pelirrosa de mirada tan penetrante. Desenvainó dos espadas y adoptó una pose más bien defensiva, pero cuando liberó su ataque, Chewbacca no tuvo la menor duda de que había golpeado el tronco con una fuerza titánica. En su interior sabía que no habría podido superarla por mucho que se esforzara. El Dirigente iba anunciando las cifras resultado de los ataques según acontecían. Garnet había quedado de último, para absoluta desgracia del panda, que había disfrutado mucho de su número. Después le siguió el marine Joe, que parecía extremadamente afligido por la canción de Garnet y dio la impresión de no poder darlo todo. Karlglass obtuvo una puntuación bestial que hizo girarse a los mismísimos Custodios. Incluso Chewbacca se vio obligado a aplaudir con el público, ¡pero menos que a Garnet! Finalmente, Triana Tempesta logró la puntuación más alta y volvió con su equipo envuelta en vítores de todo el público. Tempesta era un nombre que no se olvidaría en mucho tiempo. Su corazón dio un vuelco cuando observó que una decena de birkanianos entraban a escena cabizbajos para recoger el poste de madera. Reprimió su ira, porque sabía que no podía hacer nada por ellos.

Karlglass volvió con la cabeza gacha, disculpándose ante el oso por su temeridad y alegando que el panda hubiera logrado mejores resultados. En otras circunstancias se reiría en la cara de aquella marine, pero en su tono de voz, sus ojos brillantes como el fuego y sus músculos de acero apelaron al algo en el interior del panda de una manera que pocas personas lograban. Era marine, sí, pero por algún motivo no estaba tan inclinado a insultarla como con otros. —No, no te preocupes, lo has hecho mejor de lo que yo habría podido. —Concedió para su sorpresa, pero rápidamente cambió su foco de atención a un entristecido Garnet que abandonaba la arena en dirección a las gradas. Chewbacca levantó su puño bien alto y elevó su voz para que su compañero pudiera escucharle. —¡Ha sido un musicote compadre! —Decirle que su puñetazo había estado bien quizás le hubiera herido, porque "bien" nunca era suficiente. Sin embargo, alabar el arte de un músico de tal categoría, pensó el panda, siempre era de buen recibo.

La siguiente prueba no se hizo esperar. Esta vez se trataba de una prueba de velocidad. Los participantes debían pasar por delante de una especie de visor lo más rápido posible y éste registraría la velocidad a la que se movían. Chewbacca había estado entrenado su velocidad en los últimos meses. Siempre era su punto débil frente a Kovashi, que era tan rápido que ni le veía. Aunque había progresado bastante, no sabía si estaba a nivel de competición todavía. No tuvieron que decidirse al momento, por suerte, porque el primer participante se adelantó a todos y se puso en posición para participar en la prueba. Se trataba de un lunarian, fácilmente identificable por sus alas negras. Sin duda debía de ser el famoso Yojimbo, al que había visto en Cabos Gemelos y tantas veces en carteles de Se Busca. El gigantesco lunarian se agachó y de su espalda empezaron a surgir terribles y gigantescas llamas que iluminaban todo el escenario. Chewbacca observó maravillado cómo aquel sujeto angelical salió a toda velocidad y cruzó la línea del visor a tal velocidad que ni siquiera pudo percibirlo pasar. Después ascendió hacia el cielo y descendió de nuevo, como si no acabase de cruzar el escenario a 300 por hora. —Vale, eso no puedo superarlo. —Concedió el panda. Había demasiada gente demasiado fuerte. Empezaba a sentir que todo aquel tiempo en la selva llena de gigantes le había hecho más débil en lugar de más fuerte. El siguiente en participar era un humano. Se trataba de un hombre, o eso parecía, que vestía ropajes llamativos con elegancia. Chewbacca no solía reconocer el atractivo en los humanos, porque le daban un poco igual en ese aspecto, pero tuvo que reconocer que aquel hombre era muy, muy, muy atractivo. Cayó en la cuenta casi al momento: ¡Le había visto en algún cartel de Se Busca! Lamentablemente no recordaba su nombre, pero lo buscaría más tarde para remediarlo. Su estilo a la hora de abarcar la prueba era radicalmente diferente al de Yojimbo. Esta vez pudo seguir sus movimientos, aunque seguía siendo bastante rápido.

La competición estaba en un punto clave. No estaba seguro de que pudieran ganar esa ronda, pero quedar por debajo de segundos era rendirse ante la idea de que no iban a ganar. ¿Cuál era el mejor curso de acción ante esta situación? Mientras meditaba sobre el mejor curso de acción, un tercer contendiente se acercó al área de juego. Se trataba de un sujeto más bien bajito, enmascarado y con un kanabo sobre sus hombros. Recordaba la máscara y, de algún modo, tenía la borrosa imagen de un hombre de cabellos rosas debajo de la misma. Había visto a esa persona en Cabos Gemelos. —¿Pero están todos aquí o qué pasa? —Se dijo a sí mismo. El muchacho no parecía muy ágil. Cuánto se equivocaba el panda con ese pensamiento. El enmascarado empezó a emitir vapor de su cuerpo, como si la misma humedad del aire se estuviera evaporando sl entrar en contacto con él. Casi podía sentir el aumento de temperatura con estar cerca de él. De repente, un chorro de sangre salió de entre los agujeros de su máscara. ¿Se estaba haciendo daño? Preparó su kanabo y lo levantó como si estuviera apuntando a algo que nadie más veía y con un rapidísimo movimiento hizo el recorrido entre él y su imaginario objetivo, pasando en el proceso por delante del visor a una velocidad increíble. No fue más rápido que Yojimbo, pero sí que el atractivo bailarín. Acto seguido, el enmascarado les dedicó un saludo con su dedo corazón. Panda se empezó a reír bien alto. El gesto le había recordado a Kovashi. —Es igual de creído que un viejo amigo. Esta vez voy yo, chicos. —En su pecho ardía la determinación de superar a Mr. Calefacción Centralizada. Chewbacca no esperó para ponerse en posición. Amparado por las palabras de ánimo de Tobias y Chloe, escogió simbólicamente el lugar donde Sohem había llevado a cabo su brutal bateo a un enemigo imaginario y recogió el guante de su desafío. El panda adoptó una pose de combate tradicional con su pierna izquierda ligeramente adelantada y flexionada, su brazo izquierdo levantado y su derecho casi en horizontal con respecto a su cadera. Cerró los ojos un instante y tomó aire completamente relajado. De su pelaje comenzaron a surgir chispas, en un principio en partes aleatorias y de forma arrítmica, pero rápidamente las chispas se convirtieron en una corriente de electricidad constante que recorría todo el cuerpo del mink. Cuando abrió los ojos de nuevo, veía delante suya la figura del enmascarado, todavía preparándose para lanzar su ataque hacia donde el panda se encontraba. Veía a su contrincante con total claridad, aunque fuese el único. —¡Zarpa... —Los músculos de sus brazos y piernas se tensaron repentinamente. Siempre la costaba un poco arrancar la primera vez que hacía movimientos rápidos, pero pronto de acostumbraba. Se encorvó ligeramente hacia delante y levantó sus pies poniéndose como de puntillas justo antes de empezar a correr a toda velocidad. Al mismo tiempo, su brazo derecho se levantó y, tras recorrer la distancia que le separaba de su objetivo, descendió de nuevo describiendo un semicírculo hacia delante, justo donde antes había estado Sohem. —...NEGRA! —Y golpeó el aire con brutalidad.

No sabía si su velocidad había sido suficiente para superar a la del enmascarado. Desde luego se sintió más rápido que el guaperas pero mucho más lento que Yojimbo. En su camino de vuelta, sin dejar que la electricidad de su cuerpo se apagase, le dedicó una última mirada desafiante al enano con el bate que bien pudiera estar gritando "no soy menos que tú". Sólo cuando llegó con sus compañeros dejó de emitir electricidad y se relajó. —No creo que haya ganado, pero creo que no hemos perdido. Lo siento. —Dijo con un suspiro.

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Técnicas


Cálculos


Karmas

#6
Increíble. Inesperado. ¡Magnífico!. Los participantes de esta prueba parecían estar queriendo dar el todo por el todo para cubrir la mejor marca posible ¡y esa era la clase de espectáculo que queríamos y necesitábamos para estos juegos! Una edición movida, variada, con participantes del Mar Azul y muchos de ellos mostrando habilidades increíbles así como sus orígenes. Los usuarios de akuma no mi eran bastante raros en estas tierras... pues creía que tan sólo cinco personas tenían aquellos extraños poderes. El Emperador, su hermano, Jake, Ethan, y el sabio chamán extranjero... o por lo menos desconocía si alguien más tenía esa capacidad oculta. Sin duda las habilidades de las akuma no mi harían más interesante este evento, pues con ellas la variedad y la sorpresa estaban garantizadas.

El primero en moverse, fue el Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, quien realizó una demostración de poder, supremacía y por qué los Lunarian eran una raza excelsa fuera del alcance de todas las demás. La raza dominante. Su envite ígneo agitó la polvareda, la grada, y... el palco. Pude ver por encima del hombro como su majestad, el Emperador, se levantaba de su asiento y se reclinaba hacia delante apoyado en la baranda. Parecía interesado en aquel participante.
El segundo de ellos, el apuesto caballero grácil, desfiló incrementando su velocidad progresivamente con un deleite de piruetas hasta que cruzó el punto concreto de la prueba. El tercero, un hombre cubierto que caminó hasta la marca y enlazó una serie de trucos para emular un envite que a todas luces parecía imitar un motor de vapor. Y el cuarto, un miembro de la tribu Mink que se envolvió en centellas y chispas para lanzarse de forma parecida al anterior participante.

Las gradas estaban locas, pero por encima de todos los gritos se podía escuchar claramente como estaban coreando el nombre "Mord", en referencia al primero de todos los participantes, orgullosos de su poderío, portento, y su propia gente.
— ¡Menudo espectáculo! — grité por mi Den Den Micro en respuesta a las ovaciones — ¡Vamos a comprobar el registro! — añadí, descendiendo con la nube hasta colocarme frente al Den Den Frame con gafas que sujetaba la pantalla, con los ojos más abiertos que nunca. Tras pulsar el dial a su lado, los números de la pantalla empezarían a volverse locos y se mostrarían las puntuaciones de los participantes, del último en participar al primero.
Los números se detuvieron en un magnífico doscientos veinte — ¡Wow! ¡Chewbacca alcanza la magnífica marca de doscientos veinte skylómetros por hora, superando la marca de los Custodios! — grité, volviendo a pulsar el botón recibiendo el griterío de los presentes. Los números volvieron a detenerse — ¡In...! ¡Increíble! ¡Sohem ha alcanzado la friolera de doscientos treinta y nueve skylómetros por hora! ¡Casi igualando a los Primarcas! — y de nuevo, pulsé el dial, casi sudando. ¿Cómo era posible que esos dos monstruos fuesen capaces de pulirse las marcas de nuestra guardia real y aproximarse incluso a la de los soldados más férreos del reino?. La marca actual se detuvo en ciento ochenta y cinco, y suspiré aliviado — ¡El participante Aspros logra una veloz y centelleante marca de ciento ochenta y cinco skylómetros por hora! — unos aplausos más comedidos en comparación, pero igualmente fuertes y alegres acompañaron mi declaración, mientras volvía a pulsar por última vez el dial.
Los números bailaron, descendían y parpadeaban y cuando se detuvieron, quien parpadeó dos veces fui yo mismo. Quedé en silencio por unos largos segundos haciendo que el público enmudeciera igualmente... tanto fue así que miré al Den Den Frame, quien asintió con la cabeza. La cifra era real.
— El participante Mord Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero... ha conseguido... — dije, titubeando con la voz temblorosa frente al micro — ... ha conseguido... — intenté decir, y tragué saliva mirando hacia el palco. El Emperador se había vuelto a levantar. — ¡Ha conseguido la increíble marca de trescientos skylómetros por hora! ¡La marca más alta actualmente sólo superada por el Emperador! — y el eco de mis palabras invadió el silencio sepulcral del lugar, dando varios segundos de calma antes de la estrepitosa tormenta.

Nunca, jamás, el público había gritado tantísimo. El Emperador volvió a sentarse y pareció hablar con su acompañante, pero no podía saber qué estaba pensando o que estaba tramando. Mi deber estaba en la arena, donde los gritos de "Mord" apagarían incluso el clamor de los truenos pero el chasquido de mis dedos fue recibido por los Birkanianos que limpiaban la pista, quienes procedían a ello mientras hablaba — ¡Por lo tanto este es el resultado! Nuestro invitado Aspros ha quedado en cuarto lugar y ha sido descalificado de la competición ¡por favor vuelva a la grada! — dije con el tono más amable que me fue posible — En tercer puesto y ganando veinticinco puntos para su equipo tenemos al chispeante... ¡Chewbacca! — y le señalé con el bastón para que todos pudieran ubicarlo mejor — ¡El segundo puesto es para el incombustible Sohem que logra llevarse cincuenta puntos para su equipo! — y pasé el bastón hacia su dirección. A nadie le importaban estos cualesquiera después de la bomba que había soltado, pese a que aplaudieran, silbaran y vitorearan como comunmente hacían — ¡Y el primer puesto! — empecé, con pausas dramáticas — Batiendo un record y hundiendo las marcas de los Primarcas — continué, poniéndome de pie en la propia nube — Es para el hombre que carga con el orgullo y el honor de esta nación — alcé los brazos al cielo estirándome por completo — ¡En primera posición y ganando cien puntos para su equipo, el Mord, Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Terceroooo! — grité con todas mis fuerzas luchando porque mi voz amplificada se impusiera ante el inmenso estruendo del griterío de la grada quienes celebraban furiosos la victoria de su pueblo sobre el resto de razas.




Prueba cerrada. Continuamos en el post original para derivar a la siguiente prueba.

Bono

Resultados

Equipos


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