[EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas
#71
Triana, quien llevaba un rato en callada, probablemente analizando el combate y animando silenciosamente a su capitán, al escuchar la historia que Sasha le contó a Garnet sobre como conoció a Sohem, no pudo evitar intervenir. El músico, sin darse la media vuelta hacia la espadachina, escuchó atentamente, lo que podría haber sido perfectamente una advertencia por su parte y es que, por lo visto, la banda de los Alas Negras ya habían coincidido anteriormente con el enmascarado, aunque no de la mejor de las formas. Uno de sus nakamas, tras haber sido capturado en un momento de debilidad por la marina, murió a manos de Sohem cuando los piratas intentaron rescatarle. Al escuchar esto, el pelirrojo se sintió algo confuso, mirando a Sasha de reojo. No sabía como se iba a tomar esto, ni siquiera sabía como tomarse esta nueva información que había obtenido Garnet sobre el amigo de Sasha. Él confiaba en el criterio de la semioni para escoger quiénes eran sus amigos, al fin y al cabo, ese mismo criterio los había llevado hacia ellos. El pelirrojo posó sus pupilas sobre Sohem, nuevamente. Era en él en quién no confiaba del todo, al fin y al cabo, no le conocía de nada, y por como había descrito los hechos Triana, parecía estar afiliado o relacionado, de alguna manera con la marina y estar engañando a la semioni para poder capturarla en algún descuido por su parte, aunque segundos más tarde, un  comentario de la médica dejó claro que se trataba de un cazador. Pero si algo le había enseñado Sasha durante todo este tiempo es que, pese a ser una adolescente aún de 15 años, era muy madura, casi que más que la mayoría de adultos presentes allí, incluyendo al propio Garnet, por lo que no creía que se dejara engañar tan fácilmente como tal vez pensara Triana. Ella misma había dicho hace un momento que confiara más en ellos, y eso iba a hacer. Seguro que había alguna explicación lógica detrás de todo aquella delicada situación.

Por otro lado, sintió lástima por Triana, Jolyne, Aspros y por el propio Yojimbo. Finalmente, si que habían perdido a alguien importante para ellos, tal y como les había pasado a todos los que estaban sentados en ese sector de las gradas, y para más inri, Yojimbo se estaba enfrentando al que, presuntamente, había asesinado a su amigo. No pudo evitar verse reflejado en él cuando Finn apareció en Toko disfrazado de marine. Garnet cogió aire y suspiró.- Siento la pérdida de vuestro colegui, tuvo que ser duro de cojones, ¿es o no es?- Expresó su lamento, mirando hacia el frente con suma seriedad. Seguidamente, sin levantarse, se giró hacia donde estaba sentada Triana, perdiéndose, de forma irremediable y momentánea en su escote, quedándose un par de segundos con la mirada fija mientras babeaba como un puerco.- Que te pierdes, Garnet, ¡espabila!- Se decía así mismo, dándose, entonces, un chirigotazo con su zurda en su mejilla izquierda, dirigiendo su campo de visión, esta vez, hacia el rostro de la rubia.- Pero quién de verdad tiene la culpa de todo esto son esos aguafiestas y perros de la marina, si no se hubieran llevado a vuestro colegui, me juego el tanga a que seguiría vivito y coleando.- Declaró el músico, con cara de pocos amigos al volcar su odio hacia esas marionetas del Gobierno Mundial y apoyando a Sasha y a su amigo. Después, volvería a orientar su tronco superior hacia la arena, tampoco era cuestión de perderse lo que quedaba de combate.

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#72
El golpe que el lunarian había dado a Sohem había sido lo suficientemente recio como para hacerlo caer, y eso era un problema, ya es difícil defenderse de un enemigo que se mueve a esas velocidades, ¿Hacerlo tendido en el suelo? Se me hacía más bien una misión imposible, incluso para alguien como él. Tras intentar tranquilizar a Karl explicándole qué había pasado mientras no miraba, o lo que yo creía que había pasado, al menos, devolví mi entera atención al combate, Sohem estaba derribado y, de la nada, escuché unos gritos desde las gradas, la niña enorme que se convertía en un monstruo aún más enorme estaba animándolo, aconsejando que le diera... — ¿con la estufa? — debía hablar del arma en llamas que tenía Sohem, ¿Qué otra cosa, si no? Tampoco es que pudiera recrear mis pensamientos con eso, pues tras hablar con quién tenía a su lado una voz familiar inundó la arena, un canto de ánimo entonado por, ni más ni menos, que el ganador de la anterior ronda, el que había derrotado a Karlglass.
 
Con cierto nerviosismo miré en diagonal hacia su cara, manteniendo mi cara recta pero moviendo mis ojos para comprobar si se enfadaba o no por escucharlo. Viendo lo explosivo que era su temperamento no me extrañaría que saltase ante la, supongo inintencionada, provocación del capitán pirata, pero por otro lado parecía más calmada cada vez, tal vez la había juzgado mal y no es una persona tan intensa como pudiera parecer. A los coros alentadores que se dirigían a Sohem se sumó una segunda voz, la niña estaba cantando, le hacía los coros al pirata, pero, ¿Por qué? — ¿Tan amigos se han hecho la chica y Sohem en lo que han durado las cuatro pruebas? — pensé en voz alta, extrañada. No era imposible, es fácil engañar a un niño para que crea que es tu amigo, o que eres su amigo, pero si me parecía altamente improbable conociendo lo poco que conocía de Sohem, no ganaría nada con esa "amistad", o tal vez quería traer a esa chica a Magna, por su ropa estaba claro que no era marine, y su cartel de recompensa no estaba en el periódico, así que tampoco era pirata o revolucionaria... ¿Tal vez Sohem la conocía por ser cazarrecompensas también? Imposible saberlo con certeza, eran todo hipótesis con mayor o menor fundamento que brotaban de mi inquieta mente para acallar las voces del excitado dúo de animadoras de mi jefe.
 
Sohem estaba en el suelo de la arena, el vapor de su cuerpo empezaba a disiparse y convertirse en nada, pero hizo algo, porque el calor, que ya de por sí resultaba insufrible, se volvió infernal, completamente insoportable, si desde las gradas resultaba tan asfixiante no podía -ni quería- imaginar como debía sentirlo el rival del enmascarado, el cual, tras lo que pareció una eternidad, en parte culpa de los coros, hizo el que sería su último movimiento del combate, salió como una bala, a una velocidad que no habría sido capaz de seguir si no hubiera sido porque tal como salió del suelo cayó rendido sobre él, y no en él, tal vez ya no tenía fuerzas ni para intentar huir. El calor del cazador lo había dejado frito... quizá literalmente. Con su rival en el suelo Sohem se puso en pie y lentamente caminó hacia él con su arma aún en llamas, contrariamente a lo que cualquiera pudiera decir en ese momento, sin duda era una estampa que helaba la sangre. Cuando estuvo a más o menos un metro de su oponente alzó la mano, asegurando que iba a caer un dios. Alzó su arma listo para asestar el golpe de gracia, — ¡Si! — celebré, apretando los puños y encogiendo el tórax, al final el deseo del oro se haría realidad, y, aunque no fuera para mi, me acabaría beneficiando a largo plazo este devenir de los acontecimientos.

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#73
Y como si se tratara de una ironía del destino, las palabras que habían salido por la boca de Garnet, defendiendo a Sohem por Sasha, pronto se las llevaría el viento, e incluso poniéndose en su contra.

El lunarian, tras emerger de las profundidades del subsuelo, seguramente gracias al poder de una fruta del diablo, a pesar de su intrépida velocidad fue abruptamente derribado por el abrasador calor que emanaba el enmascarado. Ya de por sí, estando en las gradas se hacía insoportable aguantar esas las elevadas temperaturas que parecía ocasionar el amigo de Sasha, no se quería ni imaginar como tenía que estar pasándolo Yojimbo, peleando a melé contra él, y mucho menos, Garnet quería tener que combatir contra un enemigo así.- Menos mal que es colegui de mi colegui... Pelear contra un tipo así tiene que ser un dolor de cojones.- No había olvidado, ni mucho menos, lo que había comentado Triana. Pero Garnet quería seguir aferrándose a la confianza que tenía puesta en Sasha de que realmente Sohem era su amigo, y por eso mismo, no pondría sus manos ni en ella, ni en los Shogun Gari. Podía ser un pensamiento iluso, pero era lo que más le convenía pensar al músico.

En la arena, un abatido, pero consciente, Yojimbo se hallaba tendido en el suelo, parecía que el combate había llegado a su fin. El pelirrojo no pensaba apartar la mirada de ese hombre, al que conocía de hace algo más de una hora, pero que ya admiraba o, mejor dicho, envidiaba. Ese hombre, de esa raza que tenía todo lo que quería Garnet pero no poseía, había sido completamente derrotado por ese Sohem. Aún así, ni mucho menos pensaba que el capitán pirata fuera un debilucho, en absoluto. Simplemente el enmascarado estaba a otro completo nivel. En silencio, con unos pequeños temblores y sudores, Garnet se erguía y se cruzaba de brazos.- Se acabó lo que se daba, ¿es o no es?- Dijo el músico, mirando hacia la pista y completamente serio. A saber que se le estaría pasando por la cabeza a Triana, Aspros y Jolyne, seguramente nada bueno. Pero el que verdaderamente necesitaría algo de ánimos al acabar todo esto, sería el propio Yojimbo, parecía ser alguien alegre y dicharachero. Menos mal que no se trataba de un combate a muerte... ¿Verdad? Pues no podía estar más equivocado.

En lugar de esperar a que el pirata se rindiera, o el maestro de ceremonias o el emperador diera por acabado el enfrentamiento, Sohem, no contento con derrotar al lunarian, señalaba con su flameante garrote a la cabeza de Yojimbo, a la par que, con su diestra extendida hacia el cielo, gritaba como hoy todos presenciarían la caída de un dios. Esta declaración de intenciones hizo que saltaran todas las alarmas del skypiean, abriendo de primeras sus ojos como platos y levantándose repentinamente, y dando un pequeño traspiés en el proceso, del asiento.-Mierda, mierda, mierda, ¡mierda! ¿¿Pero este pavo?? No será capaz de...- Se preguntaba así mismo, imaginándose el peor de los resultados y, visualizando, por un par de segundos como, en lugar de Yojimbo, la que se encontraba en el suelo tendida era Sasha, palideciendo aún más. Instintivamente, giró su cabeza hacia la semioni, con la cara blanca y una expresión que denotaba preocupación.- ¡SASHA!- Exclamó su nombre, no solo como una especie de señal para comprobar que su pequeña ilusión se trataba de un producto de su imaginación, sino, además, como una petición para que hiciera algo para detener al que, se supone, que era su amigo. Seguidamente, miró de manera intercalada a cada uno de los presentes, finalizando con Triana, quién era la que más asco le tenía a ese hombre y pasando esta vez de su busto y enfocándose en su rostro. Toda la confianza que había depositado en el enmascarado, gracias a su relación con la semioni, se había hecho añicos, en cuestión de un segundo. En un enfrentamiento que estaba ya ganado, y en el que se había expuesto, teniendo en cuenta que seguiría las mismas normas que la semifinal donde Garnet combatió, que estaba prohibido matar al adversario, asesinar a Yojimbo por asesinar no dejaba en un buen lugar, para nada, al cazador. Con todo esto, las palabras de Triana cobraban aún más sentido ahora. Y aún así, no entendía como alguien como él había dejado con vida a Sasha después de noquearla. Fuera lo que fuera, y sintiéndolo mucho por su compitruena, a partir de esto, Garnet no iba a fiarse tan fácilmente del enmascarado.

Al ver orientarse de nuevo hacia la arena, el músico vio como el cazarrecompensas se preparaba para acabar con la vida de Yojimbo, bateando su garrote en un arco descendente en dirección a su cabeza.- TIENE QUE SER UNA BROMA, TIENE QUE SER UNA BROMA- Exaltado, presenciaba como, la vida del lunarian estaba a punto de llegar a su fin, mientras las piernas de Garnet flaqueaban y empezaban a temblar. Estaba demasiado lejos y demasiado asustado como para detener el acto homicida de Sohem. ¿Qué cojones iba a pasar ahora?

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#74
Sasha escuchaba como Garnet también decía que había pasado un buen rato, haciendo que la semioni mostrara una gran sonrisa, parecía que el músico ya había cambiado de humor completamente. Pero enseguida la rubia puso una cara pensativa al oír las diferentes propuestas que le daba el skypiean sobre su kanabo de fuego, la fruta de Kuraku era demasiado potente y no era tonta, si acercaba el arma la iba a derretir, por lo que la opción de pedírselo al mono no era tan mala idea. — Vale, le pego un kanabazo a Kuraku a ver si se enciende el kanabo si primero lo haces tú con tu laúd — propuso la adolescente con una sonrisa pícara en la cara. Lo que no espero fue una respuesta tan aburrida sobre lo que hacer ahora, ella quería seguir de fiesta mientras veía el combate, así era más entretenido, por lo que puso morros mientras dirigía su mirada a la arena. Sasha se volvió a girar para mirar a Garnet cuando le dio las gracias y pidió perdón por su comportamiento. — ¡No pasa nada, colegui! — contestó con una sonrisa mientras le daba un manotazo en la espalda como símbolo de que estaba todo bien entre ambos. Entonces la semioni notó como en la mano se le pegaba el sudor del músico. — Puuaaj… — se quejó la rubia sacando la lengua - acompañada de una mueca de asco - antes de girarse hacia Tobías y limpiar la mano en su chaqueta.
 
Triana habló diciendo que la historia que había contado sobre cómo conoció a Sohem era muy bonita, consiguiendo que la joven pirata la mire con los ojos brillantes pensando que había cambiado de opinión sobre el cazarrecompensas. Pero prosiguió contando otra mucho más triste, la de como uno de sus compañeros había sido secuestrado por los marines y, posteriormente, asesinado por Sohem. Sasha bajó la mirada, la pirata de los Alas Negras parecía bastante segura de sus palabras y eso la hizo dudar por escasos segundos antes de escuchar la respuesta de Garnet diciendo que la culpa era de los marines. — ¡Eso es verdad! — respondió la semioni mirando de forma segura a Triana. — Todo lo han empezado los marines. Si se lo hubierais explicado a Sohem os habría dejado tranquilos y ahora vuestro amigo estaría aquí — contestó segura de sí misma. El humano enmascarado era muy peculiar, pero había demostrado que escuchaba bastante bien, cuando le interesaba.
 
Las palabras de Aspros y la respuesta de Triana a ellas se volvieron lejanas para la rubia más joven del grupo, el calor se había vuelto demasiado notorio y ella no lo recordaba así, ahora esa sensación parecía más fuerte a cuando pelearon en la isla Toko y eso que la chica aguantaba muy bien el calor. Entonces nada más salió, Yojimbo de la tierra cayó al suelo, alzándose Sohem del mismo. — ¡Sohem ha ganado! — gritó la adolescente feliz, levantando ambas manos al cielo, al ver como su amigo se hacía con la victoria. — ¿Pido lo del kanabo de fuego o algo mejor? ¿Tú que pedirías, Garnet? — preguntó Sasha con una sonrisa y llena de emoción. Pero el grito del enmascarado llamaron su completa atención. — Mira que es exagerado, Yamamura no es un dios — dijo conteniendo una sonrisa por la tontería que había dicho. Pero lo que vio a continuación hizo palidecer a la semioni, Sohem se llevaba su mano libre al kanabo sin dejar de mirar al lunarian y levantaba su arma lista para atacar. — Es una broma, no lo hará, ¿verdad? — pensó la rubia con los ojos bien abiertos y las pupilas contraídas. No podía ser verdad lo que decía Triana, la joven no quería creer que la noche cerca del fuego que habían pasado juntos fue una mentira, o cuando se sinceró contándole que tenía un hijo que no conocía. El grito de Garnet llamándola la hizo parpadear un par de veces volviendo en sí, debía pararlo. — ¡Sohem! ¡Para, no lo hagas! — exclamó con toda la fuerza que le permitieron sus pulmones mientras se ponía en pie. — ¡SOHEM! — repitió mientras se dirigía a las escaleras para bajar. Él no era un asesino, estaba segura, todo el día que pasó con el humano apareció en la mente de la joven, en imágenes, mientras bajaba las escaleras: como le seguía mientras comía helado, su épica pelea porque él no se enteraba de nada, como cenaron cerca del fuego, cuando quemó la recompensa de su wanted y la manera en la que hablaron de forma sincera antes de que le enseñara a usar el kanabo. Una vez Sasha llegó al principio de las escaleras, pudo ver a un custodio justo delante, impidiéndole pasar. — ¡SOHEM, DÉJALO! — volvió a gritar la semioni por encima de la cabeza de Navur, empezando a notar como le dolía la garganta de gritar. — Sohem… por favor… — susurró ya sin saber como ayudar ni que hacer. La rubia no quería que Triana tuviera razón, con Sohem no, él era bueno y lo sabía, nunca haría nada malo y mucho menos a ella, porque no la iba a traicionar, ¿verdad?
  
   

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#75
El combate continuó como esperaba.
Sohem era ampliamente superior a casi cualquier luchador que yo hubiera presenciado. No solo era fuerte y tenía un poder versátil, sino que era estúpidamente hábil ideando estrategias y manera de atacar sin dejar huecos para que sus rivales tuvieran oportunidad. Eso, sumado a su carácter, lo convertían en un enemigo temible. Yo ya tenía claro el resultado, sin embargo, las cosas no estaban yendo como yo esperaba. Apoyado sobre el borde superior de las gradas, con los brazos cruzados sobre mi arma, procuraba no perder detalle del acontecimiento.
 
El lunarian, que parecía ampliamente superado por el jefe, estaba sufriendo instante tras instante los golpes y embestidas caloríficas del enmascarado, haciendo que cada vez se viera más malherido y demacrado. Casi sentía cierta lástima por él. Las gradas parecían disfrutar con el combate, unos gritaban, otros cantaban y vitoreaban. Pude ver a Chloe, en línea recta hacia abajo, en las gradas, a unos diez metros, socializando con personajes conocidos y otros que solo sus caras eran reconocibles para mí por sus carteles de Se Busca. No obstante, yo permanecía en lo alto de las gradas, expectante y analizando la pelea. Poco a poco la victoria de Sohem estaba más y más cerca. Sin embargo, cuando tras un golpe que el lunarian conectó, arqueé mi ceja izquierda. ¿Había conseguido golpearlo? Interesante. Parece que el alado sabía hacer algo más que hundirse en la tierra. Fue entonces cuando mis alarmas saltaron. Sohem se acercó a él con su arma al rojo vivo preparada para golpear. Quizá era el tiempo con él, pero sabía que algo malo pasaría. "Hoy cae un Dios." — Vamos, no me jodas... — mascullé mientras me incorporaba levemente de manera súbita y descruzaba mis brazos. 

Sohem alzó su kanabo por encima de la cabeza y yo lo sentí como una llamada a las armas. Llevé la zurda a la saya de Shimei Kaeru y comencé a correr todo lo que mis piernas me permitían braceando con la diestra para aumentar la potencia de la zancada. Me dirigía hacia el grupo donde estaba Chloe, mientras empujaba la tsuba de mi arma con el pulgar, liberando su bloqueo con su sonido característico para acercaarme a mi compañera y proceder al combate mientras el jefe hacía lo propio con el líder de los piratas. De manera repentina, Magna pasaba a la acción.


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#76
El acto que a mi me hizo celebrar, Sohem levantando su arma listo para bajarla y dar el golpe de gracia, tuvo reacciones mucho más variadas de las que podría haber previsto, la niña que hasta hace poco lo animaba ahora le rogaba que parase y la mayoría de gente del público se mantenía en sepulcral silencio, boquiabiertos, esperando un desenlace diferente al que se les presentaba, y en medio de toda la confusión una ligera presión presión en mi hombro izquierdo me hizo girarme, para descubrir que Viktor estaba ahí con la mano en la espada, listo para desenvainar en cualquier momento y empezar una pelea que, en realidad, parecía que había empezado en la arena.
 
No hizo falta que dijera nada, su lenguaje corporal ya era bastante claro, estaba en guardia, y no era para menos después de la paliza, era lógico pensar en represalias de parte de la tripulación del lunarian. Aproveché que Karl estaba más pendiente del combate que de cualquier otra cosa y me levanté para acompañar a mi compañero, ¿A dónde? Ni idea, no sabía si preferiría un ataque preventivo, la mejor defensa es un buen ataque; o si, por el contrario, había pensado en buscar un lugar que nos ofreciera ventaja a la hora de combatir, fuera cual fuera el caso me avisaría -espero- una vez su plan estuviera definitivamente en marcha, por el momento lo único que podía hacer para no llamar demasiado la atención era seguirlo, pero el silencio es aburrido incluso en situaciones así, así que di un par de pasos rápidos para abandonar su estela y quedar a su lado, — Menos mal que al final no necesitamos robar el oro, ¿Eh? — comenté, una inocente broma para romper la tensión del ambiente, o intentarlo, ¿Habría sido buena idea? Probablemente no... Mientras la duda asaltaba mi mente me di cuenta de que íbamos en la dirección del grupo en el que estaban, entre otros, el tigre que había vencido a Karlglass, la niña con el saco de patatas y la mujer de las cicatrices, también los que habían sido mis compañeros de grupo durante las pruebas estaban allí, y el chico que participó en la carrera bailando, un grupo, sin duda, variopinto como pocos.

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#77
Como no podía de otra forma, Sasha se tomó el intento de asesinato de Sohem de las peor de las maneras. Garnet pudo ver como su rostro se volvía blanco al presenciar aquello siendo, después del grito del músico, cuando la semioni comenzó a gritarle, intentado hacer que entrara en razón, y que no llegara a realizar lo que todos nos temíamos que podía suceder. En uno de sus gritos, y cuando el músico se había girado para mirar al resto de sus amigos y compañeros, Sasha procedió a bajar las escaleras, mientras seguía suplicándole al que consideraba su amigo que parara. Ver a la adolescente así, hacía que el alma y el corazón de Garnet se rompiera a pedazos, al mismo tiempo que un ferviente fuego se encendía.- Sohem...- Gruñía el pelirrojo, en voz baja, al ver como, por su culpa, estaba dañando, tanto los sentimientos de Sasha, como su confianza en él. Quería pensar que se lo iba a hacer pagar y que le iba a dar una buena reprimenda por ello... Pero no era tan fácil, aún menos después de ver el despliegue de poder del que había hecho gala momentos antes. Internamente, la ira y el miedo se peleaban entre sí para ver que acción tomar contra el enmascarado. Pero no había tiempo para eso ahora, pues había algo mucho más importante ahora.

Con las piernas temblorosas, siguió el camino, escaleras abajo, que había seguido la semioni. Debía estar destrozada, y al igual que ella había estado para él cuando le había dado una buena bajona, ahora era su turno de apoyarla, como su hermano mayor. De su mente, se desvanecieron las ideas sobre si darle una paliza o no a Sohem, para centrarse exclusivamente en la semioni. Eso hasta que, en las mismas escaleras, vio como, una figura que se le hacía similar, caminaba en sentido opuesto al del músico, ascendiendo por los escalones de las gradas. Era la mujer que había visto anteriormente en las pruebas por equipos, aquella de cabellos morados y traje verde. Su bello rostro y el contorno de su cuerpo parecían haber sido sacados de otro mundo, como si no pertenecieran al mundo terrenal de los mortales. Esto hizo que, momentáneamente, Garnet desviara la atención de su objetivo, tornándose sus ojos en corazones y empezando a babear lascivamente por ella. Iba a decirle algo, alguno de sus muchos perversos comentarios, pero los gritos de su hermanita los sacaron de su espiral de marranería, adoptando, nuevamente, una expresión más seria, y meneando su cabeza de izquierda y derecha rápidamente, hasta que se detuvo y siguió dirigiéndose hacia Sasha.- Relaja, Garnet, relaja, joder... Primero Ikirami, luego Triana, y ahora esta pibita... Es esto el Domingo de Domingas, ¿o qué?- Reflexionaba el músico mientras seguía bajando los escalones.

Cuando por fin llegó hasta la semioni, se colocó a su derecha, viendo como uno de los Custodios les impedía su paso hacia la arena. Podía observar la escena que se estaba dando en la arena de más cerca, dando lugar a una imagen mucho más impactante y cruda que de lo que se podía ver desde arriba. Era desalentador ver a Yojimbo así. Pero entonces miró hacia arriba, observando el rostro de Sasha, y aquello si que era desalentador. Garnet posó su zurda en su gemelo derecho, dándole una serie de toques, como queriendo decirle que todo iba a ir bien. Peor en ese momento, Sasha lo que necesitaba es que el enmascarado detuviera su kanabo. De este modo, sólo había una cosa que podía hacer en ese momento. Ayudar a su compitruena, ayudar a que su voz llegara a su amigo. Garnet cogió aire, el máximo pudo, y puso sus manos, izquierda y derecha, alrededor de su boca, para proyectar mejor lo que tenía que decir.

¡SOHEEEM! ¡PARA ESTA MIERDA DE UNA VEZ!- Gritó, lo más rápido y claro posible, y rasgando lo máximo que podía su voz, cogiendo aire nuevamente.- ¡PARA DE HACERLE MÁS DAÑO A SASHA, ES O NO ES!- No sabía hasta que punto serviría todo eso, seguramente no serviría de nada. Pero, aunque Garnet diera por perdido al enmascarado, no quería que Sasha lo supiera, o al menos no en ese momento. El bienestar de la semioni era lo que verdaderamente importaba en ese momento.

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#78
El tiempo se había detenido para Sasha mientras se mordía ambos labios desde dentro de la boca, millones de dudas se le cruzaban por la mente y no sabía qué pensar o en quién confiar llegados a ese punto. Miró de reojo a Navur desde el metro de altura que le sacaba y dio un paso más hacia la arena, debía parar aquello. La semioni miró a El Dirigente y al emperador mono de fuego esperando alguna reacción por parte de ellos, se suponía que no se podía matar por lo que alguien debería hacer algo. — ¿Vais a parar vosotros al idiota de Sohem o voy yo? — le preguntó entre dientes la rubia al ser de grandes alas blancas esperando que pararan al humano enmascarado.
 
De pronto, la joven notó algo en su gemelo derecho y cuando observó hacia abajo se encontró con Garnet a su lado. Sasha miró al músico de los Shogun Gari con cierta pena y sin saber lo que hacer, pero el skypiean parecía tenerlo claro, seguir gritando, por lo que solo pudo imitarlo. — ¡Sohem ya has ganado la pelea! ¡Para! — volvió a gritar la semioni esperando que ahora que estaba más cerca le hiciera caso. Si después de pedirle que no lo matara lo hacía, podría llegar a perder toda aquella confianza y estima que le tenía. No pudo evitar pensar en las palabras que le dijo mientras estaban compitiendo en las pruebas, Yojimbo no estaba interfiriendo en sus objetivos porque solo era una pelea para entretener a los presentes, pero por el contrario, sí que era la cabeza más valiosa de entre los presentes así que solo podía confiar en que no hubiera visto su cartel de se busca. Entonces, la rubia abrió los ojos como platos al pensar en los carteles, y se giró a ver a Garnet con miedo. Él había conseguido tener mucho más wanted que ella, ¿podría volverse el siguiente objetivo del grupo de Sohem?
 
La adolescente volvió a mirar a la arena, ver la forma tan destructiva y fuerte con la que peleaba el humano solo demostraba que ella se había quedado atrás después de su encuentro en la isla Toko, tenía que seguir haciéndose más fuerte y cometer más fechorías para que le suba el wanted, así solo estaría atento a ella y dejaría a sus amigos tranquilos. Sasha lo había pensado cuando Sohem se lo dijo por primera vez, pero verlo con sus propios ojos y pensar que eso le podría pasar a alguien de su tripulación le daba miedo. Ahora más que nunca, la semioni lo tenía claro, sabiendo como iba a actuar el cazarrecompensas ante cualquiera que se cruzara en su camino, más que nunca debía conseguir el wanted más alto de entre los Shogun Gari y los Alas Negras. 
 
 

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#79
Tras mi discurso, casi unidireccional sobre las Akuma no mi, Joe me contó sobre como él mismo había conocido a algunos de los piratas que había en aquellos juegos. Apreté los dientes, intentando contener algunas palabras que prefería no soltar sobre el tema y simplemente escuché lo que tenía que decir. Me callé tanto como pude, pues pensaba muy distinto a él respecto a aquel tema. Él creía que se habían “apiadado” tras la muerte de Minato, pero bajo mi punto de vista lo que aquellos piratas hicieron fue intentar que Joe les debiese un favor que cobrarse después. Para mí, era lo más lógico, sobre todo si habían podido ver en él que se trataba de alguien honorable. Hasta ahí podía comprenderlo. Sin embargo, después dijo que en Toko se había encontrado de nuevo con Tobías, además de Sasha, y que los dejó escapar. Casi me hierve la sangre al pensar que estuvimos tanto tiempo en aquella isla, con piratas andando a sus anchas por allí sin hacer nada. Me pareció un acto muy irresponsable que probablemente había supuesto poner en peligro las vidas de los habitantes de la zona. Confiaba en él y en mis compañeros, pero las cosas que estaba descubriendo me dejaban claro que, como mínimo, les faltaba disciplina. A pesar de que Joe dejó claro que si los volvía a encontrar los capturaría, yo no lo veía tan claro. Era demasiado bueno, o inocente, o ignorante, o una suma de las tres. Tendría que dialogar con ellos al respecto. Con aquello en mente, cuando respondió sobre la mujer, llamada Chloe, apenas me pareció relevante, principalmente porque se trataba de una cazadora, compañera de Sohem. Al llegar Zarutsuki, volví a sentir mi interior ardiendo cuando mencionó que no podíamos hacer nada al respecto. Tenía razón, al menos por el momento, pero algún día haría a ese mono caer en el abismo profundo al que pertenecen los de su calaña, y no me refería a Impel Down, sino al infierno mismo.

Mi superior me ofreció algo de comer, lo cual curiosamente me apetecía especialmente. Cogí una de las brochetas que me ofreció y mordí la carne con voracidad, intentando apaciguar mis emociones llenándome el estómago. No me habría venido mal algo de beber para acompañar la carne, pero aprovechó para decir que no tenía y que su olfato de chef le decía que había tomado algo de cerveza.

—Sí. —afirmé tras tragar un trozo y me limpié la comisura de los labios con la lengua antes de continuar— Un vendedor estaba hablando maravillas de la cerveza que hacen en la isla, lo intenté rechazar varias veces, pero finalmente me ofreció una muestra gratuita y me pareció de mala educación decirle que no al pobre hombre. —mentí sin tener que esforzarme a la vez que daba otro mordisco a la brocheta, mirando como el siguiente combate iba a dar comienzo— No te preocupes, apenas le di un par de sorbos. Jamás me embriagaría estando entre piratas.

Clavé la vista en la arena esperando que comenzase el combate, Joe me propuso ver el combate juntos, a lo que respondí asintiendo con la cabeza.

—Creo que ya tengo todo lo que necesito. Además, me interesa ver las capacidades de esos dos, sobre todo si es que Sohem puede ser un aliado en algún momento.

Mientras terminaba el tentempié, el combate dio comienzo, y no tardé mucho en arrepentirme de haberme quedado en las gradas.

—¡Oh, maldita sea! —levanté la voz cuando el ambiente comenzaba a caldearse, ¡literamente!

Me dejé resbalar por el asiento y a sacudir la mano intentando abanicarme, prácticamente sin éxito.

—Esa maldita fruta… Retiro lo dicho. No quiero saber nada de ese enmascarado de verde. ¡Con este calor terminaré más asada que tus brochetas!

Cada movimiento que hacía el pirata alado, era apuntado en mi libreta. Al igual que había hecho en el combate anterior, todo lo relacionado con su estilo de pelea era información valiosa que podría utilizar contra él en un futuro, pero realmente me era complicado seguir el ritmo de la pelea con la mirada. Lo que tenía claro era que era usuario y podía hundirse en el suelo gracias a su fruta.

El combate parecía estar en su máximo apogeo, con Sohem llevando la delantera, pero entonces la ola de calor que desprendía aumentó significativamente su maldita temperatura, haciendo que hasta costase respirar. No podía más con aquello, de verdad que no había nada en el mundo que odiase más que el calor. Bueno, después de los piratas, claro. Me levanté, sintiéndome mareada incluso y con la ropa empapada de sudor.

—Disculpa, necesito tomar el aire o me voy a… —comencé a decir.

Entonces, un potente grito proveniente de la arena alcanzó con fuerza las gradas, acallándome antes de dar un paso. Sohem se alzaba en pie frente a su oponente, que parecía estar en las últimas. Sus palabras habían dicho que hoy caía un dios. Supuse que por el comentario del Dirigente sobre que era un combate del hombre contra dios. Seguro que al Shichibukai le iba a encantar que un humano ganase el torneo y además en un combate contra uno de sus tan amados Lunarians. Pese a tener a su enemigo rendido ante él, Sohem balbuceó algo inaudible desde mi posición, pero que continuó con un “cenizas al viento” que exclamó a la vez que bajaba su arma contra el pirata “indefenso”. “¡Lo va a matar!” pensé abriendo los ojos por completo y, emocionada por ello, apreté los puños mientras sonreía. De las gradas, el grito de la enorme Sasha resonó con el nombre de Sohem y suplicándole que parase. “¡Calla y deja que lo mate!” pensé arrugando la frente.

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Karmas
#80
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