[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (II)
#31
Con las manos en los bolsillos y adoptando una postura bastante informal, Panda negó con la cabeza ante el interrogante de Kisuke. No detectaba nada particular con su haki. Únicamente las mismas presencias de siempre, que paseaban de un lado a otro del manglar. Generalmente se trataba de comerciantes o maleantes de tan bajo rango que bastaba una mirada para tumbarlos. —Parece que está todo despejado, Kisuke. —Al ostentar el mismo rango que su camarada se sentía completamente cómodo tuteándolo. Tampoco es que Don Bambú fuera extremadamente exigente con el tema de las formalidades cuando se trataba de aplicarlas sobre él. Dejaba que Comi le hablase de forma casual a pesar de ser un recién llegado al ejército. El marrano no parecía muy inteligente en general, pero su corazón estaba en el lugar adecuado. Más o menos seis metros por encima de la cabeza del panda, para ser exactos. —Yo he explorado el manglar 18 a conciencia y me he paseado por los manglares de los astilleros buscando a Kovashi, pero me temo que no me dio tiempo a indagar demasiado. —Recordó entonces su encuentro con Garnet en aquel bar y sus entrenamientos en el dojo de su maestro. —La verdad es que me mantuve ocupado en esa zona. —Entonces llegó Comi a donde los revolucionarios. Se había retrasado un poco porque parecía que se había dejado algo en el barco y ahora llevaba puesto un kimono tan grande como él. Preguntaba que cuál era el plan. —Pues yo creo que sería adecuado... —Pero algo interrumpió el discurso del panda. Era el conocido sonido de las gaviotas que traían el periódico de Intha en los momentos más inesperados. Siempre que llegaba al menos un ejemplar iba a parar a su barco. —¡Voy a por el periódico! —Don Bambú se echó a correr hacía el abandonado Saint Fermín a toda velocidad. No quería arriesgarse a que alguien le quitase el periódico o a que la gaviota lo lanzase sobre la cubierta y el viento se lo llevase al mar. Tampoco quería interferir con los civiles para enterarse de las noticias por si su cara salía en le periódico y comprometía su anonimato. Por estos motivos, Don Bambú surcó el trayecto entre donde estaban y el barco tan rápido como pudo, casi como si volase, y pisó la cubierta del barco a tiempo para ver cómo una impaciente gaviota de las de Intha rascaba el suelo de la cubierta, a punto de despegar. —¡Espera! —Don Bambú se aproximó a ella a toda velocidad y extendió la mano para recibir el periódico. El pájaro, molesto, le dio un picotazo en la mano. —Ay. —Un jadeante Bambú se frotó la mano dolorida mientras reemprendía su camino hacia donde estaban sus camaradas. Esta vez lo hizo algo más despacio, ya que empezó a leer el periódico a lo largo del camino.

Se sorprendió mucho con la noticia de portada, ya que de repente se encontró con que el Ejército tenía una nueva aliada en la monarca de las profundidades: Eneri Ajurbal. Sin duda, contar con un territorio tan importante que actuase de asilo para los revolucionarios en los tiempos que corrían henchía de orgullo a Don Bambú. Finalmente las piezas estaban moviéndose a favor de la Revolución. La segunda página le bajó un poco los ánimos, sin embargo. Al parecer Yojimbo, capitán de los Alas Negras, había sido capturado en combate por nada menos que Joe Joestar. Recordaba haber visto a este último en dos ocasiones. Joe había luchado en los Cabos Gemelos, allí donde Don Bambú también había tenido que darlo todo para sobrevivir. También había participado en los juegos, aunque su papel fue prácticamente secundario en aquella ocasión. Un pirata de tal calibre encerrado y un nuevo vicealmirante en juego... Sin duda una noticia de las duras. A continuación se hablaba de Triana Tempesta. Era de esperarse que siendo la vicecapitana de los Alas Negras tomase el mando al momento. Tal vez podría entablar conversación con ellos a través de Garnet. Sin duda serían grandes aliados para la revolución.

Mientras leía, Don Bambú ya había llegado junto a sus camaradas. —Siéntate Comi, vienen noticias fuertes y necesito tu ayuda. —Como Kisuke era intangible debido a la logia que se había zampado y Comi era enorme, necesitaba ponerles a una altura algo más equitativa para que fueran leyendo. Ya empezaban a escucharse las voces de alarma por parte de los lectores más rápidos. —Te los voy a ir dando y los lees con Kisuke, sujétalos bajo, ¿eh? —Don Bambú le puso en una de sus enormes manazas las tres primeras páginas del periódico, las cuales ya había leído, y se lanzó a la lectura de las siguientes. Kovashi le dio la bienvenida a la cuarta página con esa cara tuerta que traía desde Little Garden. A Bambú se le revolvió el estómago, pero se animó a leer la noticia igualmente. Era una noticia estándar. Se trata del más malo de los malos y el Gobierno Mundial está haciendo todo lo posible para capturarlo. Escupió al suelo ante el listado de crímenes que se decía que había cometido. —Su único crimen es ser un imbécil. De eso es bien culpable. —Maldijo para sí mismo, aunque en voz alta. Acompañando la cara de Kovashi, una noticia sobre los Tempesta. Ese era el apellido de Triana, ¿sería casualidad? Y algo sobre canciones emulando el maullido de los gatos. Había escuchado una de Illie Baylish que era así, pero hacía ya tiempo de eso. El resto de noticias le dieron bastante igual. Algo de que los cocos valían mucho dinero ahora, 2x1 en algún restaurante y unas oposiciones a funcionario de prisiones. Le pasó el resto de páginas a sus camaradas sin demasiado entusiasmo, pero se quedó con los wanteds que venían como publicación anexa para echarles un ojo. Se detuvo unos instantes en el wanted de Derya. —Honhonhon, así me gusta. —Celebró con satisfacción. Pasó de largo del de Kovashi con algo más de prisa de lo normal y volvió a detenerse en el de Kisuke. —Oe, ¿quién es este guapetón? HONHONOHON —La risa de Don Bambú chocaba directamente con los gritos de los más alterados de la zona. La gente tenía mucha prisa por salir de allí cuanto antes. —Vale chicos, parece que vamos a tener problemas. —Conjeturó el panda. —Este anuncio del Reino de Ryugu quiere decir guerra. Sólo se puede acceder a Ryugu desde este archipiélago y es un importante punto de tránsito para ir al Nuevo Mundo. No me sorprendería si los manglares se convierten pronto en una zona de guerra. Deberíamos reorganizarnos con el resto de la Revolución. —Sugirió Don Bambú. —Kisuke, ¿sabes dónde se encuentran ahora mismo los efectivos del Ejército?

Resumen


Haki


Gastos


Inventario


Karmas
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#32
Leyenda (Guía de color)


A medida que nos acercábamos más y más a cubierta el frío se hacía más notable. Por suerte para mí, al ir en el hombro de Ashura no tenía que preocuparme por andar, y podía centrarme en tomarme mi chocolatito caliente para de esa forma entrar en calor.

Una vez fuera, Ashura dio un discurso un tanto peculiar que se podía resumir en que íbamos a ir a comprar. Menos mal, pues me moría de ganas por ir a terminar su mazo y ponernos a echar una partida de una vez.

No nos dio tiempo ni a ponernos en marcha ya que una ola de graznidos interrumpió nuestros planes. Si hubiera sido una única gaviota posiblemente no hubiera sido para tanto, pero nos encontrábamos en el astillero que estaba repleto de gente, así que los animales bajaban por doquier para hacer entrega a la gente de lo que parecía una nueva edición del OKNews.

- Aquí, aquí. No te asustes del tipo de los cuernos y el machete ponzoñoso que no te va a hacer nada, creo y espero - llamé al ave y cuando se acercó di un pequeño saltito para coger el ejemplar que dejó caer al vuelo, volviendo a caer sobre el hombro del tipo más alto de los que estábamos allí. Estaba realmente nervioso. En la última edición aparecía mi cara entre los carteles de se busca. Con suerte en esta ponía algo de que se habían confundido y buscaban a otro Korg, o que se yo, igual hasta me daban una compensación por las molestias - Con estas cosas nunca se sabe cómo te van a sorprender, la verdad - Como era de esperar, pasé primero a lo importante: Los carteles de recompensa - Igor, doscientos millones. Pobrecito, es casi tan feo como Rapax y Ashura - lancé el cartel hacia el medio, esperando que alguno de estos lo cogiera al vuelo antes de que se cayera. Bastante tenía el pobre con ser así de feo, la verdad - Comi Linn, doscientosveinti madre mía, ¿pero quién pone estos números? - lancé el segundo cartel - Peixent, trescientos, Derya, tres cincuenta, Kovashi, cuatrocientos, Triana Tem... madre mía que mujer - me quedé mirando el cartel de la rubia mujer con cicatrices. Era realmente imponente, casi tanto como Carmine Strong, la cual había conocido en el anterior periódico - Perdón, me he distraído. Cuatro treinta - Lancé los tres carteles anteriores igual que había hecho con el de Comi Linn y el de Igor, mientras pasaba el de Triana al final del todo, pues me había llamado la atención. No pude evitar reirme cuando volví a mirar los carteles - IS IS IS IS, sujétame esto hasta que termine de leer, por favor IS IS IS IS IS - giré el cartel y lo puse delante de Ashura, para que lo cogiera pero no pudiera verlo de primeras, pues quería ver su cara de sorpresa cuando viera que posiblemente podría haberle sacado más de trescientos mil berries a aquel tipo - Zangiri Lo-k-tar, cuatro cincuenta, al pobre parece que le han cortado con un machete como el de Ashura y se ha quedado azul o algo - lancé ese cartel también - Theodor Tempesta, quinientos ¿Será primo de Triana o algo? Curioso. Guardado - pasé al último cartel - Urutora, tiene una cara un poco rara, pero lo mismo luego es hasta buena gente. Cinco cincuenta - dejé caer el cartel, antes de mirar al periódico - Ahora viene lo divertido... ¡Independentzia! ... uy ¿ y eso dónde? - no pude evitar recordar a algún que otro grupo radical de mi isla natal. Seguí leyendo en voz alta la noticia - En principio vamos para allí, así que bueno, menos marines mejor, supongo - pasé a la siguiente página - ¡Cae Yojimbo! - Ya que estaba leyendo para un público, tenía que darle emoción - El capitán de la tripulación de los Alas Negras, Yojimbo Lemar... ¿qué le pasa a la gente con los nombres? ¿No había uno más corto que ponerle al niño? Ya verás el hermano pequeño, el vigésimo quinto, lo feliz que estará cuando le llamen por su nombre completo - no le di mucha importancia a la primera parte de la noticia, pero la segunda parecía más importante - Misión especial en el Archipiélago Sabaody... purga de la zona criminal - arqueé una ceja - Oye, ¿tenéis algo pendiente que hacer en este sitio? - pregunté al resto - Ya sabéis, por eso de marcharnos igual si eso. Yo no soy muy aficionado de eso de la purgación, así que por mí según compre lo que me falta para el mazo de Ashura podemos salir pitando - Pasé de hoja - Oh, vuelve a estar aquí - inevitablemente me fijé en la imagen de Triana Tempesta - Oh, ahora es capitana. Normal, a ver quién le lleva la contraria a una mujer como ella - leí rápidamente el resto de la página, pasando a la siguiente - ¡Salido de la tumba! - arqueé una ceja sorprendido tras leer aquello. La noticia hablaba de un revolucionario que parecía estar liándola por el archipiélago ¿Sería amigo del pelirrojo y el otro? Ignoré la noticia acerca de un coliseo, pues no parecía realmente importante, antes de pasar a la siguiente página - ¿Qué noticia queréis que lea ahora, la del michi cantante, la de un tal Kenjo que tiene una cantidad ingente de vacas o la de una capitana que ... no, esta no, que es pelirroja, aunque intente esconderlo - pasé a la última página del periódico - Oye, Ashura - llamé al tipo de los cuernos - Ten cuidado no lo pierdas, que llevas un millón colgado de la cintura - señalé con una mueca al coco, antes de dejarles el periódico al resto, mientras yo miraba los dos carteles de recompensa que había guardado, mientras esperaba a que el tipo del machete ponzoñoso diera la vuelta al que le había dado a él - Vamos, amigo ¿a qué esperas?



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#33
Cuando habia terminado de saludar a mis dos compañeros que se encontraban en cubierta, el Capitan nos dijo una frase, diciendo que el día mas importante era el día en que mueres y no el que naces, ladee la cabeza de lado a lado sopesando las palabras del hombre gigante de cuernos verdes y siendo sinceros tenia algo de razon, siempre que lo que hayas hecho en tu vida te diera en muerte la posibilidad de trascender a través de la historia, porque nadie se acordara  del trabajo que hizo Joseito en el taller de reparación de cucharas.


Acto seguido nos pregunto por los demas, yo simplemente me encogí de hombros como una clara señal para decirle “No se”. Siguiendo con su discurso dijo que habia que salir a dar una vueltita por la isla, cosa que no me parece mal la verdad, y que le debía un brazo a Gaeru y yo le debía a el una fruta, lo mire y le dije.- Capitan buen dia.. si se cual es mi deuda, pero tranquilo que voy a saldarla, ademas las cuentas claras mantienen amistades, al menos eso decia mi entrenador. Y le subí los 2 pulgares para que entendiera que no iba a tener problema conmigo, si bien eso no lo dijo mi entrenador sino mi santo padre, no tenia ganas de andar explicando nada.

En eso escucho la voz del chico de las alas más grandes que las mias, Baldur creo que se llamaba, Este nos saludó subiendo su mano, asi que me volteo y lo salude subiendo la mano tambien.

Fue alli cuando escucho el graznido de las aves, el periódico pense, dirigí mi vista directamente al cielo y las pude ver pasar, en ese momento escucho una voz diminuta salir del hombro del capitan a lo que volteo y veo al tontatta quien llamaba a una de las aves para que esta le diera el periódico, mi única reacción fue decir. -¡Puta Madre!, no te habia visto, que útil es ser asi de chiquito, Buen dia Ñorgo. Ñorgo el tontatta realizo un salto, tomo el periódico y volvio al hombro del jefe, lo mire asintiendo con la cabeza, ademas de excelente tirador era todo un atleta, pense que con esa agilidad que tenia podía enseñarle el 619 un movimiento de lucha libre que demandaba una agilidad y precisión como la de él.

Me quede mirando con atención a mi compañero tontatta quien abría el periódico y empezaba a mirar los Wanteds. El primero que abrió lo sopeso un segundo y dijo que el tipo era tan feo como el senpai y tiro el Wanted, decidi agarrarlo en el aire y prestarle atención, era otro tipo de pelo verde bastante feo y cuando mire al senpai me percate que sí, el hijo de ogra era en efecto un hijo de ogra, feo, pero buen muchacho eso sí. Ñorgo hablaba de las recompensas de las personas que iba mencionando, yo solo iba agarrando los Wanted y pasándoselo a el Terremotos senpai y a Gaeru para que fueran viendo.

Lanzo todos los Wanteds salvo 2 que se guardo para él y empezó a narrarnos las historias. Diciendo que un reino se habia independizado y que el sitio ese era donde íbamos a ir, yo me asome estirándome para ver de que mierda hablaba y solo pude ver la cara de una mujer pulpo con corona, debe ser de la gente de Gaeru, deje de estirarme y seguí prestándole atencion a Ñorgo, quien de un gripo dijo que habia caído el capitan de los alas negras, otra banda de pirata.

Luego dijo algo que si me llamo fuerte la atención, los perros de la Marina quieren purgar el sitio en el que estabamos de los que ellos consideraban criminales, a lo que no me pude contener diciendo. - Entiendo que por criminales los perros estos de la marina se refieren a la gente que compra esclavos, ¿No?. cínicos hijos de puta.

Ñorgo siguió hablando mientras leia, menciono a un tipo que tenia muchas vacas y luego le dijo al capitan que llevaba en la cintura un millón, yo bajé la mirada y me di cuenta de que estaba su coco, ¿Tan caros se habían puesto? Fue lo que alcance a pensar. Me quedé pensando en las palabras de Ñorgo y bueno el capitan habia dicho que debíamos darnos una vuelta, asi que hice girar mi hombro derecho y luego el izquierdo, en algun momento tenia que dejar esa manía de lado, pero no iba a ser hoy y les dije a mis compañeros. - Bueno el capitan dijo que diéramos un paseo, si los perros de la marina van a estar por acá mejor, si se nos cruza uno y quiere pelea pues le peleamos y se muere mejor, yo estoy para lo que quiera capitan, ordene. Volví a subir mis pulgares en señal de que estaba listo.

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Belico


Datos Importantes
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#34
Kisuke contemplaba como llegaba el enorme marrano, ataviado con un kimono que debían haber hecho con una carpa de circo por lo menos, y Panda iba a pasar a sugerir su siguiente movimiento, tras informarle de que él había estado ocupado explorando el 18 donde tuvo su encuentro con su anterior camarada, el tal Kovashi, y el manglar 0 donde había estado entrenando y demás menesteres que había estado llevando a cabo en aquel tiempo.

"Bueno, no hemos explorado mucho, la verdad, teniendo en cuenta que este sitio tiene más de 50 manglares..."

Fue entonces cuando el sonido de las infames gaviotas del jefe de los medios de (des)información, el gran manipulador Edward Intha, hicieron acto de presencia, y el mink oso panda salió como una exhalación hacia el barco para recogerlo y así tener noticias frescas, aunque viniesen de donde venían. Se encendió un cigarro y miró a Comi con una sonrisa sarcástica.

-Te apuesto 10000 berries a que el cabrón de Intha ha puesto dos noticias al menos chupándole los huevos al Gobierno Mundial... kuhahahaha.

Vieron como Panda regresaba hacia donde estaban ellos leyendo el periódico, a una velocidad considerablemente menor a la que se había marchado. Le dio el periódico a Comi para que lo fuese sujetando y leerlo ambos tranquilamente, mientras el repasaba los carteles de recompensa. Kisuke se quedó atónito ante la noticia que ocupaba la primera página, donde se anunciaba a bombo y platillo la vuelta de tuerca de la política de la Isla Gyojin en la que su gobernante había declarado que abandonaba el Gobierno Mundial y se unía, junto a Momoiro, otra isla del Grand Line, parte del Ejército Revolucionario. Aquello sorprendió al antiguo pescador hasta cierto punto, puesto que llevaban mucho tiempo en alianza pero sabía bien de la discriminación que sufrían los gyojin y que le asqueaba profundamente, cosa que se había hecho más patente aún en su estancia en aquella isla. Después vieron cual era el movimiento que estaba preparando el Gobierno Mundial en Sabaody, una purga en la que hacían visible la figura de Joe Joestar, el recién nombrado Vicealmirante de la Marina, tras haber capturado a Yojimbo, el capitán de los Alas Negras.

"Joder, ese tipo era amigo de Panda... Se va a armar gorda aquí en Sabaody, si siguen los Alas Negras por aquí."

Vio sin sorpresa que Triana, la segunda al mando de los Alas Negras había tomado el mando. Aquella mujer era fuerte, muy fuerte, y estaba seguro que podría darle un combate excelente, pero no era momento de pensar en aquello. Después vio con enorme desagrado, como los hijos de puta del Gobierno ya ni se escondían a la hora de promocionar la venta de esclavos, con la noticia de una gran subasta allí mismo. Aquello le quitó las ganas de seguir leyendo y fue entonces cuando Panda le mostró su nuevo cartel de recompensa, que se había visto incrementada.

-¿Que cojones....?¿Por qué coño me han subido la recompensa solo a mi? Mira Mister Panceta, si sigues con nosotros tu careto pronto estará en uno de estos... kuhahahaha

Se había visto incrementada bastante, más de 120 millones de berries, pero aquello no era importante, lo importante era empezar a moverse; el peligro acechaba en aquel archipiélago y estaban atascados. El log pose apuntaba hacia abajo, hacia el fondo del mar, la Isla Gyojin, y aunque ese era territorio amigo, según las últimas noticias, no tenía idea de como hacer para bajar allí con el barco. Panda le preguntó por la situación de los miembros del Ejército Revolucionario, por lo que Kisuke tras reflexionar unos momentos le contestó:

-Estoy de acuerdo, este lugar va a convertirse en un campo de batalla. Pensad una cosa, habla de el Vicealmirante Joestar viene en calidad de escolta, por lo tanto, tiene que venir con alguien de rango superior, lo que implica que mínimo, uno de los Almirantes va a presentarse aquí. Eso es más de lo que podemos manejar, mucho más.

Aquello era sin duda una mala noticia, no estaban a la altura de hacer frente a un almirante, ni mucho menos, por lo que era imprescindible saber que movimiento estaba preparando su propio Ejército. Al fin y al cabo, eran soldados de rango medio, no podían hacer grandes movimientos por su cuenta y riesgo. 

-En cuanto a los miembros del Ejército Revolucionario, solo he tenido contacto con la Gran Líder Kihira Takanami, lo cual tiene sentido que estuviese por aquí y me "encontrase de casualidad"; seguro que iba camino de la Isla Gyojin. Es posible que haya efectivos allá abajo.

Sacó otro cigarro, todas las piezas empezaban a encajar en el tablero de ajedrez que se estaba disponiendo en Sabaody. Tenían que hacer algo, pero no estaba seguro de cual era la mejor manera de proceder. Miró a Panda y a Comi muy serio, y les dijo:

-Creo que nuestra mejor opción es ir al manglar 16 donde vi a Kihira y llamar al Ejército Revolucionario, ¿tenías un den den mushi blanco, Panda?

Quizá la mejor manera era pedir refuerzos, y descubrir como coño iban a ir a la Isla Gyojin. La situación pintaba peligrosa de cojones y no había hecho más que empezar.

resumen de turno

karma

akuma no mi

inventario
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#35
Mientras hablaba con Garnet, noté cómo Triana apareció en silencio y se posicionó frente a nosotros. Su mirada era serena, y en cierta parte, tranquila. Había aparecido en silencio, con esa manera suya de moverse como si siempre supiera exactamente lo que estaba haciendo y cómo debía hacerlo. Se posicionó frente a nosotros, sin apuro, con una presencia firme pero tranquila. Por otro lado, siguiendo con la conversación con Garnet, éste se agachó hasta ponerse a mi altura, haciendo que, por alguna razón, prestara toda mi atención. Sus palabras fueron claras, directas, pero cargadas de una comprensión que no esperaba. Pues claro que Yojimbo iba a estar bien. -Gracias, Garnet. Tus palabras me han servido de consuelo. Seguro que Yojimbo está bien. ¡Shajajajajajajajaja!- Por un momento, sentí un extraño consuelo en sus palabras. No era el tipo de apoyo que solía buscar ni el que estaba acostumbrado a recibir, pero viniendo de Garnet… no pude evitar creerlo, aunque fuera solo un poco.

Respiré hondo, tratando de dejar atrás esa inquietud que se había instalado en mi pecho. Pero justo cuando empezaba a relajarme, la calma se rompió, porque entonces apareció Sasha. No dijo absolutamente nada hacia mi persona, ni una sola palabra. Pero sus miradas… esas malditas miraditas… Eran peores que cualquier insulto o provocación verbal. Me fulminó con los ojos, con esa actitud que me hervía la sangre, como si quisiera decirme algo pero se creyera demasiado superior como para molestarse en hacerlo. Mis manos se tensaron de inmediato. Un pequeño temblor recorrió mis nudillos, el impulso de levantarme y propinarle un puñetazo tan fuerte que le quedara grabado en la memoria. Pero, por supuesto, no lo hice, porque yo tenía algo que ella no, y eso era ni más ni menos que algo llamado autocontrol.

Tomé aire lentamente, obligándome a desviar la mirada, concentrándome en cualquier otra cosa. Y justo en ese momento, como si el universo me estuviera ayudando a no perder la paciencia, una gaviota de los periódicos apareció en el cielo.
La vimos descender en picado, batiendo sus alas con fuerza antes de soltar el paquete que traía en sus garras. Garnet, con una velocidad sorprendente para su tamaño, saltó y atrapó el periódico antes de que lo cogiera nuestra capitana en funciones, Triana. -Buen reflejo, gato gigante. La próxima vez estaría chulísimo si das una voltereta o algo así super guay.- Comenté con una media sonrisa, todavía intentando dejar de lado la irritación que me provocaba Sasha.

Me puse de pie de inmediato y me reuní con los demás lo más rápido posible. Apenas Garnet desplegó el periódico, mis ojos volaron sobre la primera página. Y ahí estaba, la buena de nuestra Triana. Su imagen ocupaba gran parte del papel, acompañada de un número que no dejaba dudas: su recompensa había aumentado. -¡Vaya tía estás hecha, Triana!- Exclamé, sin poder evitar que una sonrisa de admiración se dibujara en mi rostro. Pero, como no podía dejar pasar la oportunidad de soltar una broma, añadí con tono burlón. -¡Estás más fuerte que el aliento de Sasha por las mañanas! ¡SHAJAJAJAJAJAJAJA!-

Busqué mi propio cartel entre las páginas. Pasé la mirada rápidamente por cada sección, esperando ver mi rostro acompañado de una cifra más alta. Pero… nada. No había ningún aumento de "wanted" para mí. Chasqueé la lengua con fastidio y crucé los brazos. Bueno, tiempo al tiempo. No tenía dudas de que pronto sería el pirata más grande de todos los tiempos.

Las demás noticias… sinceramente, me daban igual. No me importaba qué isla había sido conquistada, qué alianza se estaba formando entre piratas y marines, ni qué noble había sido secuestrado esta vez. Lo único que realmente me interesaba era saber si había información sobre Yojimbo. Intenté prestar atención a cada palabra impresa en ese papel, a cada nombre que aparecía en esas páginas, con la esperanza de encontrar algo, cualquier pista. Mi mirada se deslizó por el texto, pasando rápidamente de una sección a otra. Y entonces, lo vi. Un titular, en letras grandes y contundentes.
"¡Cae Yojimbo!"

Mis labios se separaron levemente, pero no emití ningún sonido. Solo musité esas palabras en voz baja, sintiendo cómo una extraña sensación de vacío se apoderaba de mi pecho. Mi vista se nubló por un instante. Traté de enfocarme en el texto, pero mi mente se negaba a procesarlo completamente. Solo captaba fragmentos sueltos, palabras que se clavaban en mi cabeza como dagas.

"Yojimbo… derrota… Joe Joestar… Impel Down…"

No. No podía ser. Parpadeé un par de veces, como si con eso pudiera hacer desaparecer esas palabras. Como si el simple acto de negar la realidad pudiera reescribir lo que estaba viendo. Pero el texto no desapareció. Seguía ahí, cruel, inmóvil, inalterable. A mi lado, Garnet dejó escapar un rugido que resonó por todo el barco. Su furia era tangible, casi podía sentir el calor de su rabia irradiando a su alrededor. Yo, en cambio, seguía en estado de shock. Mi respiración se volvió errática. Por un momento, todo lo que me rodeaba pareció desdibujarse, reducido a un simple murmullo de fondo. Cerré los ojos e inhalé profundamente, llenando mis pulmones de aire hasta el límite, intentando contener el torbellino de emociones que amenazaba con desbordarse, hasta que luego, lentamente, lo solté. El mundo volvió a enfocarse aunque mis puños seguían cerrados con tanta fuerza que mis nudillos estaban blancos. Cada músculo de mi cuerpo estaba tenso, cada fibra de mi ser gritaba por hacer algo, por moverse, por actuar. No podía quedarme quieto. No podía simplemente aceptar esto. Yojimbo estaba en Impel Down. Y yo estaba claro que iba a hacer algo al respecto.

Entonces le di la espalda a mis nakama, y comencé a andar lentamente. No se si me gritaron o si me dijeron algo, pero no escuché. Para que les escuchara tenían que pararme con fuerza. Acababa de decidir que iba a ir a Impel Down, con ellos o sin ellos, me daba exactamente igual lo que me pudiera pasar. Yojimbo no podía pasar mas tiempo ahí, solo y sin nadie que le apoyara. Iba a salir por las buenas o por las malas. 


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Alas Negras
- Narro - Hablo -"Pienso" -
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#36
Sonreí ante la ocurrencia de Sasha cuando imitaba fumar utilizando el vaho generado por el calor de su aliento en contacto con el aire frío. Cada vez era más mayor y se notaba, al igual que Kenzo, pero me alegraba que siguiesen manteniendo algo de su esencia infantil.  En algunas ocasiones me tocaba las narices, sin embargo, esta vez me hizo gracia. Esta actitud contrastaba con su madurez al manejar el barco y cómo se preocupaba por él. Por lo que nos contó, había estado informándose y había conseguido la información que necesitábamos para continuar con nuestro viaje. Nuestro próximo destino sería la isla gyojin. Creía que vivían originalmente bajo el mar. ¿Cómo se suponía que íbamos a llegar hasta allí? Tal vez parte de la isla estuviese en la superficie. Para ser sinceros, no tenía ni idea, y Sasha parecía que tampoco sabía cómo llegar, pero ya nos apañaríamos, como habíamos estado haciendo hasta ahora. Tobías parecía bastante tranquilo y Jolyne estaba desaparecida, seguramente enseñándole trucos a la gallina en su camarote. Garnet también parecía más tranquilo de lo habitual, hasta que comenzó a acercarse a mí suplicando un poco de calor. —¡¿Te crees que soy una estufa?! —le dije dando un paso hacia al lado intentando alejarme para que no acabase churruscado.

A pesar de todo, el clima y el ambiente parecían perfectos para continuar con nuestro viaje, hasta que los graznidos de las gaviotas rompieron la calma con malas noticias. Para evitar que quemase el papel, Garnet se adelantó para coger el periódico y comenzar a leerlo. Se colocó en una posición cómoda para que todos pudiésemos asomarnos y echar un vistazo. Nunca había estado tan interesada en un maldito periódico. Para empezar, mi recompensa había aumentado por algún motivo. No recordaba haberla liado últimamente en los meses anteriores, habíamos estado muy tranquilos, así que no sabía a qué venía aquello, aunque suponía que los marines no necesitaban ningún motivo para poner precio a las cabezas de la gente. Pasé la vista rápidamente por todos los titulares y las imágenes que los acompañaban. No me interesaba en absoluto esa convocatoria del gobierno, los descuentos en restaurantes, la supuesta paz de los Blues o el aumento del precio del coco. Me sobresalté al escuchar el grito de Garnet y mi vista comenzó a saltar de titular en titular aún más rápido buscando el motivo de su preocupación, que, al parecer, era esa marine con la que había estado. Ya no sabían con qué rellenar los titulares. Ahora resultaba que por teñirte el pelo eras noticia.

—¡Estate quieto! Casi me matas del susto, sigue pasando —le dije para que se apurase. Lo que no me esperaba era encontrarme con otra noticia sobre mi familia. Casi no había reparado en ella, no especificaba nada en el titular, pero el comentario de mi compañero me hizo fijarme en el cuerpo de la noticia. ¿Se podía saber qué cojones estaba ahora tramando mi madre? ¿Qué era eso de un coliseo? Una idea de mierda para reclutar pringados y acabar con los criminales estúpidos a los que se les ocurriese participar. Aún así, guardaría aquella información en mi memoria por si más adelante nos resultaba de utilidad. Me extrañó volver a ver otra noticia sobre mí, sí que parecían obsesionados y no comprendí el motivo hasta que Garnet llegó a las primeras páginas. Al ver la imagen de Yamamura junto a la del marine barbudo mi corazón se aceleró. Me costó enfocar la vista para leer el titular, en letras excesivamente grandes e imposibles de ignorar. Cae Yojimbo.

Mantuve la calma sin saber ni cómo los segundos necesarios hasta poder leer la noticia. Respiré al ver que por lo menos no había sido asesinado ni condenado a muerte, pero le habían conseguido atrapar y encerrar en Impel Down. Garnet emitió un rugido desgarrador, tras lo cual se mostró confuso, con ganas de venganza, pero miedo a perder a alguien más. Kenzo no dijo nada, se dio media vuelta y se alejó. —¿Que qué vamos a hacer? —pegunté apretando los dientes sin poder aguantar ni un segundo más —. ¡ME CAGO EN EL BARBUDO DE LOS COJONES Y EN SU TROPA DE ANORMALES LAMECULOS DEL GOBIERNO! —grité enfadada conmigo misma por no haber acabado con él cuando tuve oportunidad. Cómo me pude dejar engañar por sus palabras amables que me hicieron creer que solo era un iluso jugando a los soldados y creyendo que ayudaba a los civiles. Ese era el problema, que realmente creía que con lo que estaba haciendo liberaba al mundo de alguna especie de mal y no se daba cuenta de que el mal más grande de todos estaba en su propia casa.

No quería precipitarme, tampoco quería perder a nadie, pero no nos habían dejado más opción. Iban a por todos nosotros, tan solo podíamos resignarnos y dar una imagen de cobardes y débiles que huían ahora que ya no estaba nuestro capitán o adelantarnos para demostrarles que no les iba a resultar tan fácil acabar con nosotros y que les costaría caro acabar con los nuestros. Les teníamos que dar una lección para que se lo pensasen dos veces antes de volver a tocarnos un pelo. Puede que Yamamura estuviese encerrado, pero su voluntad seguía con nosotros. En la propia noticia de Yojimbo estaba la respuesta. —Cambio de planes. Nos quedamos. No podemos ignorar esto y huir o creerán que les va a salir gratis venir a por nosotros. Coged vuestras cosas, nos vamos al maldito centro de esta isla. No sé todavía dónde está ni cómo llegar, pero vamos a encontrar la subasta de esclavos más grande y la vamos a reventar —dije fruto de la ira, pero también de la indignación que llevaba sintiendo desde que habíamos pisado aquel lugar. Era lo que querría Yamamura, lo que él habría hecho. No solo fastidiaríamos a las familias adineradas, liberaríamos esclavos y llamaríamos la atención de los marines, con suerte, la de Joe Joestar, que vendría corriendo como el perro que era a ayudar a sus amos. 

Info
[Imagen: 8Rsjucn.png]

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

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#37
Todos acudieron a mi llamada y se comportaron como era habitual en ellos. 
Me era difícil calar a la gente porque no prestaba atención y siempre se me olvidaban las cosas, pero a mis compañeros aunque hiciera tiempo que no nos juntáramos hacía tiempo que les tenía calados, si esto fuera un libro y ellos los personajes del mismo, habrían llegado exactamente igual que lo hicieron, con la excepción de que Ryze ya estaría conmigo en mi hombro.

El primero y saludando militarmente como no fue Fuguwu, tan diligente como siempre "No hace falta que me saludes a mi hombre Fugu, eres mi compañero y ¡hoy llega por fin Joe! ¡Se acabó mi reino del terror por fin! Por cierto, enhorabuena por tu entrenamiento de Waki, ya he oído de él y no me he quedado detrás de ti". 

Mientras le decía esto último y con su típico "conlapinga" llego Apolo, que como siempre empezó a jugar con la arena y pasando de todo. "Sé que te la suda Apolo, pero hoy vuelve Joe, estoy seguro de que cuando le conozcas un poco verás que es buen tipo y mejor líder que yo" le dije mientras llegaba Ryze.

Aparentemente, ella estaba igual de emocionada y nerviosa y primero se disculpó por llegar tarde por sus piernas pequeñitas "tranquila amiga, súbete a mi hombro como siempre si quieres, además, no ha llegado James para variar", pregunto si íbamos a hacer algo especial para la llegada de Joe "no le esperaba así que no le he traído ningún regalo de parte de todos tría, pero si me gustaría que fuésemos todos juntos a verle y le ensenásemos todo lo que hemos aprendido sin él, mira, por ahí viene James"

Como siempre y serio, pero el último llego el León Milk de la división "descansa James, os he reunido a todos porque como sabréis Joe..."

Las gaviotas empezaron a volar por encima de nosotros y dejaron caer un periódico cerca de nosotros, interrumpiendo mi discurso, la anterior vez que esto pasó recibí la noticia de la muerte de Sephirot, así que un escalofrío recorrió mi cuerpo ¿Estaría bien Joe? ¿Llegaría bien su barco? No me sentía con fuerzas para recibir otra mala noticia, no tenía que haber pasado nada, asíc que intente apartar esos pensamientos y retomar lo que estaba diciendo

-Como sabréis, Joe está de camino a nuestro encuentro y quiero que todo salga perfecto, así que la división por fin volver a quien pertenece, al Comodoro Joe Joestar, el héroe de los cabos gemelos. Sé que los nuevos prácticamente no le conocéis, pero de verdad, es mucho mejor líder que yo. No os lo pido como superior ni nada por el estilo, os lo pido como persona que os aprecia y valora a cada uno de vosotros. Darle la mejor de las bienvenidas. Os Aseguro que el daría la vida por cada uno de vosotros, aunque todavía no os conozca bien y os lo haya podido demostrar. Hagamos que este orgulloso de nosotros"

Realmente no había preparado nada especial, solo estaba nerviosa y esperando la llegada de mi amigo.

- Seguramente anuncien su llegada pronto, quiero que estemos todos juntos allí para saludarle y recibirle como se merece, le hará ilusión vernos a todos unidos y parece que vendrá con noticias, hay demasiado movimiento en el cuartel, nos requerían para algo, así que estar preparados compañeros.

Las reacciones a mis palabras no tardaron en llegar  y todos dieron su opinión y punto de vista, como siempre, a su manera y como si de un libro se tratara, cuando de repente pasados unos minutos, la megafonía de la base nos llamó a cuadrarnos en el patio:

- ¡¡Es el chicos!! ¡¡Ya llega!! ¡¡Vamos rápido, estoy segura de que nos llaman a recibir a Joe!! ¡¡Corred, tenemos que ser los primeros!!

No les espere, la emoción por el reencuentro soñado con Joe me hacía perder toda compostura y responsabilidad frente a mis compañeros, fui corriendo hacia  el patio donde nos habían llamado, que era distinto al que estábamos, pues era donde desembarcaban los barcos, joder, tenía que haber llamado a todos allí, no íbamos a ser los primeros.

Al llegar al patio, vi que ya había un montón de marines cuadrados y otros desembarcados y yo hice lo propio poniéndome en el primer lugar libre que pude, tras unos cien soldados ya preparados con sus mandos y que estaban perfectamente cuadrados, me puse lo más cercano al "pasillo" que dejaban las tropas para que pasaran los mandos que pude iniciando una nueva fila y cuadrándome con ellos. Afortunadamente, era muy alta, comparada con los marines promedio, así que podía ver perfectamente quién bajaba por la rampa. 

No paraban de bajar marines, la hostia de marines, demasiados marines de hecho, pero ni rastro de Joe ¿Dónde estaba? ¿Por qué no bajaba? ¿Y si al final no había venido? Pero una vez hubieron desembarcado todas las tropas, una figura salió solitaria dando el primer paso hacia la plataforma de desembarco, era inconfundiblemente Joe, mi amigo seguia exactamente igual ¡Que ganas tenia de verle!

Empecé a dar pequeños saltitos de emoción entre las tropas y entonces termino de bajar la rampa y como si el viento le recibiera como una buena noticia, su capa ondulo al viento ¡Su uniforme era diferente! ¿Le habrían ascendido? ¡Que bien joder, si es que es el mejor!

De repente se dirigió a todos y dijo "ya estoy aquí" y yo no pude resistirme más, con lágrimas de emoción en los ojos, rompí la formación y fui corriendo los diez metros que me separaban de él a su encuentro por el centro del camino que habían formado el resto de marines que acababan de llegar y los que ya estábamos en tierra hasta darle un enorme abrazo levantándole del suelo y perdiendo todas las formas y compostura que se supone que debía de tener en ese momento

- ¡¡Joe, amigo, hermano!! ¡¡Ya era hora de que volvieras!! ¡¡Te he echado muchísimo de menos!!

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#38
"El día importante no es el que naces, sino el que mueres" dijo Ashura mientras aparecía en la cubierta. Todo era blanco a su alrededor, y al igual que mi mascota, se le veía como si todo el entorno fuera parte de ese humo extraño que producía. Obviamente aquellas palabras eran su respuesta a mi queja sobre mi cumpleaños. Pero no importaba lo sombrío y serio que intentara sonar, lo que a mis oídos llegaban eran puras faltas de consideración, porque se puede ser malote y todo lo que quieras, pero el compañerismo también vale.

Pues para mí sobrevivir un año acompañado de amarguetes como tú sí es un logro que celebrar-Gin. Además, los nuevos tiene sentido, pero tú y Ben ya me conocen, y sí está feo eso. Dije mientras llevaba las manos a la cadera, gesticulando una pose de reproche de manual básico de madre enojona. Aunque la forma en que morimos puede ser la puerta a la gloria eterna, el honor y a volvernos parte de la historia-Gin. Miré entonces a la ranita que me veía atenta con los ojos super abiertos. No sabía si era por la forma de su cara o si de verdad me veía con asombro, pero es que me daba esa impresión, así que antes de que el joven espadachín pensara que lo ideal era ir a dejarse matar a lo imbécilo, agregué: Aunque ese honor debe llegar por sí solo. No hay por qué forzar el heroísmo nunca-Gin. Las leyendas se hacen solas, y si hay algo peor que morir con deshonor, es hacerlo intentando ser una leyenda fracasada-Gin

Acto seguido, el aún más joven lunarian Epifanio llegó, saludándonos como siempre. Le devolví el saludo con la mano, aunque al instante me percaté que venía prácticamente en bolas con este frío. Nada más unos boxers encima tenía. Mi cara cambió a una expresión de impaciencia, mientras la mano al aire pasaba de ser un saludo a una seña de su cuerpo que iba de arriba a abajo, denotando su locura al estar así de expuesto en un clima tan frío. Muchacho, no es por nada, pero ¿no tienes frío? le dije. Acto seguido, el Doctor se apersonó también al lugar y con él, toda la banda estaba reunida, a excepción de Klink. Era momento de decidir qué hacer.

Ashura tenía razón, debíamos salir y averiguar un modo de continuar nuestro viaje, pues según sabíamos, la isla gyojin era la próxima parada, pero la aguja del log pose apuntaba hacia abajo, y pues no teníamos un submarino, así que debía haber algún modo de cruzar con el barco hacia aquel destino.

De pronto una enorme bandada de aves llenó el lugar, y una vino a dar a nuestro barco. Ya iba a acercarme a espantarla, cuando Klink saltó del hombro de Ashura y atrajo al ave, que resultó entregarle un ejemplar del periódico. Las noticias habían llegado, y parecían ser gordas, porque la cantidad de aves que estaban ese día en el manglar 0 era incontable.

Klink entonces volvió al hombro del capitán y empezó a narrar grandilocuentemente las noticias que iba leyendo. Yo por mi parte, curioso como siempre, me acerqué a un lado de Ashura y acompañé la narración del tontatta mientras leía a mi vez el periódico. Por la diferencia de altura entre nosotros, solo debía ver un poco hacia arriba y tenía una buena vista del papel. Al inicio, Klink empezó a anunciar nombres y cifras correspondientes a nos nuevos Wanteds que habían sido publicados. Kukulkán fue recogiendo los posters que iban cayendo y nos las pasó a Keropi y a mí. Uno de los posters sin embargo, sí que no cayó de las manos del tontatta. Alcancé a Leer “Triana Te– “ pero la cabeza del tirador tapó el resto del nombre, antes de que pudiera leer el resto. “tal vez se trate de alguien que conoce” pensé. Junto a ese, otro poster terminó a buen recaudo del tontatta. Los que vi sí que poco me importaban, así que se los fui pasando a Keropi sin más.

Luego empezamos a leer las noticias reales y qué manera de abrir la primera plana que con aquella noticia del Reino Ryugu. Al menos los gyojin tenían las agallas "jeje. agallas" de declarar su independencia y desligarse del gobierno que más que protegerles, les convertía en posesiones de los malditos nobles, incluso al punto de subastarlos como esclavos. Si tan solo Gonjo hubiera vivido para ver este día...

Luego Klink pegó un grito que me sobresaltó, incluso a pesar de ya haber empezado a leer el titular de la caída de un tal Yojimbo. Aparentemente era el líder de una banda pirata famosa: Los Alas Negras. Junto a su foto, figuraba la del marine que al parecer le había capturado. Y aquí venía lo interesante: al tipo lo había ascendido a Vicealmirante por aquella hazaña, y le habían enviado como escolta a alguien precisamente a Sabaody para un operativo de purga. Mierda.

Tenemos que averiguar cómo salir de aquí, Demonio - dije a Ashura con expresión seria - Si ese marine es un Vicealmirante y le han mandado como escolta, imagina que como mínimo acompaña a uno de los 3 Almirantes -Gin. Que traigan gente así ahora mismo para una purga "criminal" es señal de que algo feo se va a prender aquí-Gin. Si vamos a salir a buscar algo, mejor hacerlo pronto. Conocía a Ashura, y estoy seguro que con la mirada que le dí, fue más que suficiente para que entendiera que lejos de cobardía, lo que me llevaba a reaccionar así era sencillamente lo abrumadora que resultaba ahora mismo la fuerza de un Almirante contra nosotros, que a pesar de haber hecho algunos destrozos, seguíamos siendo un grupo joven y con mucho camino antes de ser fuertes realmente. Ahora mismo, no estábamos al nivel para tener una oportunidad ante aquel tipo de amenaza. Entonces dije, esta vez para oídos de todos, luego de escuchar las palabras de Kukulkán sobre ir a atizarle a los marines así sin más: De esto hablo cuando digo que no hay que morir a lo imbécil-Gin. Quedarnos aquí no nos dará honor ni gloria, ni hará que el mundo tiemble al oír nuestros nombres. Tenemos que actuar con cautela-Gin Mis palabras tenían seriedad, a pesar de emitirlas en el mismo tono que siempre me caracteriza.

Otra noticia mencionaba que la nueva capitana de los Alas Negras era una tal Triana nosequé. Supongo que la segunda al mando ocuparía el lugar, como alguna vez hizo Eaa cuando Maeve... Malditos Sean- dije de pronto cuando los hijos de puta anunciaban así por lo grande una subasta de esclavos. ¿cómo culpar a los gyojin de desligarse de semejante basura? un nudo en el estómago surgió de pronto al recordar el llanto y la expresión de aquel zorro viejo, que se llevó el brazo de uno de los nuestros y su propia vida, dejando a su hija zorra a merced de aquellos desalmados. Este sistema, los nobles, el gobierno, la marina. Todos me repugnaban cada vez más.

Luego de otra serie de noticias que poco o nada me interesaron, una cara conocida surgió entonces: A la mierda, miren-Gin-Dije a Ashura y Ben- Kenjo está criando vacas. Rahahaha Más que una granja, podría montar una pastelería, porque con la mantequilla y la leche, solo le faltan huevos para poder ponerse a hacer pasteles-Gin- dije con un tono un poco más relajado y alegre de ver que el muchacho estaba bien. Al menos había escapado de esta vida tan peligrosa. Finalmente nos enteramos de que Ashura ahora además de loco era millonario, pues su coco ahora era un producto codiciado y tal vez sería una cosa más de la que cuidarnos.

Habiendo leído todo, entrechoqué mis puños, listo para las órdenes del capitán. Al final, tú decides, Demonio. Eso sí, si llegamos a pasar por el mercado, espero que al menos un puto caramelo me compres y finjo sorpresa-Gin. Aunque si esta vez, quieres ir a acabar con los malditos esclavistas y la casa de subastas, por mí encantado-Gin Noté entonces que mi collar sobresalía y el viento invernal lo agitaba con fuerza, así que lo tomé y como era costumbre antes de aventurarnos a cualquier demencia que los Mushoku hicieran, lo guardé con mucho cuidado bajo mis ropajes. Caminé hacia el borde de la cubierta, listo para las órdenes del capitán.




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Datos de interés



Rapax



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#39
Sentí la presión de la mano del señor Gin sobre mi hombro izquierdo como algo reconfortante. Me agradaba su aura, también comentó de hacerme una prótesis y además me preguntó por mi cumpleaños. Su corazón era puro. -Mi cumpleaños es algo complicado, no sé cuál es mi día exacto de nacimiento, ya que me encontraron en un barril cuando era pequeño, pero ese día fue… -Comencé a hacer cuentas con los dedos de mi única mano. -Dentro de un mes… más o menos~gero. Y con respecto a la prótesis que mencionas, no hace falta que os preocupéis, fue mi error por confiarme. -Cambiando de tono rápidamente a uno más tímido y dulce mientras le lanzaba alguna mirada de reojo tímidamente. -Pero si me ayudáis, en conseguir una no me quejaría~gero.

Después de aquella conversación comenzaron a llegar el resto a la cubierta, parecía que hoy iba a ser un día interesante si todos estábamos aquí. Acomodé mi espalda al mástil mientras escuchaba las palabras del capitán. Al parecer la idea que tenía este en un principio era zarpar a otro lugar, pero para ello necesitábamos saber cómo hacerlo, a lo mejor iba a poder despejarme la mente después de todo, también mencionó que Tenoch le debía una fruta y éste parecía estar de acuerdo con ello. Por mi parte, al igual que Rapax parecía estar dispuesto a conseguirme un brazo nuevo lo cual no me disgustaba la idea, pero seguía pensando que lo hacían por pena ya que no sentía que no me debían nada, si eso yo les debía a ellos por el tratamiento médico recibido por parte de Ben.

El señor Gin pareció quedarse más bien con otras palabras de nuestro capitán, que el día más importante de nuestra vida era nuestra muerte, era cierto que la mayoría de leyendas, se les recordaba sobretodo por su muerte, pero siendo sinceros, aquel término era algo que aún me daba miedo, no quería pasar a mejor vida sin lograr mi objetivo. -Está bien señor Gin, no tienes que preocuparte, soy el primero que no quiere morir aún, no hasta convertirme en el samurai más fuerte del mundo. El honor de un guerrero viene en no olvidar el motivo por el cual lucha, y proteger su ideal hasta el final… Al menos ese es mi concepto de honor~gero. -Le miré aún con una mirada firme con mis ojos saltones amarillos dejándole claro que no tenía por qué preocuparse y que había entendido su mensaje.

Observé el cielo mientras comenzaban a sobrevolar nuestras cabezas las gaviotas que traían el periódico, Korg aquel tontatta fue el que tomó un ejemplar. Hizo muchas bromas con las recompensas. Parecía no estar tomándoselo enserio, y siendo sinceros yo tampoco, era bastante cómico ver a un tontatta leía un trozo de papel mucho más grande que él. Parecía que Ashura tenía un periódico mágico en el hombro que se estaba leyendo solo.

Todo me estaba haciendo bastante gracia hasta que mencionó la purga que los marines iban a hacer en este lugar, a lo que el tontatta parecía estar bastante acojonado por su tono de voz y su propuesta de pirarnos cuanto antes. Estaba de acuerdo con largarnos de aquí, este lugar no me gustaba, el paraje era precioso pero… No me sentía cómodo estando en el mismo lugar donde había perdido el brazo.

Pero maldito Tenoch… tan imprudente como siempre, a él parecía no importarle aquella noticia y propuso ir a dar un paseo como siempre nada, yo me levanté con una pequeña sonrisa y me situé justo al lado del Birkaniano. -Estoy de acuerdo contigo compañero, no vamos a entrar el pánico por la noticia. Realmente les odio, sus falsas sonrisas mientras hacen creer a la gente que les protegen cuando muchos de ellos son más crueles que cualquier pirata, no voy a dejar que esos cabrones nos condicionen el día, si tú vas a dar un paseo yo voy contigo, y si los marines se nos ponen por el camino les enseñamos de que estamos hechos.~gero.

Finalmente choqué el puño con mi compañero y miré al capitán, realmente esperaba su aprobación, no iba a hacer ninguna tontería sin su consentimiento. Por lo cual esperé allí de pie, esperando que el oni tomara una decisión sobre que hacer, subiendo mi pulgar de mi única mano al igual que Tenoch indicando que también estaba listo.

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Inventario

Karmas Implicados
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#40
El frio en el patio de entrenamiento calaría los huesos a los mas friolentos. Por suerte, aun no era tan severo como para calar en los huesos a este Gyojin joven y saludable, o a mis compañeros de división (al menos eso imaginaba). Ellos, poco a poco fueron llegando de uno a uno al patio, primero Apolo (igual que aquella vez cuando entrenamos el Haki de Armamento) quien saludo a su manera (de hecho, casi que juraría que fue igual que aquella vez, vaya deja vu) seguido de Ryze quien se postro en el hombro de Karl a su ya habitual forma y, por último, pero no menos importante, James quien parece que aún no se entera de los rangos y su importancia, nada nuevo con ninguno después de estos meses sin vernos, al parecer.
 
Antes de que aparecieran los demás, contesté a la comodoro Karl quien me pedía evitar las formalidades y tratarle al igual que a los demás de la división (sin contar a Joe, pues aunque era nuestro líder apenas había tenido oportunidad de cruzar palabras con él) además que me felicitaba por mejorar mi Haki, cosa que por lo visto ella igual había logrado – “Con gusto, Karl, hemos tenido suerte al conocer a la contraalmirante Shiroka. Yo tengo curiosidad de cómo ira el día pues la última, y única, vez que estuvimos todos juntos fue cuando nos presentamos por primera vez James, Apolo y yo.” – dije mientras pasaba mi mano derecha por las púas de mi barbilla inclinando la cabeza ligeramente a la derecha complementando un gesto pensativo.
 
Uno por uno fui saludando a los que llegaban, imitando sus maneras, “Cawabunga Apolo, ¿qué tal has estado?” – dije al rubio en tono animado mientras estiraba la mano para estrechar la de mi amigo arenoso – “Hola a ti también, comodoro Ryze, se te ve bien, me alegro, Gowowo wowowo” – saludé a él/la pequeña(o) tontatta levantando la mano en señal amistosa – “Buenos días James, aun es de mañana, si” – contesté por último a James al llegar a reunirse con todos nosotros en el centro del patio de entrenamiento del cuartel de la marina.
 
Luego de la llegada de James una ola de graznidos irrumpió en el viento seguida por varias gaviotas que empezaban a repartir el periódico a diferentes zonas del cuartel en el que estábamos, una de ellas dejando caer el periódico cerca de donde nos encontrábamos en el patio de entrenamiento, a solo 2 metros a mi espalda por lo que me decidí a recogerlo para informar a los demás de las noticias que la mañana traía consigo. Tras echar una breve ojeada a los carteles de Wanted y pasarlos al resto de mis compañeros de división, abrí el periódico por todo el frente encontrándome directamente con una cara familiar para casi cualquier Gyojin del mundo.
 
Sin embargo, mi tranquilidad dio paso a un nerviosismo absoluto que hasta me hizo perder el control de mi Haki de Observación y deje de escuchar las conversaciones del resto de mis compañeros. Mis ojos pasaban frenéticamente del título que abría aquella historia del periódico a la imagen que le acompañaba una y otra vez sin poder creer aquella palabra, asumiendo la implicación que aquello traía, y con un miedo absoluto de seguir leyendo el resto de la historia. Un sudor frio – que parecía estar confabulado con el frio que traía el invierno – empezó a recorrer todo mi cuerpo y pude ver como mis puños arrugaban el periódico por las orillas de las que las tenía agarrado presa del pánico que aumentaba con cada palabra que leía.
 
“El reino Ryugu… el reino …el Ryugu… ellos …el …el reino…” – empecé a balbucear intentando informar a mis compañeros de división la noticia que no terminaba de digerir ni procesar por mas que hiciera un esfuerzo. Haciendo un esfuerzo que se podría catalogar como sobrehumano (¿sobregyojin?) recupere la compostura, respiré profundamente, y termine de dar la noticia que aún no podía creer. “El reino Ryugu se ha declarado independiente y se ha desligado del Gobierno Mundial, uniéndose a la revolución.”
 
Luego de retomar la compostura, y tras leer esta noticia que seguro será recordada en la historia de los de mi raza (para bien o para mal) por mucho tiempo, recorrí el periódico rápidamente para enterarme de las demás noticias. Una a una fui resumiendo cada noticia que consideraba importante e ignorando aquellas que sonaban mas a anuncio comercial que a noticia importante.
 
“Parece que Joe ha capturado al capitán de las Alas Negras, un tal Yojimbo, y le han ascendido a Vicealmirante. También se informa que trae una misión especial en su camino rumbo a Sabaody.” – dije mientras pasaba la pagina para leer la siguiente parte de la historia – “Ahora una tal Triana Tempesta, quien su Wanted esta entre los que les pasé, será la capitana.” – ¿cómo se enteraban de todas estas cosas la gente del periódico? Parecían tener información de todos, y bastante fresca al menos en lo que respecta a nosotros los marines – “Además, hay que estar pendiente de otro de los Wanted, un tal Kovashi quien ha reactivado su cartel de búsqueda al reaparecer en Sabaody, ¿alguno le conoce de algo?” – yo no le conocía de nada, pero la cantidad de crimines que se le atribuían eran de tener cuidado.
 
“Hay un par de noticias que igual les pueden llegar a interesar, aunque menos relevantes a Sabaody, como la apertura de un coliseo de pelea en el Nuevo Mundo o una convocatoria gubernamental para llenar posiciones en Impel Down u otras instituciones del gobierno. Noticias menos importantes es que el coco ha subido de precio o que la capitana Ikirami se ha cambiado el color de pelo, supongo.” – terminé de leer el periódico encogiéndome de hombros haciendo referencia a lo poco que me interesaba esta ultima noticia sobre aquella persona que nos había dejado varados a Apolo y a mi en aquella playa rosada de Momoiro. Aligerando mi agarre sobre aquella pieza de información en papel blanco y negro lo ofrecí al resto de mis compañeros en caso de que alguno quisiera leerlo por su cuenta.
 
Regresando al presente, consiguiendo retomar la compostura al completo y tras reactivar el Haki de Observación, escuche como Karl se animaba enormemente por el anuncio que había llegado por la megafonía del cuartel. Por fin había regresado Joe, ahora Vicealmirante, y al parecer no venía solo. Se nos había ordenado reunirnos en el patio para recibir a los nuevos llegados al cuartel por lo que seguí a Karl quien había marchado corriendo tras escuchar el anuncio. Al frente del cuartel habían anclado dos buques acorazados de los cuales empezaban a desfilar los marines que en ellos navegaban. De nuevo un deja vu llego a mi memoria, esta vez de aquel día que nosotros realizamos un ejercicio similar a nuestra llegada, solo que en el manglar equivocado.
 
Una figura destacaba de entre las demás de aquellos que empezaban a descender de los buques acorazados. Era el vicealmirante Joe, quien, haciendo gala de su nueva capa otorgada por su nuevo rango, llegaba triunfalmente al cuartel de Sabaody diciendo con una sonrisa de oreja a oreja que el “ya estaba aquí”, como haciendo alusión a que todo estaría bien dado que ahora él había llegado. Karl estaba mas emocionada que aquellos civiles que casi se le habían tirado encima a ella, Apolo y Ryze a nuestra llegada a Sabaody, me alegraba por ella la verdad, podía notar con el Haki como sus emociones demostraban un respeto hacia Joe y un alivio por su llegada que reflejaban perfectamente las palabras que había dirigido a Apolo hacia poco en el patio de entrenamiento donde nos reunimos inicialmente.
 
Enfocándome en los murmullos del resto de los marines que se encontraban junto con nosotros, pude captar un detalle de quien pronto se haría presente a nosotros. Al parecer la marina había decidido que la piratería y el saqueo terminaría el día de hoy en el archipiélago Sabaody y, tras aquella noticia sobre el reino Ryugu que prefería imaginar era una pesadilla pero no podía ignorar, no pude evitar sentir cierto alivio de saber que quizás tendría la oportunidad de descargar mi estrés y ansiedad pronto.
 
Si los rumores eran ciertos, un almirante había llegado junto con aquellos marines.
 
¡El almirante Gukuro está aquí!
 

 
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Haki

Inventario
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