[EVENTO FASE] Billete a las nubes (Parte V) - Gradas
#51
Tras un intenso y fugaz inicio de combate Sohem correspondió a su rival con una emisión de su altísima temperatura usando su habilidad. La ola de calor debió pillar desprevenido al lunarian pues tanto su gesto, desorientado por unos segundos, como su propio fuego, que desapareció, parecían confirmarlo, las llamas que cubrían las extremidades del gigante alado se extinguieron, como el calor de Sohem las hubiera opacado, y lo mismo pasó con la llama que cargaba en sus espaldas el de pelo plateado, su intensidad bajó hasta volver a la que tenía al momento de llegar a la arena. El instante que precedió a aquello fue corto, pero se hizo eterno para mi, estaba más metida en la pelea de lo que había esperado, aunque mantuviera una fachada de indiferencia, miré a Sohem solo para comprobar como la altísima temperatura de su cuerpo era tal que incluso generaba cierta distorsión a su alrededor, del mismo modo que el fuego. El más grande se recompuso en el aire mientras miraba a mi jefe, poniéndose en posición para caer a toda velocidad con las piernas por delante y girando, a esto la respuesta del enmascarado fue clara y contundente, de algún modo logró prender en llamas su arma y evitar ser pateado propinando un fortísimo golpe en la pierna de su contrincante. Tenía que admitir una cosa, me había preocupado al principio por haber visto solo una comparativa entre las velocidades de cada uno, era la primera vez que veía a Sohem peleando de verdad, y ahora entendía mejor la confianza que tenía en sí mismo, en todo lo que llevaban de combate aún no había recibido ningún golpe, y su rival los había recibido todos, desde las intensas olas de calor, que incluso con la distancia que me separaban de ellos me hacían empezar a sudar, hasta el reciente batazo en llamas que había impactado contra el tren inferior del apuesto mord.
 
Mi atención se desvió un segundo de la arena cuando vi a Karl dirigirse a un grupo de marines para sentarse en mi misma fila de las gradas tras su combate, mi cabeza se volvió al frente, pero no para mirar la arena, desvié mi mirada al lateral, en la dirección en la que el comodoro Joe se había ausentado con la pelirroja que había venido durante el primer combate, ahí seguían, si quería hacer que el tiempo fuera realmente útil debería empezar a hacer algo más que mirar y aprender, además, de aquél pirata alado ya estaba ocupándose Sohem, yo debía ocupar mi tiempo con otra cosa para que no resultase en un malgasto. Aclaré mi garganta antes de tomar aire, — Ey, ¡Karl! — acompañado a la llamada de atención alcé mi brazo derecho, ondeándolo a modo de saludo y dibujando en mi rostro una sonrisa inocente, no creí necesario más que eso, Karlglass me había parecido una persona de lo más simple, confíe en que el saludo animado de una persona conocida fuera suficiente para que se acercase, pero necesitaba asegurarme de que venía, así que añadí, — Lo has hecho genial, ¿Te apetece ver el siguiente aquí? — si con eso no conseguía que se acercase realmente era una oportunidad perdida -igual que con su superior-, pero llegada a ese punto poco más podía hacer para convencerla de que viniera conmigo, tras un momento tan bajo como el que había tenido al rendirse podía imaginar que disfrutaría de un rato a solas con sus pensamientos, era una chica ingenua y despreocupada, eso saltaba a la vista, pero también era evidente que su combate la había afectado a nivel personal, de una manera u otra, su derrota no fue solo física, también mental, y si buscaba un momento para ella sería completamente lógico; frustrante, pero lógico.

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#52
La batalla continuaba y las cosas se veían mal para Moguimbo o como quiera que se llamara aquel tipo. Cuando intento devolver el golpe mientras bajaba, Soja grito y prendió en llamas su Kanabo, golpeando con gran fuerza las extremidades de su contrincante.

- WOJOOOOO STRIKE 1

gritaba mientras agarraba por la cabeza a dos de mis subordinados  completamente emocionada por la batalla cuando escuche algo que me llamaba, o eso me parecía

- ¿¿¿EHM??? ¿¿QUIÉN OSA INTERRUMPIRME AHORA???

En mi fila, acompañada por otros marines, vi a una chica de pelo morado que me sonaba alzando el brazo y diciendo que lo había hecho genial. Genial dice, he perdido ¿Quién era esta pava?. pensé. Luego recordé que era la chica silenciosa de mi equipo en la competición, de repente parecía muy animada y dispuesta a hablar conmigo, cuando apenas habíamos compartido unas palabras, había quedado, igual que yo en segunda posición en la prueba de tiro, demostrando ser una persona habilidosa, pero al igual que yo, con mucho crecimiento por delante, no recordaba que me hubiera dicho su nombre, pero sentía curiosidad por el que quería, tampoco sabia si era una pirata, una civil o que, pero tenía habilidades con armas de fuego dignas de un capitán de la marina, así que la conteste, ya más calmada habiéndola identificado, aunque volviendo de nuevo la mirada al combate:

- ¡Que pasa pequeñaja! Oye, acércate tú aquí y no me distraigas, que no quiero perderme nada de lo que está sucediendo, no me distraigas. por cierto ¿Cómo te llamabas compañera? Dije  gritando para que se me oyera entre la multitud.

No quería distraerme, había perdido la concentración solo unos segundos y seguro que ya me había perdido algo, el tipo de la isla del cielo no parecía tener mucho más margen de error.  Me entro de nuevo la mala hostia, recordándome mi abrumadora derrota contra aquel tigre de mierda.

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#53
Ante la inigualable velocidad del capitán de los Alas Negras uno pensaría que Sohem, el enmascarado con un bate metálico, no sería capaz de reaccionar. Pasaron unas cuantas cosas, sin embargo, que sorprendieron sobremanera al panda. En primer lugar, Yojimbo se sumergió bajo tierra como si tuviera la misma habilidad del panda, pero ligeramente cambiada. No dejó un agujero tras de sí, sino que se movió bajo tierra sin más, aunque tan rápido que prácticamente no pudo apreciarlo. Harían un dúo interesante si alguna vez peleasen en equipo. La otra cosa que sorprendió a Don Bambú fue el hecho de que Sohem lograse esquivar un ataque tan condenadamente rápido con relativa facilidad. Parecía tener unos reflejos inhumanos, pero eso no era lo único inhumano en él. Inmediatamente tras evitar el ataque de su contrincante activó algo que se llamaba Hot Spot y luego otra cosa llamada Heat Beat. El Hot Spot no lo logró entender, pues debía de ser una técnica más bien interna, pero el Heat Beat se hizo notar en todo el jodido escenario. Un calor sofocante atacó al público de las gradas de tal forma que algunas personas llegaron a desmayarse. Otros aguantaron con terrible sudores lo que les estaba ocurriendo y otros, los menos, mantuvieron la entereza ante la situación. El panda se encontraba entre ellos, ya que tenía una excepcional resistencia al calor. Sin embargo, incluso protegido por su mullido y aislante pelaje de panda, podía sentir el peligro que suponía aquel sujeto. Si estuviera más cerca de él empezarían a surgirle abrasiones por todo el cuerpo. No se le escapó que Sasha parecía ser muy cercana a Sohem para desgracia de la mitad de los presentes. Triana no parecía soportarle y animaba a todo pulmón a su capitán. Garnet estaba metidísimo en el combate y las gradas alternaban entre gritar extasiadas ante cada acontecimiento de la pelea y buscar desesperadamente un poco de agua fría para calmar el sofoco al que se habían visto expuestas. Un combate interesante, para qué mentir.

El panda se limitó a observar los hechos con cierta seriedad. Aunque le hubiera gustado pelear en lugar de alguno de aquellos dos, la paliza que se hubiera llevado habría sido criminal. Además, ¿qué podía hacer contra una persona que generaba calor a su alrededor? No podía esquivarle nada, aunque quizás bajo tierra... La tierra se calentaba también y podría ser incluso peor, pero tal vez un día tendría tiempo para corroborar sus sospechas. El combate continuaba su curso con un repentino descenso aéreo de Yojimbo sobre Sohem, que parecía estar preparando otra poderosa secuencia de técnicas. Don Bambú se inclinó hacia delante como si así pudiera ver mejor, tal vez delatando cuánto le interesaba lo que estaba por suceder.

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#54
Mientras mi brazo ondeaba con un movimiento de vaiveneo para saludar a la marine afiné mi oído para ignorar el gentío embravecido por el espectáculo y centrarme en lo que diría la mujer que ahora sabía que no era humana -aunque por el cuerno ya lo había sospechado-, por la respuesta que recibí parecía que más que triste por su impotencia el sentimiento que reinaba en ella era la ira, se quejaba de que alguien la había interrumpido, ese alguien era yo, evidentemente. Se giró para buscarme con la mirada, al pasar sus ojos en mi me reconoció, o eso supuse por sus palabras posteriores, y me dijo que me acercase yo a ella, parece que no quería quitarle ojo al combate, no la podía culpar, lo cierto es que estaba resultando muy entretenido, incluso para mi, que normalmente me dan igual ese tipo de cosas. Me levanté de mi asiento y fui andando hasta dónde Karl estaba, apartando a un soldado que estaba sentado al lado de la comandante con suavidad para poder ocupar su sitio junto a la hibrida. Al principio no sabía como romper el hielo con ella, con los hombres era más fácil, pero ella estaba muy inmersa en el combate, y no sabía tampoco su inclinación como para intentar seducirla, sería mucho más seguro intentar un acercamiento amistoso primero, sin dejar de mirar a la arena me incliné hacia ella para que pudiera escuchar bien lo que tenía que decir, — No te preocupes por no haber podido ganar, seguro que los otros no lo habrían hecho mejor, y yo menos aún. — y tras eso volví a erguirme, reclinando mi espalda para que reposara totalmente en el respaldo del asiento de la grada, volviendo a cruzar mis piernas y dejando una rodilla sobre la otra.
 
Aclaré mi garganta, tenía muchas cosas que preguntar, que sonsacar, pero no parecía el momento propicio, por otro lado tampoco podía permitirme esperar a un reencuentro que tal vez nunca se daba, ¿Qué debería hacer? Acabé decidiendo que lo mejor sería relajar el ambiente, y con ello los nervios de la marine, — ¿Te gustan las apuestas? — dije, el combate estaba demasiado avanzado como para apostar por el resultado, pero había una infinidad de posibilidades, muchas situaciones sobre las que jugar e intentar predecir un devenir. — El de la mascara. Aún no lo han golpeado, ¿Te apetece apostar a ver si le dan o no antes de que acabe el combate? Parece que tiene la ventaja, pero su enemigo es rápido, tu misma lo has visto... O has visto su estela, más bien. — una pobre elección de palabras por mi parte, pero por resumir mi propuesta con ella lo repetiría, directa al grano, — En fin. Cuarenta mil berries a que Sohem acaba el combate sin que el grandote le haya dado un golpe, ¿Apostamos~♪? — terminé por decir, manteniendo mi mirada al frente para no perder detalle del combate.

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#55
La tensión de la batalla que se estaba dando en la ansiada final de los juegos del emperador Zarutsuki tenía completamente absorto a Garnet, o al menos así era hasta que un susurro de la semioni le sacó de su trance. Las palabras de Sasha era como una especie de confirmación a las preguntas que el músico tenía sobre la identidad del hombre enmascarado, alegando que se trataba de, nada más y nada menos, que del hombre más fuerte del mundo.- ¿El hombre más fuerte del mundo?- Se preguntaba así mismo sin apartar, aún, la mirada del escenario. Aquella afirmación por parte de la rubia dejó un sabor amargo, acompañado de cierta irritación y molestia al pelirrojo. Sí, el mismo estaba viendo las capacidades bélicas que poseía aquel sujeto, y desde luego que no era de extrañar poder llegar a la conclusión de que, probablemente, era la persona más fuerte que había visto hasta ese entonces. Él lo sabía, y por eso mismo estaba con la mosca detrás de la oreja... Aunque pareciera tener cierta relación amistosa con la adolescente, en un futuro podría resultar ser un peligro para la integridad de su familia. Sin embargo, eso no era lo que realmente había producido cierto grado de enojo al skypiean, sino la facilidad, felicidad y el orgullo con el que parecía confirmar que era el hombre más fuerte del mundo, es decir, más fuerte que la propia Sasha. En el fondo quería comprender que se trataba de una señal de respeto hacia el enmascarado y que la semioni no había olvidado cuál era su objetivo, pero Garnet, mentalmente, no daba abasto. El pesimismo y la negatividad le consumía poco a poco, cada vez más, como si se lo estuviera tragando las profundidades del oscuro y terrorífico mar.

Fue cuando la semioni animó a Sohem, alzando su arma e imitando a gritos el sonido que produjo el bateo de su kanabo, cuando Garnet no podía callarse lo que le rondaba la mente. El músico apartó su vista momentáneamente de la arena, mirando de reojo a la adolescente, desde su asiento, con el ceño fruncido.- ¿Cómo puedes decir que otro pavo aparte de ti es "el más fuerte del mundo" y quedarte tan pancha..?- Dijo en un tono seco y arisco. Los pequeños temblores y sudores seguían sucediendo en el cuerpo del músico, que apoyó su siniestra en la parte izquierda de su cara, tapando, casi, la mitad de su rostro.- Ibas a ser la más fuerte del mundo... Nos soltaste que esa era tu meta, ¿es o no es?- Tembloroso, casi como si fuera un cervatillo recién nacido, Garnet, se puso de pie, encarando, como podía, a la enorme Sasha.- ¿Vas a dejar que más peña se haga más fuerte que tú?- Preguntaba enfadado a la semioni.- Echa el freno madaleno... ¿Pero qué estás diciendo, Garnet idiota?- Una voz interior intentaba detener que el músico siguiera diciendo más y más estupideces pero, simplemente, no podía parar.- ¿Vas a dejar que esa misma peña nos vapulee y nos mande a todos al hoyo? ¿O qué?- Le echaba en cara el skypiean, respirando con mayor dificultad de la normal, sin saber, al menos en ese instante, que se había pasado cuatro pueblos... Al igual que no sabía que realmente, lo que estaba haciendo era proyectar todas sus inseguridades en su compitrueno.- Tarugo, memo, gilipollas... ¿¿Cómo le sueltas esas cosas a Sasha??- De nuevo, era esa voz interna intentando que el pelirrojo entrara en razón, mas fue en vano.- Cierra el pico.- Susurró, de forma tajante, refiriéndose a su "yo" interior. El combate ahora había pasado a un segundo plano.

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#56
Sasha estaba muy animada viendo la pelea de Sohem, él ya le había demostrado que sabía pelear y que si quería podía darle una paliza a quien quisiera. La emoción recorría cada espacio del cuerpo de la chica y no podía dejar de mirar el combate para aprender del hombre enmascarado. Pero Garnet llamó la atención de la semioni, quien simplemente levantó un poco la ceja derecha incrédula a cada nueva palabra que salía de la boca del pelirrojo. No había dejado de increparla por decir que Sohem era el más fuerte del mundo, tal vez la rubia se había pasado, pero actualmente ella lo veía así, era la persona más fuerte que había conocido hasta el momento y a quien debía superar. La rubia seguía dejando hablar al músico, viendo como este temblaba y sudaba diciendo las palabras con un tono arisco antes de levantarse para encararla. Cuando la joven vio que por fin había acabado, simplemente bajó su mano, impactando así el kanabo sobre la cabeza de Garnet. — Bonk — dijo nada más el arma tocó su destino. Sasha bajó el kanabo apoyando la punta sobre el suelo y dejándolo descansar a su lado con el mango hacia arriba, de forma que el arma quedara en un ángulo de cuarenta y cinco grados con el suelo. — ¿Pero tú eres gilipollas o qué te pasa? Piensa, Garnet, piensa. Claro que él es más fuerte, ¿no ves que yo solo tengo quince años y él es tan mayor que se olvida de las cosas? Es putísimamente normal que ahora haya viejos más fuertes que yo y no pasa nada, les daré de kanabazos sin ayuda cuando sea el momento. Tengo mucho que aprender y Sohem me ha estado ayudando a pegar súper kanabazos, así que eso significa que seré muchísimo más fuerte que él — respondió Sasha como si fuera lo más lógico del mundo y lo que sucedía cuando alguien te entrenaba. — Nadie nos va a vapu… vapu... ¡Vaporear! O lo que sea. Hemos matado al puto Finn todos juntos, así que deja de portarte como un emo idiota amargado. Por mucho que entrenemos por separado, nuestras peleas más épicas y fuertes han sido juntos ¡Y somos la putísima hostia! — completó su pequeño discurso dejando ir aire por la nariz de forma orgullosa mientras levantaba el mentón y mostraba una expresión confiada hacia Garnet.
 
Era cierto que no paraban de encontrarse con enemigos extremadamente fuertes que solo hacía que matar a su tripulación o a los pobres seres que se cruzaban con ella. Era innegable como la muerte les perseguía allá por donde pasaban, pero ahora, la mentalidad de los Shogun Gari era otra. Por primera vez habían peleado juntos, como una tripulación unida de verdad, les costó mucho organizarse y encontrar el momento adecuado, pero lo consiguieron, si habían podido en un momento tan crítico como aquel ¿Qué podrían hacer si se sincronizaban más? Podían ser imparables. La semioni reflexionaba todo aquello bastante orgullosa de formar parte de aquel grupo de payasos que se hacían llamar piratas, por lo que no pudo evitar externalizar hacia su compitrueno la confianza que tenía en todos. — Deja de tener miedo de los demás y empieza a ver lo fuertes que somos nosotros: Tobías hace volar cosas, Kuraku es de magma, tú eres un tigre y yo una iguana gigante con cuernos. Somos unas bestias imparables juntos — habló la rubia mientras con la mano izquierda le daba unos suaves golpes - justo donde había impactado el kanabo - en la cabeza para tranquilizarlo antes de dejar la mano apoyada en la testa de él, aplastando las dos antenas de skypian dada la diferencia de tamaño. — Ahora quita que quiero ver como se pegan Sohem y Yojimbo. Yo también quiero hacer ruido cuando le estampe a alguien el kanabo en los dientes — añadió haciendo un poco de fuerza para empujarlo con la mano hasta apartarlo de delante de ella, obligándolo a sentarse de nuevo a su lado.
 
 

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#57
Infructuoso.
La idea inicial era poder investigar un poco sobre el Sichibukai o incluso poder colarme en la enorme estructura que era el gran palacio. Sin embargo, mis esfuerzos se vieron truncados en el momento en que llegué, pues para dar inicio al combate, Zarutsuki había decidido hacer acto de presencia en la arena, así que no había mucho que observar de él desde mi posición. Decidí volver con toda la calma del mundo a la arena, rodeando por el exterior, pasando por la base del palacio para detectar cualquier tipo de detalle que pudiera ser relevante.

Durante mi paseo fue inevitable comenzar a escuchar los golpes, los gritos y sobre todo… el calor. No tenía ninguna duda de como sería el desarrollo de la pelea. El Lunarian era rápido. Quizás más rápido de lo que hubiera pensado, pero Sohem, incluso detrás de esa máscara hueca, lo que menos hueco tiene es la cabeza. Al menos en lo que a pelear se refiere. Estoy seguro de que ya habría hilado diversas estrategias para evitar ser alcanzado. Continué pasando por el borde exterior de la arena hasta que alcancé el lado opuesto, cerca de las nueve, considerando un reloj en la arena. Aproveché una de las escaleras para subir a la parte más alta de estas. Cuando llegué arriba del todo, el paisaje era tal y como lo había imaginado. El Lunarian, que parecía terriblemente apaleado, estaba hundido en el suelo como si fuera agua bajo sus pies. — Usuario… —  pensé mientras me apoyaba en el borde final de las gradas con la cadera y cruzaba mis brazos por encima de Shimei Kaeru. Fue entonces cuando deslicé mi vista hacia el mono con la llama en su espalda que estaba supervisando el combate junto a otro individuo. Tenía bastante claro que tipo de criatura era y eso hacía cobrar mucho sentido a la escala social del lugar. Cada vez me disgustaba un poco más el ambiente y tenía ganas de que aquello terminara. No paraba de ver piratas con peso por su cabeza y casi me sentía como un perro de presa al que le tienen puesto el collar para que no salga corriendo detrás de su víctima. Sin embargo, era consciente de que un ataque directo aquí significaba Problemas. En mayúsculas. Quizás era mejor idea descansar después de todo el trajín del viaje y esperar a ver como terminaba todo. Teniendo en cuenta que este sitio adora a los Lunarian como seres superiores, no creo que permitan de buena manera que un hombre corriente ganara los juegos contra uno de ellos en la final, en combate directo. Seguramente el ambiente se caldee dentro de poco… incluso más aún de lo que ya lo está. Y yo solo quería estar preparado para apoyar al jefe si era necesario. 

 
Ahora… — ¿Dónde diablos está Chloe?… — pensaba mientras escudriñaba las gradas.
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Off
#58
Tal y como uno podía esperar de Sasha si se le conocía lo suficientemente bien, en respuesta a las desagradables palabras de un hundido Garnet, la semioni le arreó un garrotazo en el cielo de su cabeza que, aunque vio venir, dejó que le golpeara, flexionando levemente sus rodillas y llevándose, ambas manos, a su cabeza, mientras cerraba su ojos derecho y hacía una pequeña mueca de dolor.- Te lo mereces, por tolai.-  Intentaba regañarse así mismo por las gilipolleces que le había soltado a su hermanita. Y, por esas mismas gilipolleces, es que Sasha le llamó como lo que había sido, un completo gilipollas, aclarándole que estaba claro que, por supuesto, él iba a ser más fuerte que la adolescente pues no al final del día Sasha no dejaba de tener 15 años, pero era justamente el don de la juventud que poseía la rubia lo que le podía permitir seguir mejorando y alcanzar nuevas ligas. Era lógico y fácil de comprender para alguien que tuviera dos dedos de frente, o quisiera tenerlos.-...- El skypiean, quitando sus manos de la cabeza y estando tieso como un palo, se quedó cabizbajo y en silencio, mientras seguía escuchando al pequeño discurso de Sasha, añadiendo que nadie, dicho de manera errónea, arrasaría con ellos, aún menos después de haber acabado con Finn, razón de más para que Garnet dejara de comportarse del modo del que había estado haciéndolo desde lo ocurrido en Pueblo Kakutasu, y exclamando como eran la putísima hostia actuando en grupo, como un equipo.-...- Permanecía callado Garnet, juntando con fuerza sus labios, signo de la frustración por ver como, a pesar de que la semioni tenía razón en cada frase, cada palabra, cada letra y fonema que soltaba, el skypiean no era capaz de verlo.

Al mismo tiempo que Sasha le daba pequeñas y suaves palmadas en su cabeza, enumeraba los fuertes que eran cada uno, siendo Tobías capaz de hacer volar cosas gracias a su poder gravitatorio, Kuraku un lunarian que se podía transformar en el mismísimo magma, Sasha una semioni con una potencia de un camión que se podía convertir en un enorme lagarto con el que podía volar gracias a su collar y Garnet... Bueno, ese era el problema, Garnet, al final del día, no dejaba de ser un mero tigre, normal y corriente, sin nada especial. La semioni decía que no debía tener miedo, pues todos ellos eran fuertes, y el skypiean lo sabía de sobra. Era consciente de que, a pesar de lo que le había echado en cara a Sasha anteriormente, sus amigos, todos y cada unos de ellos, eran increíbles, a diferencia de Garnet que, conforme más avanzaran a través de ese infernal mar, se iría quedando más y más atrás. Al final, no dejaban de ser sus inseguridades apoderándose de la mente del skypiean. La adolescente finalizó apartándole, con moderada fuerza de su vista, para que pudiera seguir viendo el combate. Silencioso, y esta vez mordiéndose el labio inferior, se volvió a sentar en su sitio con las piernas abiertas, reclinado hacia delante, y apoyando sus brazos en sus rodillas.- Yo...- Musitó, inicialmente bajando su cabeza, dejando una pausa de un par de segundos, mientras intentaba aclarar y ordenar sus pensamientos, de alguna forma.- Yo...- Dijo más alto, esta vez, de forma audible. Quería expresar todo lo que sentía, todas sus dudas... La carga que había estado llevando a sus espaldas todo este tiempo. Lo débil que se sentía y el ansía de poder que anhelaba para no perder a nadie más delante de sus narices. Y como llevaba tiempo sin disfrutar, realmente, de una de las cosas que más quería en el mundo, la música. Quería contarles a las personas en las que verdaderamente confiaba, su familia, como, cada vez más, se veía envuelto una negra espiral de la que veía más difícil escapar. El corazón le latía con fuerza, mientras su respiración se acentuaba, buscando dejar salir todas esas palabras. Pero no pudo.- Yo... Lo siento, ¿es o no es?- Dijo, abatido, al mismo tiempo que cogía lo que quedaba de su camisa, aún colgada en su cuello, con su diestra y se lo colocaba en la cabeza, nuevamente, no dejando, así, que nadie apreciara su rostro, dejando tan solo parte de la mitad izquierda de su cara visible, con la observaría lo que quedaba de combate.

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#59
Sasha se quedó más tranquila al escuchar como Garnet le pedía perdón, ella había pasado por lo mismo hasta que Joe le enseñó a ser una ninja y Sohem a entrenar con el kanabo después de su tremenda y épica pelea. La semioni se giró para ver al chico, encontrándoselo totalmente abatido, sin ganas de nada y con la camisa tapando la mitad derecha de su cara. La rubia rodó los iris de sus ojos, llegando a poner estos en blanco por un escaso segundo por lo dramático que era. — Los artistas son raros — pensó antes de llevarse la mano derecha a la cara y negando con la cabeza harta del número que estaba montando. La joven dejó ir el aire de sus pulmones por la boca de forma sonora, se empezaba a exasperar de tener al pelirrojo en esa situación tan deplorable. — Deja ya este plan — se quejó Sasha al skypiean mientras le quitaba la camisa de la cara. — ¡Vamos a divertirnos! — dijo de forma animada mientras le quitaba a Garnet el laúd de su espalda y se lo estampaba de forma suave en su pecho para que empezara a tocar. — Canta algo y nosotros te contestamos — propuso la semioni con ganas de montar una fiesta en su parte de la grada.
 
A la adolescente no le había pasado desapercibido como Yojimbo intentaba contraatacar, le parecía muy divertido su poder y podría ser muy divertido aplicarlo al juego de los topos que vio en la isla Toko así que con su típica sonrisa de pensar una travesura se aproximó al músico. — Cuando acabe esto... ¿Le decimos a Yamamura que se meta en la tierra y que salga en otro sitio a ver si le damos? — susurró para que los Alas Negras no supieran de su idea por si se enfadaban. Podía ser un poder muy entretenido para los largos viajes en barco entre isla e isla y ella quería probarlo antes de separarse de ellos por a saber cuanto tiempo.
 
 

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#60
Cuando Garnet volvió a dirigir su atención a la arena, se encontró a un solitario Sohem y preparado ante un posible ataque de un Yojimbo del que no había ni rastro, ¿tan rápido iba que era imposible verlo a plena vista? ¿Se había desvanecido? Ciertamente no tenía ni idea, pero parecía que, a pesar de la ventaja que había mostrado el enmascarado, quizás al lunarian le quedaban más ases en la manga aún por mostrar y no estaba el combate del todo perdido. Una especie de bufido proveniente del asiento de Sasha hizo que desviara momentáneamente la mirada hacia la adolescente, quien se quejaba, a continuación, por la patética actitud que estaba teniendo el skypiean, quitándole en el acto la camisa de su cabeza, entrecerrando los ojos casi por inercia por el cambio repentino de iluminación en la mitad derecha de su cara. Garnet estaba apunto de quejarse para que le devolviera su camisa, cuando sintió como algo tiraba de su espalda, mirando hacia atrás y viendo como la semioni le estaba quitando el laúd para, seguidamente, extendérselo con suavidad en el pecho, al mismo tiempo que exclamaba con ánimos que tocara y cantara algo para que se divirtieran. El pelirrojo, con cierta incredulidad y pena miró, primero a la animada expresión de la semioni, para luego descender su mirada hacia su instrumento, el cual agarró con ambas manos, posando su izquierda sobre el mástil y la derecha en la caja de resonancia. Para que mentir, en ese momento el skypiean no tenía nada de ganas de tocar. Sí, era verdad que en ese mismo día, ya había hecho uso de su Fallen Sound dos veces, pero eran contextos distintos. Anterior a la Prueba de Fuerza, no estaba tan devastado como lo estaba ahora.
Y en cuanto a la previa de la batalla con la pajarraca de fuego, era como una especie de calentamiento, como un ritual para prepararse para la pelea. No lo consideraba ni un acto artístico como tal. Garnet sentía que, con su estado actual, no iba a salir nada bueno de tocar su música.

Es una pérdida de tiempo...- Pensaba mientras volvía a levantar su vista, vislumbrando el rostro lleno de ilusión de la semioni, lleno de una luz, que penetraba por completo en sus retinas, haciendo que Garnet apretara con fuerza su mandíbula, soltando después un pequeño suspiro y tornando su expresión a una más neutral y relajada.- Es imposible negarme si mi compitrueno me lo pide así, ¿es o no es?- Se decía así mismo mientras se colocaba el laúd en posición para tocarlo y respiraba profundamente, desplazando su vista al frente de nuevo. A veces le resultaba irrisorio como sentía que Sasha, a pesar de ser su hermanita menor de otra madre, era la más madura de los dos y quién realmente cuidaba a Garnet, cuando debía ser más bien al contrario. Por ella y por todos sus amigos, valía la pena guardar sus demonios y su oscuridad que yacía en su mente y su corazón, aunque al menos fuera por unos instantes. Antes de comenzará con su canción, la semioni se acercó a Garnet, para susurrarle, con fines traviesos, de decirle a Yojimbo de meterse en la tierra y que ellos dos jugaran a darle. Arqueó una ceja al no saber muy bien a que se refería Sasha con eso de "meterse en la tierra", pero decidió no darle muchas vueltas.- Dalo por hecho, colegui pueje- Respondió con una tímida sonrisa para, seguidamente, cerrar los ojos y respirar profundamente de nuevo.- Esta va por vosotros peña.- Se decía así mismo mientras comenzaba a dar pequeños pisotones con su pie derecho, a ritmo del compás que iba a tocar. Se preparaba para cantar aunque, no sabía que narices iba a hacer. No podía cantar sobre sus sentimientos o si no, en vez de animar el cotarro lo iba a hundir aún más.- Habrá que improvisar...-


COMENTARIO OFF-ROL



Yeah yeah yeah yeaaaaaaaaaah
Yeah yeah yeah yeaaaaaaaaaah
Yeah yeah yeah yeaaaaaaaaaah

YEAAAAAAAAH, YEAAAAAAAH

Tuneamos el barco de Nozoma y pos' aquí estamos
En un cacho tierra encima de las nubes, ¿es o no es?
Viejas y nuevas caras en esta isla nos cruzamos
Pa' jugar a unas pruebas para las masas entretener

QUIERO UN DESEO

Quiero un deseo que pida y se haga realidad,
Quiero ser más fuerte, quiero ser valiente
Quiero a todos proteger

QUIERO UN DESEO

¡Vamos Yojimbo! Embelésanos con tu agilidad,
Que no te aterre ese pavo caliente
Pos' tú vas a vencer
¿Es o no es?

[...]


Frotaba sus dedos por las cuerdas de su Fallen Sound y alzaba su voz armónicamente, cantando, a la vez que movía y meneaba ligeramente su cabeza y cuerpo al ritmo de la música, y a la vez que no quitaba la vista de encima de la arena observando como, Yojimbo, había salido del suelo, como si de un charco de agua se tratara, atacando a Sohem por sorpresa y volviéndose a zambullirse en la arena, suponiendo entonces que de esa habilidad se tenía que haber referido la semioni. El presenciar nuevamente al lunarian hizo que Garnet palideciera de nuevo, parando momentáneamente de tocar. Pero conforme producía cada nota con sus cuerdas vocales y con su instrumento, tuvo claro una cosa. Al igual que no iba a dejar de mirar el combate ni un segundo más, no iba a dejar de tocar y cantar hasta que el mismo se diera por finalizado.

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Salto de foro:


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