[Aventura T5 - Presente Absoluto] - En busca de la leyenda
#21
Tenían a Peony en el guante. El trabajo que les estaba ofreciendo era la mar de jugoso y a parte de sacarse un dinero más que necesario para las reparaciones de su maltrecho navío se podrían estar granjeando conexiones con una asociación de cierta importancia como podría ser la misteriosa Asociación Centaurea. Sin embargo, la diplomacia a veces era una ciencia que se le escapaba a algunas personas. Zorak no parecía comprender que aparecerle detrás a una persona que no te conoce ni sabe que existes y empezar a hacerle exigencias de aquella índole podía poner en detrimento futuras relaciones comerciales. Había que tener tacto, hombre. La reacción de Peony no fue de agrado precisamente, pero quién podía culpar al pobre y tarado biólogo que se había encontrado con aquellos chiflados revolucionarios. Había tenido mala suerte, el pobre desgraciado. Algo le dijo a su compañero Zorak, pero Don Bambú había dejado de escuchar de repente. Dos presencias acababan de entrar en el rango de su Kenbunshoku. Nada más comenzó a percibirlos se dio cuenta de que no eran dos personas cualquiera. Su nivel de poder superaba con creces el de todos los revolucionarios y no sería descabellado pensar que uno solo de ellos sería suficiente para matarlos a todos. Sus auras le sonaban de algo, como si ya las hubiera percibido anteriormente. Una de las auras la percibía de un color azul blanquecino. Desprendía una cierta tranquilidad que contrastaba muy claramente con la de su compañero: un naranja vibrante que denotaba gran impaciencia. Se quedó mudo durante un buen rato. Estuvo concentrado en cómo las figuras se iban acercando más y más hacia ellos, como si supiesen exactamente a dónde dirigirse. ¿Eran amigos de Peony tal vez? Podría ser, pero lo más importante era que Don Bambú ya los había sentido antes. Miró en la dirección general desde la que venían y pudo ver, una vez se acercaron lo suficiente, dos figuras humanas. Mierda. Conocía al peliblanco de vistas. Le sonaba haberlo visto en Skypiea, pero nunca destacó lo suficiente como para que el panda se fijase expresamente en él. Era principalmente por su compañero que era capaz de recordar a Viktor (aunque no supiese su nombre realmente). Había visto a Sohem suficientes veces en situaciones lo bastante importantes como para acordarse de él perfectamente. Metro setenta de puro calor y hostiones como panes.

Peony dijo algo de hacer negocios en el futuro y puso pies en polvorosa inmediatamente. Chico listo. Zorak guardó silencio ante los recién llegados, como hacía habitualmente con la gente nueva y Kisuke... Kisuke cometió el error de ser él mismo. El tono con el que habló a los recién llegados no le sentó nada bien a Sohem, que inmediatamente comenzó a emitir un calor increíblemente asfixiante que ya había vivido (aunque con menor intensidad) en los Juegos de Zarutsuki. Al mismo tiempo, una energía invisible recubrió el área en el que se encontraban, haciendo que el cuerpo del panda se tensase inmediatamente. Era como si la voluntad de aquel enano se hubiera expandido y estuviera ejerciendo presión espiritual sobre el grupo. Sohem tenía el mismo poder que Don Bambú. Tras insultar a Kisuke, cazador con casco se aproximó al panda exigiéndole información acerca de civilizaciones cercanas. Don Bambú le miró seriamente a donde creía que debían estar sus ojos. Eran cazadores, cómo no, y sabían que ellos eran revolucionarios y que valían dinero. Bien podría haber sido esta su sentencia de muerte, pero los cazadores no siempre tienen por qué cazar. A veces prefieren dejar que sus presas engorden un poco... Iniciar hostilidades inmediatamente sería una estupidez casi tan grande como parecer insignificantes. No se le escapó el detalle del peliblanco arrebatándole las armas a Kisuke y dándole un par de leves cachetadas en la mejilla. Su sangre empezaba a hervir, pero Don Bambú era un mink sosegado hasta cierto punto. —Lo que ha dicho él. No sabemos de ninguna civilización en esta isla. Ahora deja tranquilos a mis amigos. —Su tono se mantuvo firme. Por el momento no era ni amistoso ni tampoco hostil. Al tiempo que el panda hablaba, algo comenzó a cambiar en el ambiente. Ya no era únicamente la voluntad de Sohem la que ejercía una presión inhumana sobre los presentes. Don Bambú acababa de expandir su Haoshoku de igual forma que el cazador, aunque en un radio menor. Confiaba en continuar captando el interés del enmascarado al mismo tiempo que atraer la atención del peliblanco. Además, no se dejaría ningunear por aquel calefactor andante.

Toda la info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5594 + 0 = 5594
Energia: 3614 + 0 = 3614
Espiritu: 1097 - 178 = 919
#22
Las punzantes palabras de Kisuke fueron contestadas con calor, un inexorable y tremendo calor acompañado de la misma sensación que cuando Don Bambú usó ese extraño poder que infunde miedo, el bello de mi cuerpo se levantaba lentamente mientras el sudor se abría paso entre ellos, quizás sea por mi parte gyojin o quizás por moverme la mayor parte de mi vida entre las sombras, pero no soportaba bien el calor y ahora mismo estaba temblando de miedo mientras intentaba agarrar alguna bocanada de aire, el cual quemaba como el mismo sol al entrar hacia mis pulmones.

El puto enano de la máscara parecía el epicentro de estas sensaciones, aunque ya había sentido el efecto de miedo que producía ese poder extraño que mi compañero mink también podía usar, el tema del calor debía de tratarse de algún tipo de akuma no mi, pero no era un experto en el tema como mis compañeros así que a saber qué coño era, el enmascarado se encaminó hacia Panda y apenas pude escuchar lo que le dijo por mis propios jadeos, el espadachín de pelo plateado parecía conocernos bien, por lo menos el precio que el puto gobierno de mierda había puesto sobre nuestras cabezas y le falto tiempo para ir corriendo a decírselo a su jefe, como el mismo lo había llamado, luego se encaminó hacia mi compañero y le falto el respeto a Kisuke para acto seguido encaminarse hacia mí, vacilándome de igual manera.

"No tendrás una de plástico plegable, ¿no?"

Conteste como buenamente pude mientras intentaba sonreír sarcásticamente al espadachín, puede que un pasado lejano hubiera hervido en ira con ese comentario, pero gracias al entrenamiento del mariscal Nilats a día de hoy era capaz de dejar que los comentarios me resbalasen como si fuera agua, pero mis ojos si reflejaban hostilidad, pues no eran sus palabras lo que me había cabreado, era su forma de tratar a Kisuke. Quien coño se había creído que era para tocar las espadas de alguien de más de esa manera siendo como pude ver por lo que cargaba en su costado, un espadachín. No me estaban cayendo muy bien este par, la verdad sea dicha. La sonrisa en mi rostro se intensifico contrastando con el temblar de mi cuerpo al notar ambas presencias chocar la una con la otra, si querían nuestras cabezas, definitivamente tendrían que pelear por ellas.

Resumen

Inventario

Off
#23
Viktor endulzó el encuentro revelando que los presentes acumulaban una recompensa que rozaba los seiscientos millones en su conjunto, siendo el bravucón que nos había recibido el menos buscado - solía pasar - y el panda el que más. Si sumábamos dos mas dos nos iba a dar cuatro. Cara de gilipollas, un aura de pelagatos y con casi doscientos cincuenta millones por su cabeza... Toda esta información se había revelado mientras caminaba en dirección al pelirrojo y al panda, y escuchábamos la voz de el del pelo cano que dejaba atrás, respondiendo la pregunta que le había hecho al úrsido, y sin detener mis pasos y mientras pasaba por el flanco derecho del pelirrojo caminando despacio - antes de que pudiera reaccionar a la respuesta de su compañero - este empezó a hablar y provocó en mi una reacción instantánea. Un gesto inmediato, alzando el brazo izquierdo para tapar con mi mano su boca y apretar mis dedos en sus carrillos, sujetando con toda la fuerza que me era posible su cráneo y ahogando su frase mientras decía 'una de', continuando mi marcha caminando hacia el mink arrastrando el cuerpo de su compañero mientras él me pedía que dejase en paz a sus compañeros y sentía como una fuerza espiritual chocaba contra mi mismo. ¿Usaba el mismo poder que yo? Sentía presión en los huesos y el palpitar acelerado de mis venas... Y esto sí que era una buena sorpresa.

Terminé mi desplazamiento parándome frente al panda, firme, mirando hacia arriba - dada la diferencia de tamaño entre ambos - y sosteniendo por la cara a su inmóvil y totalmente reducido compañero. El brazo ni estaba ejerciendo fuerza ninguna y colgaba junto a mi cadera, altura a la cual mis dedos apretaban con furia el rostro de aquel pobre desgraciado. Mi mano derecha seguía en el bolsillo del mismo flanco y jugueteaba con la caracola del cielo que me había llevado conmigo mientras una sonrisa asomaba por las comisuras de mis labios. ¿Que dejase en paz a sus amigos? Y tanto. Los iba a dejar descansar en paz.
— Heat Beat — dije en un tono perfectamente audible para los presentes, gracias a la tensión del silencio que reinaba en el bosque, liberando una explosión de calor colosal mientras pulsaba con la mano libre el botón de acción de la caracola para emitir otra oleada similar, casi gemela, combinando la fuerza calorífica y destructiva de ambos impactos en un área de cuarenta metros desde mi posición. Ya sabiendo que valían recompensa por su cabeza era hora de averiguar si era merecida o no, y comprarnos un barco nuevo.

El impacto de ambas olas de calor fue tan brutal como rápido, agitando - y quemando - las hojas y tallos más próximos del bosque, así como las ropas más finas de los presentes. Sería una buena demostración de poder por parte de Viktor, ver cómo sobrellevaba pelear conmigo al lado a tan corta distancia, y por qué no decirlo, era una oportunidad genial para mi para enfrentar a algo tan raro como un mink. Nunca había enfrentado a uno. Nunca había enfrentado a nadie que me produjera tan malas sensaciones desde que lo veía. Y nunca había enfrentado a nadie que tenía una presión espiritual tan grande como esta o podía usar un poder tan extraño como el mío. Hoy iba a ser una noche memorable.
— ¿Y si no quiero? — le pregunté de forma burda al panda, lanzando el brazo izquierdo hacia atrás para lanzar el cuerpo de su pelirrojo amigo hacia donde estaba el tercero en discordia de estos prófugos, y mi propia mano derecha — ¿Qué vas a hacer? — le volví a preguntar en el mismo tono, llevando la mano libre lentamente hacia el kanabo, que colgaba del agarre de mi espalda, mientras sacaba la derecha del bolsillo de la chaqueta, preparándome para la posible reacción del animal humanoide.





Importante

Bélico

Akuma no mi

Gasto

Inventario
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8697 + 0 = 8697
Energia: 4513 - 541 = 3972
Espiritu: 885 - 235 = 650
#24
La situación escaló rápidamente.
Lo que parecía iba a ser un paseo por el campo, valga la ironía, terminó siendo una confrontación terrible de reyes. El mink, que había permanecido impasible hasta ahora, contestó con seriedad al jefe, diciendo que no sabía de lugar poblado alguno y exhortando a que soltara a sus amigos. Mientras enunciaba estas palabras, una gran aura de haki emanó de él, confrontando a la de Sohem. El choque de dos hakis del conquistador en vivo y en directo, me sentía profundamente orgulloso de vivir un momento así. Traté de agacharme para recoger las armas de Kageyama, ya que visto lo visto ninguno de los presentes a excepción del mink merecían que yo desenvainara mis filos. Fue justo cuando me iba a agachar que Sohem apareció por su lado, agarrándolo por la boca e interrumpiendo su contestación, acercándose con él arrastrado desde la mandíbula como si fuera un peso muerto que el jefe no tenía problemas en cargar. Incluso desde una posición agazapada donde estaba, era posible vislumbrar una estampa de dominio y poder absoluto.

El enmascarado se acercó hasta el mink con su compañero prácticamente adherido a su mano izquierda, mientras que la otra permanecía en su bolsillo. La respuesta del jefe fue simple y directa. No íbamos a soltar a nadie y menos porque lo pidieran. Fue cuando pronunció la primera palabra de su técnica insignia que supe que debía protegerme. Agazapado a escasa distancia de Kageyama, con la mano en el suelo, asumí el manto del lobo blanco. Mi piel comenzó a llenarse de pelo blanco mientras mi cuerpo creció en tamaño sobremanera. Toda mi musculatura se incrementó y mis manos hicieron crecer garras afiladas, tanto en mis manos como en mis pies, que asumieron un aspecto de hombre lobo, que eran acompañadas por una cola que asomaba levemente por mi abrigo azul. Recubriendo primero mi piel de un fino hielo y después de una gélida coraza, recibí el golpe de la ola de calor abrumadora de Sohem, derritiéndose este en el proceso. Por suerte y, gracias a mi gran capacidad física, el jefe no había dañado mi cuerpo, prácticamente nada que no pudiera sanar en breves instantes. Cosa que no podía decirse del espadachín desarmado, al cual se veía profundamente quemado en grandes porciones de su cuerpo.

Al levantarme, volví mi mirada a Sohem que contestaba ahora sí al mink y, con un potente movimiento, lanzaba a Zorak hacia mí, aprovechando su vuelo para cogiendo a Shimei Kaeru con la siniestra de mi cinturón, realizar un rápido movimiento dirigiendo la espada aún enfundada a la pierna derecha de un aéreo Zorak, que recibió el impacto y cayó frente a mí y a Kisuke. Tras esto, di dos pasos hacia atrás, manteniendo una distancia de seguridad con los dos revolucionarios y ubicando mi arma cerca de la cintura, agarrada con mi mano izquierda y tras ubicar la diestra frente a mí con la palma hacia el cielo totalmente abierta miré a la pareja. — ¿Bailamos? — pregunté a los revolucionarios mientras cerraba mis dedos varias veces, invitándolos a venir a pelear.

Toda la info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6476 + 0 = 6476
Energia: 3702 - 892 = 2810
Espiritu: 1710 + 0 = 1710
#25
La frustración era enorme. Apenas podía saber lo que pasaba a su espalda, solo podía ver claramente al espadachín albino que tenía delante a dos metros. No podía mover ni un músculo y estaban siendo humillados de manera flagrante por aquellos dos hombres.

"¿Así es como va a acabar todo?¿Con está humillación?"

El equilibrio mental de Kisuke estaba empezando a flaquear ante aquella desesperante situación; pero aquello no había hecho más que empezar. Una vez más escuchó la voz del enmascarado, y un torrente abrasador cubrió su cuerpo como si le hubiesen echado en una olla de aceite hirviendo, lacerando la piel de su espalda, sus pantorrillas y brazos, y, sin lugar a dudas, por el olor a chamusquina que se extendió a su alrededor, la parte de su pelo que cubría su nuca. Un escozor inimaginable le recorría toda su parte trasera, sintiendo que la piel se le pegaba a la ropa, que estaba tiznada, aunque el no podía saberlo, por el calor que había emitido el hombre del kanabo.

"Esto es mucho peor que cuando pescando caí en un banco de medusas, joder."

Al haber sufrido aquella violenta ráfaga de calor, no había percibido que enfrente suyo había una criatura con rasgos lobunos, aunque antropomórfica, de color blanco. Como llevaba las ropas del espadachín albino y sus armas, no dudó que se trataba de él mismo que había adoptado la forma híbrida de algún tipo de zoan, pero no fue capaz de reconocerla. En ese momento, sintió que podía moverse de nuevo; a pesar de que le ardía la parte posterior de todo su cuerpo, podía notar el frescor que emanaba de aquella criatura, calmando en cierta medida aquella sofocante sensación, aunque seguía sintiendo la presión del enmascarado contra su mente.

"Puedo moverme, si puedo hacerlo, puedo luchar. No moriré sin hacer nada."

Mientras pensaba en esto, sin poder reaccionar a ello, la criatura lobuna desapareció de su campo de visión y al momento aterrizó a su lado un maltrecho Zorak. Aquella visión hizo preocuparse a Kisuke por su compañero y que la rabia ante sus enemigos creciese. Al parecer, no los veían como rivales, dado que el espadachín les invito a "bailar". Ante eso, Kisuke sacó un cigarrillo y se lo prendió para intentar calmarse. Tras una calada miró al espadachín animalesco y se agachó a recoger sus katanas y prenderlas del cinto.

-No puedo decir que no ante una invitación tan amable y caballerosa.

Dijo aquello de manera sarcástica, agarrando a Yamigiri con su mano derecha y tensando su musculatura, ignorando los quejidos de su piel en la espalda y la parte posterior de las extremidades. Sin pensarlo se lanzó hacia el lobo antropomórfico diciendo:

-Ittoryuu, iai: Raito Kyasuto.

Desenvainó a toda velocidad asestando un corte vertical y quedando dos metros por detrás de su enemigo, hacia el que se giró, con la katana alzada dispuesto a combatir hasta que le diesen las fuerzas. No iba a rendirse y menos cuando había un espadachín enfrente ante el que comprobar hasta donde llegaba su poder y su destreza con la espada.

Resumen de turno

karma

Info Bélica

inventario

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5937 - 2287 = 3650
Energia: 3407 - 89 = 3318
Espiritu: 948 + 0 = 948
#26
El calor inhumano al que estaban siendo sometidos empezaba a hacer mella en el panda. Su boca estaba completamente seca, deseosa del menor de los tragos de agua que le ayudase a paliar el tremendo calor que estaba asolando su cuerpo. El esfuerzo que estaban realizando los sistemas anatómicos del panda para tratar de mantener una temperatura corporal estable estaban impidiendo que el mismo pudiera respirar correctamente. Sudaba a mares, un sudor que de nada servía, porque se evaporaba casi al instante de salir por sus poros, y su respiración se aceleraba cada vez más, creando una mayor necesidad de oxígeno que su cuerpo no podía suplir. No se vio en condiciones de reprocharle a Sohem el hecho de que hubiese agarrado por la boca a Zorak. Estuvo a punto de dar un paso al frente e intervenir en el agarre que estaba ejerciendo el enmascarado sobre su camarada cuando el primero abrió las puertas del infierno.

Repentinamente, el mundo se convirtió en un horno industrial. Lo que el panda percibió como una única ola de calor potentísima agredió su cuerpo con una brutalidad que jamás hubiera creído que pudiera llegar a sentir. Su siempre fiel camisa verde de manga corta que tanto frescor le daba en las noches de verano había estallado en llamas repentinamente, consumiéndose como un pañuelo de papel en una hoguera de San Juan. Un dolor inenarrable surcó todo el cuerpo del panda. Su pelaje se chamuscó en un buen porcentaje del torso, que se trataba del área más cercana a la repentina ola de calor sin contar las piernas del panda, cuyos vaqueros ligeramente chamuscados no dejaban ver las quemaduras que bajo ellos se pudieran haber producido. Pequeñas emanaciones de sangre surgieron por diversas partes del cuerpo del panda, incluyendo entre ellas la comisura de sus labios. Su boca, ya seca de antes, no había podido soportar el repentino incremento de temperatura y se le habían abierto numerosas heridas en las encías debido a la brusquedad de la agresión. La asfixia que el mink venía sufriendo ahogó el grito de su dolor. La presión ejercida por la voluntad del panda se desvaneció al instante, ya que había perdido por completo la concentración en el haki del emperador del que tan poco sabía. Ni que decir tiene que su percepción extrasensorial del área también había sufrido un apagón repentino. Aquel único ataque (desde la percepción del panda), le había dado a entender perfectamente cuál era la situación que iban a vivir en los próximos minutos. Les esperaba un futuro tan aciago que ni siquiera el renovado optimismo del panda tras sus logros con el haki en Skypiea y sus agradables vivencias con sus nuevos amigos podrían combatir.

Su cuerpo se balanceó ligeramente, tratando de recobrar el equilibrio, dando un paso hacia atrás mientras la borrosa visión de Zorak siendo catapultado en dirección a Kisuke y lo que parecía ser un híbrido entre humano y animal sólo propio de los usuarios de fruta del diablo de tipo zoan, aunque el panda no logró reconocer de qué tipo. El dolor que sentía el panda, si bien continuaba palpitando fuertemente por todo su cuerpo, había descendido lo suficiente como para dejar de nublar su pensamiento al tiempo que Sohem le lanzaba su última pregunta con un tono que le hacía hervir la sangre. Era una pregunta legítima, sin embargo. ¿Qué iba a hacer? No era la primera vez que veía al enmascarado en acción y el peliblanco hombre lobo que lo acompañaba demostraba tener un nivel similar de poder, al menos en términos defensivos. Sabía de sobra que estaba a kilómetros de poder plantarle cara en un uno contra uno. Todo parecía perdido en aquel momento, pero una luz blanquecina comenzaba a colarse por entre las chamuscadas ramas del bosque de Utsukushi.


Don Bambú miró al cielo ahora visible desde aquella zona en el interior del bosque. Allí, espléndida, una luna llena de blanco impoluto le devolvía la mirada. En sus ojos, sin embargo, sólo se reflejaba un rojo carmín como el de la sangre. El cuerpo del panda comenzó a mutar rápidamente. Su altura se duplicó repentinamente, alcanzando el panda casi los ocho metros de altura de forma casi instantánea. Su pelaje chamuscado volvió a crecer pero en lugar de ser bicolor como habitualmente era, se convirtió en un manto puramente blanco que escondía las terribles quemaduras que su piel había sufrido tras el Heat Beat. La musculatura de Don Bambú se expandió como si hubiera tomado el hábito de inyectarse esteroides como un energúmeno. —Sulong... —La voz del panda se había convertido en un rugido gutural, aunque la falta de oxígeno la había hecho sólo audible para Sohem y cualquiera que tuviera un oído excepcional. La enormidad que era ahora el mink había comenzado a emitir luz propia. Una luz eléctrica. —Si no les dejas en paz... —Hizo acopio de toda su fuerza pulmonar. Tenía que dejar el mensaje bien claro. —¡TE MATARÉ! —La enorme zarpa derecha del panda comenzó a emitir una descarga eléctrica tan potente que ésta quedó envuelta en una suerte de bola luminosa de luz. —¡Maximum Luna! —Con una velocidad sobrehumana, el mink catapultó su puño derecho hacia el costado izquierdo del enmascarado. El suelo temblaba a cada movimiento de la bestia. No por su fruta, sino por la potencia que acarreaban todos sus movimientos. Tras aquel ataque se alejó cuatro metros más de Sohem. No era la primera vez que le veía pelear. Sabía que manejaba aquel trozo de hierro con una habilidad impresionante, pero tendría ventaja si aprovechaba el alcance que le daba su nueva forma gigantesca. Sólo esperaba poder encontrar una apertura para escapar cuanto antes. El sulong suponía una carga demasiado grande como para mantenerlo mucho tiempo.

Toda la info
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5594 - 2233 = 3361
Energia: 3614 - 819 = 2795
Espiritu: 919 + 22 = 941
#27
El enano enmascarado agarró mi boca sin que pudiera hacer nada más que acompañarle mientras caminaba, haciendo que mis pies se arrastrasen por el suelo, aun impedido de poder moverme por el excesivo calor que sentía en mi cuerpo el cual no me dejaba respirar bien, para ser tan bajito tenía una fuerza bastante superior a lo que parecía a simple vista, este me llevo hasta quedar frente a Panda, atreviéndose a usarme como una provocación, no espero mucho para volver a producir ese horripilante calor, aunque esta vez pude notar como nacía de su mano, la misma que estaba cerrada en torno a la parte baja de mi rostro el golpe fue brutal, tanto que por un segundo perdí el mundo de vista, me lanzo como si fuera un juguete de trapo viejo mientras mis ojos estaban en blanco y mi fiel mascara que tanto tiempo me había acompañado ardía pegada a mi piel revelando mis agallas en la zona donde el cuello y el mentón se juntan, antes de caer al suelo fui recibido por otro golpe en mi pierna derecha otro duro golpe antes de aterrizar con la cara en el suelo y fue ese golpe el que me trajo de nuevo al mundo de los vivos, pues al impactar con la cara pude notar el abrazo de la quemadura en mi rostro.

Me levanté como buenamente pude mientras el que parecía el tipo de pelo plateado se movía hacia atrás aplicándome un vendaje rápido en la zona afectada, podía notar como desde la comisura de mis labios hasta casi el pecho, la carne de mi cuerpo ardía con fuerza sin duda alguna esto dejaría cicatriz, pero extrañamente al estar cerca de la criatura canina que teníamos enfrente por fin podía mover mi cuerpo, prueba de ello era el hecho de haberme levantado y eso significaba una cosa, si me puedo mover puedo luchar el hombre can lanzó una invitación a pelear, la sonrisa en mi rostro se tensó dándome un latigazo de dolor por las quemaduras, las pupilas de mis ojos se volvieron líneas afiladas como respuesta a la invitación del enemigo, mientras Kisuke se agachaba a por sus katanas plante bien mis pies en el suelo, llevando mi brazo derecho con el puño cerrado junto a mi cadera, estire mi brazo izquierdo con la palma de la mano extendida, utilizando el pulgar para poder apuntar hacia el hombre perro que tenía frente a mí y girando la cadera solté un golpe al aire haciendo que emitiera un proyectil de aire comprimido que fue directamente dirigido a su torso, tras esto puse ambas manos al lado de la cadera con los puños cerrados.

Contenido Oculto


Resumen

Bélico

Karmas

Inventario
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5008 - 2529 = 2479
Energia: 3272 - 450 = 2822
Espiritu: 609 + 0 = 609
#28
El olor a madera quemada y brasas se apoderó del ambiente. La doble explosión de calor había incinerado las vegetación más secas de las proximidades del bosque, tanto las briznas de hierba como las hojas de las copas de los árboles y mi propio infierno se había desatado en aquel vergel o lo que fuera que fuese esta isla. Había pasado de un páramo de rocas a un páramo de plantas, y empezaba a estar hasta los cojones. Necesitábamos civilización neutral y corriente para poder comerciar y nutrirnos de útiles y víveres. Aunque si bien era cierto que encontrarse seiscientos millones al alcance de la mano hacían que cualquier páramo mereciese la pena. Y tanto que iba a merecer la pena.

En ese momento y tras retroceder levemente, el mink miró al cielo y con sendos espasmos musculares su masa y tamaño se vieron implementados de forma sobremanera. Dobló su tamaño, alcanzando los ocho metros de altura y aumentó por mas del doble su masa muscular, sobre todo en el tren superior, perdiendo las motas negras de su pelaje y adquiriendo un manto tan níveo como el de la propia transformación de Viktor. Abrí los ojos de par en par, emocionado. Se estaba convirtiendo en una auténtica bestia y era casi tan grande como Sasha en su forma de lagarto cornudo, o aquel gigante calvo y barbudo de la isla Toko, del que nunca supe el nombre. Era realmente una montaña de músculos y pelo, que estaba rodeada por una tormenta eléctrica que abogaba por una destrucción inminente. Apreté los puños y los solté dos veces, al mismo tiempo que chasqueaba la lengua y doblaba un poco las rodillas. Poco me importaban Viktor y los dos paletos que tenía que reducir - y haría sin dudas ni esfuerzo - que tenía con él. Nunca me había peleado con un mink, y menos aun con uno que pudiera mutar y convertirse en aquella bestia eléctrica... ¿sería acaso el poder de una akuma no mi?

La respuesta del oso a mis palabras llegó a mis oídos y me hizo sentir como cuando era un niño y anunciaban que había un nuevo lote de esclavos. ¡Decía que me iba a matar! — ¡¡ WRYYY HA HA HA HA !! — reí a carcajadas viendo como acumulaba electricidad en su - lo que sería brazo - zarpa derecha, formando una esfera blanquecina y preparando un golpe — ¡¡Vamos a hac...!! — dije, siendo interrumpido por un potente golpe al costado izquierdo que enmudeció mis palabras y me hizo doblarme a favor del mismo, escuchando crujir mis huesos y sintiendo una descarga por toda la zona de impacto, desplazándome un paso en el sentido contrario del golpe, tosiendo una bocanada de sangre tras el contacto. Con ese movimiento, el gran oso retrocedió un poco más y yo llevé la diestra al costado afectado - el contrario - sintiendo el tremendo golpe y notando el cuerpo agarrotado por el mismo, como sufriendo un espasmo muscular. Alcé la vista para verlo algunos metros frente a mi y tosí sangre de nuevo, volviendo a erguirme frotándome con la mano derecha el costado herido — ¡¡ WRYYY HA HA HA HA HA HA !! — reí de nuevo, ahora con más ganas aun — ¡Bien! — llevando la mano izquierda hacia el mango de Ein Hauch — ¿Puedes hacer algo más fuerte...? — le pregunté con sorna, sonriendo como un crío bajo mi máscara, que tenía pequeñas cascadas de hilos de sangre por sus agujeros — ¿... o ya me toca a mi? — concluí tratando de mover un pie y sintiendo como mis músculos del tren inferior no respondían bien - o mejor dicho, respondían muy lento - fruto del calambre y el impacto de su golpe, sin perder contacto visual con él. No sabía cómo podría aguantarle el ritmo a algo tan rápido y menos estando yo impedido de aquella forma, y ni que decir tiene que no contaba con que fuera a darme tiempo de cargar mi calor para aumentar mi velocidad, así que tendría que confiar en mi resistencia. Era un buen ejercicio.





Bélico

Contenido Oculto

Akuma no mi

Gastos

Inventario
—
[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 8697 - 1182 = 7515
Energia: 3972 - 101 = 3871
Espiritu: 650 - 235 = 415
#29

La curiosa reacción del espadachín revolucionario me asombró.
Después de haber sido azotado por el abrasador calor de Sohem, sin un mísero grito de dolor o estar visiblemente afectado más allá de las evidentes quemaduras dérmicas que amenazaban con pasarle factura, el revolucionario decidió sacar un cigarrillo. Incluso con el desolador paraje que se estaba dibujando en el bosque, Kageyama parecía tranquilo e impasible. Desconozco si era una mera fachada para aparentar una calma que no poseía o si simplemente su poder excedía lo que yo mismo había calculado. Tras dar una calada con la mirada clavada en mí decidió pronunciarse aceptando el combate, tras lo cual agarró su espada con la diestra y se lanzó al ataque a la vez que una tremenda voz recorría el lugar. Debía ser el Mink, peleando contra Sohem, pero no tenía tiempo de revisar que estaba pasando, ya que el Kageyama iniciaba su ofensiva.

El espadachín se lanzó contra mí a una considerable velocidad. Tras haber aparentemente recargado sus energías con el cigarro, cosa que no comprendía del todo, desenvainó su espada a toda velocidad, de abajo a arriba, buscando seccionar mi brazo seguramente. — Iai a mí… — pensé mostrando un semblante más serio mientras mi mano derecha viajaba a toda velocidad para desenvainar a Shimei Kaeru con mi técnica insignia. La negra hoja de mi espada predilecta emergió de su saya en posición horizontal, confrontando perpendicularmente con la hoja de Kageyama, chocando ambos ataques y quedando ambos formando una cruz con nuestras armas, ambos con las armas en la mano diestra. — ¿Así que dices el nombre de tus técnicas?… Qué tópico, ¿no? — dije con tono burlon mientras sosteníamos nuestros filos el uno contra el otro, ambos negros como la noche que nos abrigaba, solo iluminados por la bioluminiscencia floral y por las tímidas chispas que saltaban de nuestro choque de espadas.

Fue en ese momento que, con la tranquilidad de ubicar su espada y manteniendo la presión, pude permitirme girar un poco para poder observar con la vista periférica tanto al revolucionario que faltaba como al Mink, que estaba claro usaba algún tipo de transformación y se había vuelto tremendamente grande y fuerte. Volví a clavar los ojos en los de Kageyama para, ahora sí, con un tono más serio y seco dirigirme a él. — El jefe no va a tardar. — anuncié mientras echaba mi peso ligeramente hacia atrás para preparme con la saya de Shimei Kaeru en mi siniestra — Y a mí me sienta mal parecer lento, ¿te importa si aligeramos? — cuestioné al revolucionario, a pesar de que a decir verdad, no estaba especialmente motivado.


Toda la info
#30
La respuesta del espadachín albino fue muy rápida, más de lo que nadie había sido nunca al enfrentarlo, y, para más inri, respondió con un golpe de su katana tan poderoso, que le provocó un dolor agudo en los brazos, al chocar ambas katanas, y que su espalda, debido a la quemadura provocada por el tipo enmascarado, aullase de dolor, haciendo que el pobre Kisuke hiciese una mueca ante aquella sensación lacerante en su espalda, y frunciese el ceño aún más.

"Mierda, estoy hecho una braga y aún apenas empezamos el combate."

La vena de su sien palpitaba por el esfuerzo mientras ambos espadachines forcejeaban, y a Kisuke le costaba respirar, quizá debido al poder del tipo del kanabo. Encenderse un cigarrillo quizá no había sido la mejor idea dadas las condiciones, desde luego. Bañados por la luz de la luna llena que había invadido aquella zona tras ser calcinada la vegetación por el monstruo enmascarado, ambos espadachines bloqueaban de manera mutua sus armas en un forcejeo que los dejaba a menos de un metro el uno del otro, y vio por el rabillo del ojo que Don Bambú se había hecho enorme y refulgía en electricidad. Fue entonces cuando el cazarrecompensas albino hizo un comentario referente a decir su técnica.

-Discúlpame, soy un romántico... kuhahaha.

Dijo esto con una sonrisa sarcástica. Le importaba una mierda lo que opinase aquel tipo sobre él, pero estaba claro que era muy poderoso. Un ataque como ese no sería capaz de hacerle nada; tendría que subir el nivel de sus ataques si quería aspirar a herirlo. En ese instante, el albino comentó algo de que no iba a tardar mucho el otro tipo y que si podían aligerar, a lo que Kisuke respondió haciendo aún más pronunciada su sonrisa:

-Te apuesto cinco mil berries a que tarda más de diez minutos. No subestiméis la fuerza de la naturaleza de un mink.

Con esto en mente, agarró también con la mano izquierda la empuñadura de Yamigiri y dio un pequeño salto atrás, de un par de metros, buscando desequilibrar al cazarrecompensas, tras lo cual, envainó y lanzó una nueva estocada.

-Ittoryu: Sesupurukatto.

Tensó su musculatura para desenvainar rápidamente y asestar un tajo horizontal desde la izquierda de Kisuke hacia su derecha, buscando maximizar el daño y esperando esta vez conseguir herir al hábil y poderoso espadachín albino. Don Bambú estaba con las manos llenas con el tipo enmascarado, y Zorak seguía en el suelo sin poder moverse, por lo que seguían en una situación muy delicada.

resumen de turno

karma

info bélica

inventario

off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3650 - 100 = 3550
Energia: 3318 - 326 = 2992
Espiritu: 948 + 0 = 948


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 1 invitado(s)