[EVENTO FASE 2] El mismo infierno (V) - Parad al Yonko
#1

Las órdenes de Yugu Dimípalo fueron claras: Todos al Manglar 33.
Los Marines, que si ya habían jugado un papel afectado por las limitaciones al tener que pelear en solitario contra enemigos poderosos, y grupos en determinadas ocasiones, y haber luchado sin aplicar daño letal contra sus enemigos, habían tenido que soltar sus presas y encaminarse rápidamente hacia donde se suponía que iba a aparecer el mayor peligro que jamás hubieran enfrentado: Un Yonko.
Ninguno de ellos sabía de qué Yonko se trataba, pero eso daba igual. El hecho de haber escuchado a su Almirante desplegar tantas unidades de Patriotas para defender el lugar y haber solicitado refuerzos de otro de sus compañeros homónimos, era indicativo más que suficiente como para determinar que se iban a enfrentar a algo extremadamente peligroso y que no iban a poder derrotar solos.

Joe Joestar había hecho un trabajo impecable al reducir tan rápido y sin heridas al peligroso Rapax Gin, y había tenido la oportunidad de dejar salir su furia y su ira para vengar la muerte de su amigo en un encuentro sin testigos que no mancharía si figura justa y determinada de Héroe de la Marina. Aunque sin saberlo había estado a punto de fracasar su misión como escolta del Almirante, pues este había estado cerca de perder su enfrentamiento y quién sabe lo que habrían hecho con él. Ahora le tocaba convertirse en la mano derecha de Gukuro y juntos parar a aquel monstruo.

Karglass Firebirth había tenido un enfrentamiento tedioso y complejo. Tobías era un luchador excepcional y no le había puesto fácil gobernar en el combate. Pero ahora tendría que hacer uso de sus mejores habilidades para hacer que quien podía plantar cara, la plantase. Era su momento de demostrar su verdadero papel y rol en el cuerpo de la marina, más allá de pegar patadas voladoras o gritar dando puñetazos: su destino, tanto por Marine como por Fénix, era salvar vidas. Y ahora tendría que hacerlo.

Apolo Bahía volvía completamente fresco y renovado de un enfrentamiento que no se había dado, y tenía unas habilidades cruciales para decantar el siguiente conflicto a su favor. ¿Sería este ahora el momento en el que conseguiría brillar y lucirse más que los demás? Sin duda, un Almirante presente con el mismo tipo de fruta que él podría fijarse mucho en las habilidades o actitudes del muchacho.

Fuguwu era el marine con más opciones en esta situación: Era posiblemente el único que podía nadar, y de hecho también controlaba el agua. Su participación usada de una forma bien estratégica iba a ser crucial a la hora de ralentizar o dañar la embarcación enemiga. Un rol que tendría que asumir en su división si querían sacar ventaja de sus habilidades como nadador y guerrero acuático.

Sohem, el líder de Magna, era de los guerreros que más frescos - nótese la ironía - venía a este enfrentamiento. Habiendo derrotado al Patriota con su compañero y mano derecha, Viktor Evans, sin apenas esfuerzo, había hecho lo mismo con el músico de los Alas Negras, y ahora estaba dispuesto para un enfrentamiento superior y a mayor escala, pero ¿podría pelear al cien por cien de sus capacidades haciendo uso de su akuma no mi estando rodeado de tanta gente? El cazador brillaba peleando en solitario o contra muchos enemigos, pero no con muchos aliados al lado. ¿Qué pasaría si intentaba usar sus olas de calor y afectaba a los marines en su entorno haciendo que estos sucumbieran a otros ataques? Debería andarse con mucho ojo si no quería perder compañeros por su culpa.

Viktor Evans llegaba al lugar en las mismas condiciones que su jefe, pero con mejores humos. Había derrotado a la navegante de los Alas Negras sin apenas esfuerzo y sus habilidades heladas serían sin duda alguna un bastión de defensa y accesibilidad inconmensurable dentro de las habilidades defensivas que deberían usar este lado de la justicia. Su inteligencia y la capacidad de usar su fruta serían determinantes, y eso sumado a tener que aplacar el explosivo carácter de su jefe, pues un simple error en cualquiera de los dos frentes podría hacer que pasasen de cazadores a cazados en el futuro.

Shoto Data, igual que sus compañeros, no había notado el desgaste físico de un enfrentamiento y llegaba al lugar lúcido y tranquilo. Si bien era cierto que era el luchador más débil de todos, sus habilidades serían importantes en otro ámbito u otro contexto. Además, poder ver a los Patriotas activos y en reposo aportaría información valiosa a su estudio de dichas máquinas de cara a emplearlas en el futuro.



Yugu Dimípalo estaba teniendo algunos problemas para llegar, yendo más lento que de costumbre dadas sus heridas, y todos los convocados a esta reunión improvisada se toparían con el despliegue militar de las unidades de Patriotas que Gukuro había hecho activar y reunirse en el lugar. Un despliegue impresionante de soldados de acero que miraban hacia el horizonte en el mar, observando el barco del Yonko acercarse y manteniéndose preparados para comenzar su ofensiva en cuanto el Almirante diera las órdenes oportunas, si es que nadie más los movía, trataba de comandar o afectaba de alguna forma.

A lo lejos "El Bravo" el inmenso barco del Yonko se acercaba con el ritmo de unos tambores de guerra y toda esperanza estaba siendo aplacada por el imponente haki del Emperador Barbarroja. Lo que iba a acontecer en aquel manglar, en aquel archipiélago, en aquel lugar... era algo que iba a cambiar la historia.





Información

Comando de personaje

Tiempo y orden de posteo
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#2
Atributos Personaje


Por algún extraño motivo, fui el primero en llegar a aquel lugar.
Volví al Manglar 33 donde un par de meses atrás habíamos puesto los pies por primera vez en el archipiélago y me había topado con una de mis hermanas. La sensación era extraña y obviamente continuaba estando alerta, pero dudaba que en la situación de sitio y asalto del archipiélago ellos se quedaran aquí. Si podían llevarse lo que había en la casa de subastas, ya volverían a construir otra. Así funcionaban ellos. Si algo se podía reemplazar con dinero, era prescindible. Si era mucho dinero, no tanto, pero igualmente prescindible dependiendo de la situación.

Lo que sí que tenía que valer dinero era eso que tenía delante de mi: Diez maquinas de esas como la que habíamos partido en dos Viktor y yo. ¡Diez de ellos! Todos en fila mirando hacia el mar, parecían una línea de bolos, brillantes y relucientes esperando a que los derribasen. Me paré en seco a quince metros de ellos y miré en derredor... no había nadie más. Estábamos aquellos monstruos de hojalata y yo. Solos y sin vistas de que nadie más fuera a aparecer pronto.
Sonreí con picaresca, ocultando mi expresión tras mi yelmo, y apreté el puño derecho con fuerza mientras este empezaba a humear y a volverse poco a poco más incandescente, elevando la temperatura del puño con presteza mientras con la siniestra cargaba el mango de Ein Hauch para empuñarlo y bajarlo a mi costado. Ya había borrado de mi cabeza aquella proposición de Joe de acabar con un pirata poderoso... pues aquí no había nadie, y sin embargo, estaba mi verdadero objetivo de todo este tiempo de paseo.

— ¿Cómo era eso, Joe Joestar? ¿No cubríais los daños y 'prejuicios' de estos PROTOTIPOS? — pensaba mientras los miraba acumulando todo el calor que me era posible en mi puño derecho, sin moverme un ápice, con el kanabo empuñado apoyado en el suelo en diagonal, clavando mi vista en aquellas hojalatas — Pues yo ahí cuento varios millones — dije en voz baja, casi relamiéndome pensando en destrozarlos para que, cuando llegase la Marina, se arrepintieran de no haber pagado cuando podían por los que ya había destruidos y como consecuencia habiendo perdido muchos más efectivos que no deberían haber perdido. Reí en un susurro mientras el sonido de mi piel hirviendo y el vapor comenzaban a ser notorios brotando de mi mano, terminando de prepararme para acabar con ellos sin que me vieran. Si pudimos partir uno en dos Viktor y yo, sin ir a plena potencia ¿a cuántos podré destruir de un golpe a plena potencia? ¿Podría acabar con todos ellos antes de que Viktor llegase? Me encantaría ver su cara al verme sentado sobre una montaña de chatarra quemada y medio fundida. Seguro que los desfiguraba y destrozaba tanto que no los reconocía como una decena de ellos y me diría algo como "Eso cuenta como uno" o una de esas frases que solía decir de tanto en cuando.

Esto iba a ser divertido.

Resumen

Inventario
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[Imagen: mz3XEoL.png]
—
#D86700
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 10262 + 0 = 10262
Energia: 3819 + 132 = 3951
Espiritu: 1560 + 0 = 1560
#3
Atributos Personaje


El jefe fue claro en su orden: Ve a la explosión. Y eso haría.
Cuando me disponía a salir del manglar 45, donde había derrotado a Sasha, el jefe se comunicó de manera inmediata conmigo citándome en el lugar de la explosión. O sabía algo que yo no, o simplemente tenía una presa lo suficientemente jugosa para que requerir de mi presencia. En cualquiera de los dos casos el destino estaba fijado. Corrí todo lo que mis piernas pudieron permitirme mientras sostenía con la zurda mis espadas en el cinturón y con la diestra braceaba enérgicamente para acelerar todo lo posible y llegar al manglar 33, de donde provenía la gigantesca explosión. Tras cerrar unos instantes mis ojos, permitiendo que mi vista espiritual se intensificara, expandí mis sentidos a todo lo que mi espíritu permitiera, tratando de escudriñar las marabuntas de gente que corrían y huían en dirección opuesta a la que yo me dirigía. Trataba de dilucidar donde estaba el jefe para reunirme con él. Estaba claro que fuera lo que fuera que amenazara el archipiélago, era de una magnitud de poder que no podíamos imaginar. Nunca había pensado que hubiera alguien a lo largo de los mares y océanos capaz de producir tal capacidad destructiva y eso me asustaba y motivaba a partes iguales.

Acercándome al manglar, pude identificar entre las pocas presencias que quedaban en la zona el aura de Sohem. No era difícil identificar un aura a la cual estaba tan acostumbrado, además de que no es difícil distinguir un león de una hormiga. Cuando llegué al lugar, para mi sorpresa, no había nadie más que él y un montón de Patriotas enfocándose en el mar. Frené mi marcha para finalizar caminando con presteza y seguí dirigiéndome a él. Estaba comenzando a calentarse y lo sentía. Conocía esa sensación de que se iba a desatar el infierno sobre la tierra cuando mi jefe dejaba que el vapor de su akuma no mi emanara de su cuerpo. Sin embargo, ni yo era capaz de percibir con claridad lo que se acercaba, más allá de que era un enorme barco. Un gigantesco navío como ninguno que yo hubiera podido ver, acercándose a una velocidad constante hacia nosotros. No sé si fue el momento, la pelea con Sasha que reactivó mis instintos o, si simplemente necesitaba sacar al lobo, pero la imagen de Sohem a punto de romper a hervir me motivó. Por una parte, hacía tiempo sentía que algo con él no andaba bien y me hacía desconfiar, pero, por otra parte, sentía esa terrible afinidad bélica con él que parecía no haber sentido con nadie nunca.

Mantuve el paso firme y lento mientras sacaba a Saba del cinturón, aún enfundada, y la sostuve con la zurda mientras me colocaba al lado de Sohem, por su siniestra, y colocaba mi diestra sobre su hombro con camaradería. — Ahí viene el premio gordo. — dije mientras flexionaba ligeramente mis rodillas y clavaba mi vista en el horizonte donde el enorme navío se ubicaba. — Estoy contigo, jefe. — espeté esperando órdenes y dispuesto a luchar contra lo que viniera en el barco. Era consciente de que quizá esta pelea nos sobrepasara, pero, estaba decidido a pelear junto a Sohem fuera cual fuera el resultado.

Si luchamos, lo hacemos juntos. Y si perdemos… lo haremos juntos.


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Info bélica
Karmas
Gasto y daños
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 7586 + 0 = 7586
Energia: 753 + 165 = 918
Espiritu: 2160 + 0 = 2160
#4
Atributos Personaje


Corrí todo lo que pude al manglar donde nos citó Gukuro. Un Yonko en Sabaody, jamás me esperaba tal cosa ¿Qué hacía allí? ¿A que venía? Desde luego era algo muy extraño y que sabia que no tendría una respuesta ahora.

Mi llamada a Sohem no sé si funcionó o que, pues el cazador no dijo ni una sola palabra — Tenía que haber llamado a Viktor... — Pensé, pues quizás el peliblanco si que me hubiera dado una respuesta más sonora y entendible. Pero ya no era el momento de lamentarse, estaba llegando al manglar, y a lo lejos, se podía ir apreciando un buque gigantesco. No había duda, era el barco del Yonko, semejante cosa de tal tamaño solo podía ser de el. Y para mi sorpresa, en aquel lugar, también pude visualizar un montón de Patriotas en fila, cosa que cuando la vi, supe que todo esto iba en serio. Se iba a utilizar todo lo disponible para parar aquella situación. Giré mi cabeza y esta vez, vi dos figuras humanas, familiares. Eran Sohem y Viktor. Suspiré aliviado de saber que al menos el enmascarado me escuchó, tener allí a esta pareja desde luego que sumaba a la hora de tener éxito en la misión.

Me acerqué a ellos — Sohem, Viktor — Dije a modo de saludo, recordando la primera conversación que tuve con el líder de Magna sobre que un patriota los atacó — Esperemos que estos de aquí no se vuelvan locos, pues lo que tenemos delante... — Señalé con mi dedo índice de la mano derecha al gran buque — ... Es un Yonko, uno de los piratas más fuertes y peligrosos de los mares. No sabemos que hace aquí, pero desde luego nada bueno — Comenté mientras me sacaba un cigarrillo y lo encendía con mi zippo con estampado metálico de pulpo — La recompensa de este da como para jubilarse de inmediato, ¿eh? — Comenté de manera jocosa, quitando un poco de hierro al asunto.

Dándole una calada al cigarrillo, observé a los lados, esperando poder ver a más gente de la Marina, entre ellos Gukuro y por supuesto todos y cada uno de mis compañeros de División. Pero parece ser que aún no habían llegado a la zona. Resoplé un poco, para a continuación dirigirme a mi amigo Viktor, mirando el buque a lo lejos — Venga, va ¿Estás nervioso? Esto me recuerda a Toko, otra vez vamos a pelear juntos ¿eh? — Comenté bastante calmado a pesar de la situación que se nos venia encima.

Fuera lo que fuera, no iba a dudar.

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#5
Atributos Personaje

 

 
Deje el manglar 44 en cuestión de segundos sin dirigir una sola palabra mas al grupo de piratas que con mucho esfuerzo – aunque no fuera notorio en mis limitadas heridas – había logrado derrotar hace poco. La dirección era bastante clara, la enorme nube de humo en forma de hongo seguía alzándose en la lejanía, además, había un par más de indicadores de que me dirigía en la dirección correcta. El primero era la gente, los civiles y comerciantes del archipiélago Sabaody que se escondían en el primer edificio o agujero que encontraban mientras que los demás (posiblemente los mas inteligentes de ellos) se alejaban lo mas posible del epicentro de aquella explosión de la cual emanaba el humo champiñón, por lo que iban en sentido contrario al que yo iba. El segundo indicio eran los múltiples marines, quienes al igual que yo habían recibido la orden del Almirante Yugu Dimípalo de dirigirse al manglar donde se había ocasionado aquella explosión.
 
Al pasar entre manglares rumbo al manglar que era mi destino, la horda de civiles que corría despavorida en sentido contrario contrastaba como el día y la noche con el grueso de marines que corríamos con decisión a enfrentar nuestro destino, fuera cual fuese. La dicotomía de emociones era palpable gracias al Haki de Observación, por un lado, los que huían llenos de temor y dudas, por el otro, los marines llenos de determinación, aunque también varios temerosos de lo que encontraríamos al llegar al manglar 33.
 
“Aprieten el paso compañeros, el Almirante Yugu Dimípalo nos espera, él se encargará de la situación, pero debemos apoyarle.” – alce la voz sobre los miles de pasos marchantes. Las palabras habían dado el resultado esperado, aquellos marines quienes sentían algo de miedo ante la incertidumbre de la situación se vieron calmados tras la mención del Almirante Gukuro y de cómo él se haría cargo de todo. Si bien yo también esperaba que esto fuera así, sabía que no sería tan fácil como sonaba. No obstante, no estábamos solos, no era solo el Almirante quien nos esperaba si no también el Vicealmirante Joe Joestar, la Comodoro Karlglass, el Comodoro Ryze Tengen, el Comandante Apolo Bahia y el Sargento James Brando, los demás miembros de la división 17 junto conmigo. Con la imagen de mis compañeros de división renovando mis fuerzas acelere el paso rumbo al manglar 33.
 
La caótica situación en el archipiélago Sabaody empeoraba con cada minuto que pasaba. Aquellos quienes tenían la posibilidad se empezaban a hacer a la mar ya fuera usando su propia embarcación, robando la de alguien más, o simplemente aventándose al mar (esto ultimo lo vi de un par de Gyojines quienes claramente no estaban preparados para enfrentar a nadie en combate). Las secuelas que dejarían los sucesos de este día serán enormes y resonaran por todo el mundo extendiéndose tan rápido como la pólvora, la marina necesitara de toda la ayuda posible pues seguro mañana a primera hora tendremos una fila de gente fuera del cuartel reclamando todo tipo de daños y perjuicios, desde los que perdieron sus casas, a los que les robaron sus embarcaciones, los que sufrieron heridas por lo ocurrido con el Patriota (asumiendo que solo uno estuviera descompuesto), y ni hablar de todos los familiares de aquellos que habían fallecido a manos del Patriota. Sumado a todo esto, la situación actual solo empeoraba la serie de eventos desafortunados que ocurrían en el archipiélago Sabaody. Por supuesto que habrá reclamos, y los habrá quienes quieran aprovechar la situación para sacar algo a su favor incluso sin haber sufrido nada – claramente, asumiendo que sobrevivamos a este día.
 
Pero bueno, primero hay que sobrevivir a este día para preocuparse por lo que vendrá en el siguiente. A medida que avanzaba la nube de humo en forma de hongo se empezaba a disipar, pero dado que ya me encontraba muy cerca de ella no le necesitaba más para orientarme correctamente hacia mi destino, unos cuantos cientos de metros más en línea recta y llegaría al epicentro de la supuesta explosión. A lo lejos, podía observar los primeros estragos que había causado dicha detonación en los manglares adjuntos, el fuego se empezaba a extender sin haber nadie que intentara frenarlo o controlarlo mientras que la zona había sido completamente abandonada por civiles y comerciantes.
 
Al entrar en el manglar 33, claramente marcado con un número 33 gigante en uno de aquellos arboles inmensos como el resto de los demás manglares del archipiélago, lo primero que llamo mi atención fue la presencia de dos individuos desconocidos que pude sentir con el Haki de Observación. Ambos eran claramente fuertes, incluso mas que el Vicealmirante Joe pero menos que el Almirante Gukuro. A su lado, justamente se encontraba el Vicealmirante Joe Joestar quien entablaba conversación con aquellos desconocidos la cual no pude escuchar a la distancia que aún me encontraba. Frente a ellos, a 10 metros de distancia, se encontraba el mayor despliegue de acero y poder del que había sido presente en mi vida. Diez nuevos Patriotas – o al menos lo parecían, pues se encontraban en perfecto estado – formaban una fila perfecta y permanecían firmes esperando órdenes.
 
Acercándome con precaución pues no entendía del todo esta situación, reduciendo la velocidad conforme cerraba la brecha entre nosotros, me detuve a 10 metros de distancia del Vicealmirante Joe y aquellos dos desconocidos (y por ende a 20 metros de distancia de los Patriotas) y tomando posición firme realicé el saludo oficial de la marina y me dirigí al Vicealmirante – “Contramaestre Fuguwu reportándose, señor.” – la tensión era palpable en el ambiente, aunque no sentía ninguna hostilidad de parte de ninguno de los presentes. Siguiendo con la mirada el mismo punto que al que los presentes prestaban atención, mientras me mantenía firme en mi posición esperando las instrucciones del Vicealmirante Joe, pude ver a lo lejos como un inmenso barco se empezaba a acercar.
 
Recordando entonces las instrucciones del Almirante Yugu me di cuenta de que de verdad nos enfrentaríamos a uno de los seres mas poderosos de estos mares, un Yonko se acercaba a ritmo de tambores de guerra. Una frase de uno de mis libros favoritos resonó en mi interior como si estuviera viviendo la misma situación que aquellos desafortunados enanos en las minas de Moria: “Tambores… Tambores en lo profundo. No podemos salir. Una sombra se mueve en la oscuridad. No podemos salir. Ya vienen..."
 

 
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Haki

Gasto

inventario
[Imagen: Firma-Fuguwu.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 6360 + 0 = 6360
Energia: 2448 + 48 = 2496
Espiritu: 1110 + 0 = 1110
#6
Atributos Personaje



Mis dotes de navegante y el haber prestado atención al mapa del archipiélago en su momento, me dotaron de gran ayuda a la hora de desplazarme entre las decenas de manglares. Así mismo, ayudado por la ventaja que me ofrecía mi elemento, pude desplazarme entre ellos de manera directa, sorteando el mar y sin tener que recurrir a los puentes para cruzar. Todo convertido en finas partículas de color ámbar.

Seguía dándole vueltas al asunto de no poder haber contactado con nadie de la división pero el hecho de que las palabras del almirante sonasen tan autoritarias, daba a entender que el asunto era clave, por lo que no me detuve ni un momento y acudí directo. Además, por como habló, parecía que nos estaba llamando a todos a la vez. No sabía a qué se refería con eso del emperador pero algo me decía que pronto descubriría de qué iba la cosa.

Tras llegar al manglar treinta y tres (¿cómo?) y, gracias a tener el waki de observación activado, pude detectar dos auras familiares junto a otras dos. Se encontraban en la línea de costa y, junto a ellos, una fila de Patriotas firme y recta observaba hacia el océano como si de guardianes del archipiélago se tratase. Guardianes por decir algo, ya que esas máquinas no me gustaban un pelo por lo que había sucedido antes y seguía sin fiarme de nada, pese a que en teoría nos sirviesen a nosotros.

Mi waki no detectaba a nadie más familiar por lo que seguí volando hasta acercarme al aura de Joe y Fuguwu. Las partículas de arena en las que me deshice, rápidamente empezaron a arremolinarse sobre el hombro del Patriota más cercano a Joe y a aquellos dos desconocidos, y con ello empecé a hacer aparecer mi cuerpo, sentado sobre la máquina, echando hacia atrás mi pelo con mi mano derecha y todavía vestido únicamente con la parte inferior del uniforme, ya que había perdido la mitad de éste. Los desconocidos que estaban junto a Joe emitían un aura bastante poderosa pero no parecían Marines, por lo que no sabía a qué se podía deber que estuviesen allí. Sin perder ni un segundo, alcé la voz hacia Joe — ¿Sabes algo del resto? Después de aquel huracán intenté contactar con todos un par de veces pero no respondían a mis llamadas. Tampoco encontré al almirante. Y por cierto... no olvido lo que estas chatarras hicieron. Me da igual a quién pertenezcan, si nos la vuelven a jugar — apunté con mi dedo índice hacia el suelo — habrá que enviarlos directamente de viaje hacia la Isla Gyojin, ¿me sigues? — Gracias a haber hablado con Fuguwu sobre el extraño comportamiento del log pose, sabía que el próximo destino era su isla natal.

Tras ello miré al horizonte, a lo lejos se podía ver un barco colosal — Allí debe de estar ese emperador del que hablaba Gukuro... es un navío impresionante — Escuchando hacia la embarcación, podía apreciar el sonido de unos tambores de guerra, como si nos quisiesen mandar un mensaje hostil — pero creo que a esa percusión le hace falta algo de ritmo ¡kakahaha! — Quizás por el hecho de encontrarme en perfecto estado, quizás por mi inconsciencia y desconocimiento o quizás por todo a la vez, aún podía permitirme el lujo de bromear con la situación.


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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5232 + 0 = 5232
Energia: 3414 + 50 = 3464
Espiritu: 1086 + 0 = 1086
#7
Atributos Personaje


Maldita sea, a pesar del Waki era difícil saber donde tenía que encontrarme con mis compañeros.
Seguí volando hacia el fuego, algo bajo, buscando sentir auras conocidas, desde las alturas finalmente no me fue difícil ver un montón de marines dirigiéndose al lugar correcto donde nos había mandado el almirante y civiles corriendo en dirección contraria. El caos y el terror eran palpables en el lugar.

Fui volando en la dirección a la que se dirigían mis compañeros y por fin pude sentir el aura de Joe, Fuguwu y Apolo. Al menos no era la última en llegar ¿Cómo lo haría la pequeña Ryze para llegar hasta allí? ¿Estaría  bien? No había tiempo para volver a llamarla ahora mismo, era una chica lista, seguro que podría traerla algún marine hacia donde estábamos. Tampoco había llegado el león de mierda, pero no me importaba lo más mínimo y además siempre llegaba tarde a todos los sitios. 

Me posé en mi forma completa al lado de Joe, junto a él había dos tipos, uno guapo y uno con cabeza de cubo que me querían sonar, estaba segura de que los conocía de algo. No había tiempo para recordar, en la orilla había otro montón de robots asesinos como el que habíamos derrotado y al fondo, un barco enorme que suponía sería el del enemigo. Me dirigí directamente a Joe, cabreada ante la situación de volver a ver a esos robots de nuevo:

- Joe, ¿Por qué contamos con esas máquinas asesinas de nuevo? ¿Es que no hemos aprendido nada? He tenido un día de locos, me acabo de enfrentar a dos escorias piratas y las he tenido que dejar escapar por culpa de la llamada del jefe, estoy cansada y tengo hambre y encima ahora me encuentro a estos robots de mierda. En fin, ¿Cuáles son las órdenes? ¿En qué puedo ayudar? Volando hacia aquí he descansado un poco, puedo volar y apoyar sanando a quien lo necesite, pero no a esas máquinas.

Tras hablar con mi amigo, me dirigí a los tipos que estaba segura de conocer por no ser maleducada

- Hola Soy Karlglass, ¿Nos conocemos, verdad?

Y también a Fuguwu y Apolo.

- Compañeros, me alegro de que estéis bien. ¿Sabéis algo de Ryze? No contesta al DenDenmushi.


No había aún rastro del almirante que nos había llamado, pero yo estaba dispuesta a proteger a quien hiciera falta y cumplir las órdenes que se me dieran, siempre que no implicaran colaborar con aquellas máquinas defectuosas y asesinas. No entendía como podíamos seguir confiando en ellas después de lo sucedido este mismo día.

resumen

inventario

gastos

haki


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 5321 + 312 = 5633
Energia: 689 + 1216 = 1905
Espiritu: 1629 + 0 = 1629
#8
Atributos Personaje




Llegué al manglar 33 en completo silencio, como si fuera una sombra más entre los rayos de luz que proyectaban a través del humo. El cielo estaba totalmente anaranjado por el bombazo y las llamas causadas en uno de los manglares del archipiélago. Cada paso que daba me retumbaba más en el pecho, sabiendo perfectamente que no íbamos a poder retirarnos, toda la tensión mundial se canalizaba en el ambiente. Al llegar al destino no me hizo falta mirar dos veces para ver y entender lo que teníamos delante. Diez Patriotas alineados perfectamente todos con la misma mirada vacía, como los peones en un tablero de ajedrez. Giré mi vista hacia mi izquierda y en la lejanía un barco en el horizonte que no podía ser otra cosa más que el aviso de un gran enemigo a las puertas. El buque era colosal, su sombra cubría el mar como si del mismísimo ocaso hubiera decidido atracar en Sabody.

Me detuve a escasos diez metros donde aparte de los patriotas vi un grupo de gente bastante variopinto, no necesitaba a nadie que me confirmara que esos dos eran Sohem y Viktor, acompañados del vicealmirante Joe Joestar y un pequeño reducto de marines con diferentes rangos. Reanude mi marcha hacia el trío principal, con las manos en los bolsillos, sin desviar la vista del barco. Me aproximé primeramente al resto de la compañía -
Buenas tardes. - Seguidamente, me dirigí al trío. - Vicealmirante Joestar, Sohem, Viktor... ¿Somos conscientes de que no vamos a poder detener esta batalla sin tener bajas, no? - Ah, perdón, a veces me olvido de mis modales... Soy Shoto. - Saque mi zurda del bolsillo para hacer un gesto de saludo militar desganado con los dedos índice y medio. - Necesitamos una estrategia, y me gustaría hacerle dos preguntas Vicealmirante. ¿Tenemos autorización total para responder con fuerza letal si las cosas salen de control? - Y... - Me giré levantando mi zurda y señalando con el índice a la línea de los patriotas. - Sé que en una situación normal no podría utilizar el control de estos Patriotas, pero dada la excepcionalidad y necesidad, me gustaría manejarlos desde la distancia. Podría utilizarlos para un mejor fin sin que causen más bajas civiles...

En este momento disocié de la situación y expandí mi mente para buscar la mejor estrategia posible en lo que Joe me contestaba, entendería que me omitiera completamente al no pertenecer a su tropa y menos el hacer uso de armamento del gobierno mundial, pero había que intentarlo. Estaba claro que desconocía los poderes de aquellos marines, pero lo que sí qué podía dar por sentado era la capacidad de nuestro dúo demoniaco. Capacidad Ofensiva, a la par de qué defensiva, una balanza perfectamente equilibrada, que se iba a desequilibrar en algún momento del combate. Consciente de que aquella división de marines, tenía que ser suficientemente poderosa para estar bajo las órdenes directas de Joe, pero desconocía el poder de los tres que le acompañaban. Por un lado, tenemos un Gyojin, que nos podría venir muy bien en el agua si tiene algún tipo de capacidad para frenar el barco, al menos que pudiéramos retrasar la llegada de aquel mastodonte. Seguimos con la semioni enorme, ahora bien no me impresiona mucho después de haber estado hace escasos momentos con un cerdo gigante de doce metros, su apariencia no me decía nada más allá de que pudiera ser una tipa muy fuerte y por último alguien un pelín más alto que yo, bastante atractivo con grandes músculos, si tuviera que adivinar este señor tiene que soltar ostias como panes a mano abierta. Así que en resumidas cuentas sin información no podía dar unas directrices concretas que pudieran servir para "organizar" mínimamente algo, si es que deciden escucharme.

Me giré hacia los tres y a modo de recomendación - Aquellos que no seáis lo suficientemente fuertes, por favor, escuchadme, no os acerquéis a Sohem... He visto su poder de cerca y es... - Asfixiante... - Di unos pasos más atrás y me situé detrás de todos, a un par de metros de Viktor y Sohem y a unos metros más de distancia de la división de marines. 

Mi mirada volvió a clavarse en aquel barco. - Y si pudiéramos usar los patriotas con mi habilidad como si fueran pelotas de baseball... - Murmuré, mientras me tocaba el mentón, esta vez con mi diestra. Volví a mirar de refilón a Joe, a la división y a mis compañeros. Los tambores de guerra resonaban marcando el segundo turno de aquella partida de ajedrez, éramos negras y nos tocaba mover.


Info Turno
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#9
Atributos Personaje

Un vendaval se desató anunciando mi llegada. Aparecí tras la espalda de los Patriotas, que esperaban en fila y observé a todos los que habían llegado antes que yo. Por fortuna, mi escolta, el señor Joe Joestar estaba presente, y parecía acompañado de tres marines mas. La señorita Karlglass Firebirth, el señor Fuguwu y el señor Apolo Bahía. Eran menos de lo esperado, y no parecía detectar ni al mink león ni a la tontatta de cabello púrpura. Fruncí el ceño ligeramente mientras me incorporaba y me tosía un par de veces, sacándome polvo del uniforme.

— Disculpad la tardanza — espeté de forma directa, mirando hacia Joe Joestar — Estamos ante un problema mayor, Vicealmirante. Vamos a necesitar todas las manos posibles ¿dónde está el resto de su escuadrón? — pregunté mirando en derredor, pasando mi vista hacia Apolo, Fuguwu y finalmente Karlglass. Al instante recordé los informes y el tipo de fruta que ella poseía — Comodoro — dije dando un paso hacia ella — ¿Le importaría cerrar mis heridas después, por favor? — pedí amablemente haciendo un barrido con la mano de arriba a abajo señalando todas las heridas que llevaba conmigo fruto de la lucha contra aquella tríada de diablos, y sin esperar una respuesta miré hacia el gyojin, quien sabía que era el que tenía un rango más bajo de todos aquellos presentes — Usted póngase al Den Den Mushi, por favor. Llame a todas las fuerzas de la isla. Diga que el Almirante Gukuro los convoca a todos de inmediato en el Manglar Treinta y tres — y volví a repasar con la mirada a los cuatro marines — Lo que se nos viene encima no va a ser fácil de gestionar. Vamos a necesitar hasta la última mano disponible en lo que llegan los refuerzos... y por suerte aun tenemos unos minutos para organizarnos — dije, pasando mi mirada entonces hacia el trío desconocido.

No eran figuras emblemáticas pero eran novatos que se habían hecho un buen nombre. Ese casco era tal y como los rumores contaban, y su aspecto lo hacía inconfundible de cara a las noticias del periódico. Además, el hecho de estar acompañado de un hombre albino... o casi albino, dejaban pocas dudas. Eran el señor Sohem y el señor Viktor Evans, de Magna. El gremio de cazadores. El joven que los acompañaba me era totalmente desconocido. Lo preocupante era que el líder de este trío parecía estarse preparando ya para pasar a la ofensiva, y no estaba del todo seguro de si sabía que la persona más poderosa del barco que se acercaba sería capaz de matarlos a los tres con una sola mano — Soy el Almirante Yugu Dimípalo, conocido como Gukuro, el búho gris — dije mirando en su dirección caminando un par de pasos hacia ellos — Entiendo que ustedes son nuestros refuerzos por ahora, les estoy muy agradecido por acudir a este lugar — miré al albino — Señor Evans — y pasé a su jefe — Señor... Sohem. Disculpe, no conozco su apellido — dije, propiciando que me lo diera — Y tampoco lo conozco a usted, joven — finalicé con la presentaciones — Ese barco que viene hacia nosotros es "El Bravo" en navío insígnia de Odki "Akahige" Murray, el Yonko. Y tenemos que impedir que desembarque en este archipiélago o arrasará con todos los seres vivos que aquí se encuentran, apoderándose de este paso hacia el Nuevo Mundo — hice una pausa para que lo comprendieran — No vamos a ser capaces de matarlo. Pero podremos retenerlo el tiempo suficiente. Si ustedes colaboran con nosotros y sobrevivimos, podrán poner el precio que quieran por sus servicios — sentencié firmemente, y pasé a girarme y dirigirme hacia el frente de los Patriotas, observando el barco aun fuera de alcance de la mayoría de los presentes. Sólo tendríamos unos cuanto minutos más... apenas un puñado de ellos. Y las vidas de todos los que estaban detrás de mi dependían únicamente de que yo no cayera, pero sabía lo que tenía que hacer llegado el caso de ser mi final: Todos ellos saldrían de aquí con vida. Aunque esperaba no tener que llegar a eso, me concentraba en intentar recuperar las fuerzas y la compostura para poder retener a aquel monstruo malnacido el tiempo suficiente para que Tucrow o Whitend llegasen en nuestro auxilio. Sólo esperaba que fuera Tucrow. Era más rápido.





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Cambios en estadísticas
Vitalidad: 3164 - 200 = 2964
Energia: 265 + 1489 = 1754
Espiritu: 2610 + 0 = 2610
#10
Atributos Personaje

La explosión brilló como el más bello amanecer. Sin duda unos fuegos artificiales a la altura de la ceremonia de mi llegada. Cuando la onda de viento producida por el impacto nos golpeó, agitó los largos cabellos de mi barba, revolviendo los bigotes aleatoriamente, y trajo consigo la brisa y el suave olor a la pólvora. El mejor olor que existe. De cualquier forma setenta manglares eran muchos, era más bonito ver que había sesenta y nueve — ¡¡Buuuu kikikiki!! — reí descontroladamente dándome golpes en la panza, que resonaba y retumbaba como un tambor de proporciones gigantescas — ¡Me debéis todos un berrie! — grité girando sobre mi mismo trescientos sesenta grados y elevando ambos brazos al cielo, dirigiéndome a toda mi tripulación, haciendo referencia a la apuesta que yo mismo había propuesto y cumplido con éxito — ¿O queréis jugar al doble o nada? — pregunté igualmente intercalando mi mirada entre unos y otros, esperando ver la respuesta de alguno de ellos, quienes me miraban sonriendo divertidos — ¡Puedo aceptar dos berries para cada uno! ¡O diez! — dije animándoles, y volví a reír de nuevo — ¡¡Buuuu kikikiki!! — volviendo a golpear mi barriga como un tambor, acabando por apoyar ambas manos en mis rodillas y respirar agitadamente mientras calmaba la carcajada y me sorbía la nariz pasando un dedo por esta — Qué cojones... si no se ni cuántos sois... — dije casi en un susurro, mientras retomaba la respiración y la postura.
Ahí mire a Erick, que permanecía a mi lado, sujetando el saco de monedas impertérrito — Buen chico — y me acerqué a su rostro — Ahora baja a la bodega y despierta a Han y Gan. Diles que vamos a desembarcar — y volví a erguirme, colocando ambas manos en las caderas, en jarras, mirando hacia la costa más próxima, frunciendo el ceño rápidamente al descubrir una presencia bastante molesta con mi haki de la observación...
Si, sin duda esa cantidad de energía, aunque debilitada y algo trastocada, era la de uno de los perros mayores de caza de la Marina: un almirante.
Descarta inmediatamente al gran oso negro de Whitend, pues su energía era significativamente mayor que esto. Y al momento hice lo propio con el desquiciado destelleante de pelo azul, pues de ser él ya lo tendría a bordo... Lo cual cerraba todas las posibilidades sobre el mocoso con cara de culo de jarra de hidromiel. Sonreí plenamente, era el más débil de los tres, y el hecho de que ya estuviera debilitado me garantizaba que en el próximo periódico anunciaran mi conquista sobre este archipiélago y la muerte de uno de los más grandes marines de la historia.
— ¡¡VAMOS ALLÁ!! — grité con énfasis chocando mi puño derecho contra la palma de la mano izquierda — ¡CABRONES! ¡ANTES DE QUE SE PONGA EL SOL VOY A PONER UNA NUEVA Y BONITA ESPADA DE ALMIRANTE EN MI COLECCIÓN! — grité acompañado del júbilo de todos mis tripulantes. Solo era cuestión de darle tiempo a El Bravo a llegar a aquellas raíces gigantes.





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Vitalidad: 25034 + 0 = 25034
Energia: 6645 + 140 = 6785
Espiritu: 4095 + 0 = 4095


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