[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 1 (East Blue)
#31
Siendo totalmente sinceros, las palabras que recibió de Joe no eran las esperadas. ¿Acaso no estaban ellos ahí? ¿Que más daba si estaba acompañado? ¡Minato también lo estaba! Le apartó de malas maneras la mano del hombro al bigotudo mientras se giraba para mirarlo directamente a los ojos. -Se me olvidaba que estaba yo sólo... ¡Ah no! Tengo a mi tripulación aquí...- Dijo irónicamente. -Y lo de los civiles... ¿Que clase de gilipollez es esa?- Se dio la vuelta, enfocando su mirada en el pirata. -¡Un grupo de piratas ataca a un pueblo! ¡PERO EH! ¡Que hay civiles! ¡No podemos actuar!- Se crujió los nudillos de su mano derecha. -Voy a por ellos, me da exactamente igual quien venga conmigo, yo no voy a dejar que campen a sus putas anchas.- Comenzó a andar hacia el pirata, pero cuando no recorrió ni un sólo metro, uno de los civiles comenzó a gritar que alguien se había colado y comenzó una marabunta de gente a empujar y correr hacia los barcos, haciendo que el propio marine entrara en uno de los barcos quisiera o no.

Se dio la vuelta y vio que todos sus compañeros también habían ido con él. Por suerte, no se habían separado. Aunque se acabara de enfadar con ellos porque ninguno les fuera a acompañar, eran su equipo y sería mucho más fácil si todos estuvieran juntos, y más en esa situación, teniendo unos piratas al alcance de su mano. Se cruzó de brazos y miró a su grupo, con el ceño fruncido, como si de un niño se tratara, viendo como Vulkan se iba del lugar, seguramente a explorar algo, o a saber qué. Se volvió a dirigir a ellos. -¿Alguno de vosotros ha visto en donde se ha metido el Alas Negras? Voy a ir a por él, me da igual.- Avisó. Lo tenía tan cerca... Pero lo había perdido de vista para poder fijarse que no se separaba de sus compañeros. No podía permitir que siguiera haciendo lo que se diera en gana. Y por supuesto... ¿Cómo iba a permitir no darle una revancha?

De repente, unos graznidos sonaron por todo el lugar, ensordeciendo cualquier charla que pudieran tener. El periódico acababa de llegar, y uno le dió en la cabeza. Minato, para olvidarse de su discusión con su equipo y para tranquilizarse, se dejó caer al suelo, sentándose y cruzando las piernas, mientras abría el periódico para comenzar a leerlo. Abrió los ojos de par en par cuando leyó que Yugu Dimípalo se había hecho almirante ¡Con tan sólo dieciséis años! Y él sólo tenía diecisiete... ¡Un año más! ¡Y no había hecho nada aún! Golpeó con la palma de su mano en el suelo, pagando su frustación con él. -¡Maldita sea!- Siguió leyendo, y pudo ver que un grupo revolucionario estaba liándola, y que un pirata también estuvo liándola fuertemente. Espera... ¡Era Alas Negras! Enrolló el periódico y se lo lanzó a Joe. -¡Mira! ¡Está en las noticias! ¿Cómo vamos a dejar que se vayan de rositas? Vamos a llamar a los refuerzos y... ¿Sabes que nos dirán?- Se levantó de un salto. -Que nos encarguemos de ellos...- Dio un paso hacia adelante, pisando un papel de los muchos que cayeron del periódico cuando lo lanzó a su compañero. Se agachó para cogerlo y vio la cara de Alas Negras y... ¡70 MILLONES!

Eso era mucho. Demasiado... ¿Que habría hecho? Escuchó a la gigantona hablar, pidiendole a Joe hacer algo. ¿Porque estaban tan sumamente pasivo Joe y el resto? Se dio la vuelta, y rebuscando en su mochila, sacó unos guantes que se colocó, y sin previo aviso comenzó con su transformación. Al tiempo que de su espalda comenzaron a brotar cuatro alas (Dos superiores de un metro cada una y dos inferiores de medio metro cada una) de enormes dimensiones, su cuerpo comenzaba a crecer hasta los dos metros; saliendo de su costado otros dos brazos, de su trasero un aguijón; y transformando la parte superior de su cabeza en la de una avispa con dos antenas en la cabeza. Los miró a todos, y vio como llegaba un tipo con una altura casi igual que la de Alas Negras, diciendole algo a la gigantona que discutía con Joe. Decidió ignorarlo y comenzó a mover sus alas, flotando levemente en el suelo. -Chicos, última oportunidad para ir a por ellos. ¿Quien viene conmigo?-

Aclaraciones
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#32
Sentí mi cuerpo mecido por un desbordante olaje de gente que buscaba embarcarse fuera como fuese, gente impulsada por la impaciencia, el miedo a quedarse en tierra y, definitivamente, por culpa de un pulpo que no sabía respetar una cola en condiciones.- ¿Quién me ha tocado el culo?- Pero no podía culparle, ni a Peixe ni a quien me había tocado las posaderas, al fin y al cabo, era parte de nuestra tripulación pirata y amigo de Yojimbo, otro espécimen a catalogar, y mi culo era como un suculento bistec en medio de un país subdesarrollado; todo el mundo lo quería.

- ¿¡PERO TÚ TE CREES QUE ES NORMAL LO QUE HACES!? -le señalé, acusador, con mi dedo índice mientras el pulpo blandía esa sonrisa burlona tan característica de él. Ya fuese cosa del destino o de la más extraña de las coincidencias, la tripulación al completo habíamos acabado en el mismo barco y zarpado. Frenéticos, los encargados del funcionamiento del barco, personajes secundarios a mi punto de vista, correteaban para tomar velocidad lo más rápido posible y alejarse del gran tumulto organizado en el puerto de Loguetown- Y a ti te falta un aire, ¡eres más raro que un delfín con antenas! - resignado, escruté uno de los periódicos que habían caído del cielo, de manos, o más bien alas, del reparto mañanero, con plena curiosidad por el comentario de Peixe. ¿Había llamado lo suficientemente la atención el capitán como para ya aparecer en el periódico? ¿Nosotros también saldríamos? ¿Habría salido favorecido en su imagen? Todas esas preguntas compartían la misma respuesta: seguro que sí.

- Ejem, si… Marine…Revolucionarios…sí…cómo sobrevivir a base de algas y luz solar, esto me lo guardo… AJÁ- aclaré mi garganta para dar paso al anuncio que cambiaría el rumbo de nuestra aventura, el punto en el que ya éramos reconocidos por las fuerzas de seguridad del mundo- “El hombre de alas negras ya ha perpetrado, junto con su banda, ataques contra marines en la Isla Isshin y han ejecutado una serie de robos” -Ahora resultaba que una patada de nada era atacar a la marina, cuando ese desgraciado debía de sentirse afortunado por haber sido tocado por mí, la nueva estrella de los mares, Aspros.

Dejando de lado un interesantísimo artículo que hablaba sobre las festividades del orgullo en Momoiro, lugar donde en el pasado había acudido como artista principal para animar el cotarro, salté directamente a las páginas de wanted. La recompensa del capitán era mucho más elevada de lo que imaginaba, correspondiéndose con alguien al que tener en cuenta. Junto a él se sucedían paneles de gente que parecía igualmente peligrosa y, en ocasiones, un tanto atractiva. ¿Podría tener un romance pirata con algun corsario? ¿Podría alguno de ellos revolucionar mi corazón? Definitivamente, nuestras dinámicas iban a cambiar, ya no iba a ser tan fácil moverse de aquí para allá. Triana, Jolyne y Peixe también contaban con su propia recompensa, pero mi mente estaba perpleja ante la mía, expuesta en un cartel de wanted inusual.

- ¿Habéis visto mi wanted? Está mal que yo lo diga, pero parezco una princesa. Sí, estoy soltero, pero no voy a contestar más preguntas -balanceaba mi mano, apartando a periodistas invisibles que solo existían en mi cabeza. ¿Acaso el que se encargaba de hacer los carteles era fan mío? No me importaba, puesto que un poco de favoritismo siempre era bueno para el cutis- Jujujujujuju
[Imagen: rvCfBMF.png]

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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



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#33
Hasta ahora todo había salido a pedir de boca, el gentío era tal que podíamos pasar desapercibidos. Es probable que de haber menos gente llamase la atención, pero en estas circunstancias podía seguir tranquilo. Me supongo que para todo el mundo debía ser una mancha negra que a duras penas ven de reojo, dando por hecho subconscientemente que sería algo de los edificios, quizá incluso un callejón.

Era el momento de pensar cómo actuar entre el bullicio, respirar hondo y trazar un plan con la sangre fía, sin embargo, no iba a ser posible. Aunque yo a duras penas me daba cuenta, podía ver como todo el mundo se empujaba entre sí, ejerciendo presión por estar más adelantados.

- ¿Acaso todo el mundo quiere subir? – Pensé haciendo una clara mueca de duda. – Pareciera como si esta isla fuese a hundirse y esta fuese nuestra única vía de escape, que raro.

A lo mejor había algo que no sabía, me resultaba extraño toda esa situación. Es posible que tuviese relación con los símbolos que mostraban en el barco, de los cuales no tenía conocimiento alguno. Lo más prudente sería aguardar y observar, hacer un movimiento en falso podría resultar caro. Quise compartir mis impresiones con Mihasy, cuando un grito me sacó de mis pensamientos.
- ¡Ese puto pulpo ya ha embarcado! – Gritó alguien cuya voz se elevó por encima de todas las que allí se daban.

Me detuve en mis intenciones de hablar con Mihasy y traté de ver a qué se refería, ¿Cómo iba a subirse un pulpo en un barco? Pero pronto descubrí a qué se refería, no era ni más ni menos que el gyojin que habíamos conocido en el Barolé.
- Ey, ¿Recuerdas al gyojin del Barolé? El pulpo, Peixe no sé qué. – Le dije a Mihasy entre risas. – ¡Se acaba de colar en un barco! Jajajajaja

Empujones, gritos escalando por encima de otros gritos, más empujones, y la pobre guardia marina cayendo al suelo, cediendo ante la constante presión que ahora había aumentado. Era el comienzo del caos, toda la masa de gente iba como loca a los barcos. Se acabó, ese pulpo había sido la chispa que hizo explotar todo, cosa que me encantaba y me hizo reír a carcajada limpia por primera vez en varios días.
- Ey, Junsho, ¡Subamos a ese barco! – Le grité para que me escuchase entre todo el gentío. - ¡Sígueme!

No le había dado tiempo siquiera a pensar o discutir las opciones, aunque lo cierto era que si no aprovechábamos el momento nos quedaríamos en tierra, algo que podría llegar a ser peor si llegaban refuerzos y nos encontraban ahí. Normalmente no subiría sin estar seguros, pero estaba tan harto de aquella isla que era inevitable, debíamos irnos ya.

Aprovechando mi tamaño haría hueco para que Mihasy me siguiese, con lo que comencé a correr por todo el lugar empujando a todo aquel que se cruzaba por mi camino, civiles en su mayoría. Iba bastante pegado al borde con el fin de evitar posibles encontronazos con refuerzos, pero guardando distancia con respecto al límite, no quería caer al agua si algo pasaba.

Una vez cerca del barco donde se encontraba Peixe puse observar a otro chico con él, gritándole mientras le señalaba con su dedo índice a modo acusador. ¿Quién era ese? ¿Sería alguien intentando increpar al gyojin? No le había visto en mi vida y su apariencia desde luego no era la habitual. No es que me importase realmente, pero lo cierto era que llamaba mi atención por unos instantes. Mientras terminaba de alcanzar el momento exacto en el que saltar al barco continué observándoles, preocupado por el gyojin. Continuaron hablando tranquilamente con lo que parecía el periódico de hoy en la mano, y a duras penas logré ver wanteds, aunque eran indistinguibles desde tan lejos.
- ¡Vamos! – Grité a Mihasy justo antes de pegar un gran salto hasta la cubierta del barco, provocando que este se tambalease un poco.

Nada más aterrizar pegué una gran risotada, me sentía vivo con toda esta situación, y finalmente podía despejarme. Estaba muy cansado de mantener la guardia baja, no había sido especialmente productivo, si quería comenzar a destacar debía tomar la iniciativa, y este era un buen momento para ello. Me quité la capa grande con capucha que cubría mi identidad dejándola caer al suelo. Soltando una carcajada miré fijamente a Peixe, aunque ahora mi rostro era visible para toda la gente que allí había en el barco.

[Imagen: Arataki.Itto.full.3693310.jpg?width=638&height=902]
-        ¡Volvemos a encontrarnos, gyojin! JAJAJAJA – Exclamé entre risas para aliviar la tensión de la sorpresa y procedí a presentarme, ya que la anterior vez no me dio tiempo con su sorprendente intervención. – ¡Soy Legan! La anterior vez no me dio tiempo a presentarme, ¡Mis disculpas! Jajajajaja

Tras eso me giré mirando al chico que había gritado antes al gyojin y arqueando una ceja decidí preguntar directamente si se trataba de un compañero suyo o enemigo.
-        ¿Tú eres amigo de Peixe o enemigo?
 
En ese momento observé en el suelo varios periódicos y wanteds tirados por cubierta, llamándome especial atención un wanted, el de Peixe. Ahí podía leer su nombre completo, que ahora que lo había leído recordaba a la perfección que así fue como se presentó. Sin embargo, la foto era totalmente diferente a la imagen que tenía del gyojin, de hecho me giré en varias ocasiones para verle y poder compararle con el wanted. Estaba incrédulo, ¿Sería acaso una transformación? Este tipo podría ser mucho más peligroso de lo que había imaginado pese a su buen humor.

Aclaración y resumen
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#34
El ambiente empezó a agitarse y en medio de un frenesí colectivo, una marea de gente empezó a arrastrarnos hacia los barcos. -Pero señora, no empuje – le dije a alguien en medio del caos. La gente estaba fuera de control y yo solo podía dejarme llevar mientras miraba de un lado a otro para asegurarme de que ninguno de la tripulación se perdiera. Empecé a empujar yo también hasta que, al llegar a bordo, me di cuenta de que toda la banda estaba presente. Sin duda, se trataba de una buena señal del destino sobre nuestra inquebrantable amistad. En medio de aquel caos, no pude evitar fantasear por un momento sobre la posibilidad de tirar a la gente al mar y quedarnos con el barco, pero el graznido de las gaviotas interrumpió mis pensamientos. El barco empezó a moverse. ¿Estábamos partiendo hacia el Grand Line? Ya no teníamos elección. 

Las gaviotas dejaron caer los periódicos. -Bueno, al menos tendremos noticias interesantes para distraernos por un tiempo, tal vez algún cotilleo. En la primera página ya había una noticia que captó mi atención. - ¿Nuevo Almirante? ¡Pero si solo es un niño! Qué lástima me daba, ya le habían comido la cabeza a un joven muchacho para meterse en conflictos y en formalidades. No tenían escrúpulos los de la marina. Continué ojeando el periódico hasta que encontré algo más interesante aún. -Anda, ¡pero si es el capitán! Que se peleara y le diera hasta en el hocico a aquel marine en la isla Isshin nos puso en el punto de mira. Examiné por encima el resto del periódico: revolucionarios, cazarrecompensas, sectarios… había de todo. A ver ahora qué hacíamos para pasar desapercibidos, porque Yojimbo cantaba más que un gallo. Ya no podríamos seguir manteniendo el perfil bajo que decía Triana. Aspros nos preguntó si habíamos visto su wanted, ¿eso quería decir que también nos buscaban al resto? Hasta el momento yo solo había servido de acompañante, pero me apresuré a mirar las páginas con los carteles. La codicia de estos seres no tenía límites, llegando al punto de poner precio a una vida. El dinero solo pudre la mente.

Había carteles del revolucionario del periódico, de unos osos, de una chica pez, de un ¿animal?... Hasta que vi de nuevo la foto del capitán, la de Triana, la de Aspros y, finalmente, llegué a la mía. – Un momento, ¿1.500.000? ¿eso cuánto es? ¿Es mucho o es poco? ¿CUÁNTO VALE MI VIDA? Acostumbrada a no necesitar dinero en la granja, se me hacía difícil saber el precio de las cosas en berries, y, por si acaso, aclaré – espero que no sea menos de 200 cabras y 50 vacas o ya sería hasta ofensivo. Volví a repasar las fotos del resto del grupo, incluida la de Peixe. Aspros tenía razón, lo cierto es que salía bastante favorecido - ¿Rutina secreta para cuidar el cabello? En mi pueblo solíamos decir que con el lametón de una vaca aguantabas repeinado todo el día. – le comenté a Aspros, por si quería aprovechar el consejo. Pero, ante todo, me sentía profundamente orgullosa de nuestro capitán -Veo que Yojimbo sale mucho en el periódico, seguro que es porque vamos ganando jajaja.

RESUMEN

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#35
Fui caminando, hasta encontrarme en mitad de camino, con los chicos, bueno en sí solo con Kova y con la chica, que del nombre no me acordaba muy bien, porque era muy difícil de decir, a Kova le toque el hombro muy sutil, para hacerle saber que estaba ahí con él aunque, conociéndole bien sé que me había olido hace rato, no porque huela mal, simplemente porque su olfato era tan bueno que podía distinguirme muy fácilmente entre multitudes, una habilidad que ni yo, siendo un oso lograba hacer.

La chica en cuanto me vio vino y me dio un abrazo, - pero bueno, estás bien?- es cierto que hace tiempo que no nos veíamos, la verdad es que yo me perdí después de perderla a ella, no sé que había sido de ella, ni tampoco de mi hermano, ni de Bambú. Cuando se apartó le hice una sonrisa no muy forzada, pues sé que cuando sonrío con la boca muy extensa, la gente solía reaccionar, de una manera extraña, bueno podríamos decirle que le daba un poco de repelús, el ver mi rostro, cosa que no sé porque, si mi mamá siempre me decía que era muy guapo. -¿Qué has estado haciendo?-, acto seguido vino una persona, que no conocía, pero que mi hermano, al parecer sí, y también la chica, -¿quién coño eres?-, dirigiéndome a la personita nueva que estaba junto a Kova.

Una multitud de gente, se venía venir hacia nosotros siguiendo a un pescado alto y grande, me quedé embobado mirando su cuerpo entero, y cuando ya me di cuenta no lograba ver ni a mi hermano, ni a la compañera, - Y esta gente donde mierda esta?-, murmure mientras giraba alrededor mío, mirando por todo los lados. La gente seguía viniendo hacia donde yo estaba, y ya no tenía oportunidad de quedarme quieto, me empujaban hacia uno de los barcos, aunque más que empujar, algo que lógicamente no podían. La gente iba subiendo a los barcos, algo que a mí, pues…, como que no me gustaba hacer, era muy torpe para poder pasar por sitios tan delicados. Camine por la rampa con cuidado, todo fue bien, -puf, milagros del señol-, pues si eso era no me había tropezado, y lo que era mejor no había dado el espectáculo del día, pues imagínate, que se caiga un puto oso de 3 metros con 250 kilos.

Me inserté, por una parte, del barco, que no sé ni como se llama, miraba por los alrededores a ver si lograba ver a los míos, pero no lograba ver a nadie, de repente un conjunto de hojas cayó y me golpeo en la cara, -y esto?-, abrí el conjunto ese de páginas, pero no veía nada, me coloque las gafas que tengo para leer. -Andeve!, cuantas letras juntas, en un mismo sitio-, cuando me di cuenta, lo vi ahí estaba, -pero si es mi hermanito,- que guapo que salía, pero siempre sale con esa cara de sería.

Después de muchas cosas más escritas en dichas hojas, había unos carteles, el primero era el de Kova, luego el de la chica, -Anda ella también sale-, el siguiente era el panda, -y él también-, y después de ellos salíamos yo. -Andeve!, se me muera la mamá, si salgo yo, y cuando me han hecho esta foto, que cuerpazo que se me ve, toma que toma-.

Escuche un “CAPITÁN” gritando, alce la mirada y no logre ver nada, pero a 2 metros de mí, logre vi al panda moviendo las mismas hojas que yo tenía en el aire, empecé a caminar hacia él, -permiso- iba pidiendo a las personas, hasta que logre llegar a él. -Panda, panda-, dándole una palmada en la espalda, -has visto qué guapo salimos?-.

Resumen


Karmas


Objetos
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#36
    Solo pude escuchar el grito de alguien quejándose porque un pulpo se había colado en uno de los barcos y de repente la multitud, que hasta ahora estaba siendo paciente y respetuosa, comenzó a descontrolarse y todo el mundo empujaba e intentaba subir a los navíos sin orden y empujando a todo aquel que intentase irse en otra dirección. Todo era un caos, por mucho que quisiera ayudar a los dos marines que habían perdido por completo el control de la situación, era imposible, la multitud no se detenía ante nada. Lo único que podíamos hacer era observar todo desde el barco y estar pendiente por si ocurría alguna desgracia, tenerlo localizado para poder actuar con rapidez.

    Cuando por fin todo el mundo estuvo dentro de los barcos, estos zarparon, al tiempo que unas gaviotas mensajeras aparecían graznando y dejando ejemplares del periódico. En primera plana aparecía el rostro del nuevo almirante, un crío de dieciséis había conseguido el puesto en tiempo récord. No pude evitar arrugar el periódico al tiempo que apretaba las manos al leer esta noticia."Solo es un crío y ya está en el puesto al que aspiro". Pensé molesto mientras imaginaba lo fuerte que debía ser. También hablaban del nuevo grupo revolucionario liderado por un hombre llamado Kovashi y de un ataque a la base G-2 de la marina perpetrado por los revolucionarios. El mundo estaba agitándose y nosotros nos dirigíamos al epicentro. Entonces lo vi era el pirata que derrotó a Minato y al cual intentó perseguir su cabeza, valía 70 millones de berries. Pero la noticia que más me molestó fue que la marina no tenía más relevancia en el East Blue, los méritos del descenso de crímenes se lo agenciaron dos cazarrecompensas llamados Sohem y Taka. Estaba muy molesto, nuestro deber era ocuparnos de esas cosas y nos tuvieron limpiando letrinas.

     Todos mis compañeros habían leído el periódico y Karglass y Minato fueron los que peor reaccionaron. La primera se alteró, cogió a Joe de las barbas y le rogó que fuésemos a por él. Acto que interrumpió otro semi oni, cogiéndola del hombro y advirtiéndola de que por mucho que midiese nada podría hacer si no deseaba convertirse en un cadáver. Era Taka, el cazarrecompensas que salía en el periódico. 
Mientras que Minato mostró sus poderes de akuma no mi y se transformó en una avispa gigante a la vez que volvía a preguntarnos que quién le seguiría para ir a por el pirata. 
     Me interpuse entre ambos semi onis y le pedí al cazarrecompensas con educación que soltase a mi compañera, para acto seguido mirar a Karlgrass, tenía rabia en el semblante, la acción del cazarrecompensas por buenas que fuesen sus intenciones podía ser contraproducente, pues ella explotaba más rápido que la pólvora, así que con una sonrisa y toda la calma que pude me dirigí a ella. 

    -¡Eh unicornio! ¿Recuerdas que te dije el día que nos conocimos? Mira a tu alrededor, sé qué eres capaz de controlarte y entender lo que te estoy diciendo. Joe tenía razón antes. ¿Crees que en caso de que salieras victoriosa podrías garantizar la supervivencia de todos las personas que hay en ese barco? ¡Y esto va para ti también Minato! Le dije mientras le miraba de reojo. Somos marines, nos debemos a órdenes y garantizar la protección de los civiles. Yo también quiero darles caza, pero primero estamos en una misión oficial y segundo es imposible que una pelea contra alguien de ese precio no suponga un riesgo para los cientos de inocentes que hay en ese barco. ¡Cuando estemos en la Grand Line le atraparemos y nada podrá evitarlo! Mientras tanto, sigamos entrenando para evitar que este tipo de piratas nos den palizas y podamos atraparlos antes de que se vuelvan tan famosos.

Resumen
|Hablo/"Pienso"/Narro|
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#37
Antes de que pudiera darme cuenta un loco energúmeno señaló a lo que fuera - pues no podía verlo - alegando que alguien ya se había montado en el barco, y fue cuestión de pocos minutos que la poca paciencia de los presentes explotase y nos llevase arrastrados a todos los presentes en un maremoto de carne y hueso, una avalancha que se aproximaba peligrosamente hacia los distintos barcos. Arqueé una ceja bajo el anonimato de mi casco y caminé siguiendo la turba: era una oportunidad de oro. Podríamos subir a bordo de aquellas embarcaciones y salir del peñazo de Blue en el que nos encontrábamos, con total impunidad, gratis, y encima con un perfil bajo, ocultos entre la muchedumbre. Pero claro, ese razonamiento sin duda no podía ser exclusivo de mi propia mente, ya que seguro que más de un prófugo o criminalucho intentaba aprovecharse de lo mismo para conseguir escapar... era una solución para unos, y un problema para los demás.
Daba igual. Mis botas aplastaban las tablas de la embarcación produciendo un crujido típico de la madera y eso me devolvió a la realidad: Iba a salir de aquí. Eso era todo lo que importaba.

Gentío a partes iguales entraba en sendos barcos anclados a la orilla con una variedad sin parangón... y yo no conocía a nadie. Pero tampoco es que lo necesitase. Si quería formarme un nombre tendría que ser sólo. Nadie consigue ser el más fuerte si tiene que cuidar de otros, o si recibe la ayuda de los mismos y no los deja atrás en un determinado momento. El apoyo de un compañero era una escalera, no un podio. Había que usarlos para ascender hasta un nivel distinto, y luego continuar tu camino, no establecerte en ese escalón, pues cuando faltasen - que faltarían por su debilidad - tu podio se vendría abajo. De nuevo divagaba. Me eché a un lado de una familia metiendo el hombro entre ellos y otro tipo, justo cuando los graznidos de las gaviotas bañaron el cielo, haciéndome alzar la mirada, contemplando la lluvia de periódicos. Caían por cientos, parecía ser algo importante.
Extendí la mano hasta hacerme con uno y contemplé las noticias: Un niño nombrado Almirante, algo que me decepcionó un poco pues confirmaba un poco mis sospechas de que el cuerpo había pasado mejores momentos, al recordar haberle dado una paliza a dos tipos de esos hacía unas semanas. Debajo anunciaban a varios criminales... un tal Kovashi Shimatsu... un tío lleno de cicatrices en la cara y un tupé de lo más hortera... no me sonaba de nada. Debajo había un tío negro con cara de estatua antigua que según rezaba el titular quería convertirse en el Rey de los Piratas, y no pude evitar soltar un bufido con sorna al leerlo: Otro soñador idiota que acabaría muerto en cuanto entrase en el Grand Line. Pero la sorpresa creció cuando bajo estas noticias observé mi máscara, mi nombre, y al lado la foto de otro tío con cuernos, un tal Taka... que me sonaba una barbaridad, pero no caía. La noticia reportaba que el índice de criminalidad había bajado en el East Blue gracias a esos "dos cazarrecompensas"... no pude pensar en otra cosa que en competencia. Si el tío este, Claka y yo andábamos por ahí cazando piratas era poco rentable un Blue tan pequeño y pacífico. Sólo esperaba que ninguno estuviera en estos barcos y se quedasen limpiando el patio del recreo mientras yo accedía al coto de caza mayor.

Las siguientes noticias del periódico no eran para nada desdeñables: La inauguración de un casino - que seguramente necesitasen cobradores - una festividad en la isla Momoiro - donde habría presas bajo los efectos del alcohol - y un enfrentamiento entre los dos gremios más grandes e imponentes de entre todos los que conformaban los Cazadores de Recompensas. All Hunt y Crusaders... Shiraion... heredero del gremio... ese tipo tenía cara de no decir que no a una pelea. Ese era uno de los escalones a alcanzar y superar.
Por último las noticias reportaban una alianza entre un Shichibukai - una presa interesante en cuanto a reputación pero siempre engañosa, pues sus recompensas llevaban mucho tiempo congeladas y no se podían cobrar - y una tal Alice Stroheim. Tendría que investigar sobre eso, si era tan famosa tendría que tener algún cabo suelto del que tirar. La reconstrucción de la base de la Marina sólo me hacía darme cuenta de que mis suposiciones sobre la debilidad de la entidad eran ciertas.
Entonces, al cerrar el periódico la sorpresa aceleró mi corazón, ya que por el borde superior del mismo asomaban unos papeles oscurecidos, color que a todas luces representaba a los carteles de se busca: Mi pan.
Desplegué de nuevo las hojas de papel hasta llegar a esa parte, observando que los cuatro primeros carteles correspondían con una de las primeras noticias... no, definitivamente no sabía quien era ese tío, pero era un grupito que valía más de ochenta millones... sin duda para tenerlo en cuenta. El siguiente era un pato que apenas valía un millón con algo más. Ojo, un millón daba para bastantes meses tranquilo, pero para qué molestarme por cazar un pato si con un poco más de esfuerzo seguramente pudiera cazar a alguno de los osos que había antes, total, ya tenía experiencia, y la diferencia eran quince millones.
Lo siguiente si que fue increíble. Otro de los tipos que salían en la portada, el que quería ser el Rey de los Piratas, tenía setenta millones de recompensa por su cabeza. Casi lo mismo que toda la panda del de las cicatrices, y el esfuerzo debía de ser mucho menor. Chasqueé la lengua. Quizá no era tan fantoche si valía tanto... la banda de Alas Negras. Tras su cartel había un dibujo de un pulpo y otra chiquilla sujetando una... ¿patata? que tampoco valían mucho más que el pato. Echando cuentas no llegaban ni a diez millones entre los tres. Pero la que si llegaba era la maciza rubia con cicatrices, un wanted que estaba al lado de un recorte de revista de un modelo, que se debía de haber colado entre las recompensas, el cual descarté rápidamente y guardé el resto en mi bolsillo izquierdo.

El ajetreo y el ruido del ambiente, las conversaciones, los ruidos del barco zarpando, de la marina en el puerto y de las gaviotas alejándose me devolvieron a la realidad cuando aparté los ojos de aquellos papeles, observando justo a un grupo de hombres junto a una mujer enorme con un cuerno y medio tener una discusión acalorada, a tiempo de llegar otro tipo enorme, con dos cuernos también - que me sonaba extrañamente de algo, pero no caía - a comenzar a hablar con ellos. Por lo que pude discernir con mi buen oído, hablaban de ir a por un tal Alas Negras, señalando en dirección a otros barcos. Alas negras, el tío del periódico de los setenta millones. ¿Eran cazadores de recompensa también? ¿venían en grupo y pretendían hacerse con una presa de setenta millones? Ni muerto.
Comencé a caminar hacia ellos entre la gente cuando uno de ellos, visiblemente de los más jóvenes y algo más alto que yo, con el pelo lila y cara de idiota, comenzó a vociferar que iba a ir a por él sin importarle quien le acompañase, sin recibir más feedback de sus compañeros - quienes por su conversación debían de ser Marines - que unas palabras de calma, ignorándolas y empezando a transformarse en una cosa horrorosa con varias alas insectoides que brotaban de su espalda, empezando a levitar un poco por encima del nivel del suelo. Putos Marines.

Alcancé el grupo justo cuando empezó a zumbar con sus alas molestas de grillo o lo que fuera elevándose un poco del suelo, llevando mi mano hacia su codo con fuerza para agarrarle y detener su vuelo — ¡Oe oe! — dije bajando el brazo para que el tipo tomase tierra — Tranquilo chiquillo, no querrás hacerte daño ¿verdad? — le pregunté con sorna, con una incógnita que sonaba más a advertencia que a preocupación, apretando más el agarre — Setenta millones es mucho pan para tan poco... pollo — dije, dudando — ...o mucha miel para tan poca mosca, o lo que seas — añadí, echando un vistazo general a todos los presentes — Además que los funcionarios deberían preocuparse de establecer el orden en las cubiertas y dejarnos a los mayores hacer nuestro trabajo — y miré al tío mosca — Porque quien me quita el pan es mi enemigo — maticé, sonriendo bajo el casco. A su lado había un tío con una larga melena pelirroja, otro con el pelo naranja y gafas de sol, otro más con un bigote de lo más extraño, la tipa del cuerno y medio y el otro tío enorme que tenía dos cuernos. Cuatro humanos de los cuales uno era una mosca, y dos onis o semionis... bichos grandes con cuernos.
Chasqueé la lengua de nuevo tras ese par de segundos mirándolos y solté el agarre del brazo del crío con fuerza hacia delante, hacia sus amigos o compañeros — Los piratas viajan en grupo. Ir volando tú sólo con esas cosas de tu espalda y esa cara de chupapolen gritando sólo haría que te derribasen antes de llegar y te murieses ahogado — le dije como última advertencia, dilucidando que dicha transformación tenía que ser como las de los otros Marines que enfrenté en las costas de... no recordaba donde.
— A los piratas no se les enfrenta. Se les caza — dije, dándome dos toques con el índice de mi siniestra en la sien del mismo flanco, como símbolo de que tenían que usar la cabeza.





Karmas

Agarre

Resumen del turno
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
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#38
Mi emoción por Peixe se vio interrumpida por Triana, que me dio un caracol mágico de esos que hablan en la distancia. A Aspros también le dio uno y nos comentó que era para poder mantenernos en contacto. Tras eso me preguntó que si habíamos visto los barcos que teníamos delante y que si yo creía que valía la pena hacernos con uno de esos. Giré la cabeza y la miré a los ojos sonriendo, desde luego que valía la pena, y tenía la certeza de que este iba a ser nuestro día de suerte ya que uno de esos barcos seguro que acabaría siendo nuestro. Aspros en cambio dijo que sería muy difícil hacerse con uno ya que había mucha gente en la zona, y tenía razón.
 
-Bueno, siempre los podemos tirar por la borda… -le comenté a modo de “broma”.  -¿No? -pregunté, esperando aprobación por si lo que había dicho era o no una locura.
 
Jolyne parecía emocionada y dispuesta a llevarse ya mismo uno de esos barcos en dirección a la Grand Line. En otras circunstancias hubiera animado a la pistolera a robar uno de los navíos, pero las palabras de Aspros me hicieron reflexionar.
 
-¿Qué si nos pilla de camino? -pregunté con emoción en mi voz. -Ese es nuestro objetivo, kikikiki. -reí, cerrando los ojos y poniendo mis brazos en jarra.
 
Entonces, antes de que pudiéramos siquiera planear nada, un tipo cualquiera algo alterado señaló a nuestro camarada Peixe y le increpó que ya había embarcado. Tras eso todos comenzaron a gritar, insultar y empujar. Al principio me resistí a ser empujado por todos esos idiotas alterados que gritaban con violencia a Peixe, pero entonces entendí que ESE era el plan de Peixe… ¡Causar el caos para que ya no hubiera control alguno en el muelle y poder embarcar todos donde quisiéramos! No solía entender nada de lo que hacía nuestro amigo el Octogourmet, pero estaba claro que si le dejaba obrar sus métodos tenían resultado. No sabía si era fuerte, pero sin duda era listo. Al entender el plan de Peixe me dejé arrastrar por la marea de carne, sudor, gritos y furia hasta uno de los barcos.
 
Una vez abordo llovieron periódicos del cielo, alcé el brazo y cogí uno de ellos al vuelo y lo primero que me llamó la atención fue ver mi cara en la portada… ¡Salía en el periódico! Hacerse notar y enfadar a los poderosos era el primer paso para convertirme en el próximo Rey de los Piratas, y seguro que a papá también le había llegado la noticia de mi asalto a la Isla Isshin. Pasé las páginas y llegué a los carteles de “Se Busca”, me puse a mirarlos en orden. Kovashi, Derya, Don Bambú, Khruner, Xas… parecían gente poderosa, lo suficiente como para ser buscados por el Gobierno Mundial, y también habría que tenerlos en cuenta para el futuro, podían ser buenos aliados… o feroces competidores. Pasé al siguiente cartel y entonces vi mi cara, me fijé un poco más y vi el extraño nombre que me habían puesto, y bajé un poquito más la mirada para percatarme del monstruoso precio que habían puesto por mi cabeza.
 
-Se… se… setenta millones… -susurré nervioso.
Fui pasando las páginas y todos los carteles siguientes eran los carteles de mis compañeros… Triana, Aspros, Jolyne, Peixe… ¡todos éramos piratas buscados!
 
-¡Si! -grité emocionado mientras apretaba el periódico con la mano y alzaba los brazos. -Vamos a morir… -susurré poniéndome de rodillas con las manos cubriéndome la cabeza y parte del cuello. -En total valemos más de 90.000.000 -susurré hablando muy rápido. -Nos van a cazar en un momento, vamos a morir en la cárcel, o colgados… -susurré cada vez más bajito. -¡Pero así es la vida porque soy Yojimbo Lemarcus Cornell Yamamura Tercero, futuro Rey de los Piratas! -grité, pegando un salto de golpe para ponerme de pie señalando al cielo con mi mano derecha mientras apretaba mi puño izquierdo. Aspros hablaba sobre su Wanted y parecía feliz, eso me alegró.
 
-¡La verdad que tu cartel está super chulo! -le dije a Aspros emocionado.
 
Me giré y vi a Jolyne hablar sobre su Wanted, tras eso le dio un consejo a Aspros sobre el cuidado de su cabello, y cuando terminó de hablar con Aspros me giré hacia Jolyne y la agarré de los hombros, alzándola hasta mi cara:
 
-¡¡Jolyne!! -le grité mientras la lanzaba al aire y la cogía una y otra vez. -¡Te han sacado con una patata en la mano! ¡Kikikikiki! -reí sin control, me parecía muy graciosa la situación. La bajé al suelo de nuevo y vi el cartel de Peixe.
 
-¡Pero que feo sales Peixe! -le grité… aunque Peixe parecía estar ocupado con otra persona con cuernos en la cabeza, ¿serían amigos? Me acerqué por su espalda y escuché su pregunta hacia Aspros.
 
-Buena pregunta amigo cornudo… ¿Eres amigo o enemigo de Peixe? -le pregunté serio a Aspros.

Inventario
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#39
El grupo se había reunido. Kovashi ya estaba por allí, con su característico olor a petaca; Derya acababa de llegar, repartiendo afecto, como de costumbre, y dando un poco de vida al encuentro; y finalmente Khruner, con una nueva vestimenta muy... característica, podríamos decir. Un poncho verde de grandes dimensiones para alguien de grandes dimensiones, también. Don, sin embargo, no había aparecido todavía, a pesar de ser él quien había ideado el plan unas cuantas semanas atrás. Quizá ya estaba por allí, pero la visión de Enma quedaba bloqueada por las personas que lo rodeaban, quienes le sacaban un par de metros más. Al fin y al cabo, no era una persona excesivamente alta. – ¿Dónde estará...? – Se preguntaba mientras intentaba mantener la conciencia entre los brazos de Derya, quien casi le aplasta. Desde luego, había desarrollado demasiada fuerza.

No pasó mucho tiempo antes de que la ‘hecatombe’ se personificara en aquella minúscula plaza. El tumulto creado por aquella masificación de personas, sedientas de una nueva aventura, aunque muchas de ellas podrían llegar a morir en el intento, arrastró al grupo hasta los barcos, pudiendo apenas forcejear o incluso desplazarse hacia los lados. Poco a poco, Enma fue perdiendo visión de lo que sucedía a su alrededor, aunque todavía podía ‘seguir’ las voces de quienes ahora conformaban su ‘familia’. Empujones, gritos, enfados, incluso agresiones físicas a varias personas comenzaron a sucederse, una tras otra, en aquella agitada plaza. Sin poder pensar o reflexionar en lo que estaba sucediendo, Enma ya estaba subiendo las escaleras hacia uno de los barcos que estaban anclados en el puerto. En donde inicialmente había varios puestos de marines, ahora sólo quedaban restos de papeles y astillas, que en algún momento habían sido parte de algún mobiliario ahora destrozado por la agresividad que se palpaba en el ambiente. Nuestro protagonista se resignó y, cual hoja, se dejó llevar hasta donde la corriente lo estaba dirigiendo. Al fin y al cabo, su objetivo era subirse a bordo. Si por algún motivo acabara en un barco diferente al resto... seguro que tendría algún as bajo la manga.
 
Lo importante para él, en aquel momento, es que el grupo se había reunido. Otra vez. Estar subido en el barco le recordaba a Enma de aquellos inicios que, aunque parezca mentira, fueron hace escasos dos meses. Pero cómo pasa el tiempo... En fin. No dejemos que la nostalgia nos invada, y menos en un momento tan crucial como este. ¿Qué estaba sucediendo exactamente? Enma no era una persona con gran inteligencia emocional –al menos no la había desarrollado de una manera sana– pero sí inteligente, a secas. Estaba claro que algo estaba sucediendo en ese momento, pues no era casualidad que tantas personas se reunieran en aquel lugar y menos cuando muchas de ellas... eran piratas.
 
Y es que el oído del pelirrojo era uno de sus mejores sentidos. Durante los breves minutos que el encuentro con el resto del equipo, Enma desconectó para poder escuchar el murmullo de las personas, para identificar palabras claves y poder decodificar, de alguna manera, qué era lo que sucedía. El sonido del mar era demasiado fuerte, las olas chocaban de forma brava y las gaviotas no cesaban en su graznido. Sin embargo, antes de subir al barco, había logrado identificar algunas palabras que no lograra comprender por aquel entonces pero que pronto cobrarían sentido: “pirata”, “alas negras”, “escapar”... 
 
Pero, de repente, y en un giro inesperado de los acontecimientos, los pensamientos de Enma se vieron entorpecidos por el graznido todavía más grave de las gaviotas que, a medida que sobrevolaban los barcos, dejaban de caer el periódico. Las noticias habían llegado y, con suerte, un poco de claridad. Varios periódicos inundaron, metafóricamente, la cubierta del barco, y uno de ellos fue a parar en la cabeza del pelirrojo. Y ahí estaba. Todo había cambiado. Enma agarró el diario con ambas manos y comenzó a leer. – Un nuevo almirante... muy joven... – Leía para sí. – Y este... ¿Kovashi? ¿¡Equipo!? – Exclamó para sí mismo, en un intento por ser prudente por el entorno que le rodeaba. No conocía a nadie y tampoco había logrado identificar al grupo, así por lo de ahora quería ser prudente, en la medida de lo posible. – Varios altercados... dejando a civiles y marines fallecidos o heridos de gravedad... – Volvió hacia atrás. – Dos osos y una joven gyojin... – Alzó la mirada al cielo, atónito y confuso. – ¿Y yo...? – Eso era lo único que le preocupaba. Continuó leyendo y logró ver algo que guardaba relación con lo que había escuchado previamente. – Un individuo de ascendencia Lunarian... alas negras... grande... Y esa imagen... – Podría ser que ese individuo hubiera estado en aquella plaza y que los marines estuvieran tras de él, aunque Enma nunca logró verlo debido a su altura y... a estar rodeado de personas de mil metros. Este periódico era una tremenda bomba cargando con munición de varios tipos y que apuntaba a todas direcciones, salvo al gobierno mundial. ¡Cómo no! – Pero... esta fiesta... Momoiro... Okama... – Siempre le había parecido un estilo de combate y de expresión interesante, pero ahora no era el momento de pensar en eso. Así que, garró el periódico con sólo una mano, apretándolo con fuerza, hasta dejarlo completamente arrugado e ilegible en algunos apartados, para posteriormente tirarlo al mar.
 
En ese momento, pudo escuchar un voz que sobresalía sobre el resto: “¡Capitán!”. Era Kovashi, que estaba en el lado opuesto de la cubierta en donde Enma se encontraba. La verdad es que no había reparado en esa parte, quizá porque se había sorprendido más por no haber aparecido, pero no le encontraba sentido a que él fuese catalogado como capitán. Aceleró un poco sus pasos entre aquella multitud y se aproximó al epicentro de la voz, en donde, ahora ya de forma visible a sus ojos, se encontraban el resto: Derya, Khruner y Don también. – Hola... – Murmuró mientras se acercaba a ellos. Se paró justo al lado de Khruner, quien no se acordaba de su nombre, para recordarle que... – Soy Enma... Vaya... Pensé que sólo afectaba a los peces la mala memoria... – Continuó. Centró su mirada en Kovashi, quien parecía estar bastante eufórico, para recordarle un pensamiento que tuvo nada más entrar en el grupo. – Me ha sorprendido veros... Y no encontrarme... – Suspira. – Pero lo más sorprendente... es que piensen que alguien como Kovashi pueda ser un capitán... ¿no? – Mira hacia el resto. – Pensaba que había que ser... paciente... y tener liderazgo... – Sentenció, mientras se colocaba una tirita en la mejilla. – ¿Qué pensáis que va a suceder ahora? – Preguntaba al resto, esperando una respuesta más positiva que negativa.
 
Rápidamente, se acercó al extremo de la proa para intentar observar algo que diera más claridad al asunto. ¿Acaso habían sido encerrados en un barco con un rumbo predeterminado? – Ara, ara... Esto va a ser problemático... – Murmuró, elevando la mirada al horizonte. 
 
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#40
El tumulto resultaba abrumador, tanto Legan como yo nos vimos algo arrastrados por la gran marabunta que se comenzó a generar. Me había dicho si recordaba a alguien con quien nos encontramos en el Barolé, y los únicos gyojin que recuerdo son aquella chica que parecía tener problemas y un extraño gyojin que se nos acercó y se marchó tras un reproche de Terence, aunque parecía no tener muchas luces, pero ni siquiera me acuerdo de su apariencia ni su nombre ni absolutamente nada.

Junto a la gran marabunta nos subimos a un barco, Legan iba abriendo paso y logré seguir adelante sin perderle de vista, embarcamos junto a otra gente y llegó el momento que mi compañero se quitó su capucha, mostrandose él y sus grandes cuernos a todo el mundo finalmente. Estábamos con muchas personas alrededor, eso no era lo que tenía en mente, eso no era lo planeado, algo ajeno a nuestra previsión había salido mal, y ahora estaba Legan hablando con un pulpo bastante extraño. Todo iba normal hasta que otro tipo se dirigió hacia Legan preguntándole si era amigo o enemigo de Peixe, que debía ser el gyojin ese. Me quedé mirándole, no me daba buena espina, me quedé mirándole, preparado para cualquier cosa.

Miré de reojo a Legan y me quedé preparado por si acaso era necesario saltar a la defensiva, aunque realmente esperaba que no, había demasiados allí que parecían ir juntos. Tal vez nos hayamos equivocado de barco, pero tan solo quería marcharme de esa dichosa isla de una vez por todas.
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