[Presente Absoluto] - Tras la lluvia, el Arcoíris
#1
Día 29 -Invierno
13:47 AM
Año 12

Ya no sé en qué día vivo desde que bajamos de la isla del cielo, pero al menos sé qué han pasado unas cuantas lunas, eso estaba claro

Pasé la mayor parte del tiempo tratando de informarme sobre lo sucedido, pero no encontré respuesta de nada, desde luego, tratar este tipo de cosas no es lo mío. Simplemente, me rendí y traté de aceptar lo ocurrido, no quería darle más vueltas. Ahora teníamos un nuevo destino, y una nueva compañera estaba esperándonos allí.

Me quedé en despacho, sentado en mi silla, relajándome, mirando por la ventana que había en la parte de atrás, mientras fumaba un cigarrillo — ¿Qué habrá en Momoiro? Espero que nada de sorpresas raras... — Pensé. De repente, alguien llamó a la puerta dando un par de golpes suaves — ¡Adelante, pasa! — Grité — ¡Buenos días, Comodoro Joe Joestar! — Se presentó un cadete jovencito, con gafas y su uniforme impoluto — ¡Buenos días, muchacho, dígame, que ocurre! — Le dije con una agradable sonrisa — ¡Vengo a informarle de que estamos llegando a nuestro destino! — Gritó con intensidad, llevándose la mano al lateral derecho de su cabeza, haciendo el saludo militar — ¡Perfecto! — Dije mientras apaga el cigarrillo en el cenicero de la mesa y mi zippo con el estampado del pulpo en el bolsillo de la camisa. Tras esto, me acerqué a él para posarle la mano en su hombro izquierdo en modo de agradecimiento — ¡Muchas gracias, venga va, vamos a preparar todo para desembarcar! — Le dije para animarle, a lo que el joven se dio media vuelta con mucha energía y salió disparado para ayudar a los compañeros.

Salí a la cubierta. Todos los soldados estaban dejando todo listo y preparado para llegar al destino. Pasé al lado de otra cadete, igual que el anterior, con su uniforme impoluto y su rubio pelo recogido en una coleta, la cual estaba intentando amarrar unas cuerdas a varias cajas apiladas para que no pudieran moverse, pero dado a su pequeña estatura, no era capaz de llegar, suspiraba de impotencia, por lo que me acerqué — Permíteme ayudarte — Le dije amablemente y con una sonrisa — ¡S... Sí, comodoro! — Gritó totalmente nerviosa y desprevenida. Agarré la cuerda que sujetaba con sus manos y la até a otra cuerda que colgaba de la parte de arriba de la caja, que daba la vuelta a esta misma, hice un nudo fuerte que pudiera resistir — ¡Listo, ya no se moverá! — La chiquilla se sonrojó mientras me miraba, temblando como un flan — ¡Mu... Mu... Muchas gracias, Comodoro, lamento las molestias ocasionadas! — ¡Hmpfefefe, no es molestia ninguna! ¡Aquí todos nos ayudamos unos a otros, sea el rango que sea! — Le dije dándole una palmadita en la espalda mientras me marchaba hacia la proa del barco.

Era extraño, lo primero que hice fue mirar al cielo, el cual parecía tener un ligero toque rosado, pero sin perder su azul característico, para a continuación, mirar hacia delante — ¿Pero qué...? — De nuevo, no estaba dando crédito, incluso me froté los ojos para ver si estaba soñando o que. Delante de mí se podía visualizar una isla con un enorme arcoíris en forma de corazón — Bueno... aquí la primera sorpresa rara — Pensé arrascándome la mejilla — Aunque hay que reconocer que es bastante bonito — Según se acercaba el barco se podía apreciar mejor algunas partes de la isla. Un bosque se posaba encima de una montaña escarpada, lo curioso es que ese bosque era rosado, algo totalmente nuevo para mí. Ya estábamos a una distancia en la que la playa donde nos acercábamos era visible. Al igual que lo demás, la arena de aquel sitio era totalmente rosada, acompañado de vegetación un poco más al fondo, obviamente, rosada. Incluso algunas rocas que había por allí lo eran, dando un toque especial a las aguas que la rodeaban — Es... Estoy alucinando, ¿no? — Dije irónicamente a mí mismo. Nos acercábamos ya finalmente, preparados para echar el ancla y poder tocar con nuestros pies aquella bella playa, aunque de esto se encargaba Sephiroth, el cual sabía que daría las órdenes correctas.

Me di media vuelta, buscando a mis compañeros principales mientras me ataba los botones de las muñecas de mi camisa — ¿Tenéis todo preparado para bajar? — pregunté esperando alguna respuesta, y asomándome para pegar un vistazo a la playa — Supuestamente tiene que estar por aquí — Comenté mirando de lado a lado, buscando con mis ojos alguna persona que estuviera allí. Pero nada, no encontré a nadie — Mmm, qué raro... Debería de estar ya esperándonos — Me arrasqué de nuevo la mejilla, mostrando un poco de duda y confusión por la situación — Será mejor bajar a la playa directamente a ver si podemos ver con mejor perspectiva —

Tomé la iniciativa por mi cuenta, y de un salto bajé a la playa directamente. Me agaché para tocar aquella arena rosada por si tenía algo de especial. Pero no, era arena, rosa, y ya. Volví a mirar a los lados.

— ¿¡Ryze!? ¿¡Estás aquí!? — Grité esperando alguna respuesta.


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#2
Había llegado a aquella isla algunos días antes, aunque.... aun no había sido capaz de acostumbrarme, la verdad es que le hecho de que todo fuera rosa la sobresaltaba un poco, es cierto que en si misma ella solía llevar colores parecidos, siendo el mas predominante el morado, pero...demasiado rosa, aunque eso no era capaz de quitarme la vena curiosa, el hecho de que todo fuera rosa implicaba que hasta los animales debían serlo, por lo que me dirigí a la playa para observar los animales marinos, veía cosas como cangrejos rosados... algunos peces rosados...un pulpo rosa, aunque los pulpos podían cambiar de color así que supuse que simplemente se estaba camuflando.. aunque igual siendo rosa no era muy buen camufla- parece ser que un tiburón rosa se acababa de comer al pulpo cerca de la orilla, eso si que fue una pena, en ese momento mi Den Den empezó a sonar.

-Oh, espero que sea Kevin- en ese momento en el que agarré el Den den y acepté la llamada, la voz de un hombre se alzó, lastimosamente no eran ni Kevin ni Gideon. -Teniente Ryze, recuerde que hoy debería llegar a la isla la división 21, esperemos que esté preparada para recibirlos a como de lugar, deberían llegar por la playa- -¿Pero señor, esta usted seguro de que verán bien que me una a ellos?, igual se lo toman mal.- En el tiempo que pasó en Whisky, aprendí que era capaz de hacer preguntas con mi tono de voz robóticamente monótono, resulta que simplemente tenía que acostumbrarme. -A mi me da igual que te acepten o no, son ordenes. Te repetiré sus nombres: El comodoro Joe, es el chico de la foto del periódico, lo reconocerás fácilmente, La capitana Karlglass, tiene cuernos, La teniente Ikirami, es pelirroja y humana, por ultimo el comandante Sephiroth, es el otro chico del barco por lo que lo reconocerás fácil igualmente- Mi superior estaba claramente mas tranquilo que yo, para mi esto estaba siendo demasiado para los nervios, ¿encima llegaban hoy? debía de estar preparada. -SI señor, me aseguraré de presentarme cuando lleguen, muchas gracias.- Colgaría el teléfono y me iría a preparar.


Caminando sin un rumbo fijo, me encontraría ajustándome la ropa, actualmente no llevaba el uniforme oficial debido a mi fruta del diablo, pues cuanta mas piel pudiera mostrar, mas sitios por el que el veneno podría salir, por lo cual era una razón puramente estratégica y de moda pues el uniforme era muy feo, no tenía siquiera puesto el símbolo de la marina en la chaqueta.. pero eso era mas por el hecho de la propia isla, segun lo que me habían dicho era mejor que que se notase que estaba trabajando para la marina, aunque bueno, la verdad es que se me daba bien pasar desapercibida mientras daba vueltas sin rumbo por la playa pude llegar a vislumbrar a lo lejos como un barco se iba a acercando a la playa, probablemente se trataba de el navío de aquella flota...la división 21, llevaban desaparecidos un año, seguro que eran algún tipo de excéntricos o algo parecido... pero bueno, ordenes eran ordenes, igual incluso eran buenas personas, incluso hasta podían llegar a llevarse bien, lo descubriría en el momento en el que llegaran, por lo que simplemente me senté en la arena a esperar, agarré a uno de aquellos cangrejos rosas, que la verdad es que tampoco me sacaba mucha altura, midiendo yo 20cm, el cangrejo era prácticamente de mi altura, pero era capaz de cargarlo, por lo que me subí encima suya mientras esperaba, aunque realmente no fue como yo esperaba por que el cangrejo me trató de agarrar con las pinzas, por lo que ágilmente me quité de el y me fui varios metros corriendo, no veía a mucha gente por la playa, lo que si que vi fue que anteriormente no me había dado cuenta de que el barco ya había tocado tierra, por lo que debía acercarme rápidamente, mientras me acercaba observé a un hombre caer del barco en la arena, viendo su cara...lo reconocía del periódico, era el comodoro Joe, su...su nuevo jefe. dé repente este me llamó por mi nombre, aunque creo que no me había visto, supongo que mi color morado me camuflaba mas o menos...aunque tampoco había mirado hacia abajo, por lo que me acerqué lo poco que me quedaba por acercarme, me ajusté un poco la ropa y miraría hacía arriba.

-Ryze Tengen, teniente y usuaria de fruta del diablo presente, me encuentro aquí debajo comodoro Joe.

Dije de forma monótona para después levantar mi mano en forma de saludo, observando a aquel gran hombre, ¿le habrían informado de su fruta del diablo?.....me quede pensado durante un segundo. ¿acaso les he dicho a mis jefes que me comí una fruta del diablo?, bueno, lo descubrirían dentro de poco, dije segura aquellas cosas porque no había nadie mas en la playa.
Karmas sociales

inventario
#3
—Hah, hah, hah. —jadeaba envuelta en sudor rodeada de un grupo de Marines.

Como cada mañana, había salido bien temprano a la cubierta del barco a seguir mi rutina de entrenamiento. Desde nuestra partida de Skypiea, no había querido desaprovechar ni un solo minuto de mi valioso tiempo y una buena parte de este lo había empleado en mantenerme mi glorioso cuerpo en forma.

—Buen trabajo, chicos. —alcé la voz al terminar la última etapa de levantamiento de peso mientras una joven corría a traerme una toalla con la que me sequé la cara y después me deshice el moño— El próximo día tocará combate cuerpo a cuerpo. Haremos un pequeño torneo y el ganador tendrá el maravilloso honor de poder enfrentarse a mí, ¿sabéis? —anuncié cruzando los dedos de ambas manos y estirando los brazos hacia arriba— Seré buena, no os preocupéis. Shshshsh.

Di por finalizado el entrenamiento con un guiño que fue acompañado por los suspiros de los muchos participantes de mis entrenamientos. Tanto hombres como mujeres habían cogido la costumbre de acompañarme en mis entrenamientos. En un inicio se habían mantenido simplemente observando, y aunque no me disgustaba para nada el que me observasen, pues sería cruel negarles que lo hiciesen, con el tiempo les había animado a que se uniesen y aprovechasen el tiempo para entrenar. Un buen grupo de Marines entrenados era lo mejor que podía haber. No me gustaba la idea de que holgazaneasen simplemente haciendo lo mínimo para ganar su sueldo, y si iba a regalarles el gusto de ver a una mujer tan bella como yo entrenando en sujetador y pantalones cortos, era lo mínimo que debían hacer a cambio.

No debía quedar mucho para nuestra llegada a Momoiro, así que fui a mi camarote a darme una merecida ducha y a cambiarme de atuendo. Me quedé de pie junto al armario abierto de par en par. Íbamos a por una nueva compañera de división, tenía que dar una buena primera impresión… Además, unos días antes había cogido el Den Den Mushi del barco, que nos informaba de que supuestamente había revolucionarios en la isla, que la controlaban. Así que era mejor no lucir nuestros uniformes en la isla. Sopesé durante un largo tiempo sobre que me pondría, de todos los maravillosos vestidos, faldas, camisas y accesorios que tenía. Sí, esto serviría.

Outfit de Ikirami


Cogí un bolso dorado, en el cual introduje mi libreta, lápiz y un botecito de salsa sriracha (nunca está de más) y fui al comedor del barco. En cuanto llegué, rápidamente dispusieron para mí una mesa con una silla y mantel y me sirvieron unos huevos Bennedict. Los cocineros ya me conocían, así que me sirvieron una ración de Kimchi picante de acompañamiento y unas virutas de chile seco para añadir a mi plato, que agradecí con una sonrisa. Por supuesto, aquello no era un restaurante, y el resto de comensales estaban en las típicas mesas largas con las clásicas bandejas metálicas. Pero yo, no era una soldado raso, ya no. Merecía un trato especial, y sin tener que pedirlo, me lo daban. Además, estaba claro que alguno de los cocineros quería impresionarme, pues siempre junto a la comida me encontraba una nota de un admirador anónimo. Y cada vez que esto pasaba, la dejaba en la mesa acompañada de un beso en la nota, que quedaba marcada con mi pintalabios. 

Una vez lista y habiendo desayunado, subí a la cubierta, sintiendo un fresco viento en mi rostro. Me apoyé sobre la barandilla de estribor, con la agradable sensación del soplo frío en la cara sacudiendo mi pelo. No me hacía especial ilusión ir a una ciudad llena de revolucionarios, habría preferido que fueran piratas. Pero el trabajo era el trabajo, con suerte a lo mejor encontraba a alguno con el que acabar. Los soldados ya estaban iniciando los preparativos para atracar el barco, debía quedar poco para llegar. Y así era. A lo lejos, una extraña isla que parecía el sueño de cualquier chica de once años, con grandes rocas en forma de corazón y un arcoíris cruzando por encima de ella. Y todo, de color rosa. Seguro que era un lugar lleno de chicas, o eso me imaginaba por su aspecto. Al cabo de poco, el Comodoro Joe salió a cubierta también y ayudó a finiquitar los últimos asuntos. Cuando hubo terminado, me acerqué a él, suponiendo que nos reuniríamos todos para desembarcar en la nueva isla.

—Buenos días, Comodoro. —saludé al llegar junto a él.

Me extrañó que fuese con el uniforme, dada la información que teníamos del lugar, pero tal vez se me había pasado comentarlo.

—Joe, escucha, ve a... —comencé a decir, cuando él saltó de la cubierta a la playa en un salto asombroso, que un fuerte y propicio viento huracanado ayudó a llevarlo casi volando muuuuuuchos metros, puesto que estábamos alejados de la playa o el barco se habría encallado en la arena.

—Wow. Eso ha sido todo un salto, ¿sabes? —dije incrédula ante aquel espectacular salto— Voy un momento a dentro a por un cambio de ropa para el Comodoro canguro. Vestid como queráis, pero mejor no ir con el uniforme. Esta isla está controlada por revolucionarios y suficiente llamamos la atención al atracar el barco aquí. Os lo dije hace días, supongo que no me escuchasteis —comenté a mis compañeros— ¡Que alguien prepare un bote y atracad el barco después en alguna cala oculta! 

Dicho esto fui al camarote de Joe, cotilleé su ropa y me quedé pensativa.

—Hmmm... Qué ropa más sosa. Camisas blancas o de tirantes y aparte de los de uniforme solo tiene vaqueros... Creo que puedo apañar algo mejor, ¿sabes? —pensé en voz alta.

Cogí alguna cosa de ahí y fui a mi habitación, a la vez que le pedí a un soldado raso que me echase una mano. Tras un par de minutos, con una bolsa en mano, fui de nuevo a cubierta y con el bote, llegué a la costa.

Allí estaba Joe, y ante él una pequeña Tontatta. No sabía si me había perdido las presentaciones, pero supuse que sería la nueva.

—Encantada. —dije agachándome hacia ella sonriente— Soy Ikirami, y sí, soy la mujer más bella de los mares. ¿Eres tú nuestra nueva compañera? —pregunté extendiendo la mano hacia ella.

Tras saludar, miré de reojo a Joe y le lancé la bolsa, esperando que la cogiese al vuelo.

—Comodoro... —lo llamé volviendo a erguirme— Será mejor que se cambie el uniforme por esto que le he traído. En esta isla hay revolucionarios, es mejor pasar desapercibidos como civiles, ¿sabes? —susurré de forma que solo nuestro grupo pudiese escucharnos.

Ropa para Joe

Karmas

Inventario
#4
Tras el incidente del año perdido, el cual según Ikirami había sido una maldición de los ñordikis, no podía parar de pensar en ese año perdido ¿Qué habría pasado en el mundo en este tiempo? ¿Seguiria vivo el hombre con sombrero? ¿ la desaparición de Volkan…? No, el almirante nos confirmo su muerte, durante un segundo pensé que tal vez un fenómeno así podría haber hecho que el también desapareciera y un día volviera con nosotros, pero el estaba muerto. En la isla del cielo había estado entrenando con Ñordikis, tal vez la maldición era real y por mi culpa hemos sido afectados.

Cogí mi denden mishu y busque el numero del director de la escuela de kakaroto, pero al marcar me lo cogió su hija, se alegro de escucharme, pero pronto se puso a llorar, al parecer su padre había fallecido hace poco, su padre le había hablado de mi, le di mi pésame, sin llegar a preguntar por ninguna maldición.

No me dio tiempo de pensar en la perdida del director, ni del año perdido, pues llegábamos ya a nuestro próximo destino, Momonga, donde al parecer según las ordenes recibidas, nos esperaba una nueva recluta. Fui al armario a vestirme y buscar mi uniforme pero al abrir el armario me encontré con que yo misma había escrito un cartel en grande que rezaba ISLA DE REVOLUCIONARIOS, NO UNIFORME pues sabia que si no me lo recordaba, se me olvidarían las palabras de Ikirami días atrás al conocer nuestro destino. Así que me puse una camisa corta estilo y colorido estilo “Hawaiano” y un pantalón corto verde oliva.

Al salir del camarote me quede flipando, todo era rosa, menos los arcoíris que atravesaban la isla, todo era…demasiado rosa, que puto asco. Si esta era la alternativa al gobierno mundial, no era la mía, hacia hasta daño a la vista. Anclamos y Joe nos preguntó si teníamos todo listo, sin darme tiempo a contestar, bajo a la playa donde pregunto por Rimel, que al parecer era el nombre de nuestra nueva recluta.
Ikirami y yo imitamos al capitán bajando también a la playa, cuya arena también, como todo al parecer en esta isla, era rosa, pero allí no parecía
 haber nadie, cuando de repente una voz robótica y monótona desde abajo me pego un susto que no veas.

- ME CAGO EN LA PUTA QUE ES ESO.

Eso era mi nueva compañera, una tontaca de esas, igual que el vicealcaide vergas, cualquiera que no hubiera conocido a vergas podría despreciar el tamaño de estos seres, pero yo ya había sido testigo de su habilidad y su fuerza, tras el susto intente reponerme mientras Ikirami se presentaba formalmente, la verdad es que era difícil dintinguir a Rimel en aquella playa, ya que estaba toda vestida de morado y la playa era de un color bastante parecido. Tras presentarse Ikirami como la mujer mas guapa de los 7 mares hice lo propio:

- Disculpa el grito, Rimel, me has asustado ahí tan pequeñita y serena, yo soy Karlglass, aunque puedes llamarme Karl y soy tu nueva capitana. Un placer tener con nosotros, has comentado que eres usuaria, yo también lo soy ¿Cuáles son tus habilidades?

Mientras tanto Ikirami le estaba diciendo al conodoro que se quitara el uniforme, que era peligroso y que escondiéramos el barco, menos mal que me puse la nota recordando sus palabras


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#5
El descenso al mar fue más tranquilo de lo que podía imaginar, sin duda alguna la visita a Skypie había mejorado mis habilidades como navegante, pero mi mente no paraba de dar vueltas desde la explicación de Joe sobre lo sucedido. Había pasado un año en lo que para nosotros había sido solo una semana, un año entero y yo me lo había pasado con dolores de espalda e inconsciente. 
Por fortuna, para mi salud mental, teníamos un viaje relativamente largo hasta la isla donde nos reuniríamos con la nueva integrante de la división. 
Los días de navegación fueron de los más tranquilos, el tiempo y el mar acompañaron lo que me permitió enseñar al cadete Jack, el mismo que tomó el mando del barco en mi ausencia cuando fui a enterarme de la situación, sobre navegación. Parecía entusiasmado cada vez que cogía el timón, se podía decir que le estaba cogiendo el gusto a eso de gobernar el navío. No le culpaba a mi también me emocionaba la sensación de ser uno con el barco, disfrutando de cada ola o tempestad y además que su entusiasmo y su capacidad para aprender rápidamente , me permitía echar una cabezadita con la tranquilidad de dejar el timón en buenas manos, siendo sinceros era un alivio pues yo solo no podría aguantar los días y las noches bajo el mando, necesitaba descansar para poder estar fresco y atento a todos los peligros que entrañan estos mares.
Hasta el momento me las habia ingeniado para que Jack tomase el control por las noches y yo le tomaba el relevo casi al amanecer, así podía ver siempre el entrenamiento de Ikirami.

Teníamos información de que la isla a la que nos dirigíamos estaba controlada por revolucionarios, por lo que no era una buena idea atracar el barco en la misma playa, le pedí a Jack que tomase el timón de nuevo y organizase a las tropas para que preparasen todo para encallar lo suficientemente cerca de la isla, pero no tanto como para que el barco. Mientras yo aprovecharía para ir a mi camarote y ponerme ropa de civil, no estábamos lejos así que si me daba prisa, podría supervisar todo y ver como nuestro destino se revelaba frente a nuestros ojos. Corrí hacia mis aposentos, cuando llegue me desnudé dejando el uniforme bien doblado encima de la cama, abrí el armario y cogí unos vaqueros granates y una camisa de lino blanca. Me até las botas y cogí mis dos espadas las cuales llevaba enganchadas a un cinturón negro. Estaba listo por lo que salí a cubierta, de nuevo. Al salir volví a dirigirme al timón, desde allí pude ver como un gran arcoíris adornaba una isla completamente rosa. Jack déjame el anclaje a mi, por favor ve a buscar al comodoro Joe y dile que ya hemos avistado tierra. Como era de esperar Jack corrió en busca de Joe, sin rechistar.

El barco ya estaba anclado, yo oteaba la isla en busca de una cala o algún sitio en el que pudiésemos ocultar el navío, mientras los cadetes se movilizaban para dejar todo preparado para el desembarco, fue entonces cuando Joe salió a cubierta, tras ayudar a una joven recluta, se puso a contemplar la isla, Ikirami fue la siguiente en aparecer y según se acercó a Joe este sin miramientos saltó del barco en dirección a la playa, yo me lleve la mano a la cabeza mientras suspiraba “Nada que ni en una isla llena de enemigos podemos desembarcar en orden y con tranquilidad” Ikirami fue de nuevo dentro del barco mientras ordenaba que le preparasen el bote, al salir no me dio tiempo a montarme junto con ella y salió en el bote antes de que pudiese ordenarle a Jack nada, acto seguido Karl se fue tras ella. ¡De verdad! Uno de un salto, otra sin nociones de navegación en un bote y la otra al menos puede volar, pero está como para caerse al mar… Solté en alto sin poder controlarme. Respire unos segundo y me gire para mirar a Jack. A solo a un par de millas a estribor de la isla hay una cala ideal para resguardar el barco, confió en que podrás anclarlo sin problemas, si ocurre algo todos llevamos nuestros den den mushis, contactar con cualquiera en caso de necesitarlo. Me dirigí a la borda. “ Estoy bastante lejos, Joe es más ágil que yo así que de un soru no creo que llegue seco ni aún combinándolo con el geppo y el bote ya está lo bastante lejos como para llegar a él también. Sea como sea me voy a mojar” Mientras pensaba en que hacer, el bote estaba llegando a la playa, así que sin pensármelo dos veces comencé a desabrocharme los botones de la camisa, y me la quité para amarrarla junto a las katanas en mi cinturón. “Quería reservármelo para darle una sorpresa a Karl, por suerte no me verá” Pensé mientras posaba mi pierna derecha en la borda y con un pequeño impulso salté hacia el mar Soru Susurre y en unas milésimas de segundo caí al mar, a pocos metros de la orilla, bucee hasta llegar a una zona que hacía pie. El agua me llegaba por debajo de la cintura, con ambas manos me aparte el pelo de la cara, llevándolo hacia atrás, usando los dedos a modo de peine. Anduve el trayecto hasta la playa, saliendo del agua por completo, mientras desamarraba la camisa de mi cinturón y la escurría con mis manos. Mire a todos molesto por cómo se habían ido sin contar con nadie. Entonces fue cuando repare en la presencia de una pequeña mujer. Ya que estamos todos reunidos como si nada junto a ella, supongo que será nuestra nueva compañera. ¡Encantado me llamo Sephiroth! Dije sonriéndole con entusiasmo, mientras sacudía la camisa intentando que se secase lo máximo posible.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#6
— ¿¡Ryze!? ¿¡Estás aquí!? — Grité esperando alguna respuesta.

Nada. No era capaz de ver a nadie, pero al segundo de gritar tratando de buscar a alguien, una pequeña voz invadió el espacio alrededor mía, una voz además bastante peculiar y diferente, asemejándose más a una máquina que a un ser vivo. Provenía de debajo de mí, presentándose como la Teniente Ryze Tengen, usuaria de fruta y pronunciando mi cargo y mi nombre, bajé la cabeza rápidamente, y en efecto, allí estaba. Era una pequeña Tontatta, al igual que Nicholas Vangeance, el vicealcaide de Impel Down.

Me agaché, flexionando las rodillas y apoyando mi propio peso en mis piernas, con las manos colocadas en la cintura, observando a mi nueva compañera — ¡Encantado, Ryze! ¡Soy Joe, Comodoro de la División 21, es un placer poder conocerte! Y discúlpame, me puse a ver alrededor de mí para encontrarte, pero no caí en que eras una Tontatta... — Dije avergonzado, llevándome la mano a la parte trasera de la cabeza, mientras la observaba — Mierda, podría haber utilizado mi Kenbunshoku para así sentir su presencia... Tengo que acostumbrarme a ello — Pensé. A pesar de su tamaño, tenía el pelo largo y abultado, de un color violeta en diferentes tonos y brillante a momentos. No pude fijarme bien debido a lo pequeñita que era, y no quería acercarme más por si podía invadir su espacio personal, pero me daba la sensación que sus ojos no eran comunes, eran peculiares — ¡Estoy muy contento de que puedas formar parte de nuestro grupo! — Le dije con una sonrisa, colocando el puño cerrado frente a ella en modo de saludo, esperando para que chocase con el suyo. Me daba miedo estrecharle la mano a alguien tan diminuta, honestamente.

Al momento, Ikirami se entró en la escena, presentándose a Ryze con una bolsa en la mano, que sin avisar, me lanzó para que la cogiera, cosa que hice sin problema. Me susurró con mucho cuidado que debía de cambiarme el uniforme, ya que en aquella isla no íbamos a ser bien recibidos — ¡Joder, es verdad, se me olvidó por completo! — Dije levantándome repentinamente, y dándome un golpe con la palma de la mano en la frente, recordando que en aquella isla los que mandaban eran los revolucionarios, y el ir con mi uniforme iba a suponer un problema — Disculpa Ryze, vuelvo en breves — Me desplacé un par de metros a mi izquierda, sacando de la bolsa la ropa. La miré fijamente, era una camisa con estampados de serpiente y unos pantalones negros — Bueno... No está tan mal, me servirá para no llamar la atención. — Allí mismo, en la arena rosada de aquella playa, me quité el uniforme y lo guardé en la misma bolsa, haciéndolo completamente en ropa interior para acto seguido ponerme el nuevo conjunto. Primero me abroché los botones de la camisa, estirándola bien para que no quedase ninguna arruga, colocándome bien el cuello, para finalizar poniéndome los pantalones, asegurandome por encima de todo que estuviera cómodo con ellos para moverme con total facilidad — Bien, así creo que es suficiente — Me volví a colocar bien el pelo, ya que se despeinó un poco al cambiarme de ropa, mientras me dirigía de nuevo a la reunión con nuestra nueva compañera. Allí estaba ya Karl, y unos metros atrás pude ver a Sephi llegando, el cual estaba empapado. Me mordí la lengua al verle — Ya está cabreado, otra vez que hemos bajado del barco pasando de sus indicaciones — Pensé, imaginando su enfado, aunque realmente me resultaba gracioso.

Llegué otra vez al punto de encuentro, ya estábamos todos juntos, cada uno presentándose a nuestra nueva mini compañera. Karl se adelantó a mi pregunta que no pude hacerla antes, que era el saber qué fruta del diablo poseía — ¡Es verdad, dijiste qué eras usuaria! Yo también lo soy. No es gran cosa... — Desvié la mirada un poco hacia la derecha, avergonzado — Tengo la zoan de la serpiente de cascabel, me convierto en un animalito... Lo dicho, poca cosa — Comenté quitando hierro al asunto, mientras me volvía a agachar para estar más cerca de Ryze — ¡Pero dinos, que fruta del diablo tienes tú, venga va! — La miré atentamente, esperando su respuesta, mientras metía la mano al uniforme de Marine de dentro de la bolsa, para coger mi tabaco y mi zippo con el estampado metálico del pulpo para guardármelo en el bolsillo de la nueva camisa.

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#7
Cuando miré hacía arriba y me presenté, lo que vi fue un hombre bastante grande, pero lo que mas parecía resaltar de el eran sus pectorales, se notaba que tenía su cuerpo trabajado, por lo que supuse que tenía que ser bastante fuerte, cuando me vio, se agachó, no era la primera vez que alguien lo hacía para hablar directamente conmigo, pero se me seguía haciendo raro ya que la mayoría de personas no lo hacía, se presentó, parecía que la persona que les habría advertido de que me iba a unir a su grupo no les había dicho que era una tontatta.

-No se preocupe señor Joe, la mayoría de personas no se esperan que siquiera exista una criatura consciente que mida 20cm y sea un humano en miniatura, lo que me extraña es que no le avisaran de mi raza, pero tampoco es realmente un problema.- Dije con mi usual tono monótono, Debería ser fácil poder diferenciarme por mi altura, no a simple vista claro, mucha gente me había tomado por un insecto, pero si había algún aspecto de mi que se debía resaltar era que a pesar de mi naturaleza tontatta, no portaba la cola que tanto nos caracterizaba, por lo que mucha gente podría llegar a pensar que era una humana en miniatura. El comodoro parecía....contento de que me uniera a su equipo, parece que la decisión inesperada de añadirles un miembro nuevo dé repente no le había disgustado, por lo que en cierto modo me sentía algo mas...calmada, como si me hubieran quitado un peso de encima, con esas palabras, vino acompañado un gran puño que se acercaba a mi cuerpo, supuse que era uno de esos saludos humanos, por lo que extendería mi pequeño brazo y juntaría mi puño con el suyo, portando una sonrisa en mi rostro de forma sincera.

Cuando estaba por explicarme cuales eran mis cualidades, otra persona apareció en escena transportada por un bote, era alta y pelirroja, tenía un buen portento y un par de pechos bastantes grandes para su cuerpo. lo cual me hizo pensar que quizás tendría problemas de espalda, de momento solo había visto a dos miembros de la división pero...¿Por qué todos tienen pechos tan grandes?, me miré a mi misma, no era especialmente plana, pero no llegaba a ese nivel... cuando la pelirroja se acercó, llevaba una bolsa en la mano que posteriormente fue a pasar a manos del hombre, esta se presentó, aunque no se agachó, presentándose como Ikirami, la mujer mas guapa de los mares, era obvio que debía de estar exagerando, pues el hecho de ser guapo o no era subjetivo, ya que cada uno tenía sus gustos, aunque yo no podía realmente juzgar esas cosas debido a que nunca había sentido nada de esas cosas. -Encantada de conocerla Teniente Ikirami, me vuelvo a presentar mi nombre es..- En ese momento, otra persona se dio cuenta de mi presencia, gritando algo como: ME CAGO EN LA PUTA QUE ES ESO, aunque después pareció darse cuenta de su error, disculpándose y presentándose como Karlglass, mi nueva capitana -Encantada de conocerla capitana Karlglass, debería saber que referirse a alguien como cosa está feo, como tampoco voy a echarle la culpa, por alguna razón que no entiendo tiendo a asustar a las personas como he mencionado anteriormente si, soy usuaria de fruta del diablo, del tipo para- en aquel momento, cuando estaba de nuevo apunto de hablar de mis habilidades, escuché un ruido de alguien zambulléndose en el agua al mismo tiempo que el comodoro terminaba de cambiarse de ropa, un hombre de pelo plateado salió del agua, tenía cara de estar molesto, aunque parecía agradable...y estaba empapado, empezando a escurrirse la ropa, finalmente parecía que estaban todos de los que su superior mi había avisado, por lo que supuse que no habría mas interrupciones, por lo que cuando fui a volver a hablar, el comodoro Joe habló primero, volviendo a hacer la pregunta: ¨Cual es tu fruta?¨, el explicó que el también tenía una y que era del tipo zoan, que le permitía convertirse en una serpiente de cascabel, hace un año si me hubieran dicho cosas como Zoan, paremecia o logia no me habría enterado de nada, pero por suerte Kevin me enseñó durante el periodo que pasé con el, lo que mas me extrañaba era el hecho de que Joe decía que su fruta era poca cosa, a mí me parecía algo bastante guay, me recordaba a mi ex-compañero y su capacidad de convertirse en un elefante, después de sus palabras se volvió a agachar, se notaba que el debía de ser el líder por el simple hecho de que se le veía mas.. atento.

-Muy bien, ahora que estamos todos, me volveré a presentar, mi nombre es Ryze Tengen, mi rango es teniente, trabajo de artesana aunque no he tenido demasiado tiempo para practicar, en el combate soy tiradora y soy portadora de una fruta del diablo del tipo paramecia, tengo entendido que tienen nombre propio, pero como no lo sé simplemente les hablaré de mis habilidades: Soy capaz de crear masas de veneno y de poder dirigirlas mentalmente, puedo cubrirme con ellas, puedo mejorar mis balas infundiéndoles veneno y soy capaz de debilitar a mis objetivos con efectos variados, estoy en proceso de estudio para poder crear venenos que puedan potenciar a mis aliados, aunque no ha habido realmente registros de que esto pueda suceder, pero lo intentaré, por algo existen los venenos medicinales.- En ese mismo momento, mientras presentaba mis habilidades a mis aliados, supuse que la mejor forma de demostrarlos sería utilizarlos, por lo que me concentré en mis manos, de las cuales salió una masa de veneno que empecé a mover con la mente asegurándome de no darle a nadie, mientras le muevo le daría formas de distintos animales, y de una bala, para que luego volviera a mi y reabsorber el veneno. -Eso sería todo.- dije mientras esperaba que mi forma de hablar no les abrumara, para mi tono de voz tan robótico, era bastante parlanchina, para calmar los nervios metí mi mano en uno de los bolsillos de mi chaqueta, donde guardaba una figurita de madera de una serpiente, tocarla me calmaba.

Informacion
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1650 + 0 = 1650
Energia: 1300 - 60 = 1240
Espiritu: 198 + 0 = 198
#8
Al saludar a Ryze, Karl apareció gritando porque al parecer no la había reconocido.

—”Eso”, —dije haciendo énfasis en la palabra— es nuestra nueva compañera. Es una Tontatta, Karl, como Vengeance. ¿No te acuerdas?

No quería reprender a Karl, pero tampoco quería que la nueva se sintiese incómoda. Y esta última pareció de acuerdo en que no había sido un gesto muy flawless de su parte. Pero mientras continuaba la frase me despisté por completo cuando, a un lado, Joe comenzó a desvestirse. Y guau, menudos músculos tenía el Comodoro. Entre los dos podrían llamarnos las tetas de la justicia, sin lugar a dudas, aunque las mías eran más blanditas y perfectas. Sin ningún tipo de pudor, delante de toda la división, se quedó en ropa interior y después comenzó a vestirse con la ropa que le había llevado. Uno a uno fue abrochando los botones de la camisa que le había llevado, que tenía un intrincado patrón de serpiente color verde a juego con sus ojos. Había escogido bien la ropa al comodoro, la cual le quedaba como un guante hecho a medida.

—Estás fantástico, Comodoro. Esa ropa te sienta genial, ¿sabes? —dije mientras escuchaba el sonido de algo agitando el agua del mar a nuestra espalda.

Giré para observar como el cuerpo de otro hombre semidesnudo emergía entre las olas. Era nuestro querido navegante pelirrojo, Sephiroth. ¿Pasaba algo en aquella isla que hiciera que los hombres se desnudasen? Aunque, sinceramente tenía unos compañeros bastante apuestos por lo que no me molestaba en lo absoluto. Sin darnos cuenta habíamos dejado a Sephi atrás en el barco, y no parecía muy contento mientras se aproximaba. Entonces reparó en la pequeña novedad y su rostro esbozó una sonrisa mientras se presentaba a ella. Por su parte, Joe se dirigió a Ryze comentando que era usuaria.

—¡No me digas! ¿En serio? —pregunté emocionada y agachándome aproximando la cara hacia ella.

Una vez todos reunidos frente a ella, abordó su presentación completa. Ryze Tengen, teniente de la marina, artesana, tiradora y usuaria de una fruta. Ella desconocía qué fruta poseía, al igual que Karl… Lo que me recordó que finalmente había descubierto cuál era el verdadero nombre del pollo de fuego, pero fruto de las largas horas de investigación me había quedado dormida la noche anterior y todavía no se lo había mencionado. Pero bueno, eso para después. Lo que me intrigaba ahora era conocer la suya. Escuché con atención lo que decía sobre ella, que comentaba que su principal uso, como fruta paramecia, era generar veneno. También pude fijarme al observarla de cerca que, a pesar de ser una Tontatta, carecía de su característica cola, algo que me extrañó, al igual que su tono de voz artificial, pero ya le preguntaría más adelante sobre aquellas cosas. Observé con total fascinación como creaba una pequeña cantidad de veneno que hacía levitar a su alrededor con una precisión milimétrica, dándole forma de distintos animales y finalmente de una bala

—Veneno… —musité mientras ella reabsorbía el veneno a través de su piel y después me levanté con energía— ¡Eres la usuaria de la Doku Doku no mi! —grité con energía levantando ambos brazos y después volví a agacharme frente a ella con una sonrisa radiante y genuina en el rostro— Es increíble, absolutamente fascinante. Es una de las paramecia más codiciadas y poderosas de todas, ¿sabes? ¡Me alegro infinitamente de que esté en tus manos! Se me ocurren un montón de aplicaciones y usos para ello, sería fascinante poder ver sus efectos en acción, ¿sabes?

De verdad estaba increíblemente feliz. Una fruta así en manos de una Marine era la mejor noticia que podía haber recibido aquel día. Me sentí tentada de ofrecerle la mano para que subiese en ella, pero me pareció un acercamiento demasiado brusco para acabarnos de conocer, y aunque me embriagaba la emoción del momento logré refrenar el impulso. Me enderecé, colocando las manos en sobre las caderas y reposando el peso mayormente en mi pierna derecha.

—Contigo, sois tres los usuarios de fruta de la División 21 de la Marina. Totalmente increíble. —afirmé, y acto seguido puse morritos y desvié la mirada a un lado— Me dais envidia, siendo sincera, ¿sabéis? —comenté rebajando un poco la voz— Ah, cierto. Joe ya te ha comentado sobre su fruta, ¿cierto? Pues esta de aquí, —mencioné señalando con el pulgar hacia Karl, a mi derecha— es la usuaria de una de las frutas más codiciadas también, pero de tipo Zoan.

Levanté la vista para mirar a Karl con una sonrisa completa mostrando los dientes.

—Karl, por fin he descubierto cuál es tu fruta, ¿sabes? Anoche finalmente encontré en un libro que saqué de Shandora, cuando me colé en el Palacio de Zarutsuki arriesgando mi vida para conseguir tan preciado tesoro. Tu fruta es la Tori Tori no mi: Mitológica Modelo... —anuncié para después hacer una pausa dramática— ¡Fénix! ¿A que soy maravillosa? Shshshshsh.

Me crucé de brazos y retiré mi cabellera hacia atrás con un elegante movimiento de cabeza. Sí, ya sabia que era maravillosa y mucho más, pero nunca estaba de más recibir los halagos de mis compañeros.

Aclaraciones


Karmas
#9
El comodoro se cambió en medio de la playa en ropa interior y luego llego Sephirot nadando también medio desnudo, me di cuenta de que Ikirami se fijaba en ellos aunque para mí eran como familia y no me sentía atraído por ellos, la verdad es que se notaba que eran cuerpos entrenados y bien esculpidos. 

Tras estos momentos de desnudez, Joe se acordó de que Rimel había comentado que tenía una fruta y también le pregunto cuál, tras estar ya todos los principales miembros de la división en la playa, Rimel se volvió a presentar y nos hizo una demostración de sus poderes y pese as mi cagada anterior, de la cual estaba avergonzada la pequeña tontaca no parecía avergonzada y nos hizo una demostración de sus poderes. 

Iki había estado estudiando el poder de las frutas del diablo y sabía el nombre de su habilidad, al parecer era capaz de crear y controlar el veneno, una habilidad sin duda muy útil en nuestras manos y que junto con mi habilidad de volar y poderes curativos nos podía ser muy útil. Además, Joe también le hablo de su fruta, éramos un comando letal ante enemigos que no estuvieran preparados para aguantar el veneno desde luego, entre una serpiente y una pequeña que pasaba totalmente desapercibida y además era tiradora, las cosas se ponían interesantes, desde luego. 

Pero las sorpresas del día no acababan ahí, al parecer Ikirami ya sabio cuál era el poder y origen de mi fruta, se trataba de un modelo mitológico modelo Fénix ¿Así que no era un pollo cósmico? Realmente si lo pensaba, los pollos no volaban ni tenían llamas de fuego ni capacidad curativa, pero no sabía que era eso de un fénix, aunque me sonaba de algo, no sabía que era, pero lo de "mitológico" que ella nombró era algo bueno ¿no? La noticia hizo que dejara un poco de lado a mi nueva compañera de la emoción.

- Fuaaa Ikirami eres la mejor, además jugándote la vida entrando en ese palacio lleno de piratas ¿asi que mi fruta es la del Fénix? ¡Qué pasada! Aunque dime ¿Qué cojones es un Fénix? ¿Me lo puedes explicar por favor? 

También había comentado que le dábamos envidia siendo tantos usuarios, así que intente animarla:

- Bueno, aunque sean frutas raras, tú las has estudiado mucho, seguro que podemos conseguir alguna que te guste, ¿no? Aunque tampoco sería bueno que todos fuéramos usuarios, si alguien nos tira al agua moriríamos todos sin remedio

Entonces me di cuenta de que estaba siendo maleducada con Rimel y me puse a hablar con ella

- Lo siento por lo de antes rimel, de verdad, tus poderes como ha dicho Ikirami, son alucinantes, espero que podamos llevarnos bien ¡Es un gusto tenerte con nosotros! Por cierto, yo también estudio artesanía, espero que podamos mejorar y aprender juntas el oficio mientras derrotamos malvados piratas. ¿Por cierto has estado ya en la isla? Sabemos que hay revolucionarios en ella, ¿has podido explorarla o acabas de llegar?

No sabía que nos esperaría en esta extraña isla donde todo era de color de rosa, pero cada vez éramos más miembros y más fuertes y me sentía preparada para lo que fuera.


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#10
Una vez presentados todos, la tonttata puedo dar comienzo a su presentación. Su tono robótico me encandilo desde un comienzo "¿A qué hombre no le gustaban los robots?"  Pensé mientras Ryze seguía hablando. Intenté ponerme la camisa, pero aún estaba húmeda, "¡Qué molestia tener que llevar una camisa mojada pegada al torso!" Pensé mientras desenganchaba mis katanas del cinturón y las clavaba en la arena, a dos palmos de distancia una de otra. A continuación colgué la camisa en ellas, colocando cada manga de la camisa en una de las empuñaduras y una vez colocada, como si en un tendedero estuviese, me senté en la arena de la playa con las piernas cruzadas, haciéndome así más fácil el estar pendiente de nuestra nueva compañera. Ryze seguía hablando diciéndonos que era usuaria y sin más dilación comenzó a hacernos una pequeña demostración de sus poderes, de sus manos comenzó a brotar una pequeña cantidad de veneno, el cual ella iba transformando a su antojo. Primero lo convirtió en una distintos animales, para acabar transformándolo en algo que ella usaba mucho por su especialidad, una bala. Desde que Vulkan nos abandonó no contábamos con un tirador, y teniendo en cuenta que todos combatíamos cuerpo a cuerpo, alguien con su habilidad y tamaño podría hacer de complemento perfecto.

Ikirami fue la primera en hablar, explicó que la fruta que la tiradora poseía era la Doku Doku no mi, un tipo paramecia, al parecer muy codiciada. Sin duda esta mujer era toda una caja de sorpresa. "Me pregunto si en su investigación de formas de ayudarnos podría imbuirme la espada en veneno..." Ikirami estaba en su salsa, le encantaba dar datos a la gente y se le notaba, pero cuando menciono que había tres usuarios en el grupo puso morros y dijo que sentía envidia. La verdad que a veces solo parecía que buscara la atención de los demás, algo que era totalmente opuesto a mi forma de ser, pero esos ojitos rojos eran mi debilidad, me sonroje un poco al verla poner esa cara y ver como desviaba la mirada, pero rápidamente ella misma volvió a su modo biblioteca, apuntando con el dedo a la semi oni y con una sonrisa de oreja a oreja, dio un dato aún más sorprendente, durante nuestra estancia en la isla del cielo, al parecer se coló en el palacio del emperador y averiguó el verdadero nombre de la fruta de Karl. "¡Karl tiene la fruta de un puto fénix!"

La verdad no sé si llegué a controlar el impulso de abrir la boca de la sorpresa, la verdad no sabía como no podía haberme dado cuenta, sería porque su transformación no se parecía en nada a lo que mi mente se imaginaba al hablar de la grandiosidad y elegancia de los fénix. Mientras pensaba en lo totalmente diferente que veía un ave fénix en mi mente a como lo era en el cuerpo de Karl, la boca esta vez sí se abrió, pero para soltar una pequeña carcajada. ¡Sephehehe! ¿En serio, aun así no sabes que es? Karl había dado las gracias a Ikirami e intentó consolarla por no tener fruta, pero lo que no me esperaba es que no me esperaba es que no supiese de las leyendas de los fénix. Mire a Ikirami, sabía que ella querría ser quien respondiese a Karl y más siendo preguntada directamente, así que mientras le guiñaba el ojo le dije Toda tuya pelirroja y con un movimiento de mi brazo, con la mano abierta, le hice el gesto de "adelante". Y tranquila Karl, si os caéis al agua ya os salvo yo, tampoco es que tenga intención de comerme una fruta. Aunque una Logia... Eche mi cabeza atrás y contemple el cielo mientras sonreía No suena mal, ¿eh?, así tendríamos todos los tipos posibles, ¡Sephehehe! y volví a reírme.

Karl volvió a hablar, esta vez a la pequeña marine, para disculparse por su reacción de antes, la verdad no la había visto, pero siendo como es ella podía imaginarme lo peor y también le pregunto por la isla. Aunque de todo a mí lo que más me interesaba era lo de la artesanía, ambas tenían grandes habilidades, seguro si fuesen capaces de encontrar el modo de ayudarnos, nos harían la vida más fácil en los combates. Es verdad Ryze, antes de que respondas a Karl, a mí también me gustaría preguntarte algo, me pareces toda una caja de sorpresas y estoy seguro de que vas a conseguir ayudarnos a todos, estoy deseando ver como te desenvuelves. Has dicho que investigabas formas de ayudarnos en combate, ¿Crees que seria posible que llegases a modificar alguna de mis katanas... Las señale con el dedo pulgar. Para que fuesen capaces de inyectar veneno con la hoja?
|Hablo/"Pienso"/Narro|


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