[EVENTO FIN BETA] Control de Acceso; Parte 1 (East Blue)
#51
Mientras el panda miraba fijamente a Kovashi, la voz grave de Khruner interrumpió sus pensamientos para señalarle cómo salían en el periódico. La verdad es que lo que decía era cierto. Salían muy guapos. Incluso Khruner que era particularmente feo para los minks salía bastante favorecido. Pero el panda nunca le decía nada de su apariencia exterior, pues la belleza no era garante de cualidades excepcionales como las que el oso poseía. —Oye, ten cuidado que te van a salir admiradoras, ¿eh? —Le dijo el panda dándole una palmada en el hombro. Entonces llegó Enma. Siempre tan susurrante, tan honesto. Parecía ser capaz de darle un sonido a los puntos suspensivos. Al menos Don Bambú tenía sensación de sobredosis de ellos cuando hablaba con él. Sin embargo dijo algo que le hizo gracia, que Kovashi no tenía pinta de capitán. El panda sonrió ante el comentario, pero antes de que pudiera decir nada al respecto, Derya le lanzó a darle un abrazo por el mes que llevaban sin verse. —Bueno, no dudaba que volvería a verte. —Dijo, como si eso fuera excusa para algo. Le agradó saber que estaba leyendo el libro que le había prestado. —Fantástico, ya me contarás qué tal cuando lo acabes. —Y recibió con tremenda sorpresa el regalo de la gyojin. Era un libro sobre Skypiea. Lo abrió inmediatemente por la primera página y luego por la última, buscando los datos de impresión del documento. Al no encontrarlos por ningún lado, lo abrió por la mitad y corroboró la sospecha que había desarrollado en aquellos segundos. —¡Pero si es un manuscrito! —Los ojos del panda casi tenían brillo propio. Que fuera un manuscrito lo convertía en un libro único, no en una copia de otros tantos. No estaba seguro de que ninguno de los presentes fuera consciente de su valor como libro, pero siendo justos, muy pocos lo eran. Se guardó el libro en su pequeña bolsa, colocándolo ordenadamente dentro de ella. Así de especial era. Lo había ordenado dentro del caos que era aquella bolsa, donde las cosas estaban puestas de cualquier forma. No creía que nadie se fuera a dar cuenta de aquello tampoco. Cerró la bolsa con la cremallera y se la colgó de nuevo del hombro, protegiéndola inconscientemente con la mano. Al hacerlo, la ilusión del orden dentro de aquella bolas se desvaneció, pues el panda sintió como el libro se movía de su sitio. Pero eso nadie lo sabría jamás. —Muchas gracias, Derya, no habrá bondad que te lo pueda pagar. —Y le sonrió ampliamente, preocupando quizás a uno o dos pasajeros que tenía cerca.
 
Kovashi mencionó entonces lo del almirante de 16 años. —
O es noble o es capaz de deshacer montañas él solo. No se me ocurren más alternativas para esto. —Cogió el periódico que le había pasado el peliblanco. Ya se le había pasado el cabreo con Intha, así que decidió continuar leyendo donde lo había dejado. Hablaban del lunarian, confirmando las sospechas del panda. Y al final de todo, como si fuera lo menos importante, mencionaban las reparaciones de la base G-2 debido al ataque del Ejército Revolucionario. —La G-28 también necesitará unos arreglos. —Sentenció el panda, aunque ni de lejos le habían provocado tantos destrozos como para hacerla completamente disfuncional, solo una pared rota y poco más. Absorto en su lectura, el panda solo escuchó algunas palabras más de lo que se comentaba a su alrededor. ¿Recultar al lunarian? —Sí... ¿Por qué no? Si le veo me aproximaré a él. —Sopesó la idea con seriedad y luego volvió a repasar los carteles de se busca. 70 millonazos. Volvió a silbar.
 
Entonces la pregunta se hizo. Y menos mal que se hizo, porque era una pregunta muy importante. ¿Quién estaba llevando aquel barco? Instintivamente el panda miró a Derya a los ojos. No se fiaba de nadie más que ella para llevar una embarcación. Sobre todo después de que la gyojin consiguiese hacer llegar a puerto aquella zarrapastrosa embarcación en la que llegaron a Loguetown antes de que se hundiese allí mismo. Derya tomó las riendas de la situación de inmediato y entonces el panda analizó la situación en la que se encontraban. Ya estaban lejos de tierra, muy lejos. Y la verticalidad del barco empezaba a ser peligrosa. Inmediatamente el panda se agarró a uno de los mástiles del barco con fuerza y procuró llamar la atención algunos civiles que vio débiles y de Enma, que debía tener la fuerza de un gato enfermo a ojos del panda. —
Enma, sujétate a mí, no te vayas a caer. —El resto sabía que podían arreglárselas solos, pero por lo que había leído de la corriente ascendente no era un viaje sencillo.


Resumen
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#52
No podía decir con certeza si el capitán recibió la recompensa con satisfacción y descontento. ¿Cómo que íbamos a morir? Cuando me uní a ellos nadie me dijo que podría morir. Tal vez algún peligro, pero no morirnos. Aunque estar muerto en vida sería aún peor. Según la expresión del capitán, la recompensa debía ser más que jugosa, al menos lo suficiente como para valer dos extensas propiedades con ganado incluido; una pensión que permitiría jubilarse de inmediato.

Yojimbo me levantó en brazos y me lanzó por los aires como si fuera un juguete, visiblemente contento de que hubiera salido con una patata en mi wanted. -Si... es una de esas patatas deliciosas que tendrá que darnos Peixe a partir de ahora. Era el mejor cocinero, ¿no? – Esperaba mucho de Peixe, sobre todo que nos diera algo más que verduras. Cuando me bajó y me recompuse de la altura tan alta a la que había llegado por primera vez en la vida, noté la presencia de alguien familiar. Se trataba del semioni que vino a mi pueblo años atrás. -¿Legan? Yo te conozco. ¡Te dije que alguna vez nos encontraríamos de nuevo! – se encontraba hablando con Peixe, que al parecer ya se conocían de antes. Le había preguntado a Aspros si era amigo o enemigo, y me sorprendió lo caprichoso que era el destino por juntarnos de nuevo.

Peixe acusó a aspros de ser algo que no parecía. Bueno, como mucho un adicto a la baba de caracol según los rumores que he escuchado. En medio de la locura, Aspros se marchó e hice las presentaciones al intuir que todavía no se conocían. -Te presento a mi capitán -le dije a Legan mientras señalaba a Yojimbo- Es el que ganará esta competición y se convertirá en el Rey de los Piratas – sentencié. Sin embargo, unos temblores repentinos me alertaron de que algo no iba bien.

El barco empezó a aumentar su velocidad de forma alarmante y los civiles, incluyendo niños, parecían estar sobrepasados con la situación. -¡Capitán!, ¿Es ahora cuando vamos a morir? Todavía tengo cosas que hacer. Busqué con la mirada a nuestro navegante y lo encontré intentando manejar la situación al timón. Sin que nadie le hubiese tenido que decir nada, ya había tomado la iniciativa.

La subida era mayor y los civiles se veían cada vez más nerviosos, despertando en mí compasión por ellos. Me sujeté al mástil agarrando a algunas personas conmigo como un gorrino recién nacido se agarraría a la vida, y empecé a animar a Aspros. - ¡Vamos Aspros, tú puedes!  - Grité, aunque sabía que no me podría escuchar. -¡Vamos a animar todos juntos! Esto no es nada – ahora me dirigía a los civiles. Poco podía hacer en aquella situación por ellos, pero les insté a que también se unieran en los ánimos al navegante para calmar los nervios de la subida. Sin importar nuestras diferencias, mi pueblo me enseñó a tender siempre una mano amiga a aquel que lo necesitara. -¡Ayudad a la gente, que no se caiga ni uno! Advertí a mi tripulación y al resto de piratas que habían subido al barco. Todos nosotros tendríamos que llegar sanos y salvos. Esto era un viaje y tenía que ser divertido.
 
RESUMEN

❝

¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli

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#53
El joven marine estaba deseando de salir en busca de Alas Negras, pero parecía ser que ninguno de su equipo, salvo la gigantona de casi cuatro metros quería salir en su búsqueda. ¿Estaba en lo cierto, o simplemente estaba teniendo un rebote? Sin duda alguna, podría parecer un rebote porque... ¿Cuales eran los motivos de Minato para ir a por el pirata? Mas allá de su recompensa, sabía que era peligroso, lo dejó al borde de la muerte días atrás y lo peor, estuvo cometiendo delitos y suponía un peligro para la sociedad.

Pero de repente un tipo con un casco que le cubría toda la cara y más bajo que él, le agarró del codo, diciendole soberanas tonterías. Intentó zafarse de él, más no pudo. Parecía que tenía bastante más fuerza de la que aparentaba, así que no pudo hacer más que dejarse echar hacia atrás cuando lo empujó contra sus compañeros marines. Le miró a donde supuestamente estaban los ojos de aquel tipo. -El que te quita el pan es tu enemigo, pero el que se interpone en el camino de la marina es el mío, así que si no quieres ser reportado como criminal y seguir comiendo de nosotros, no molestes.- Dijo desafiante.

Estaba dispuesto a salir volando de allí, pero Minato apenas se había dado cuenta que habían zarpado hace rato y que estaban ya subiendo por la Reverse Mountain. ¿Tan rápido era el camino hasta aquel lugar? El joven marine de cabellos violáceos nunca se supuso que estaban tan cerca de tamaña monstruosidad natural en el centro del mundo. De cualquiera de las maneras, comenzaron a notar ciertas turbulencias. El barco se movía de un lado a otro, chocando entre las paredes del camino que los subía hacia la cima. Ahí fue cuando se preocupó de la dirección. -¿Es que no hay nadie a los mandos?- Y sin pensarlo salió en busca del puesto de mando para hacerse él con el control del timón.

Si bien era cierto que no era todo un experto, Minato llevaba navegando desde bien pequeño, y lo más importante, había aprendido mucho en aquellas misiones de diplomacia en el East Blue, por lo que estaba más que cualificado para manejar aquel barco. Llegó al puesto de mando, y sin importarle si había alguien o no, agarró el timón y comenzó a enderezar la dirección para llevarlos lo mejor posible.


Aclaraciones
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#54
El caos no paraba de crecer.
Como un vórtice que aumentaba de tamaño y engullía nuestras posibilidades, navegábamos derechos hacia el desastre. Justo cuando paré a aquella enorme marine, advirtiendo que estaba fuera de sus posibilidades enfrentarse a tal pirata, otro se transformó en una avispa y quiso emprender el vuelo para atacar. Parecía que el pobre Joe estaba rodeado por incompetentes. Me preguntaba donde estaría el pelirrojo. Cuando el alado marine quiso salir volando, apareció mi viejo conocido Sohem para agarrarlo y repetir una cantinela que conocíamos. Volvió a advertir al grupo de marines que esa presa estaba fuera de su alcance. El pobre marine se notaba avergonzado por sus compañeros. No tenía la culpa. Supongo que tampoco los eligió, pero si lo hizo, pobre de él. El hombre avispa, lejos de entender que quien lo agarró era infinitamente más fuerte, decidió jugar la carta del sesgo de autoridad y sentenciar que si lo deteníamos, seríamos considerados criminales. Razón tenía, pero no lo deteníamos, lo salvábamos.
 
- No se interpone, te hace un favor. Y si lo que quieres es morir, es más fácil y rápido pedírnoslo a nosotros. - respondí tremendamente molesto. ¿Cuándo la marina se volvió un atajo de incompetentes y malcriados? Menos mal que Joe estaba allí.
 
De repente el barco comenzó a tambalearse. No como si fuera agitado por las olas simplemente, sino que habíamos comenzado el ascenso de la Red Line. Esto provocó que las turbulencias fueran cada vez mayores, golpeando el casco contra los laterales y siendo azotado por vientos y oleaje de gran potencia. Otro marine de pelo largo actuó inmediatamente poniendo a la gente de cubierta bajo protección, llamando a la acción a cualquiera en el barco que supiera manejarlo. Yo, desde luego, no era esa persona. No tenía dotes para mover un barco, seguramente lo estrellaría con inmediatez. Sin embargo, el marine avispa se pronunció y se movió raudo a los mandos. Poco podía hacer yo más que estabilizar las velas. Localicé cabos sueltos que salían de las velas, seguramente desatados por el gran golpeo del viento que las movía sin control. Gracias a mi gran tamaño sujeté ambos enrollándolos en mis antebrazos. Ya tenía cierta experiencia con esto de un mal viaje en alta mar. La tensión de los cables era enorme y, aunque no era consciente de si era útil, dejé al marine navegante dirigirme. 
 
- ¡DIME DE DONDE TIRAR! ¡DÉJAME ESTO A MÍ! - grité con decisión al nuevo encargado de navegación del navío.
 
Mientras ascendíamos, buscaba con la mirada a todos los conocidos. - Mierda. Esto se está yendo de madre. - pensé, mientras los cabos se estiraban más y más.

Aclaraciones
[Imagen: Ri77Nf7.png]
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#55
Cuando más fuera de control estaba, se dirigió a mí un Oni, como yo. No llevaba uniforme, así que no era un marine o un superior, o lo era, pero vestía como un civil. Era la primera vez que veía a alguien como y en mucho tiempo y como en las otras ocasiones en las que me había encontrado alguien así, parecía que alguien iba a salir herido y no pretendía serlo yo. Aun así, el tipo era más alto y parecía más fuerte que yo, algo incluso menos común si cabe que encontrarme a alguien de mi especie.

Antes de que pudiera contestar, una sacudida casi me derriba del barco, ya estábamos subiendo la reverse montain, de repente retome el control sobre mí misma, me di cuenta del peligro y actúe de nuevo como debería de actuar alguien que lleva mi uniforme: 

-Disculpa tipo grande, pero si no hacemos algo no voy a ser el único bonito cadáver aquí.

Otro estruendo, el barco en el que estábamos estaba sufriendo daños, corrí entonces hacia un lado del barco lo más rápido que pude con mi tamaño y mi fuerza, podía intentar evitar que el barco se rompiera a estribor y pensé en pedirle a mi congénere que se ocupara de lo mismo a bobar

-Ayúdame por favor tipo grande!!! ve a bobar y evita que el barco colisione con las rocas por ese lado mientras yo me ocupo de este otro!! somos los unicos con suficiente fuerza para que junto a la fuerza del mar empujar ligeramente el barco y evitar las rocas.

Un mal pensamiento me paso por la cabeza, bobar y trostibor bien, pero sí una roca venía hacia la proa, estábamos muertos. además ahora era usuaria, la muerte era segura. 

Entre gritos y caos, vi a mi amigo Mue fuera de sí, entre el chico desconocido y yo habíamos acabado con él. Mientras evite que una roca impactara con el barco con un tremendo dolor, saque las fuerzas para dirigirme a él:

-Moe!! Compañero!! Amigo!! Lo siento!! Siento haber perdido el control otra vez!! Pero no tenemos tiempo que perder!!! Pon a la gente y el cargamento del barco a salvo por favor!! Confio en ti!!! Cezarot!! Por favor!! Ayudale!!

Seguí mirando atentamente el barco y el mar y observé que el chico que no conocía aún se había convertido en un monstruo gigante y estaba volviendo a su forma humana, otro tipo enorme (segun los estandares humanos, era bastante mas pequeño que yo realmente) con máscara estaba al lado de él, parecía que no había sido la única en perder el control, vaya marines de pacotilla estábamos hechos, normal que el pobre Mou estuviera desesperado, el chico se encaminó entonces a coger el timón del barco, parecía  (o eso esperaba) que la situación estaba salvada, aunque yo tenía las manos ensangrentadas y doloridas, lo que estaba haciendo era otra locura. 


resumen y aclaraciones


[Imagen: 9GdOzk1.png]
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#56
Los barcos, como si tuvieran vida propia, habían comenzado un viaje cuyo destino todavía no estaba decidido. A lo lejos todavía se podía divisar el puerto, ya de manera diminuta y rodeado por una espesa capa de niebla. Los graznidos de las gaviotas cesaron una vez los periódicos fueron leídos, pero el embate de las olas contra el barco y las voces de las personas eran quizá todavía más histriónicos. Enma, desde la proa, veía como el periódico que había lanzado se había convertido ya en comida para monstruos marinos, o peces, o para quien quisiera degustarlo, si es que habría alguien que así lo desease. Al verlo desaparecer, pensaba en su familia, en el gobierno mundial y en cómo esta institución destruyó toda su vida. Pero eso... era cosa del pasado.

Volvió al grupo, que se encontraba colocado de forma más o menos circular, de manera que todas y todos podían verse. El alardeo de ‘wanteds’ seguía siendo el tema del momento, uno en el que Enma no se sentía para nada incluído pues acababa de llegar, pero ya tendría tiempo de hacerse un... ¿buen nombre? ¿Se dice así? Khruner estaba contento por la imagen que habían elegido; Don no había expresado nada más allá que su sorpresa por Kovashi; Derya estaba contenta, como siempre; y Kovashi... golpeó a Enma con el periódico en la frente, descolocando su tirita y tirándola al suelo. El pelirrojo la recogió y volvió a ponerla, esta vez en un sitio diferente. – Bueno... Si te hace feliz recibir un halago de la marine no seré yo... quien diga nada... – Murmuraba mientras apretaba la tirita contra su rostro. – Pero es verdad que todos los líderes tienen el mismo olor... – Sentenció mientras miraba la petaca que Derya le había regalado. Sus escasas habilidades sociales a veces le hacían parecer una persona desagradable, quizá un poco cortante, pero Enma simplemente carecía de la capacidad de expresar sus pensamientos de forma ordenada y empática. La honestidad podría considerarse su primer apellido y el pensamiento lineal, por llamarlo de alguna manera... su apodo. No es que no sintiera aprecio por las personas, sino que todavía no había podido desarrollar habilidades sociales en un grupo, ya que su único contacto durante los últimos diez años había sido un señor ex-revolucionario ya retirado. Enma tenía que practicar. Eso sí... decía todo lo que pensaba. De cualquier manera.
 
En ese inunde de pensamientos, miró hacia Derya, quien recordaba que la noticia especificaba que él había liderado, no que fuera el capitán, a lo que Enma simplemente asintió. Y en ese preciso momento, de forma totalmente inesperada, Derya comenzó a repartir regalos al resto del grupo. Para Khruner un cuaderno de dibujos, para Don un libro y para Enma... una figura de madera de un cuervo. Le hizo mucha ilusión, aunque su rostro no fuera demasiado expresivo en ese momento. Nada más agarrarla, susurró... – Lillian... – En honor a su maestro, a su amigo, a su figura paterna de referencia. – Muchas gracias, Derya... – Susurró levemente. – Yo... ¡Voto por ti como capitana! – Exclamó, como una manera de agradecer el gesto que acababa de tener con él. Esa era, por ahora, su manera de mostrar afecto, junto con una pequeña sonrisa que, sin poder controlarlo, emergió en su diminuto rostro. Apretó la figura con fuerza, la rozó con su mejilla y la guardó con cuidado en uno de sus bolsillos.
 
Al recordar su pasado con Lillian, no pudo controlar el hecho innato de seguir recordando y remontarse a años atrás. Además, todo el grupo se había fijado en la noticia del nuevo almirante y su poca edad, una noticia que llamaría la atención de cualquier persona, desde luego, y más en un mundo dominado por un gobierno cuya media de edad solía superar ampliamente la mayoría de edad. En ese momento, se acordó de su padre y de su trabajo como miembro del Cipher Pol, así como de los acompañantes que muchas veces traía de cada una de las misiones que iba realizando. A este respecto, Enma quiso colaborar con información y confirmó la frase de Don, referida a ‘deshacer montañas’. – Lo cierto es que... – Comenzó tímidamente. – Hace muchos años... varios equipos de jóvenes marines venían a nuestra vila y... muchos de ellos eran capaces de deshacer edificios... con sólo un dedo... – Explicó, recordando, inevitablemente, la dictadura que había vivido tras el establecimiento del régimen por parte de un nuevo marine nada conocido en el East Blue.
 
Pero, de repente, todo comenzó a agitarse más de lo normal, en un sentido literal. Las fuertes corrientes marines comenzaron a zarandear el barco de un lado a otro, así como a las personas que nos encontrábamos en la cubierta. Cada vez más cerca podía verse la imponente ‘Reverse Mountain’, una ubicación conocida por Enma a través de la lectura de diferentes libros sobre navegación. Por supuesto, él carecía de competencia alguna para navegar, pero se había interesado por adquirir conocimientos geográficos por mera curiosidad. El equipo comenzó a referirse a la figura de navegante, como asumiendo que alguna de las personas allí presentes podría hacerlo. Y esa persona era Derya. ¡Cómo no! Si lo pensabas, resultaba evidente que ella, una hija del mar, fuese capaz de sortear los obstáculos que el océano les iba poniendo en el camino.
 
Continuaron los azotes contra el barco y el mantenerse en pie, firmes, se hacía cada vez más difícil. Sin darse cuenta y en apenas cuestión de segundos, el barco ya se encontraba dentro de las corrientes de esta conocida montaña. Enma comenzó a revisar la totalidad de la cubierta en busca de un punto fijo y advirtió una serie de barriles sujetos con varios elementos, entre ellos cuerdas y clavos. Pensó en introducirse en uno de ellos, para hacer honor a su apodo dentro de la banda, pero justo en ese momento Don le invitó a sujetarse. Seguramente, él había pensado en simplemente agarrarse a sus prendas, pero Enma lo tomó al pie de la letra. – Perfecto... Gracias... – Murmuró. Y saltó, saltó hacia su espalda, cual niño pequeño, y se agarró fuertemente a él. A sus ojos, era como haberse subido a una torre.
 
– ¡Vamos, Derya...! – Exclamó desde la espalda de Don, animando a su compañera, que se había hecho dueña del timón del barco. ¿Serían capaces de sortear esta corriente?
 
Resumen y Karma
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#57
Mi pregunta fue muy directa, y de hecho pareció hacer mella en Peixe, como si no hubiese valorado la posibilidad de que este sujeto sea de su bando o no. La última vez que vi a Peixe no me dio tiempo siquiera a interactuar con él, entró y salió en tan solo unos minutos, a duras penas Terence había entablado conversación con él. Sin embargo, esta extraña situación de Peixe reaccionando de tal forma ante mi pregunta me hizo recordar lo especialmente particular que era este sujeto.

Un grito referido hacia el gyojin me hizo dirigir mi mirada hacia su origen, llevándome una gran sorpresa al ver quién había pegado esa voz. Se trataba de un hombre más grande que yo, algo a lo que no estaba nada acostumbrado. La única persona que era más alta que yo era el gigante Cromp, pero a excepción de él no había visto en toda mi vida a nadie que superase mi tamaño en edad ya adulta.

Mi primer pensamiento fue que se trataría de otro semioni, no obstante, esa idea desapareció rápido al observar que no tenía cuernos, y sin embargo sí tenía otro rasgo muy llamativo, alas negras. Su color de piel era oscuro sin llegar a ser negro, y sus cabellos tenían el mismo color blanco que yo. Aun con todo, lo más llamativo estaba en su espalda, de donde salían llamas de manera continua. Al principio me asusté pensando que estaba quemándose, sin embargo no parecía afectado en absoluto, seguramente era propio de él. Definitivamente en este mundo existían criaturas increíbles, esto no hacía más que avivar mis ganas de recorrer el mundo entero.

Su apunte sobre la fealdad de Peixe me hizo pensar que había confianza mutua entre ellos, seguramente viajarían juntos. Pero no podría estar convencido de aquel tipo al que pregunté si era amigo o enemigo de Peixe, ya que este nuevo individuo de alas negras le repitió mi pregunta. Debería estar presionado ante nuestra insistencia, así que seguramente respondería rápido, por la cuenta que le trae.

A mis espaldas se situaba Mihasy, quien parecía algo estupefacto y superado por toda esta situación. No solo le había hecho montarse en un barco lleno de gente, sino que encima estábamos con personas bastante peculiares al parecer.
- Somos... Nakamas… supongo...– Contestó el chico, visiblemente nervioso ante nuestra insistencia. No me dio tiempo a contestar cuando ya había formulado una nueva pregunta a cerca de nuestras alturas.

Ciertamente así era, si sumamos la altura de los tres deberíamos rondar los 12 metros aproximadamente, conocía la raza de los gyojins, y la mía propia aunque no haya visto a otro de mi especie, pero… ¿Qué diantres sería el alas negras?
Para mi sorpresa, este chico golpeó de forma amistosa al tipo alado, recriminándole su pregunta, y gritándole que si estaba ahí era por su culpa.
- Vale, este rompecabezas cada vez es más particular… ¿Peixe se había juntado con gente igual de especial que él? – Me pregunté en silencio observando todo el panorama con una pequeña risa, tenía que reconocer que eran divertidos. 


En ese momento de pequeña paz, que a duras penas duraría unos segundos, pude ver un rostro familiar en aquel barco, no era ni más ni menos que aquella mujer que conocí hace un buen tiempo en Shells Town, Triana. La recuerdo claramente por su aspecto, muy llamativo para ser alguien del montón, y sus marcadas cicatrices.

Si ya era casualidad haberme vuelto a encontrar con el gyojin, más casualidad era encontrarme también con Triana, alguien a quien pude tratar y conocer más. ¿También viajaría con Peixe y los otros dos? Ella era alguien mucho más cuerda, razonable e interesante, no pegaba nada con estas personas tan peculiares.
- ¡Ey! ¿¡Triana!? ¿¡Qué haces aquí!? ¡No me digas que también conoces a Peixe! – Pregunté alzando la voz para asegurarme de que me oyese en medio de todo aquel jaleo.

Quise acercarme a saludarla cuando otra voz también familiar me sacó de mis intenciones nuevamente. Era la voz de Jolyne, una persona que conocí tiempo atrás y a la que cogí mucho cariño en muy poco tiempo, quizá por su simpatía, su gracia, o quizá por su naturalidad.
-¿Legan? Yo te conozco. ¡Te dije que alguna vez nos encontraríamos de nuevo! – Me gritó con efusividad.

Aunque me alegré muchísimo de volver a encontrármela, algo en mi cabeza parecía estar a punto de explotar en el acelerado proceso mental que seguía. Primero Peixe, aquel gyojin que entró y salió del Barolé sin darme tiempo siquiera a asimilar su aparición. Después Triana, con quien tuve una agradable conversación en Shells Town. Y por último, Jolyne, de la Villa Syrup. ¿Por qué diablos no paraba de aparecer gente que conocí en el pasado?

Giré mi mirada a Mihasy, quien había viajado conmigo a todos aquellos lugares, pero recordé al instante de ver su gesto apático que él no había querido acompañarme, por lo que no las conocía de nada.
- ¿¡Jolyne!? ¡No sabes cuánto me alegra verte! ¿Al final sí saliste del pueblo? ¡Que bien! ¡El mundo es enorme, pero también un pañuelo, ¿No crees?!- Le contesté entre risas.

Jolyne, aunque se podía apreciar que estaba también contenta, actuó con total naturalidad presentándome al tipo alado enorme con el que antes había interactuado, Yojimbo. Una parte de mi se sintió triste al escuchar que era su capitán. Tiempo atrás había propuesto a Jolyne hacerse a la mar conmigo, pero ahora lo había hecho finalmente con este hombre, debía ser alguien muy especial. Le dediqué una gran sonrisa y extendí mi mano abierta hacia él.
- ¡Es un placer, Yojimbo! Yo soy el capitán Legan, y te aseguro que esa competición te será difícil estando yo en los mares ¿Eh? JAJAJAJA. – Le comenté a modo de presentación simpática para romper el hielo e indicarle que yo también deseaba su mismo objetivo. – Espero que podamos llevarnos bien, has conseguido algo que yo no, y es hacerte a la mar con Jolyne y creo que también con Triana, que está allí atrás. Debes ser un hombre increíble JAJAJAJA

Aunque sentía algo de celos por haber logrado lo que yo no había conseguido, me sentía muy feliz de verlas recorriendo los mares como piratas, en busca de la libertad y grandes objetivos. Esperaba de corazón llevarme bien con esta tripulación tan particular, no eran como otros piratas llenos de soberbia y maldad.

Un fuerte movimiento del barco hizo que mi atención se desviase al propio navío y el mar. Estábamos frente a unas enormes montañas rojizas y unos ríos cuyas corrientes eran ascendentes. Desde luego eso no era normal, pero el barco cada vez se movía más a medida que nos dirigíamos hacia ellas. Este sin duda debía ser el camino a la Grand Line.

Jolyne reaccionó siendo como era ella, con naturalidad soltando lo primero que le pasaba por la cabeza, mostrando así su preocupación ante este gran peligro que se nos venía encima. También tuvo unas palabras de ánimos hacia Aspros, que era el chico al que antes le pregunté por su relación con Peixe. Se encontraba en el timón, así que debería ser el navegante de la tripulación, otro punto más para la banda de aquel hombre, Yojimbo.
-¡Ayudad a la gente, que no se caiga ni uno! – Gritó Jolyne preocupada por el resto de personas que también se habían subido al barco.

A esos gritos se le unieron muy pronto los gritos del navegante, Aspros, indicándonos que nos agarrásemos donde podamos. Miré entonces a Mihasy, el cual tenía un gesto de preocupación evidente y luego observé a mi compañero de barco el grandullón alado. Cogí aire mientras cogía la capa que había usado antes y le pasé el otro extremo al capitán Yojimbo.
- ¡Cógelo y no lo sueltes, vamos a sostener a toda la gente que podamos! – Le indiqué a modo de sugerencia pero con la energía que requería la emergencia.

- ¡Todo el mundo que se dirija al mástil! ¡Permanezcamos todos unidos, no podemos perder a nadie! - Grité todo lo alto que pude para que llegase mi voz a todo el barco en medio de todo el estruendo.

Mi intención era que todo el mundo se concentrase como pudiese en el mástil, una vez hecho esto entre el capitán alado y yo podríamos usar tanto nuestras fuerzas como aquella capa para fijar a todos los que podamos en ese mástil. Conociendo a Mihasy se encargaría de recoger a cualquiera que se saliese de aquella zona, con su fuerza y habilidad no tendría problemas para hacerlo sin caerse por la borda. Peixe poseía unas condiciones idóneas para el mar, además de una velocidad impresionante, de seguro también podría ayudar usando sus tentáculos. Y tanto Triana como Jolyne eran mujeres fuertes, esto podría funcionar.

Resumen
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#58
Pareciera que ese puto mocoso no supiera cuál era su sitio. Su actitud, su gesto, sus movimientos, su comportamiento y su mirada, todo gritaba al universo de los acontecimientos que nos rodeaban implorando que reventara su cabeza de mosca con mi arma. Un palurdito hijo de ricos con aires de grandeza venido a más por vestir un uniforme de inútiles soltando peroratas carentes de sustento y fundamento instaurándose como una autoridad que ni tenía ni conseguía. Un pringao a todas luces. Y yo lo sabía de sobra porque hacía más de diez años habría actuado de la misma forma que él... con la absurdamente enorme brecha de diferencia, de que hace diez años yo tenía el poder - al menos en mi isla natal - para poder llevar a cabo las amenazas que perpetraba con mi afilada lengua petulante.
Miré en derredor, apenas un puñado de marines de uniforme que podía contar con los dedos de mi mano. Sonreí bajo mi casco. Si quisiera, con solo dejar que la situación me encendiera lo suficiente, podría matar a todos los presentes, civiles incluidos, con los nuevos poderes que ahora moraban en mi persona.
Si quisiera. Pero un barco de este tamaño no podía ser manejado por una sola persona, y cabía la estrecha posibilidad de que alguien de los barcos vecinos presenciara la escena, o la fortuna sonriese a alguno de los presentes en mi embarcación y pudiera escapar, dejando testigo de mis actos, y condenándome a tener que renunciar a mi estilo de vida. No. No podía tampoco arriesgarme a mostrar todas mis cartas, aunque ese niñato me la fuera a pagar. Pero no ahora. Por suerte para el, el tipo grande le advirtió que cerrase el puto hocico y evitó una masacre, sumado al traqueteo inoportuno del barco que nos desestabilizó a todos, hizo que la situación pasase de largo, por suerte para él.

— Después te explicaré la diferencia que hay entre tu y yo — sentencié, girándome para irme hacia el mástil principal del barco, sujetándome con una soga a este mientras el caos se apoderaba de los presentes. Que solucionase el problema otro, pues voces comandaban las órdenes para sobrellevar la situación con soltura, dejando evidente que lo tendría que mostrar mis habilidades náuticas. Cuanto más guardase, mejor.





Resumen del turno
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[Imagen: mz3XEoL.png]
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#D86700
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#59
Después de enseñarle los carteles a Don bambú, alce la mirada para arriba y allí vi a toda la tropa, a Kova hablando con la chica, y a… -¿Oye panda quién es ese niño mindigo con pegatinas en la cara?- le dijo susurrando al oído, todos estaban hablando de lo que ponía en las hojas, por lo que podría escuchar, estaban hablando de que mi hermano, Kova, era el líder de este grupo, -jajaja-, me salió una leve sonrisa, seguro que él estaba contento, estaba en su mejor versión, se le veía que tenía orgullo por lo que ponía ese papelito.

Pero no todo era bonito según para él, pues echaba en cara, que un tipejo tuviera más precio por su cabeza, pero espera un momento, -un momento esto es dinero por nuestras cabezas?-, hay por dios santo que me van a querer matar, por mi cara bonita. La chica pez vino muy contenta, bueno es como si hubiéramos seguido con la conversación, que se había dejado en tierra, pero ella quería que le votásemos para que sea la capitán, -yo votare a mí…-, antes de que pudiera terminar la frase, ella empezó a sacar cositas, al mindigo empapelado, una figurita de madera, de un cuervo, qué raro era todo, de repente saco otra cosa y me la entrego a mí.

-Por la mamá esto es?, esto es?- efectivamente era un libro con pocas letras muchos dibujitos y de plantas, -como te quiero!, yo te voto-, dije como un niño pequeño mirando mi librito nuevo, abrí la carátula primera, y respire, -mmm libro nuevo-, se me salió una lagrimita de mis ojos, pues no me hacían muchos regalos, por la economía que pasábamos en mi familia, siempre teníamos que salir con una cabra y un piano eléctrico a tocar musíquela, y que nos dieran monedas, y claro yo iba, por la gracia de dios que iba, porque en el caso de que no me dieran dinero les pegaba. Fui corriendo a Kova y se lo enseñé -mira su tete, tiene dibujitos y poquitas letras-, estaba con mucho entusiasmo, -Panda me ayudarás a leer?- todo era muy bonito hasta.

Que el barco empezó a coger velocidad, la gente se puso neurótica como si nos fuéramos ahogar, quizás yo estaba tranquilo porque estaba con la tontería de mi libro, aunque entiendo que haya gente que no esté con mi entusiasmo, en un visto y no visto el barco se puso firme, y allí estaba, la chica pez, se puso al timón y el barco iba en buen rumbo, aunque algo rápido me agarre a un mastín que había al lado y ahí me quede con mi libro.

Resumen
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#60
Aspros mostró su fuerte carácter en el momento en el que le pregunté si era amigo o enemigo de Peixe. Me gritó que él estaba aquí por mi culpa y me pegó un toque de atención en la pierna con su mano… estaba seguro de que si tuviera mi altura me habría cruzado la cara de un bofetón cargado de ofensa y disgusto.

-¡Eh! -grité al aire, sin saber bien cómo contestar a eso. Tenía razón, todos estábamos aquí por mí, mis palabras nos habían unido en busca de un sueño, pero nuestro famoso compañero hasta hace unos instantes parecía tremendamente contento de su nueva vida pirata así que no entendí muy bien de qué me culpaba. Como fuera, sólo le conteste un “Eh”, esas fueron mis mejores palabras.

El chico que tenía delante se giró, lo que más me llamó la atención de él fue su pelo blanco como el mío y su altura. Era casi tan alto como yo y la verdad es que me agradaba no tener que agachar la cabeza para hablar con el. Me quedé en silencio esperando a ver cómo avanzaban los acontecimientos y lo que ocurrió me sorprendió de sobremanera. ¡Reconoció a Triana! Que pasada… ¿tan famosa era mi espadachina? Sin duda conocía a gente increíble, el gigantón con el que hablaba parecía ser bastante agradable y sin duda tenía el toque para juntarse con gente buena. Y no estaba equivocado, Jolyne le saludó también… ya me empezaba a parecer siniestro. Me giré, miré hacia los lados y levanté a uno de los civiles que paseaban por la cubierta.

-Como esto sea una broma de Den Den Mushi oculto… me las vas a pagar. -le dije al asustado pasajero del barco en el que nos encontrábamos mientras agitaba mi puño de la furia para soltarlo inmediatamente después.

Pero parecía que no, por lo visto el destino los había juntado de nuevo, y me había hecho conocer a ese sujeto tan interesante. Jolyne me presentó como el futuro Rey de los Piratas, e inmediatamente después el susodicho se presentó. Era Legan, y por lo visto también quería ser el Rey de los Piratas. Dijo que era increíble por juntarme con Triana y con Jolyne, la verdad es que me consideraba un tipo afortunado.

-¡Encantado capitán Legan! Tú si debes ser increíble, conoces a un montonazo de gente… ¡Digno de un capitán! -le dije sonriente, realmente asombrado de su don de gentes.

Aspros paró a un cualquiera que andaba por ahí y le pidió nosequé de una fruta fría y un “Esmutí” o algo del estilo. Sonaba delicioso así que yo paré a otro de ellos y le pedí lo mismo, pero de col y cebolla y caliente. Me miró desconcertado, asintió con la cabeza, asustado y se fue corriendo hacia uno de los camarotes. Pero entonces Aspros dijo que el oleaje había cambiado… y así fue. El barco cogió una corriente que comenzó a empujarlo sin control, en un momento la proa del navío comenzó a elevarse y sin comerlo ni beberlo nos encontrábamos subiendo por una cascada gigantesca.

-¡Yuhuuuuuuu! -grité emocionado, mientras hacía equilibrio para no caerme.

Me giré y vi como mi tripulación cogió la iniciativa y se puso manos a la obra, Aspros comenzó a demostrar que era un navegante con disciplina y carácter, abofeteando a gente y controlando el barco como mejor sabía. Un orgullo.

Jolyne me preguntó si este era el momento en el que íbamos a morir, a lo que contesté con gritos: “¡Seguramente amiga Jolyne!”. Entonces ella se agarró al mástil y comenzó a agarrar a quien podía para intentar salvarlos, animando a la gente a cooperar. Que resolutiva y que inteligente era J.J.

Giré mi vista y vi como Legan me lanzaba el extremo de una capa, la agarré al vuelo y me dijo que intentáramos sostener a toda la gente que pudiéramos. Seguí sus pasos y nos dirigimos al mástil para intentar retener a toda la gente posible, pero por si acaso tenía otro plan extra.

-¡Triana! -grité con la firme intención de que escuchase y ejecutase mis órdenes. -¡Abre los camarotes y la bodega, guía a todos los que queden rezagados o parezcan débiles y mételos dentro del barco! ¡¡Rápido!! -le grité, esperando que actuara con la mayor presteza posible. Era crucial salvar a toda la gente de abordo.
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