[EVENTO FASE] Billete a las nubes.
#1
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La gracia del sino reúne de nuevo las turbulentas olas del mañana portando a los agitadores de tormentas en un único lugar, que cambiará el curso de la historia. En las lejanas tierras que habitan sobre el cielo y que sólo las leyendas datan, un gobernante palia su eternidad y su aburrimiento convocando unos juegos cíclicos en los que poner a prueba distintas cualidades y aptitudes, para regalarse los sentidos con promesas de un futuro incierto.
Desde todos los rincones de los mares, un magnate y - al menos público - filántropo desinteresado, moviliza su flota cargada de suministros, víveres y materiales para dar pie a dicho evento. El empresario Beff Jezos, dueño de la gran flota de reparto Nozama, busca intrépidos marineros y hombres del mar que pongan a su disposición sus barcos para portar sus velas y cargar sus suministros.
Un barco zarpa de cada uno de los Blues, cargando tanto civiles como materias primas, madera y hierro. Algunos añadían víveres, otros cubertería, otros telas y lonas... pero sería fácil subir a bordo de estos pagando el billete o entrando a hurtadillas.
En las distintas corrientes del Grand Line, casi todos los puertos de casi todas las islas recibían a responsables representantes del propio Beff Jezos, gente de su relativa confianza varios puestos por debajo en la cadena de mando, que traían consigo entregas de paquetería y grandes repartos de cajas, así como banderas insignia de Nozama, y salvoconductos acreditativos para permitir subcontratarse al magnate.
Pero ¿por qué hacerlo? Pues porque era la opción más lógica para poder continuar la travesía del Grand Line, ya que el Gobierno Mundial tenía un bloqueo de una gran flota después de la quinta isla de todas las corrientes, que dificultaría o imposibilitaría en muchos casos el acceso al resto del recorrido de la misma... y Skypiea era un lugar sagrado y vetado, imposible de acceder sin ser completamente destruido por su férreo soberano... a no ser que fueras uno de aquellos barcos que aportaba su granito de arena al capricho del monarca. Su mimado evento.

Todos aquellos que quisieran podrían, de una forma u otra, hacerse con la forma de conseguir dicho acceso, ya fuera colándose en alguno de los barcos oficiales o consiguiendo la licencia. Pero no habría otra forma de acceder, y todo aquel que intentase otro método, sería inevitablemente pasto de los peces, sin salvación posible.

Los barcos finalizarán su viaje sobre las aguas que hay bajo Skypiea, en la madrugada del día 36 de Invierno del año 11, y esperarán el fenómeno que los llevará hasta tal lugar. Los hilos del destino parecieran volver a entretejerse con ferocidad, pero quizá estuvieran tejiendo un entramado tapiz en el que todos pudieran tener su foco... o tal vez fuera simple desesperación enredada con el sufrimiento. Eso dependería de quienes se atrevieran a viajar al reino de Zarutsuki. El reino en las nubes.



Provenientes directamente desde Impel Down, una reducida y trastocada división de Marines es enviada en un barco con cinco tropas completas, a supervisar los eventos del festival. Tiempo atrás abandonaron el barco de la joven capitana Jenkins, y se habían embarcado en este nuevo rumbo, bajo las órdenes y la comandancia de Joe Joestar, aunque sus miembros de rango más bajo fueron reubicados en nuevos destinos, quedándose Tenma Ryusuke en Impel Down, y transfiriendo al maduro semigigante Daisen Rengoku hacia otro punto en el Grand Line. Su barco porta las velas de la Marina y en el mástil corto la bandera de Nozama, mostrando así la afinidad del Gobierno para con este evento, aportando un surtido grupo de Marines.
Desde la isla Elíseo, la infame banda de los Alas Negras, capitaneada por el temido Yojimbo Lemarcus Cornel Yamamura III, habiendo sabido de la festividad, habían robado las velas y las acreditaciones para hacerse pasar por abanderados de la empresa de Beff Jezos, obteniendo así acceso en los controles tempranos. Viajaban solos, en su barco habitual, y manteniendo un perfil relativamente bajo dentro de las posibilidades: sabían cómo disfrazarse.
Otra banda que resonaba en los mares, los Shogun Gari, o lo que quedaba de ellos, zarpaban desde la isla Toko tras sufrir uno de los golpes - si cabe - más duros y fuertes contra su propia integridad. Ahora con una capitanía algo incierta, este alegre grupo cada vez se sumía más en las sombras y la penuria, pero en su huida pudieron aprovisionarse también de los útiles necesarios para hacerse pasar por subcontratados del magnate transportista. Su barco pasaba desapercibido entre la variedad de los que ostentaban las mismas velas, y ellos deberían jugar sus cartas para que, quienes más destacaban, pudieran guarecerse y no poner en peligro al resto.
Algún día más tarde zarpó de las mismas aguas y con el mismo destino, otro barco en el cual viajaban la creciente banda de cazadores de recompensas, Magna, dirigidos por Sohem "Mar Cruel", quienes veían en esta aventura una oportunidad comercial sin precedentes y estaban dispuestos a aventurarse ofreciendo sus servicios como el resto, cambiando sus velas, para poder poner pies en el cielo y sacar provecho de lo que pudieran.
De entre todos los demás barcos asistentes, uno proveniente del North Blue y cargado de civiles dispuestos a trabajar en el evento como montadores y ofreciendo productos de sus islas de origen en una feria gastronómica y de utilería, había tomado la ruta de la Corriente Rakusei y portaba, sin saberlo, dos polizones de lo más peculiar. Zarek, un infame pirata proveniente del mar del norte que se había granjeado un nombre, y Bambú, uno de los temibles miembros de la Revolución que había conseguido escapar del incierto destino de sus camaradas...

Todos esos barcos habían cruzado el cordón militar del Gobierno Mundial, con buques propios y de la Marina custodiando la entrada a la zona del mar que daría lugar a unos de los fenómenos naturales más increíbles del mundo: el "Knock up Stream" un chorro perpendicular de agua a presión que surgiría del fondo del mar y llegaría hasta el cielo... en muy breves instantes. Los barcos se arremolinaban plegando sus velas entorno a un área de cien metros de radio de la superficie del agua que gorgoteaba y comenzaba a emular un estado parecido a la ebullición, amenazando a los presentes con explotar en cualquier momento y lanzarlos hacia el cielo. Literalmente.
Como último retazo de, bien fuera esperanza, o bien fuera trato terrenal, las gaviotas de Edward Intha sobrevolaron a toda prisa los buques, veleros, galeones... todas las embarcaciones por igual, para dejar caer el último número del diario de intereconomía con jugosas noticias y por supuesto, nuevos wanteds para mantener vigilados a los criminales más peligrosos, nuevos o más conocidos. Tuvisteis tiempo más que de sobra de recoger los periódicos e incluso poder interactuar con otros acerca de ellos, y algunos tensos minutos más tarde comenzásteis a escuchar a lo lejos, como un breve susurro, una melodía que comenzó a inundar el ambiente...


Y el agua estalló, lanzando a todos los barcos hacia las nubes, mientras, a la melodía se sumaba un extraño coro que opacaba la atmósfera mientras ascendíais, llegando a silenciar el rugir y el crepitar de la furia del mar. Estabais llegando a las puertas del la ciudad que lo observaba todo desde arriba. Al reino del Emperador del cielo.


Periódico


Nota informativa:
Recordatorio del post de inscripción

Información para proceder
#2
De lo que más se hablaba en la Isla Elíseo era de fiestas, cualquier tipo de festividad, vacaciones o cualquier cosa que no fuera trabajar. Me gustaba esa premisa, yo era seguidor y practicante de ese estilo de vida, pero no de la manera de proceder de sus gentes. Personas con mente débil enganchadas a las apuestas y al vicio, aunque ellos creyeran que eran libres no lo eran. Y la gente que pudiendo ser libre no lo es, no merece mi respeto.

Desde que llegamos se escuchaban rumores, rumores que luego fueron realidad. Iban a celebrar una gran fiesta en la isla del cielo, aunque no iba a ser accesible para todo el mundo. Este hecho hacía que me apeteciera aún más participar en esos juegos así que nos organizamos para robar unas velas con las que poder navegar y unas acreditaciones. No queríamos llamar la atención en la isla así que lo hicimos todo en sigilo, de noche, luego nos fuimos de fiesta para celebrar que lo habíamos hecho tan bien, conocimos a Kosax y terminamos matándolo, robando un diamante y huyendo de la isla a toda prisa. Un lunes cualquiera en los Alas Negras.

Ya en alta mar, montamos las velas, repartimos las acreditaciones y nos organizamos, si íbamos a pasar por unos abanderados de la empresa que organizaba la fiesta tendríamos que pasar desapercibidos, y ya había visto la capacidad de Aspros de cambiar de aspecto y de Jolyne de hacerse pequeñita y desaparecer.

-¡Vale! -grité emocionado. -Empecemos con lo fácil… Aspros, te va a tocar disfrazarte de nuevo para pasar desapercibido, y tu Jolyne conviértete en el bicho pequeñito ese y escóndete por cualquier rincón del barco, ten cuidado que no te coma la gallina. En cuanto a Triana… -dije pensativo mientras me rascaba la barbilla y la miraba con duda. -Que Aspros use sus poderes para cambiarte la cara, el pelo y la ropa por ejemplo. Conmigo no hay nada que hacer, me meteré en la bodega a esperar y si veo que inspeccionan el barco me sumergiré en las tablas del suelo. Kikikikiki -reí, justo antes de poner un rostro completamente derrotista. -Espero que no muramos… mucha suerte… -susurré mientras caminaba en dirección a la bodega.

Pero mi paso se vio interrumpido por una lluvia de periódicos, cogí uno de ellos y me puse a leerlo. En primera página hablaban del “legendario evento” que estaba a punto de ocurrir y las ganas que tenía de ir sólo aumentaban, me encantaban los festivales, o al menos la idea que tenía de ellos, ya que nunca había estado en unos. Luego hablaban de Finn… ¡FINN! Ese tío estuvo implicado en el conflicto de los Cabos Gemelos y había sido derrotado nada más y nada menos que por los Shogun Gari. Había oído historias acerca de aquella banda pirata, los perseguía la desgracia pero siempre salían adelante y se permitían el lujo de destacar y de agitar los cimientos del Gobierno Mundial, tenían mi respeto y deseaba conocerlos. Y a los que le perseguía de verdad la desgracia era a la revolución, no me gustaba demasiado por culpa de aquella chica pez que me pegó pero… una pena.

Pasé a la siguiente página y vi la cara de Kosax, casi se ze para el corazón, vaya susto ver ese careto de nuevo. En la noticia hablaban del golpe que habíamos dado en el hotel, robando aquel gigantesco diamante que ahora teníamos en buen recaudo. Y tras eso los Wanteds, me quedé boquiabierto mirándolos, todos teníamos una recompensa monstruosa, ¿hasta cuando podría subir ese número? No sabía por qué, pero tener tanta recompensa me emocionaba.

Pasaron las horas y llegamos de madrugada al punto donde teníamos que llegar, me metí en la bodega y al rato noté como el barco se elevaba cada vez más, y más, Y MÁS. Mi cuerpo se empezó a suspender en el aire, era incapaz de ver nada desde ahí abajo pero daba la sensación de que estábamos siendo disparados a toda velocidad.

-¡VAMOS A PALMAR! -grité mientras me agarraba de las paredes de la bodega, completamente desesperado.

Inventario
#3
Llegó el día.

La división 21 estaba preparada para salir de Impel Down, aunque fuera de manera diferente de como llegamos allí. El joven Tenma decidió quedarse en aquella prisión para poder mejorar en aquello que le gustaba, y el grandullón de Daisen parece ser que le iban a colocar en otro punto del Grand Line en el que necesitaban refuerzos. No pude evitar ponerme triste, me había acostumbrado a tener la presencia de ambos a mi lado, pero, por otra parte, me alegré por ellos, parecían bastantes contentos con sus nuevas tareas, así que solo pude desearles toda la suerte del mundo y volver a vernos en otra ocasión.

Un gran barco de la Marina se puso a nuestra disposición, ondeando las banderas de la Marina, y a la vez, en el mástil corto, una bandera con el nombre y eslogan de "Nozama". Por lo que nos contaron, se trataba de una compañía de transporte de mercancía, la cual dirigía un tal Beff Jezos e iba a ser el patrocinador de los juegos que se organizarían en la isla del cielo. Y para finalizar, disponíamos con nosotros a un total de 250 marines para apoyar las tareas que teníamos que realizar allí, los cuales estaban a mi cargo, una tarea nueva que tenía que cumplir de la mejor manera posible.

Junto a mis compañeros, llegamos a nuestro destino, en el cual había un gran control militar por parte del Gobierno Mundial. Presenté toda la documentación e identificación que se nos facilitó en Impel Down, para poder pasar por allí sin ningún tipo de problema. Una vez todo en orden y su sitio, avanzamos atravesando aquel control hasta una zona peculiar. Era "agua" como quien dice, pero allí había varios barcos ubicados, los cuales plegaban sus velas, yo solo tomé en cuenta la recomendación que me dieron al pasar por el control: "Agarraos bien fuerte y preparaos para volar". No entendía muy bien como íbamos a volar, pero desde luego sonaba casi más a una obligación. Avisé a cada uno de mis compañeros, para a su vez, cada uno avisáramos al mayor número posible de marines que había en el barco. No podíamos permitirnos ni un solo error.

Una vez estábamos allí en espera, las gaviotas con el periódico se postraban encima de todos nosotros para dejar caer aquellas páginas y poder leer que es lo que estaba pasando por el mundo. La portada era clara, totalmente una promoción del evento al que nos dirigíamos y el logotipo de la compañía Nozama - Hay un poco de noticia en tu egocentrismo, Beff... - Dije por lo bajito. Pasé la página y aquí sí que había cosas interesantes y que me llamaron la atención bastante. Resulta que era verdad, Finn Slingerland estaba en Toko, estaba donde mis compañeros y yo pasamos tanto tiempo. Finn había sido asesinado por el líder de los Shogun Gari, Garnet Matlock - ... ¿Acaso el vaquero ya no es su líder? - Dije en voz alta, con mucha duda. La noticia decía que los Shogun perdieron a muchísima gente de su tripulación. No sé por qué, pero en la primera persona que pensé fue en la grandullona de Sasha - ¿Estará bien? Era una buena chica... - Pensé preocupado, con la mirada perdida en alguna zona de aquella página del periódico. Hasta que agité la cabeza para despejarme y no pensar en otras cosas. Eran piratas, y se mataron entre ellos, y pensando egoístamente, era como si adelantaran el trabajo a la Marina. Luego hablaba sobre un incidente a los Revolucionarios liderados por Kovashi, los cuales parece ser perdieron la vida a excepción de Bambú, el cual estaba en búsqueda y captura. Apenas podía prestar atención a las siguientes noticias, así que salté a directamente a las recompensas de los criminales. Y vaya sorpresa, había caras nuevas, sí, pero también conocidas, con un aumento monumental de dinero por sus cabezas - Hay gente que está subiendo muy rápido, y puede ser un peligro a la larga - Dije de manera seria y en voz alta por si alguno de mis compañeros me estaría escuchando. Doblé el periódico y lo tiré encima de una caja de madera que había a mi lado. Ahora tenía que estar concentrado en el trabajo por el cual estábamos siendo enviados allí y no podíamos fallar.

Me situé al lado del mástil más grande del barco, y con mi brazo derecho me agarré a él, mientras con la mirada me quería asegurar de que todo estaba en orden y todo el mundo bien preparado. Los recuerdos me invadieron en aquel barco hacia los cabos gemelos, donde subimos aquella gran montaña y acabo todo en... aquel infierno. No quería que me volviera a pasar, ni a mí, ni a los míos. Pero más tarde que pronto, de repente, un terrible estruendo sonó debajo de nosotros, haciendo que el barco saliera hacia arriba con una fuerza descomunal. Daba la sensación de que estábamos volando, de que se nos llevaba por delante. Yo me agarré con mucha fuerza al mástil y pude mantenerme allí perfectamente, aguantando sin problema - ¡TODOS, NO OS SOLTÉIS, AGARRAOS FUERTE! - Grité en un intento de animar a cada uno de los que se encontraba allí. Esperaba que más pronto que tarde esta situación se acabase y pudiéramos de una vez llegar a la isla del cielo.

Inventario
#4
Por fin llego el día.

Nos íbamos de Pipi Now camino a la isla del cielo, lamentablemente volvíamos a ser un grupo más reducido que antes, tanto Daison como Tenshian dejaban la división. Lo del pelopincho era algo que ya sabia y nos había comunicado, pero lo del gigante me pillo por sorpresa y me apeno mucho, esperaba poder encontrarme en un futuro con el, que fuera mas fuerte y pedirle que me llevara a caballito de nuevo. De momento eso tendría que esperar.

Salimos del Calm Belt camino a nuestro destino con mucha más experiencia, habiendo conocido la prisión más grande y segura del mundo y un almirante. Pero no solo eso, con la responsabilidad de guiar a otros 250 marines bajo el mando de Joe que viajan bajo nuestras órdenes. La vida de todos esos reclutas estaba ahora en nuestras manos.

Tras un largo viaje pasamos el control militar que nos daba acceso a la segunda parte del Grand Line y pasar el bloqueo, no tenía ni idea de como íbamos a llegar a ella, ya que estábamos aún en pleno mar, de repente llegaron los periódicos volando, cogí uno del suelo y lo ojee, quería saber más cosas del mundo que me rodeaba para entenderlo mejor, aunque era mala reteniendo luego lo aprendido. En primera plana estaba el evento al que nos dirigíamos, pero no había más información sobre que era aquel evento. El resto de las noticias hablaban de luchas entre piratas que creía no conocer, un esclavista asesinado, revolucionarios muertos, otro en busca y captura que parecía un panda, que intentaría recordar y otros que habían cometido un robo y asesinado a otra persona, el mundo estaba vivo y era un caos. La única noticia tranquila fuera de sucesos era un concurso de barcos en un lejano astillero patrocinado por una tal Alita Renfe con un gran premio de por medio. Eche un vistazo a los Wanteds, pero no me había cruzado con ninguno de esos tipos o no lo recordaba. 

Joe que también estaba en cubierta leyendo el periódico, hizo un comentario sobre como progresaban los piratas y que podían ser un peligro a la larga, pero yo no tenía mucho que decir, no me sonaba la cara de ninguno. Tras esto se agarró al mástil de la vela mayor del barco y yo hice lo mismo al lado de el.

De repente un terrible estruendo sacudió un barco y el barco salió disparado hacia arriba ¿Así llegaríamos al cielo? ¿Qué locura era esta? Por más que le buscara lógica no se la encontraba, escuche los gritos de Joe pidiendo que nos agarráramos todo lo fuerte que lideramos y que no nos soltáramos y me agarre con mi vista fijada al madero del mástil sin mover un solo músculo y agarrándolo con todas mis fuerzas esperando que todo saliera bien. 

Estaba acojonada, pero a la vez sentía una emoción increíble dentro de mí ¿Qué maravillas nos esperarían en nuestro destino? Estaba deseando conocerlas. 

datos de interes


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#5
Tras nuestra estancia en Impel Down, nos despedimos allí del enérgico Tenma, que decidía permanecer como guardia de la prisión. Lo que no esperaba yo, ni creo que nadie, era que poco después tendríamos que despedirnos también del grandullón de Daisen, ya que iba a ser enviado de nuevo al Grand Line para realizar otras labores. Me entristeció su partida, puesto que era alguien muy sabio con quien me hubiese gustado debatir en profundidad de muchísimos temas. Pero así era la vida de los Marines, de un lado a otro según se requiriese, sacrificando nuestras vidas y relaciones en pos del bien mayor. Era algo de lo que todos éramos conscientes al alistarnos, un pequeño precio a pagar por salvaguardar a los demás.

Embarcamos en el buque de la capitana Jenkins hasta que nos dispusieron otro para nosotros, esta vez con Joe al mando. La travesía hasta el punto de encuentro se me hizo corta, dedicándome a entrenar físicamente en la cubierta y por ello dejando embelesados a todos aquellos que me observaban, cosa que muchos marines habían convertido en su rutina durante el viaje. Pero a ello sumé el entrenamiento mental, estudiando y tomando notas cada día cuando se ponía el sol y el frío invernal impedía que siguiese en cubierta. Ya había comprobado que mi nivel físico era mucho superior al que tenía apenas unos meses antes, cuando me destinaron al Grand Line, pero también notaba como había adquirido conocimientos mucho mayores en distintos campos. Estaba orgullosa y lista para enfrentar lo que nos esperase en Skypiea.

Nuestro destino no era una isla, era ni más ni menos que un punto en mitad del mar en el que surgía una poderosa corriente conocida como la Knock Up Stream, la cual nos impulsaría hasta los cielos. Nuestra velas de la Marina junto con la bandera de Nozama nos dieron vía libre a través del cordón militar que había formado un poco antes del lugar. Llegamos allí junto con muchos otros barcos, que se iban colocando en posición, preparándose para la erupción. Yo llevaba puesto mi uniforme de la Marina de manga larga, el pelo suelto, una chaqueta atada a la altura de las caderas y un bolso de color negro elegante.

No quería perderme ni un detalle, así que me mantuve en la cubierta desde la que pude ver como gaviotas comenzaban a revolotear por encima de nosotros, soltando un periódico que Joe recogió y comenzó a leer.

—¿Dicen algo del evento? —pregunté mientras me acercaba para leerlo con él y Karl, escuchando su comentario respecto a Beff Jezos— Dudo que sea un magnate con un gran corazón como dicen los periódicos. Sabe que invertir en un evento tan grande le servirá para darse más a conocer y por consiguiente ganará más clientes. Una inversión publicitaria en toda regla. Ssshssshssh.

Pasó las páginas del periódico, llegando a una que hablaba de Toko y Finn Slingerland.

—Un pirata menos del que preocuparse, al menos es una buena noticia —comenté en referencia al artículo.

Joe se quedó pensativo al leerlo y me pregunté en qué debía estar pensando, pero enseguida sacudió la cabeza y continuamos leyéndolo hasta llegar a los carteles de Se Busca. Hacía mucho que no me paraba a mirarlos, pues había estado demasiado ocupada para prestarles atención, pero me fijé en que las recompensas de varios eran realmente altas. Los cuatro primeros tenían un precio de más de 200 millones por sus cabezas. Un lunarian, un tipo pelirrojo con cara de psicópata, una chiquilla rubia y un mink panda.

Fruncí el ceño observando el cartel de la chica mientras Joe comentaba sobre sus recompensas y que debían ser un peligro.

—Sobre todo esos cuatro primeros. Me pregunto qué clase de monstruo debe ser esa pirata llamada Sasha para que tan joven ya tenga una recompensa como esta… —comenté sobre el cartel de la joven con un tono de voz que reflejaba más tristeza que odio— Ah, y mirad. Ese mink es el revolucionario que comentaban antes, Don Bambú. ¿Sabeis? Me hacen bastante gracia ese grupo, llamándose a sí mismos revolucionarios. Tengo claro de que hay muchas cosas que deberían mejorarse en el mundo, pero imponer sus ideales sobre los demás es lo mismo que hacen los tiranos de los que tanto se quejan. Ay, la hipocresía.

Continuamos viendo el resto de carteles, a los cuales presté menos atención a medida que bajaban las recompensas y al acabar Joe arrojó el periódico a un lado, el cual cogí al vuelo y guardé en mi bolsa junto a algunas de mis posesiones. Vi algunas burbujas ascendiendo en el agua, que comenzaron a aumentar exponencialmente.

—¡Quién no quiera salir volando, que se ponga a cubierto! SSSHSSHSSH —grité riendo mientras me agachaba junto a la barandilla que recorría las escaleras que llevaban a la proa del barco, entrecruzando en ella los brazos sujetándome con fuerza y poniendo mi bolsa entre los barrotes y yo para evitar que saliese volando.

Con una explosión colosal, el mar ascendió propulsando por los aires a todos los barcos que había en la zona. El aire golpeaba el barco con fiereza e hice acopio de todas mis fuerzas para evitar salir despedida. Notaba el viento rugiendo, mi pelo rojo agitándose con él y las gotas salinas del agua de mar chocando contra mi cara y ropa. Intenté mantener los ojos abiertos en la medida de lo posible, era lo más emocionante que había vivido jamás y no quería perderme ni un detalle. No tenía nada que ver con la corriente ascendente en los cabos gemelos, aquello era una maravilla de la naturaleza que estaba a otro nivel.

Ascendimos por los cielos, viendo como nos acercábamos cada vez más a las nubes, y a medida que lo hacíamos, un coro cantando comenzó a escucharse cada vez más hasta eclipsar el estruendo de la propia Knock Up Stream. Intenté con todas mis fuerzas no soltarme de aquella barandilla y miré hacia arriba las nubes, con una sonrisa emocionada en la cara esperando ver el Reino de los Cielos.



Aclaraciones
#6
Unos meses atrás, estando aún en Isla Toko, tanto Gronn como Tobías leyeron en ediciones anteriores del World Economy Newspaper una especie de festival a gran escala que se iba a dar en un lugar llamado "Skypiea". Al haber una serie de juegos involucrados en dicho evento, el capitán no pudo evitar sacar a relucir el vicio que tenía por las apuestas, además de la sensación de aventura que podía invitar una isla que se situaba en el mismísimo cielo, sugiriendo a la tripulación pirata a hacer acto de presencia a dicha isla que, por algún motivo en especial, a Garnet se le hacía familiar, aunque no le quiso dar más vueltas en su momento. Los Shogun Gari, de esta manera, quedaron en que, cuando tuvieran la oportunidad de atisbar algún barco de la compañía Nozama con días y días de antelación al festival, robaran todo lo que fuera necesario para asistir al mismo. Mentalmente, estaban más que listos para embarcarse en un viaje completamente nuevo, tan sólo tenían que esperar, o eso creían.

Tras masacrar Finn a la mitad de los Shogun Gari, y haber estado algo más de dos semanas en Elíseo, teniendo tiempo suficiente para recomponerse, digerir la tragedia y entrenar cuerpo y mente, además de hacerse con las licencia, velas y suministros que había en un barco de Nozama que atracó en la misma isla, Garnet, acompañado de lo que quedaba de su familia, Tobías, Sasha y Kuraku, prepararon finalmente el barco, portando las velas que les aseguraría la entrada al festival, y la mercancía que habían robado, compuesta de metales preciosos, madera y otros productos elaborados como cubertería. Zarparon con varios días de antelación de la isla de paradisíaca hacia el que sería el punto de reunión para ascender a la isla celestial, punto que estaba acordonado y vigilado por varios barcos del Gobierno Mundial. En otras instancias, a Garnet no le habría importado lanzarse como un descerebrado sin ninguna clase de plan, pero no estaban para permitirse más pérdidas. Era complicado, sobretodo teniendo a una semioni y a un lunarian en su tripulación, pero debían pasar desapercibidos.- Peña, hay que andarse con ojo, ¿es o no es?- Decía a los demás integrantes de la banda mientras iba repartiendo pinceles y pinturas a cada uno, sin llegar a hacer contacto visual con Kuraku, para que pudieran decorar sus rostros. Gracias al maquillaje que poseía el skypiean, junto al que quedaba de la difunta Aurora, el músico aprovechó para pintarse la cara entera de blanco y dibujarse una barba y bigote de color negro. Cuando acabó, dejó su maquillaje a Sasha, confiando en que sabría arreglárselas con el maquillaje tras haberle enseñado. Además, renegando de su habitual forma de vestir, portaba una camisa azul celeste de manga larga, que iba metida por dentro de un impoluto pantalón vaquero. Para disimular tanto sus alas como sus antenas, llevaba puesta una chaqueta azul marino por encima, y una gorra alta del mismo color que la chaqueta. Para su llamativo y carmesí melena, decidió recogérsela en un moño que apuntaba hacia abajo, colocado en su cogote. Esta vez si que conseguiría infiltrarse bien, no como pasó aquella vez en su asedio en la mina.

Una vez pasado el control se encontraron una gran número de barcos que portaban el mismo logo en sus velas que ellos mismos hacían, o al menos hasta unos instantes pues, siguiendo el mismo ejemplo que los demás navíos, los Shogun Gari comenzaron a recoger las mismas, quedándose quietos y esperando a que ocurriera algo que ellos mismos ni entendían, observando tan solo como el agua burbujeaba como si se tratara del agua de una olla a presión.- Bueno, ¿y ahora qué?- Preguntaba a sus amigos Garnet, situado junto al mástil del barco escuchándose, seguidamente, el aleteo de múltiples gaviotas sobrevolando sobre sus cabezas. Al igual que ocurrió antes de entrar en los Cabos Gemelos, los alados repartidores de la gaceta empezaron a soltar nuevas ediciones del periódico con noticias frescas. Un montón de papeles cayó, justamente, a los pies del pelirrojo. Llevaba mucho tiempo sin leer uno de estos noticiarios y, justamente por andar desinformado de esta manera, no pudo llegar a enterarse sobre la situación de Finn en Toko... Pero de los errores se aprenden. Se agachó para coger el periódico con su diestra, abriéndolo con ambas manos. La primera noticia era una especie de espacio publicitario para el evento al que iban a asistir, nada interesante, ciertamente. Pero esto no había hecho nada más que empezar pues, cuando bajó la vista y vio tanto la foto de imagen de Finn como la suya misma, Garnet sintió un gran pinchazo en su estómago.- Ha palmado Garnet... Relaja la raja...- Pensaba el músico mientras comenzaba a leer lo que databa la noticia, relatando como se había producido un cambio de líder en los Shogun Gari siendo, ¿él mismo el nuevo capitán? y como habían derrotado al infame pirata así como habían perdido a la mitad de sus efectivos. El pelirrojo se encontraba completamente incrédulo, arqueando su ceja derecha y reflejando en su cara puro asco al ver la trola que se acababan de inventar.- ¿¡¿HUUUUUUUUUUUUUH?!?- Gritó completamente resignado.- ¡¿CAPITÁN TU PUTA MADRE?! ¿¡QUIÉN HA ESCRITO ESTA PUTA MIERDA?!- Gritaba furioso mirando fijamente al periódico, para después mirar a Sasha, Kuraku y Tobías, en ese orden y deteniéndose en este último.- ¿¡TÚ ERES EL CAPITÁN?! ¿ES O NO ES?- Esperó unos segundos a que respondiera Tobías, mientras expiraba e inspiraba para calmarse, tras lo cual, siguió leyendo. Lo que se venía no mejoraba la situación en lo absoluto.

La siguiente noticia hablaba sobre la erradicación de un grupo revolucionario capitaneado por... Kovashi Shimatsu... Al leer esto los ojos de Garnet se abrieron como platos, acercándose más al periódico, con cara de preocupación.- Imposible... No puede ser verdad... ¿A quién coño se ha tenido que enfrentar para que la palmara?- Desde la perspectiva de Garner, Kovashi era a lo que el músico debía aspirar, era fuerte, carismático, inteligente, astuto... No se podía creer aún que hubiera muerto. Justo al lado, sin embargo, vio que Don Bambú si había sobrevivido, estando en busca y captura por las autoridades.- ¡Panda! ¡Menos mal!... Sigues vivito y coleando, ¿es o no es?- Respiraba aliviado al saber del estado del mink. Aunque no podía evitar lo mal que debe o debería haberlo pasado al haber perdido a todos sus compañeros y haber pasado por una situación similar, o incluso peor, que la suya. Si se volvían a encontrar, Garnet tenía completamente claro como zanjaría su deuda con el revolucionario, era su turno de brindarle la mayor ayuda posible. El músico siguió leyendo, encontrándose con algo que concernía a los Alas Negras, tripulación que si, Garnet no recordaba mal, pertenecían tanto Raspros y Jolyne y, por último, y antes de pasar a los wanteds, un anuncio de un concurso de unos astilleros que, sinceramente, no le importaba lo más mínimo al pelirrojo.

Cuando pasó la página del periódico, numerosos wanteds cayeron al suelo, quedando a la vista tanto los suyos como algunos de caras nuevas y otros que habían visto el precio por su cabeza aumentado. Al ver que había dos recompensas en la que salía un lunarian, siendo una la de Kuraku, Garnet apartó, rápidamente, su mirada de ellos, focalizándose en la suya, ascendiendo a una cifra 226,5 millones. El músico, a pesar de sentir que no merecía una recompensa así después de lo sucedido, no pudo evitar emocionarse al ver la cifra tan alta que había alcanzado.-Esto no deja de ser publicidad para mis conciertos puejeje- Además, cuando vio el wanted de Sasha, y seguidamente los de Triana y Jolyne, transformándose sus ojos en corazones al ver estos dos últimos, se sintió completamente orgulloso de su hermanita. La recompensa del capitán, seguramente debido a que su carácter no era tan problemático como el de los usuarios zoan, se había quedado algo por debajo pero superando la barrera de los 100 millones y Kuraku obteniendo unos 80 millones. Pudo observar también, de refilón, la absurda cantidad que ofrecían por el capitán de Jolyne y Raspros, siendo la más alta del montón, así como que, el precio que ofrecían por Panda, era de 200 millones, lo que confirmaba que el mink seguía dando guerra.- Seguro que el viejo Gronn ahora soltaría algo como "no os confíeis", o algo así, ¿es o no es? - Dijo con melancolía, recordando con cariño lo que les dijo Gronn cuando le pusieron precio a la vida de los piratas.

Entonces, una lejana melodía invadió la escena dando inicio a una explosión en el mar, que se tradujo en una gran corriente marina ascendente que impulsaba, a una velocidad vertiginosa y con una fuerza devastadora, a los barcos hacia la isla del cielo. La fuerza, al instante, tumbó al músico en la cubierta del barco, yendo, de manera casi instintiva, a sujetarse y amarrarse al mástil del barco.- ¡Q U E E E E E    C O O O O O J O O O O O N E E E E E S!- Exclamaba mientras el aire se introducía en su boca y le dificultaba a hablar con claridad, mientras el Frog Guild seguía ascendiendo y ascendiendo, escuchando con cada vez más intensidad, hasta el punto de opacar el sonido producido por el chorro de agua, una especie de coro que se sumaba a la melodía anterior.- Vale... O la hemos palmado, o el que ha montado este tinglao tiene un estilo que te cagas.-

INFO
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#7
Las islas del cielo eran, sin lugar a dudas, una de las paradas obligatorias para cualquier cartógrafo que se preciase. No solo las nubes rodeaban aquella extraña región, sino que la bruma del misterio hacia que fuese poca la información que se supiese del reino del cielo. El boca a boca había atraído hasta nuestros oídos la existencia de un festival, una especie de torneo privado que prometía riqueza y poder y que iba a llevarse a cabo en ese mismo reino. Había comenzado a montar las velas en silencio, absorto ante la idea de visitar un sitio que, hasta hace poco, había categorizado como leyenda, ya que la única información que poseía de él era la de los polvorientos tomos de la biblioteca de la mansión Kudo.

- Nunca es mal momento para ponerse encima unas buenas tetas – asentí ante la petición de Yojimbo. Era de esperar que unos piratas no tuviesen cabida en la lista de invitados del evento, por lo que el disfrazarnos y hacernos pasar por personal de reparto de la empresa organizadora no era una simple opción. - Y sí, es lo más heterosexual que me vais a escuchar decir jamás.

Asignados los roles en aquella nueva representación suicida de los Alas Negras, agarré a Triana y la empujé hacia el interior de la bodega para comenzar su transformación. No podía pretender ocultar aquel enorme busto que la vida le había pegado al torso, por lo que debía hacer lo contrario: exhibirlo aún más. Ataviada con prendas similares a lo que podía ser un uniforme de repartidor, la perfecta figura de Triana estaba a penas contenida por una ceñida camisa blanca cuyos botones parecían estallar. - Le vas a sacar un ojo a alguien con eso, bonita. – comenté mientras la empujaba hacia una silla para reducir su altura y que su rostro fuese más accesible. Unos brochazos por ahí, rímel por allá y una cantidad de colorete que debería ser considerada tóxica e ilegal. El rostro de Triana lucía más joven e inocente, con unos labios gruesos, una nariz perfilada y respingona, unas mejillas sonrosadas. Su cabello, habitualmente propio de una valquiria enloquecida, estaba recogido por una coleta alta que le otorgaba un aire juvenil pero profesional.

De igual forma, para mi disfraz me había decidido de nuevo por la peluca rubia despampanante que me había ayudado a ganarme el favor del jefe de seguridad de aquel hotel de lujo. Maquillado hasta los topes, y con un par de pechos que no tenían nada que envidiar a los de Triana, me embutí en otra camisa blanca abierta hasta una altura completamente irracional. A pesar de llevar calzado cómodo, ambas poseíamos una altura considerable y una constitución visiblemente fuerte.

Una vez finalizada la transformación, salí de nuevo al exterior para ocupar el puesto de navegante y encauzar nuestro destino hasta el punto acordado. Cerca de mí, plantado en el suelo, uno de los periódicos del suelo rogaba mi atención, más sentía en aquel momento que un solo pensamiento gobernaba mi cabeza. - Cómo pesan estas tetas. – Tras varias horas de viaje bajo la atenta mirada de la luna, llegamos al punto acordado donde, junto con otras embarcaciones, y sin previo aviso, sufrimos un fuerte golpe proveniente de las entrañas del mar que nos empujó hacia el cielo. La presión era fortísima y sentía que, a pesar de mi fuerte agarre al timón, mis dedos se escurrían e iba a salir disparado del barco.- Soy demasiado guapa para moriiiiiiiiiiiiiir.


Resumen


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¿Mi objetivo? Deslumbrar al mundo,
¿Mi bandera? El glamour querida, ¿Mi teléfono? Ya quisieras.



#8
Por muchas vueltas que le diese, no lograba comprender por qué Yamamura se había empeñado en ir a aquella isla para participar en una especie de fiesta o evento privado. Lo único que no entendía era a qué se refería con eso de los juegos. No me iba a engañar a mí misma, sonaba divertido, pero para nada sensato. Nuestras recompensas iban subiendo cada vez más. Todavía eran insignificantes en comparación con las de otros grandes piratas o revolucionarios, pero la de todos juntos sumaba una cantidad bastante apetecible. Cuanto más nos exponiésemos haciendo esta clase de tonterías, más peligro correríamos. Ni siquiera sabía qué se suponía que íbamos a hacer en aquel lugar. ¿Entretenernos y comer y beber gratis? Ojalá. Con suerte nadie nos descubriría, nos aprovecharíamos de la riqueza del que montaba aquel evento para pasar un buen rato, tal vez robásemos alguna que otra joya de esos pedantes y luego nos marcharíamos por donde habíamos venido para continuar con nuestro viaje con más berries que antes.

Cuando nos aproximamos lo suficiente comenzamos a preparar el barco para camuflarnos y Yammaura nos dio las instrucciones. Jolyne lo tenía más fácil, con su fruta podía ocultarse de diferentes maneras. Al capitán tampoco le resultaría complicado por el momento, su capacidad para traspasar paredes y suelos lo volvía bastante escurridizo. Luego ya veríamos cómo sacarlo sin destacar demasiado. Aspros también tenía una habilidad asombrosa para el disfraz, por lo que a Yamamura se le ocurrió que podíamos utilizarla para cambiar también mi apariencia. Antes de seguir sus órdenes y de que le diese tiempo a ocultarse, el periódico llegó a nuestro barco. Me asomé al que tenía Yamamura en sus manos para echarle un fugaz vistazo. Un anuncio de los juegos, una noticia sobre el pirata de los Cabos, un concurso y nuestro pequeño altercado en Isla Elíseo. Dentro de lo que cabía estaba todo tranquilo. Me alivió no ver ninguna noticia sobre mi hermano después de haber visto su cartel de recompensa.

Nos dirigimos al interior del barco y en escasos minutos Aspros terminó nuestro cambio de imagen. Me sentía bastante estúpida tratando de disfrazarme con algo de maquillaje y de ropa nueva y ridícula. Solo esperaba que los de aquella isla fuesen más estúpidos todavía. Parecíamos una especie de repartidoras-trabajadoras sexuales. —Esto es ridículo —le dije para dejar clara mi postura, aunque no podía hacer nada para cambiar la situación. Encima iba a parecer que íbamos solas en el barco con un camaleón y una gallina. Qué estampa. Podríamos hacerla pasar por nuestra comida. Antes de salir la agarré, abrí la puerta de la bodega, donde estaría Yamamura, y la lancé al interior con él para no tener que dar demasiadas explicaciones. Cuando salimos a la cubierta estábamos todos listos. Habíamos cambiado exitosamente el aspecto del barco, Yamamura y Jolyne estaban ocultos y Aspros al timón. Fui junto a él, mi única supuesta compañía en el barco, y me preparé para la llegada. No sabía cómo se suponía que llegaríamos a esa isla del cielo. Me imaginaba un ascensor gigante de barcos o alguna especie de monstruo con alas gigantes que nos elevaría, nada más lejos de la realidad.

Cuando llegamos, comenzamos a ver cómo varias embarcaciones rodeaban la zona. Eso era lo único que me hacía pensar que no nos habíamos equivocado de camino. Confiaba en Aspros, pero parecía bastante distraído con sus pechos. Para colmo, parecía que la Marina iba a estar muy presente en el evento. —Oye, ¿cómo vamos a…? —.  De repente, un chorro de agua elevó nuestro barco hacia el cielo con una gran potencia. Instintivamente, me agarré del timón con la mano derecha y sujeté el brazo de Aspros con mi izquierda, que parecía que también iba a salir despedido. Por suerte, mi cuerpo no se movió del sitio, pero esperaba poder tener la fuerza suficiente como para agarrarle. También esperaba que Jolyne estuviese bien.

Resumen

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Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.

#9
Mentiría si dijera que no estaba nerviosa, islas en el cielo, el viaje prometía ser movidito sin duda. El sonido de las gaviotas me sacó del trance en el que yo misma me había metido mirando el mar y los barcos que se arremolinaban a nuestros alrededores, alcé la vista para atrapar uno de los periódicos que caían del cielo, irónicamente caían del lugar que en pocos minutos estaríamos visitando. Abrí las páginas y comencé a hojear las noticias por encima mientras buscaba a Viktor, había una noticia que me había llamado la atención y podría convertirse en una buena oportunidad de "negocio" en el futuro. Las noticias mencionaban al único remanente de un reducto revolucionario que se perdió de vista en alguna parte de Little Garden, un hombre conocido como Don Bambú. — Mira esto. — le dije al espadachín, dejando frente a él la página en la que esa noticia era mencionada. — Ese tipo está ahora solo y seguro que tiene una recompensa de lo más jugosa, ¿No os lo parece? — tras un tiempo prudencial, esperando que Viktor hubiera leído todo, todo lo importante; al menos, giré mi mano para enseñarle la misma página a Sohem y repetir mis intenciones. — Después de este viajecito podemos buscarlo, no sé como de fuerte será, pero estoy segura de que no es rival para vosotros. — tal vez quería con demasiada prisa ver el dinero entrar en mi vida de nuevo, o tal vez esta faceta furtiva siempre había existido dentro de mi y nunca la había dejado existir tan libremente, tal vez eran ambas o tal vez no era ninguna.
 
Recuperé el periódico para ojear los carteles de recompensas, estaba segura de que sería rentable, pero había que asegurarse. Un leve movimiento en el mar hizo inclinarse el barco — ¿Qué ha sido eso? — me acerqué al pasamanos del barco y miré de nuevo al mar, este estaba empezando a burbujear, como si fuera a romper a hervir en cualquier momento — ¿Será cosa suya? — un fugaz pensamiento que atravesó mi mente, más se quedó en solo eso, un pensamiento. Una fortísima fuerza empujó el barco desde abajo, una corriente de agua que estaba levantando no solo nuestro barco si no que también todos los demás. Me gustaría haber podido guardar la compostura en esa situación pero el súbito impacto del agua me había pillado con la guardia baja, y solo gritos de angustia salían de mi boca mientras con todas mis fuerzas me agarraba al pasamanos del barco.

Información
#10
Habían sido días emocionantes de preparación para el gran evento en el cielo. Desde que nos enteramos a través de rumores en la isla Elíseo de la celebración de una festividad exclusiva, habíamos estado indagando hasta averiguar cómo conseguir pasar el control hasta Skypiea. No nos costó mucho esfuerzo tomar prestadas las velas y las acreditaciones para zarpar, pero sabía que lo más interesante todavía estaba por llegar. No podía imaginar, es más, mi cabeza no podía entender, que no pudiéramos participar en el acontecimiento más importante de todos los tiempos: una verbena. Ya las celebrábamos en mi pueblo los primeros domingos de cada mes y, si cerraba los ojos, aún podía recordar el olor a carne asada de los puestos, el sonido de la gente animando a otros o las peleas por elegir al ternero que mereciera el primer premio. Si se tiraba la casa por la ventana, hasta podía haber fuegos artificiales. -Ahhhhhh – suspiré profundamente. Eran buenos tiempos y ahora teníamos la oportunidad de vivir una a lo grande. No me hizo falta convencer a Yojimbo para que tomara la decisión de ir, ya que parecía que estaba esperando ese momento con la misma impaciencia que yo. 

Por muy satisfecha que estuviera solo con eso, había otra razón más por la que quería ir a ese lugar. Desde que era una cría que se amamantaba con leche de cabra, mis viejos me dijeron que si tenía alas era por ser una bendición caída del cielo. No me gustaba dudar de su palabra, pero como si fuera el zumbido de una mosca detrás de mi oído, algo en mí me decía que en esa isla podría encontrar una pista sobre mis raíces. Aunque solo era un pequeño presentimiento, nunca antes había estado tan cerca de comprobar esa afirmación que tanto me habían repetido.

Hasta ahora había pasado los controles de seguridad transformada en camaleón y escondida por el barco. Suponía que una vez arriba también tendríamos que ocultarnos hasta que pudiéramos ir a lo nuestro, así que me tocaba seguir adoptando mi forma animal. El corazón me latía con fuerza, y mientras pensaba en cómo sería aquel maravilloso sitio, las gaviotas llegaron con el reparto del periódico. – Veamos qué se cuece por aquí – dije mientas me agarraba a Triana para leer el periódico del capitán. En portada estaba Skypiea y el gran festival en el que, si la suerte quería, estaríamos en breves. Cuando Yojimbo pasó la página, vi un rostro que reconocí enseguida. - ¡Pero si es Garnet! - grité hacia Aspros, aunque no se si me prestó atención porque estaba demasiado ocupado acicalándose. Ahora que lo pensaba, todo el aspecto de Garnet me resultó familiar en su momento excepto el color de sus alas. Desafortunadamente no volvimos a saber nada de él ni de Sasha desde nuestra pequeña escapada en Toko y ahora leía que habían perdido a la mitad de su tripulación. Conocía el dolor de perder a varios amigos desde que aquella enfermedad repentina azotó nuestra granja y se llevó por delante la vida de varias de nuestras vacas sin que pudiéramos hacer nada por ellas. – Espero que Sasha y Gronn estén bien… - me lamenté ante todos. Después de lo vivido con ellos, sería para mí una gran pérdida.

El asunto de Kosax también había llegado a oídos del periódico, diciendo de nosotros que éramos unos maleantes cuando lo único que habíamos hecho era sacar un pedrusco de un hotel. Todo lo demás habían sido daños colaterales. Así que, sin querer darle más importancia, leí por encima la última noticia y concluí que, en esta parte del mundo, todos se creían los dueños del gallinero.

Cuando Yojimbo sacó los wanteds, me llevé las manos a la cabeza. - ¿Desde cuándo han subido tanto? Esto no es un buen augurio – le repliqué angustiada.  - Van a venir a por nuestras cabezas como en día de matanza. Me alivió ver que entre los carteles también estaban las recompensas de Sasha y de Garnet. Seguro que ellos estarían orgullosos, pero me preocupaba no ver la del hombre pez. Ya transformada, seguí a Yojimbo a la bodega. Pasó un tiempo hasta que el barco empezó a tambalearse y me agarré a un listón para no salir volando. Con un sentimiento similar al de los Cabos, noté cómo estábamos siendo propulsados hacia arriba con una gran presión y, ante el grito desesperado del capitán y solo pude contestar. - ¡No, por favor!

INFORMACION

RESUMEN

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¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli



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