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[EVENTO FASE] Billete a las nubes.
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24-02-2024, 06:51 PM
Sasha escuchaba a sus compañeros de tripulación, ninguno le reprochó que se fuera de la lengua por lo que la semioni respiró tranquila viendo que respondían con un tono tranquilo. Cuando el mink panda se presentó como Chewbacca, la rubia no pudo evitar girarse a mirarlo con los ojos brillantes al elegir usar el nombre que ella le había dicho, levantando ambas manos cerradas en un puños mostrando el dedo pulgas de las dos mientras asentía. La joven se dio la vuelta para mirar a aquel hombre que había aparecido de la nada justo en el momento en que se tocaba la sien derecha. — ¿Ahora me devuelve el saludo? Tendrá inicio lento — razonó la adolescente para si sin darle mucha importancia.
El ser alado miró a Kuraku y le llamó de usando una palabra extraña antes de hacer una reverencia con la cabeza. Sasha levantó la ceja derecha ante la curiosa situación, eran piratas pero estaban siendo muy amables, demasiado para ella. Entonces añadió que le acompañaban extrañas amistades exóticas, la semioni se volvió a girar hacia los demás para intentar entender a lo que se refería viendo a todo el grupo, si en la isla había mucha gente como Garnet y Kuraku eso solo significaba una cosa. Pero antes de poder decirle nada, el hombre se presentó como Navor y que era de los Custodios del Emperador, la rubia no entendía a lo que se refería y así se reflejó en su cara. Ella había pedido simplemente ir a jugar y solo le estaban hablando de una forma que no entendía. Entonces por fin llegó el esperado momento, Navor giró sobre si mismo invitándoles a unirse a la fiesta, y cuando hizo un gesto para poder pasar, fue la última señal que necesitó la joven para empezar a caminar mientras el hombre acababa de decir que se pusieran cómodos en las gradas. — ¡Gracias! — respondió la chica con una gran sonrisa antes de centrar toda su atención en los puestos de comida.
La semioni se bajó la capucha del abrigo a la vez que caminaba hacia las gradas con los demás, y cuando se aseguró que estaban lo suficientemente lejos de Navor se giró hacia Tobías y Don Bambú. — Para lo educado que era ha sido muy feo llamaros a los dos extrañas criaturas exóticas — dijo Sasha con total inocencia sin ser consciente que también iba para ella mientras se recogía su largo cabello rubio en una coleta alta. Garnet llamó su atención quejándose por algo, la chica lo asoció a como los había llamado Navor así que simplemente le dio un par de golpes en el hombro de forma amistosa para que se tranquilizara, tenía que mantener centrado a su compañero de travesuras para conseguir su objetivo en aquel sitio, un casco, y ganar por supuesto. Entonces el pelirrojo volvió a hablar preguntando el motivo de referirse a Kuraku de esa manera, la rubia se giró a mirarlo con curiosidad mientras se quitaba con la mano derecha sus molonas gafas de sol y las guardaba en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta. El mink panda se adelantó a contestar explicando que se había referido a él por el titulo de la nobleza que tenían los lunarians, mientras que los skypieanos eran solo ciudadanos y los birkanianos esclavos. — Eso está mal — fue lo único que dijo Sasha entre dientes con el ceño fruncido. Gronn no estaría nada contento de saberlo y le tentaba proponer repetir su acto de la mina pero aquello era demasiado diferente, dudaba que fuera tan fácil robar el oro y liberar a la gente.
Mientras, Don Bambú y Garnet ya se habían sentado en las enormes gradas - en la parte derecha de la arena, ya que era por donde habían llegado del bosque - pero la atención de Sasha fue al olor de comida estando al borde de babear pero sin hacerlo. La semioni tragó saliva de forma sonora, quería probar la comida de aquel sitio pero se había dicho a si misma que estaría quieta, aunque quería ir a probarlo todo antes de empezar a jugar. Descartó la idea con un sonoro suspiró a la vez que movía la cabeza a ambos lados, la adolescente tenía que centrarse en no dar motivos para que los lanzaran de la isla hacia el mar. Por lo que se quitó el kanabo de su espalda y lo puso ligeramente inclinado en vertical a su lado derecho antes de sentarse en la última fila de las gradas. Con su altura podía tapar a alguien y no tenía ganas de que la molesten porque se podrían llevar un kanabazo de su parte, no estaba nada de humor. Apoyó el codo derecho en el mango de su arma y se puso a mirar lo que había a su alrededor, tenía a Garnet en el asiento de delante y al lado de este se encontraba Don Bambú fumando, los lunarians vestían con adornos dorados como Navor y usaban telas claras además de finas, los skypianos vestían de forma más normal sin tantas joyas encima como si fueran una joyería andante — Menos Garnet que da el cante yendo medio desnudo — pensó a la vez que un escalofrío recorrió el cuerpo de la rubia recordando cierto incidente en la cocina de su antiguo barco. Los birkanianos por su parte hacían trabajos pesados y serviciales con la cabeza gacha, habían pocos y no disfrutaban tanto del evento como la chica cuando había llegado. — No me gusta este sitio — se quejó en voz baja, ella había venido a disfrutar de los juegos pero se había encontrado con un panorama que no le gustaba y no podía hacer nada para cambiarlo.
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La gente del lugar parecía ignorarnos completamente, aunque mi aspecto físico y altura ya era la norma en estos lares, llevaba puesta una máscara de caballo de estas raras que suponía que tenía Aspros por ahí para alguno de sus espectáculos “secretos”, como a él le gustaba decir. Pese a llevar esa máscara, parecía no importarle a nadie. Aquel alado ser de roja melena repitió mi nombre calmado, pero me añadió otro más… como si fuera corto… hasta los 5 años no aprendí a decirlo bien y ahora resultaba que también me llamaba Mord. Pues Mord entonces, ahora tendrían que modificarme el cartel de “Se Busca” y llamarme M.Y.L.C.Y.3. Tras decir mi nombre asintió con amabilidad y se presentó con una educación tremenda.
-Hola Narval. -dije sonriente tras la máscara en un tono de voz más bajo que el de mi interlocutor, sin intención de interrumpirle y tremendamente agradecido por su amabilidad. Si era sincero, no había escuchado bien su nombre, pero era algo así, supuse que valdría. Luego continuó con su presentación y supuso que Triana era nuestra invitada. -Sep. -contesté mientras Narval seguía hablando y nos daba de nuevo la bienvenida al lugar, comentando que el Emperador de las nubes este estaría super agradecido de conocernos y nosequé. -Super, amigo Narval, voy a pillar algo de papeo y estamos… darle las gracias al muchacho este tan agradable -comenté a Triana y a Jolyne. -¡Gracias! -finalicé animado mientras me dirigía a las gradas. -Pero que chico más majo, en cuanto acabemos los juegos lo invitamos a los Alas Negras. -comenté al aire, sin esperar respuesta alguna. Entonces escuché como sonaba el Den Den Mushi de Triana y entonces comenzó a sonar la voz de Aspros, parecía alterado, como aquella vez que me estuvimos perdidos en medio del océano y me comí los pintalabios y cacaos labiales que tenía a tan buen recaudo. Comentó algo de un hombre que conoció en una selva y que era un chico cruis. ¿Cruisant? El lugar estaba repleto de gente como yo, cada vez que me encontraba con uno le saludaba con alegría y energía, ¿serían todos mis primos? ¿Se llamarían todos como yo? Pasaba puesto por puesto cogiendo distintas verduras y comiéndomelas por la apertura de la boca de la máscara. -¡Hola! ¡Soy Mord! ¡Permiso, tengo hambre! -gritaba mientras arrasaba con los puestos de comida. Llegamos a las gradas y apareció Aspros vacilando a Jolyne, diciendo que se había convertido en un salvaje y que la tiradora era una paleta de pueblo. -Pues no has dicho ninguna mentira. -le dije serio mientras metía zanahorias por la boca de la máscara de caballo. Tras eso entró en un colapso extraño y se puso muy muy nervioso. -Tio tranquilo, yo también he tenido muchos amigos Cruis en la selva y no pasa nada. Toma… -le dije con calma intentando tranquilizarlo mientras le tendía una col cruda, mi comida favorita. -… la col de la amistad. -sonreí, sin que fuera visible.
Resumen
Inventario
Máscara de Yojimbo
![]() - Cronología - Tripulación -
Chloe me amenazó con estrangularme en el instante que el hombre armado con un bastón apareciera frente a nosotros. No entendía bien su enfado, no creo que ella sola pudiera haber bajado y al final, creo que fui lo suficientemente amable. Pero eso sería materia de otro momento porque, justo después de presentarme ante aquel ser alado, Sohem fue el siguiente, dando su nombre y refiriendo que pertenecía a la misma organización. La última fue Chloe y, con esta, todo Magna se había identificado ante los guardias de los juegos de Zarutsuki. El enorme ser, al que no dejaba de intentar escudriñar con la mirada de arriba a abajo, indicó que no se requerían los servicios de cazadores de recompensas en el lugar, pero, que aun así, se nos invitaba cordialmente a participar en los juegos. Tras esto se presentó como Navir, uno de los Custodios del emperador Zarutsukis. Esto encendió una bombilla en mi cabeza: Yo conocía perfectamente historias sobre esos seres. Finalmente, nos dio paso a las gradas para que esperáramos pacientemente el inicio de los juegos.
Para un sobre pensador como yo, habían pasado demasiadas cosas en muy poco tiempo. El hecho de encontrar un Custodio, sabiendo su portentosa reputación sobre la guardia de Skypiea, solo me dejaba atónito. Pero esto no era lo que más me había impactado, sino las palabras de Navir hacia Sohem. Si bien es cierto que no conozco para nada al enmascarado, me parecía terriblemente extraño ese acercamiento hacia él. Ha cazado, pero muchos otros también. Es conocido, pero muchos otros lo son. ¿Acaso sabía algo más? ¿Sería capaz de ver detrás de la máscara? Preguntas que, por desgracia, se iban a quedar sin respuesta. O lo mismo eran simples paranoias de un hombre que no terminaba de confiar ciegamente en su jefe porque estaba terriblemente traumado con su última experiencia, aun habiendo pasado tiempo junto a él en el barco. Quizás Chloe supiera algo más o no le pareciera tan extraño… a fin de cuentas, creo que ella sí que pudo ver al jefe sin la máscara y, si no le resultó extraño, debe ser una paranoia mía. Fue esta misma quien, justo después de que el Custodio nos diera paso, comenzó a andar hacia las gradas cuestionando al jefe si era seguro robar el oro. Por mi parte, no. Desde luego esto suponía un riesgo enorme. — Yo no lo creo. — contesté antes de que el enmascarado hablara. — Los Custodios son criaturas sumamente poderosas y si no recuerdo mal las historias, aún queda un rango por encima de ellos en lo que a guerreros se refiere. — aseveré, aprovechando la situación y mirando a Sohem, esperando una valoración suya. Después de unos instantes, Chloe preguntó si yo específicamente sabía algo más sobre los juegos. — Me temo que no. Aunque no estoy seguro. Si se da el caso, dudo que sean combates a muerte. — contesté mientras llegábamos a las gradas — Si hay que pelear y no podemos cazar, como nos han dicho, mostremos las menos cartas posibles y saquemos información de las presas. — dije mientras señalaba con el índice a mi sien de manera leve y repetida y subía los primeros escalones de la grada. Finalmente y en las gradas, mientras esperaba que mis compañeros se sentaran, yo me adelanté y observaba con detenimiento a los asistentes, ahora que estábamos más cerca. Sus interacciones entre ellos, con los puestos de compra y venta, la disposición en las gradas y hasta las agrupaciones por características físicas, dejaban ver lo que a grandes rasgos era una jerarquía racial firmemente establecida en la sociedad de Shandora. — Fijaos bien. — dije mientras me sentaba con los brazos cruzados y señalaba con la cabeza — ¿Los grandes de alas negras? Lunarian. Se ve a la legua que son los que mandan. Ropas caras y adornadas con oro, mejores sitios en las gradas... — comencé a explicar — Por debajo de ellos deben estar los Skypeanos, los tiene alas más pequeñas y antenas. — continué señalando de nuevo, pero a un grupo de Skypeanos que estaban en la altura central de las gradas. — Y por último, deben estar esos… — dije señalando a los pobres infelices que parecían no tener sitio en el lugar y estar repudiados por los demás — Birkanianos. Híbridos entre los dos anteriores que al parecer son el repudio de la ciudad. — finalicé echándome hacia atrás por completo y sacando mi libro, abriéndolo por las últimas páginas en blanco con la zurda mientras cogía el lápiz con la diestra. A ver qué nos deparaba el juego.
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25-02-2024, 12:15 PM
(Última modificación: 25-02-2024, 01:18 PM por Kuraku Natta.
Razón: Quito <>
)
El ser frente a ellos habia esperado a que todos se presentasen, y tras ello, se dirijo de nuevo a estos mirando directamente a Kuraku. Le hizo una reverencia a este y le llamó "Mord Kuraku Natta", tras esto se presentó como Navor, custodio del emperador, y les dió el paso hacia las gradas.
-¿Mord?... ¿Que se supone que es eso y porque soy un Mord?- Kuraku se quedó pensativo, ya no solo por eso, si no además por ese trato tan favorable hacia el, incluso le habían hecho una reverencia -Aquí está pasando algo raro...- pensaba el Lunarian. Garnet preguntó al lunarian si sabia de què iba todo el tema ese, a lo que Kuraku iba a contestarle, pero Don Bambú se le adelantó explicando que en estas tierras los Lunarian eran considerados como la alta sociedad, por encima del resto de razas como los Skypean o los Birkanianos, siendo estos últimos esclavos. El Lunarian no tenía ni idea de nada de todo eso, así que cuando Don Bambú Chewbacca explicó la situación, no pudo hacer más que reír ligeramente - ¿Me estas diciendo, que de ser la última mierda allí abajo, aquí resulta que soy alguien importante, y encima, mis gentes son unos esclavistas de mierda? ¡Mira que podia imaginarme cosas, pero ese giro me ha pillado completamente desprevenido! - El lunarian siguió dándole vueltas al tema y dijo algo más calmado - Llevo toda mi vida siendo un esclavo de la sociedad... Tomé la decisión de que nadie pasaría por lo mismo que yo... Y AQUI ME ENCUENTRO QUE LOS DE MI RAZA HACEN EXACTAMENTE LO QUE ME HICIERON A MI... No... No entiendo nada... - Por un momento se sintió abrumado por todo lo que estaba ocurriendo; Lunarians y Skypeans por todas partes. Estaban en el cielo. Le trataban como "Mord", y como guinda del pastel, era uno de esos esclavistas. No pudo evitar recordar su discurso en las minas de isla Toko, diciendo que liberaría a toda aquella gente de sus captores y les daría la Libertad que el misma tanto había ansiado. Bajando el tono, y sin darse cuenta, se puso a pensar en voz alta- ¿Que se supone que debo hacer ahora?... Alegrarme porque por fin soy alguien, o cagarme en todos mis muertos por ser esclavistas? - Sentándose en las gradas al lado de sus compañeros, se quedó mirando a la arena pensativo. No sabía que hacer ni que pensar, todo esto ahora mismo le iba muy grande. Tras cavilar un poco, se fijo en como vestían el resto de lunarian, pues iban ataviados con ropajes claramente más ostentosos que el resto, mostrando así su superioridad. Para sus adentros, pensaba -Que asco...-
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25-02-2024, 01:37 PM
La peculiar escena parecía no sorprender a los habitantes de la isla del cielo, mientras que para los Shogun Gari y su nuevo compañero era una situación sin parangón. Mientras éstos se iban presentando, el ser alado no perdía detalle a sus gestos, los estaba analizando detenidamente. El momento más tenso formó parte de la presentación de Don Bambú, quien mantuvo la argucia de ser Chewbacca, y que por suerte no pareció llamar la tención del ente alado. Aquel panda era bueno, lo dijo con tal naturalidad que hasta Tobías dudó de su verdadera identidad. Tras las presentaciones, el que se había aparecido ante ellos ser refirió a Kuraku como "Mord" y hacer referencia a Don Bambú, Sasha y Tobías como exóticas criaturas del Mar Azul, le hizo una reverencia y se presentó como Navor, Custodio del Emperador. Giró sobre si mismo para indicar la dirección a las gradas, invitándolos a sentarse allí e indicando que Zarutsuki estaría complacido por la participación de los habitantes del Mar Azul y los que volvían a su origen. "¿Así que todos los seres alados provienen de esta isla?" Sasha agradeció a Navor la invitación, cosa que a Tobías enorgulleció.
- ¡Muy bien sobri! Con educación puedes conseguir lo que te propongas sin necesidad de usar la violencia, suele ser más efectivo así y mucho menos notorio. A veces la educación desarma mejor que un kanabazo, jish jish jish. - Al parecer, a la semioni le hizo gracia el tema de la educación, pues, lejos ya del Custodio, lo contrastó con el comentario de éste hacia los que no eran oriundos de Skypiea, resaltando que aún con educación se podía faltar al respeto y demostrando que no se había dado por aludida por ese comentario. - ¡Jish jish jish jish! Eres adorable. Eso iba por ti también, diría que sobre todo iba por ti. Bueno Don... Chewbacca tampoco se queda corto como ser exótico. - Casi se le escapó su verdadero nombre. - Además, no creo que sea una falta de respeto, es una realidad, para ellos no somos lo común, en realidad me gusta no ser uno más como allá abajo. Entiendo tu punto, para ti no es nada nuevo, pero no te sientas insultada, todo lo contrario, lo peculiar y único es bueno. - Le dedicó una sonrisa entrecerrando sus ojos. Todos se dirigieron entonces a las gradas, Garnet le dejaba su gorra a Don Bambú mientras se despintaba la cara. Hizo un comentario despectivo hacia la marina, el cual advirtió al carpintero de su presencia allí, ya había visto su barco, pero las vistas de aquella increíble ciudad y todo lo que estaba sucediendo, había absorbido la atención del joven barba turquesa. Pues si, allí estaban también, a Tobías no le hacía ninguna gracia su presencia tampoco. Se permitió el lujo de mirar alrededor y percibir un poco mejor todo lo que los rodeaba, había más gente dispuesta a participar en aquellos juegos, sumado a la población autóctona, que se repartían entre el público de las gradas y comerciantes que habían montado puestos de comida y otros servicios. La comida olía realmente bien y la curiosidad por ver que otras cosas se vendían allí, atrajo mucho la atención y la intención de Tobías, pero primero debían tomar asiento y esperar el devenir de los acontecimientos, ya habría tiempo de echar un vistazo. Cuando el carpintero volvió a mirar a sus compañeros, Garnet había recompuesto su indumentaria, habiéndose quedad en tanga y en camisa sin mangas. No pudo evitar echarse la mano a la cara, cubriendo su visión, afectado por la vergüenza, pero sus dedos corazón y anular se separaron para volver a mirar las nalgas del músico. "No las miro yo, me miran ellas a mi." Tras ese lapsus, de camino a las gradas, el mink panda les aclaró la situación social de la isla. Tobías estaba harto de encontrarse con esclavitud allá donde fueran, no dejaba de preguntarse por qué existían esas brechas sociales en todas partes. Tobías se sentó a la izquierda de Sasha, en la fila superior de las gradas, justo detrás de Garnet. Don bambú estaba sentado justo a la derecha del músico, también en la fila inferior. Desde allí pudo advertir mejor los detalles de los habitantes de Skypiea. Los lunarian vestían con ropajes blancos con detalles dorados, de una tela fina y de calidad. Los skypianos, vestían de formas más diversas y lo Birkanianos realizaban las labores menos ociosas. Sasha remarcó que no le gustaba ese sitio. - A mi cada vez me gusta menos... - A Tobías le repugnaba la opulencia y el trato a los birkanianos, Don bambú también parecía coincidir con él, pero razón no le faltaba al remarcar que no podían hacer nada por ellos. - Tranqui sobri, después vamos a dar una vuelta por los puestos, a ver que come esta gente, jish jish jish. - El carpintero advirtió como la joven semioni tragaba saliva por los constantes y sugerentes aromas que llegaban hasta ellos. Barba turquesa se recolocó el sombrero y se dispuso a esperar lo que estaba por venir.
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![]() ❝Para. Respira. Ordena. Apuesta.
25-02-2024, 01:42 PM
En un visto y no visto, el ser ante nosotros golpeó a Karl en la cabeza. Miré a mi compañera esperando encontrar aún más ira en su rostro, pero no fue así. Ya estaba más calmada parecía ser. Suspiré aliviada pues podría habernos metido en un lío, y uno gordo además.
Lo siguiente que mencionó el Custodio fue que no nos esperaban allí y, en resumen, que ahí no pintabamos nada y que no debíamos molestar. Aquello me pilló totalmente desprevenida y alcé una ceja cruzandome de brazos mirando a los demás. Aquello no me cuadraba en lo absoluto y cada vez se sumaban más cosas a mis pensamientos y teorías. Mientras yo vagaba por mis pensamientos, Joe recriminó al custodio por escarmentar a Karl, y después ella se disculpó con el resto a lo que respondí haciendo un aspavientos como la mano y sonriendole susvemente restandole importancia al asunto. Lo cierto es que estaba demasiado centrada en intentar desvelar porqué demonios nos enviarían a Skypiea en una supuesta misión especial para que nada más llegar nos informen de que era mentira. No podía sino imaginar a Tucrow riendo por la broma, pero también aquello cuadraba con la teoría de que quisieran eliminarlos por algo. Dudas, dudas y más dudas. Joe dio las órdenes a las tropas para que se relajasen y simplemente disfrutaran del evento, y nosotros haríamos lo mismo. Sephiroth no estaba muy convencido de todo aquello, al igual que yo, pero yo mantendría mis pensamientos en la cabeza hasta aclararlos. Eché un vistazo a los alrededores mientras subíamos a las gradas, aprovechando para fijarme en las clases sociales del lugar. Allí separaban a Lunarians, Skypieans y Brikanianos en castas, siendo los primeros algo así como nobles, los segundos ciudadanos y los terceros poco más que esclavos en su mayoría. Hasta en los cielos existían esas cosas, una verdadera lástima. A su vez, aproveché para ver a aquellos que llegaban del bosque también, echando una rápida mirada hacia ellos.
Resumen
25-02-2024, 03:09 PM
Poco a poco y gracias a los detalles me fui percatando de las peculiaridades de aquella isla del cielo. Sus habitantes parecían ser seres con alas, desde pequeñas, como las de Jolyne, hasta más grandes y negras, como las de Yamamura. Además, utilizaban un título, o lo que supuse que sería un título, que nunca antes había escuchado, “Mord”. Imaginé que se utilizaría para referirse a habitantes del lugar, porque guardián solo lo utilizó con Yamamura, mientras que se refirió a mí como “habitante del mar azul”. ¿Así era cómo nos llamaban a todos los que proveníamos de las islas del mar? Tenía sentido, pero se me hacía raro por una vez ser la extraña. A Jolyne la ignoró, tal vez acostumbrado a ver seres como ella. A pesar de todo, el guardián mostró una actitud amable y nos invitó a sentarnos en las gradas antes de participar en aquellos juegos. Todo iba demasiado bien, tanto que hasta a Yamamura se le ocurrió que podíamos invitar a aquel ser a unirse a nuestra banda. —No —fue mi única respuesta. Tampoco es que pensase que había alguna posibilidad de que aceptase, pero teníamos que dejar de ir dando el cante.
Seguimos sus indicaciones y nos dirigimos a las gradas para sentarnos y disfrutar del evento. De esa forma tal vez pudiésemos enterarnos de qué iba todo aquello. Yamamura no tardó en hacerse con comida, no le presté demasiada atención. Estaba atenta a lo que ocurría a nuestro alrededor, esperando que el cualquier momento apareciesen marines alertados por el chivatazo del guardián, cosa que no parecía que fuese a ocurrir. ¿Realmente podría ser que en aquel lugar no les interesasen las recompensas ni los delincuentes, solamente sus absurdos juegos? Si era así, mejor para nosotros. Sin embargo, al mirar con detenimiento las gradas no pude evitar percatarme de que en la isla existía una especie de jerarquía. Los lunarian vestían de forma elegante, a diferencia del resto de habitantes alados, cuyos ropajes eran menos ostentosos. Tal vez perteneciesen a una especie de aristocracia y por eso habían tratado tan bien a Yamamura. Solo podía conjeturar, pero era bastante evidente que los peor parados en aquella jerarquía eran los seres que parecían una mezcla de los otros dos. Tenían las alas grandes, pero eran blancas y no tenían los rasgos físicos de los lunarian, no eran morenos y de pelo blanco. Ellos realizaban los trabajos más laboriosos y, además, parecían mostrar una actitud algo sumisa. El mundo era injusto en todos sus rincones, hasta en el cielo, pero eso no nos incumbía. De repente, mi den den mushi empezó a sonar y escuché la voz de Aspros. Estaba molesto por haberle ignorado. Mi prioridad había sido su seguridad, pero sabía que alguien tan dramático como él no podía tomárselo de otra forma. Al menos me alegraba que no hubiese muerto estampado contra el suelo. Incluso había vivido una aventura de lo más interesante con un tipo. Estaba deseando escucharla. Cuando nos encontró se sentó con nosotros mientras Yamamura introducía verduras en su ridícula máscara de caballo. Aspros no desaprovechó la oportunidad para recordarle a Jolyne sus orígenes pueblerinos y, para variar, nuestro capitán no se enteraba de nada. —No, no tienes amigos de esos —le dije a Yamamura completamente convencida antes de centrar toda mi atención en Aspros —. Si te llamábamos podíamos ponerte en peligro y si tanto querías contactar con nosotros para contarnos todas esas cosas increíbles que has vivido podrías haberlo hecho antes. Ahora vas a tener que contarnos absolutamente todo, porque nuestro viaje hasta aquí ha sido un completo aburrimiento y encima nos hemos tenido que apuntar a un coñazo de juegos. ¿A quién has conocido? ¿Es de aquí? ¿Tiene unas majestuosas alas y un pelo envidiable? ¡¿Es el guardián?! —me aventuré a tratar de adivinarlo. Era bastante improbable, pero no imposible. Ahora solo lamentaba no tener un bol de palomitas para acompañar la historia.
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![]() ❝Con cada movimiento de mis espadas, escribo mi leyenda en las páginas del tiempo, cada paso que doy es un trueno en el estruendo de la batalla. Aparta de mi camino, o lo lamentarás.
Aquel extraño tipo fue bastante claro, educado y certero en la comunicación. Su mensaje era nítido y sus intenciones aparentemente también. Debíamos entrar al recinto y disfrutar de la festividad que celebraban. Los juegos aquellos de la isla del cielo, o lo que fuera que me había llegado como información. Ni me acordaba con claridad ni me importaba lo más mínimo. No sólo veía interés en encontrar la oportunidad de hacernos con nuestro propio peso en ese oro, pues si le sobraba tanto como para usarlo en las estructuras habrían de tenerlo en grandes cantidades, y un poquito menos no les iba a hacer ningún mal.
Tras comenzar a caminar después de hablar con el enviado alado, Ramir, nos adentramos hacia las arenas centrales de la ciudad. La disposición de aquel lugar me sorprendía de sobremanera. Pareciera ser una especie de civilización con cierta jerarquía social estructurada de forma férrea, estableciendo claros niveles de clases con roles muy definidos y marcados. Chloe preguntó que si todavía seguía pensando en que era una buena idea hacerme con algo de oro del lugar, pero solo obtuvo como respuesta una mirada a través de los agujeros de mi casco, en silencio. Víktor retomó la palabra y explicó la jerarquía social evidente y la disposición militar del reino. Los Cumshotter, guardia de alto nivel. Solté un bufido de sorna ante la afirmación de mi compañero sobre su poder... Obviamente tenía razón en que debíamos ser discretos con nuestras habilidades y simplemente limitarnos a recabar información, pero si se daba el caso de tener que llegar a un enfrentamiento con las manos en el que tuviéramos que decidir entre su vida y la nuestra, no me cabía ningún tipo de duda en que podríamos acabar con varios de ellos. De hecho aquellos grandes cetros de oro de cinco metros que portaban, se hacían de lo más interesantes y tentadores. Caminé en completo silencio con mis compañeros hacia las gradas y nos establecimos en un lugar neutro y discreto, a nuestro propio aire y con nuestro propio espacio, mientras miraba en derredor observando al resto de los recién llegados. Dos grupos con un lunarian cada uno, y un skypiano. Sin duda gente de aquí que volvía a su tierra por la festividad y traía a sus amigos. El primero de esos grupos contaba con un par de humanos, y el segundo contaba con un humano, un gran oso y una niña enorme. También se podía apreciar a una división completa de la Marina en la que pude diferenciar a un tipo con una apariencia bastante parecida a mi amigo, o casi amigo, o conocido, Joe. Debería verlo más de cerca para salir de dudas. En última instancia podía apreciar a un joven grande y musculoso que encajaba con la descripción que Víktor daba sobre la gente que eran tratados como esclavos en este lugar. En silencio, mis ojos observaban toda la escena: las estructuras de las gradas y la arena, la disposición de los edificios y la distancia hacia el palacio. Las gentes, sus movimientos, sus actitudes. En silencio, estaba empezando a idear una forma de exprimir al máximo el beneficio de este viaje.
resumen
inventario
25-02-2024, 03:38 PM
Todo era muy bonito por fuera, pero demasiado protocolario para mi gusto. Me puse una mano en el pecho dándome por aludida con su expresión de la gente que vuelve a su origen. – Esa soy yo. Asentí al ser alado que nos dejaba paso hasta la arena y, haciendo caso a Yojimbo, le di las gracias brevemente. Nos pusimos en marcha para disfrutar de la verbena que habían preparado los lugareños. Con un paso ligero me puse a la altura de Triana e intenté llamar su atención con un pequeño codazo. – Por cierto, ¿cómo ha llamado a Yojimbo? – le susurré. Nunca prestaba atención cuando soltaba la retahíla de su nombre, pero esta vez escuché algo diferente que me llamó la atención. – Y a ti te ha dicho habitante del mar azul – repetí, agradecida de que se negara a que Navar se uniera a nosotros.
De camino al recinto, Yojimbo aprovechaba para acercarse a los puestos. - ¡No, botarate! Hay que ir a las gradas a pillar el mejor sitio – intenté persuadirle. Para él era fácil porque era un tipo alto, pero a nosotras nos fastidiaría tener a alguien de su tamaño tapándonos el espectáculo. Después de tirar de Yojimbo más que de una mula cansada para reconducirle hasta las gradas, sonó el caracol de Triana. - ¡Dichosos los oídos! Mirad quién se ha dignado a hablarnos – dije por detrás mientras escuchaba la voz de Aspros desde el Den Den Mushi. - ¿Ya se ha cansado de ir a su aire y ahora nos busca? En el fondo me alegraba que hubiera dejado su orgullo para llamarnos y de que nos fuéramos a reencontrar, pero conociéndole seguro que éramos su segunda opción detrás del tipo extraño ese del bosque. Cuando llegamos, pudimos tomar asiento en el lado más cercano de donde veníamos. Una vez pasada la emoción del principio, me permití mirar detenidamente a los habitantes de la que se suponía que era mi tierra de procedencia. Algunos vestían prendas que podrían cambiarse por vacas, mientras que otros solo hacían trabajos honrados. Aun así, el ambiente era festivo y todos parecían de lo más acostumbrados a estas cosas. Ya sentados y esperando a que iniciaran los juegos, Aspros apareció ante nosotros con un aspecto diferente a lo que nos tenía acostumbrados; como si de verdad acabara de salir del bosque tras pelearse con un mapache rabioso. Ante sus negaciones, me crucé de brazos y continué mirando hacia la arena. -Pos no sé de qué te quejas, te recuerdo que prácticamente éramos vecinos – dije con algo de retintín. Cuando la espadachina terminó su discurso, asomé mi cabeza por el sitio que me separaba de Aspros y le miré. -Tienes que aceptar tus raíces.
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RESUMEN
❝¿Yo escribo aquí y cualquiera puede leerlo? ¿Cómo es eso posible? ¿Y tengo que decir lo que yo quiera? En ese caso, juraría que una vez vi a la legendaria vaca marina. ¿Cuánto has dicho que me queda para poder expli
25-02-2024, 04:22 PM
Ya presentados, la idea es buscar la forma de cruzar el río o deshacernos del cretino que nos corta el paso. Con un gesto rápido que no puedo ver, el bastón del interrogador se introduce en mi rostro a la altura de mi nariz, sin que pudiera reaccionar o hacer nada para evitarlo. Al retirarlo, apenas siento dolor, no más que el que sentí por la caída. El golpe se había hundido en la masa de mochi de mi cabeza, así que lo mucho que genera, son unas ganas terribles de partirle las piernas al tipejo y un pequeño hilo de sangre que sale del orificio diestro de la nariz para descender hasta mi boca, saboreando el sabor de mi sangre e incitándome a la devolver la violencia. No solo se queda conforme con la agresión, sino que encima se queda apuntándome con el arma y me amenaza. Su amenaza es rara, pues me llama de una forma peculiar y luego dice de juzgarme en un sitio raro.
-¿Con que esas tenemos ehh?¿Te crees en posición de agredirme por la puta cara?, SHIHahaHAHaH- con un gesto rápido, agarro mi sudadera por el pecho de la misma, rompiéndola bruscamente y dejándome con el torso al descubierto. -Ahora sí, ahora me has tocado las pelotas.- pienso mientras hago un gesto circular con los hombros para calentar a la vez que hago crujir el cuello lado a lado. El angelito me comenta un par de cosas más, pero apenas atiendo y decido no seguir con la conversación. Mis intenciones son claras y evidentes. Tampoco había que ser un lumbreras para darse cuenta de que el tipo de enfrente me había tocado las narices hasta límites insospechados. ¿Buena idea? Probablemente no. Pelearme nada más llegar a la ciudad quizá no era la mejor idea. Pero total, ¿Qué podía salir mal? Total, al parecer tampoco me va a dejar pasar, así que de perdidos al río. Estoy listo para arremeter contra mi presa, cuando veo que Aspros se acerca y apoya su mano contra mi hombro. Sus palabras son de lo más interesantes. Su promesa de conocer a Yojimbo marcaban un precedente en mis planes a largo plazo... El capitán de los Alas negras... Si señor... Y total, solo tenía que sudar del tipejo faltón. Era momento de pasar por alto las gilipolleces y centrarme en lo mejor para mí y avanzar. Ahora bien, Navur debía dejarme pasar por el puente o no habría forma de que esto acabara bien. Aspros le dirige unas palabras para convencerlo y yo, pecho descubierto, decido seguirlo como si nada mientras este avanza por el puente.
Aclaraciones
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